CRÍTICA: LIBROS - NARRATIVA Francisco
Urondo - Los pasos previos / Todos los cuentos
Urondo comprometido
Por Rodrigo PINTO
Narrativa. La reciente aparición en España
y Argentina de los cuentos reunidos de Francisco Urondo, así como de su
novela Los pasos previos (primera edición en España, segunda de
Adriana Hidalgo en Argentina) ha relanzado a un escritor más recordado, hasta
ahora, por su poesía y por su biografía: murió joven, a los 46 años, como
militante de la guerrilla de su patria, los Montoneros, en un enfrentamiento
con la policía en Mendoza. Corría 1976, cuando se iniciaba la cruenta dictadura
de Videla y compañía, pero la Argentina llevaba años azotada por la violencia y
la confrontación entre miradas totalizadoras.
Leer a Urondo hace apenas dos o tres años
habría sido apenas un incurable ejercicio de nostalgia por un mundo romántico
donde campeaban los ideales y los intelectuales se comprometían con la
revolución. Hoy, en cambio, en la estela de los movimientos sociales que se
iniciaron en el norte de África y nadie sabe dónde ni cuándo terminarán, la
lectura de Urondo permite replantearse los viejos temas de la literatura y el
compromiso político desde una perspectiva histórica, pero también cercana y
viva en la memoria.
Urondo publicó dos colecciones de
relatos. Todo eso (1966) consta de tres cuentos largos,
casinouvelles; Al tacto (1967), de 15 relatos breves. Esta edición
incluye ambos, más un extenso estudio introductorio de Susana Cella. Los
cuentos funcionan muy bien como el preámbulo de la única novela que escribió,
bastante más extensa y abarcadora. Se trata de historias de amor, cuadros de
costumbres, pequeñas biografías que a veces quedan truncas o que se alargan
demasiado; los cuentos no innovan en el género y muchos no cierran bien, pero
el conjunto es muy interesante y sugerente por el rescate de la sociabilidad
argentina en Buenos Aires, pero sobre todo en la provincia, en los agitados
años sesenta; y también como hitos que muestran el creciente compromiso
político de Urondo y su giro hacia posturas más radicales.
Era un escritor intenso y apasionado, a
veces poco cuidadoso con la sintaxis -que sus editores tampoco se esforzaron
por corregir-, pero también tocado por una vena de lirismo que aliviana no sólo
los riscos de la prosa, sino también el peso -la posible losa- del compromiso
político que con tanta fuerza emerge en Los pasos previos, publicada
originalmente en 1974. Transcurre en los últimos años de los sesenta, más o
menos entre la muerte de Che Guevara en Bolivia y el Cordobazo de mayo de 1969.
Ángel Rama, en el prólogo (escrito en 1977), dice, con razón, que "es
simplemente la historia -fiel, sumisa, real, cotidiana- de la incorporación del
equipo intelectual latinoamericano a la lucha revolucionaria de la década
anterior". Múltiples protagonistas, la mayor parte de ellos intelectuales
de izquierda, y muchos escenarios dentro y fuera de Argentina (La Habana,
Praga, París, Argelia, entre otros) desarrollan una trama que si a ratos se
desboca y se pierde en meandros cotidianos irrelevantes, en general mantiene el
pulso y el ritmo. Cada capítulo está antecedido por materiales históricos o
periodísticos de la época que documentan el desarrollo del sindicalismo argentino,
cuyo plúmbeo estilo llama a superar cuanto antes el obstáculo. En realidad,
molestan e interrumpen el fluir de una narración que documenta mucho mejor,
desde la conciencia de los personajes, el contradictorio y estremecido devenir
político argentino de aquellos años. Urondo podrá caer, con irritante
frecuencia, en la retórica circular propia de la guerra fría ("la única
manera en que se podía realmente aportar al proceso revolucionario era haciendo
la revolución"); podrá intentar establecer analogías bastante explícitas
entre la buena nueva evangélica y la buena nueva revolucionaria a través de
cuatro personajes, dos de los cuales desempeñan papeles protagónicos, que se
llaman Mateo, Marcos, Lucas y Juan (además, tienen un cercano amigo que se
llama Pablo); podrá derrochar ingenuidad, idealismo, voluntarismo; pero en su
novela late con fuerza impresionante el espíritu de una época contradictoria y
convulsionada, con una fe ciega en ideologías abarcadoras y esa sensación
incomparable de estar contribuyendo a escribir la historia. Pero el tono es,
finalmente, desesperanzado. Hay una tristeza y una sensación de impotencia que
se cuelan por detrás de las ínfulas guerrilleras y las perspectivas
totalizadoras. Quizá el poeta que hay en Urondo le daba una cierta visión del
futuro que no logró hacer explícita sino, precisamente, en el tono, en la
vibración de la melancolía que traspasa las páginas de Los pasos previos.
Tiene razón Rama cuando afirma que, desde
la perspectiva de la derrota, esta novela puede leerse "como el diagrama
de una gran equivocación, como el pecado hijo del irrealismo cuando no del
idealismo"; pero como él mismo indica, esa lectura está implícita en la
novela, aunque menos en las discusiones ideológicas, como sostiene, y más en su
melancolía, en su intuición de la muerte, en la angustia de los desencuentros y
las despedidas prematuras. Pero, para citar de nuevo a Rama, era una batalla,
no la guerra.
Los pasos previos / Todos los cuentos
Francisco Urondo
Introducción de Susana Cella
Adriana Hidalgo. Madrid, 2011
392 / 255 páginas. 16,50 euros

