dimanche 1 janvier 2012

Pablo CAZAUX/"De qué habla Carver cuando habla de Amor?"


"De qué habla Carver cuando habla de Amor?"
Por Pablo Cazaux

Descubra entre líneas cómo la cultura nos empuja a “amar”.

Si hay algo a lo que Carver nos induce ciertamente, dejando de lado argumentos cerradamente estético-literarios, es a descubrir una “verdad” por parte del lector. Mas esta verdad no es “nuestra verdad” (la verdad convencional, común a todos) es más bien una certeza única que comienza a existir mientras asimilamos su obra.

Su sutil estrategia es, mediante el énfasis en la descripción de objetos y detalles de una forma sinecdótica, inducirnos a crear inconcientemente una idea de verdad personal y única. Así también acontece con los personajes, nos da los elementos para construir un perfil moral y ético de los mismos mediante la descripción de su comportamiento y palabras.

El estilo minimalista que utiliza deja espacio al imaginario individual poniendo en marcha el motor creativo interior, hacia la construcción de una fracción de nuestro propio ser.

Puesto que no puedo ser portavoz de otra verdad que no sea la mía, dentro del ámbito de la aprehensión de las artes de Carver, la mejor opción es analizar algunos pasajes de su cuento y asociarlo con mi solitario descubrimiento.

Podemos comenzar con el mismísimo titulo, el cual, además de anticipar en cierta medida el contenido del cuento, ya empieza a plasmar la disolución del concepto de amor absoluto e idealista.

Las ideas absolutas, como el concepto de Dios u otros dogmas no se cuestionan, se aceptan y se dan como ciertas, inalterables y eternas. Pero Carver, ya en el titulo de su cuento, nos induce a desviarnos. Inaugura su narración con un cuestionamiento al mismísimo amor, donde confiesa sin ningún reparo, que no tiene la menor idea del contenido de una disertación, coloquial o no, cuando se habla de amor. Induce a pensar que por algún motivo -inescrutable para el ser humano- de amor no sabemos nada, que es solo la búsqueda de satisfacción de deseos, un abanico de experiencias individuales, o peor, que no existe como tal.

Luego, mediante la descripción de los personajes, carentes de rimbombantes grafópeyas lo cual incita, a falta de datos descriptivos extensos, a crear nuestra propia imagen de los mismos.

De Mel y Terri nos aporta el autor ciertos datos importantes en cuanto a su búsqueda de posición social y concepción de la idea del amor . Mel es cardiólogo, tiene”…los brazos bronceados por el tenis…” se evade de su realidad en sueños de caballero andante o chef. Describe cuál es el mejor estado de una relación, proporcionando énfasis al sexo y dándole un mismo valor, o menor, al propio amor cuando dice...” Al amor físico ese que te arrastra…” Se jacta de su posición social, ama el poder, al punto de presumir de poder decidir sobre quien vive o no, al mencionar la posibilidad de utilizar a su hermano como sicario en un caso “extremo” frente a Ed. Controla con la mirada, es un aspirante a tirano. El alcohol obra su efecto dionisiaco, y libera al verdadero Mel. Un hombre que no ama, que satisface necesidades no muy espirituales y esta lleno de temores. Terri llena el espacio que requiere un hombre con semejantes “compromisos” sociales, una mujer elegante que…”gustaba de los collares de turquesas y los pendientes largos.”…, una especie de trofeo para Mel, con los atributos propios de una mujer en su situación, soportar y pagar el precio de satisfacer sus aspiraciones emergentes en el mundo social. La naturaleza de ambos hombres con los cuales se relacionó, Ed que representa el deseo ya en su faceta de enajenación total y Mel que tomaba pastillas, indicio de problemas depresivos u alguna otra alteración psíquica, no eran obstáculo al momento de buscar su esfera, o quizá era una especie de auto castigo por sentir culpa por sus aspiraciones.

Al no poseer el cuento un desenlace al estilo clásico de este genero, lo que es otra característica de Carver, podemos encontrar datos, y en abundancia, de la esencia de los personajes a través de todo el relato y, al no sobresalir ninguno de ellos, podemos decir que no hay un protagonista propiamente dicho. Aquí no hay amor. Hay deseos y necesidades que se retroalimentan y nunca se satisfacen plenamente. Hay solamente reproducción de formulas socialmente aceptadas. Aquí, en este relato, lo que hay es una apología del “Amor” del pequeño burgués, temeroso de un cambio en las reglas de juego y ávido de certezas.

El intrarelato de los ancianos, cargado de emociones como el horror en la muerte de un joven, que es como una alegoría a la muerte de las pasiones, visión ilusoria de la vida. El sufrimiento en el proceso de sanación, la expectación que genera, el final feliz es un premio por el sacrificio de “amar”.
Posee un aire mítico para justificar la existencia del amor. Mas el autor, con su talento para sembrar pequeñas evidencias, también muestra las grietas que tiene esa relación ideal. El anciano no se satisface solo con la idea de que su amada vive tras la tragedia, más está lleno de frustración al no poder ver en el estado en que quedó. Mel justifica su fe en la existencia del amor con el accidente y sus vericuetos. Quizás su racionalismo pragmático este carente de fe y necesita llenar vacíos con espejismos y quimeras.

La forma zigzagueante del relato, acrecienta esta sensación de incertidumbre frente a la idea preconcebida del amor. La memoria, la evocación de circunstancias pasadas, esta plagada de subjetividad. El relato de los ancianos es la fusión de los hechos con el sentir de Mel, y el publico que busca oír lo coherente y razonable, pese a al abrazo de Dionisos, de lo cual Mel es conciente.

El joven y su destino es utilizado como una propuesta antagónica a la deriva de los personajes expuestos en el cuento. Ellos son reflexivos y retraídos por las experiencias recogidas en el camino. Las acciones del joven nunca son justificadas por su edad y el apasionamiento hacia la vida que conlleva, mas bien es visto como lo que ellos no son, libres de obrar y hacer apasionadamente. Mas las emanaciones de estas profundas pasiones reprimidas afloran en abscesos de cólera y sarcasmo. Especialmente en Mel, dueño del relato de los ancianos. Quizás también sea reflejo de una época de cambios sociales en la cultura americana, donde las viejas ideas chocan con el nuevo enfoque de la vida y el nuevo concepto de liberarse de las normas preestablecidas, que ofrecen una engañosa seguridad.

Nick y Laura no ofrecen mayores aportes, mas allá de ser los recatados espectadores de esta historia, donde también representan su papel en la tragicomedia de comprimir ideas para que el amor exista.

Como conclusión -y para no aburrir- se puede decir que, en el marco de la visión del amor con la cual Carver nos deja en este cuento, un tanto pesimista, el amor no existe como tal. Es un símbolo de nuestras aspiraciones en un plano de relacionamientos humanos. Es el nombre zalamero que ponemos como escudo a la búsqueda de satisfacer nuestros deseos y anhelos. Es la justificación a nuestro apetito de dominio social. Es el buzón blindado que nos a vendido el tiempo para guarecer lo que tememos perder.

Articulo : http://www.literatosis.com.ar 26/11/2011

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