El legado de Valle-Inclán
Por Nuria AZANCOT
En 2016 expiran los derechos de autor del
dramaturgo, aunque sus herederos guardan inéditos y piden tres años de
moratoria
Poco antes de morir en enero de 1936,
abrumado por las deudas y la enfermedad, Valle-Inclán escribió los que parecen
ser sus últimos versos: “Para ti mi cadáver, reportero/ mis anécdotas todas
para ti./ Le sacas a mi entierro más dinero/ que en mi vida mortal yo nunca
vi”. No fueron los periodistas, sin embargo, quienes mejor rentabilizaron su
obra. Padre de seis hijos (aunque el segundo, Joaquín, moriría muy joven),
cuenta la leyenda que las peleas por su legado han enfrentado durante décadas a
algunos de sus herederos, tanto que hasta hace 10 años y tras 30 de
negociación, no pudieron ver la luz sus Obras Completas (Espasa),
con inéditos
que desveló El Cultural. Pero la guerra no ha terminado: en 2016
vencen los derechos de autor del escritor, y la familia intenta conseguir, como
los García Lorca, una moratoria de tres años, dado que durante la guerra civil
no recibieron un real.
Sin fatalismos
No parece que la propuesta de la familia
Valle-Inclán pueda prosperar, pero a las cuatro ramas de descendientes del
escritor gallego no les importa demasiado, en primer lugar porque ven
aproximarse la fecha “sin fatalismos”, en palabras de Javier del Valle-Inclán
Alsina, hijo del primer Marqués de Bradomín. También porque se han
conservado varias joyas literarias inéditas que irán viendo la luz antes de
enero de 2016. La primera, en septiembre de este mismo año, será el Cuaderno de
Francia, con las anotaciones manuscritas inéditas de Valle sobre la Primera
Guerra Mundial, que publica la Cátedra Valle-Inclán de la Universidad de
Santiago de Compostela, en edición de su directora, Margarita Santos Zas, del
que en estas páginas ofrecemos un aperitivo. Es un cuadernito “de pastas
negras, hojas rayadas y tamaño pequeño” y en “proceso de edición”.
Tampoco será el único ni el último
inédito: familiares y especialistas hablan de epistolarios como el de Genaro
Estrada, publicado parcialmente en México en 1992 gracias a Luis Mario
Schneider; de dibujos, de borradores de dramas.... Tal vez no haya una
novela importante inédita, pero sí “poemas destacados” en palabras del
dramaturgo Juan Antonio Hormigón, otro de los grandes especialistas en Valle, que
asegura que aún “hay muchas bibliotecas y muchas casas que investigar” y que
espera poder añadir nueva cartas a su monumental Biografía cronológica y un
epistolario, en varios tomos en los que la familia ha tenido poco o nada que
ver.
Por su parte, Margarita Santos, que creó
en 1994 el Grupo de Investigación Valle-Inclán de la Universidad de Santiago
(GIVIUS), y que dirige desde 2002 la Cátedra Valle-Inclán, a la que la familia
Valle ha cedido más de 5.000 páginas autógrafas y facsímiles, reconoce que su trabajo
es “apasionante y lleno de sorpresas”: “El fondo documental del que
disponemos es extraordinario,y nos descubre perfiles asombrosos del escritor.
Es increíble”. Darío Villanueva, entonces rector de la Universidad e impulsor
de esta cátedra, que convive con otra creada en la Universidac Autónoma de
Barcelona, es el primero en felicitarse “por la generosidad de la familia” y en
asegurar que “quedan muchas sorpresas por desvelar gracias al legado”.
La cesión de estos fondos, en realidad, y
como explica Javier del Valle-Inclán Alsina, fue “una iniciativa de Mercedes
Alsina [su madre], que sus hijos secundamos. Piense que en la Universidad
de Santiago de Compostela trabajan los mejores y más grandes investigadores de
la obra de Valle-Inclán: Darío Villanueva, Iglesias Feijoo y Margarita Santos.
A estas tres personas hay que agradecer su trabajo incansable, su
profesionalidad y su constancia”.
Al otro lado del espejo, los responsables
de la Cátedra saben bien que tienen un tesoro, y lo custodian en una caja
fuerte que no está a disposición de cualquier investigador. Su presupuesto
varía según sus proyectos, pero cuentan con subvenciones de Universia
(Fundación Banco Santander), de la Xunta de Galicia, del Ministerio de Cultura
y de la Universidad de Santiago. No disponen aún, sin embargo, de la biblioteca
del escritor, para la que la familia baraja ahora mismo distintas fórmulas,
entre otras cosas porque no siempre el acuerdo ha sido posible ni total: tras
la muerte del escritor en 1936, sus cinco hijos vivos, María de la Concepción
(1908); Carlos Luis (1917), primer marqués de Bradomín; María Encarnación
(1920), Jaime (1921) y María Antonia (1923) , acuciados por diversos problemas
personales, no siempre lograron ponerse de acuerdo en la gestión de los derechos
de autor Javier del Valle-Inclán, especialista en la obra de su abuelo,
bibliotecario de la Universidad de Santiago y editor de su obra, niega la
mayor:“Quien acusara a los Valle-Inclán, así, en bulto, de estar ‘divididos',
que mire en su propia familia, seguro que tiene algo que rascar... Don
Carlos del Valle-Inclán se mantuvo firme con la caprichosa censura de la época
franquista, incluso frente al entonces ministro de Información y Turismo, don
Manuel Fraga, no solo con el asunto de Luces de bohemia, con alguna otra obra
más. Así eran las cosas entonces. Había que tener algo de valor para plantarse
frente a la arbitrariedad y el capricho de que hacían gala los censores civiles
y ensotanados”.
Sin embargo, su padre, el primer Marqués
de Bradomín, hizo mucho más: aunque era médico de profesión dedicó toda su vida
a coleccionar obras y objetos de su padre, fue comprando cartas, ediciones,
fotografías, manuscritos, incluso los derechos de sus hermanos, hasta reunir
una excelente colección en la que no faltaban los miles de documentos que
recibió desde Roma, donde su padre había dirigido la Escuela de Bellas Artes
por iniciativa de Zuloaga. Alguno de sus hermanos no siempre aceptó de buen
grado su protagonismo, por lo que un primer intento de reunir las Obras
Completas del escritor, realizado por Alonso Zamora Vicente para Círculo
de Lectores, se vio frustrado parcialmente porque Mariquiña Valle-Inclán,
casada con el argentino Daniel Devoto, se negó a autorizarla. Precisamente esta
rama de la familia Valle fue noticia hace cinco años cuando subastó la
Biblioteca Devoto-Valle Inclán en la Sala Fernando Durán, y logró que el
Ministerio de Cultura comprase 150 de los lotes, y un coleccionista privado
pagase 8000 euros por un incunable de Petrarca. Cosas de familia.
Lo cierto es que al final todo esto son
minucias. Lo importante son Valle y su obra, aunque resulte imposible, como
explica Villanueva, “publicar unas Obras Completas en edición crítica
porque reescribió muchas de sus obras (de algunas hay más de 40 versiones) y
los editores deben decantarse por la versión más afortunada o la que representa
mejor el sentido de la obra. La edición exhaustiva es inviable”, concluye,
antes de confirmar la sospecha: “hasta 2016, y seguramente después, nos
espera un festival valleinclaniano asombroso”.
Cuadernos de Francia y el beato
Estrellín
Cuadernos de Francia, el primer inédito
que verá la luz, en septiembre de 2012, es el diario que Valle escribió
mientras se encontraba en la frontera entre Francia y Alemania, en la I Guerra
Mundial y que acabaría cuajando en las crónicas que se publicaron en “Los Lunes
de el Imparcial” bajo el título de Un día de guerra (Visión estelar), que daba
cobijo a dos partes: la primera, La Media Noche (octubre-diciembre de 1916),
versión que transformó al editarla como libro en 1917 y que está en sus Obras
Completas, mientras que la segunda, En la luz del día, quedó olvidada
durante 50 años.
En las notas inéditas del Cuaderno de
Francia leemos: “Motivo: la frase de un moribundo al confesor. No es
verdad, padre, que mi regimiento se ha batido bien?”.
Y en otra página: “Motivo: En Verdún-
entre las trincheras alemanas y las francesas, queda un barranco. El barranco,
desde las primeras ofensivas, está lleno de cadáveres” El beato estrellín es un
borrador muy extenso de una obra teatral inédita. “Se conocía -explica Santos
Zas- un brevísimo pasaje que se publicó en 1954 en Índice , pero nunca se supo
más de este texto. Ahora en el legado Valle-Inclán está el manuscrito, muy
corregido y reescritas muchas páginas. La obra plantea un enfrentamiento entre
el bien y el mal, pero muchas de sus páginas están simplemente esbozadas”. El
fragmento inédito que publicamos hoy reza, entre tachaduras: “Si el rui Lindo
es el canto de los pájaros, ruiseñores, pero adonde está la dulcísima la
dulzaina bien punteada de un pastor... Bien punteado y ajustado, de los
pastores, de los pastores, bien punteada”.
Articulo : http://www.elcultural.es 20/01/2012

