Las trincheras intelectuales de Octavio
Paz
Por Yanet AGUILAR SOSA
El historiador John King y la poeta Malva
Flores publican dos estudios sobre Plural y Vuelta, revistas creadas por el
Nobel que tuvieron un impacto más allá de las fronteras mexicanas
“El espíritu crítico. La convicción de que
a partir de la literatura era posible crear otros mundos y criticar éste, fue
un motor importante de ambas publicaciones”, dice la poeta y ensayista Malva
Flores al reflexionar sobre Plural y Vuelta, las dos revistas que creó y animó
el poeta Octavio Paz en los últimos 27 años de su vida.
La pasión crítica del Premio Nobel de
Literatura 1990 también es valorada por el historiador norteamericano John
King, quien asegura que Plural, dirigida por Paz entre 1971 y 1976, fue “una revista
abierta al mundo” que con los años se convirtió en el eje de la vida
intelectual hispanoamericana.
Los dos revistas emblemáticas animadas por
Paz -quien también alentó antes Taller y El hijo pródigo- son el objeto de
estudio de dos libros publicados por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en su
colección Vida y pensamiento de México, que están en la mesa de novedades de
las librerías: Plural en la cultura literaria y política latinoamericana, de
John King, y Viaje de vuelta. Estampas de una revista, de Malva Flores.
Ambos autores y estudiosos de las dos
revistas impulsadas por Paz entre 1971 y 1998 (año de su muerte), celebran que
sus páginas fueron espacio de libertad e independencia y la pasión crítica que
las alentó.
Flores afirma que Plural y Vuelta fueron
las dos últimas grandes revistas hispanoamericanas del siglo pasado. ¿Cómo
medir su impacto? Basta ver su nómina de colaboradores, que supera el millar,
de los cuales la gran mayoría fueron artistas e intelectuales de nuestra
lengua.
“Desde las revistas ellos establecieron
una conversación y una reflexión constante sobre el arte, la historia y el
devenir de los países latinoamericanos. Sus textos fueron también comentados y
discutidos en prácticamente todo el continente. Un ejemplo de su impacto puede
reflejarse, por ejemplo, en el hecho de que en distintos países fue prohibida
la circulación de Vuelta por varias de las dictaduras latinoamericanas de su
tiempo”, señala la poeta.
La autora de Luz de la materia y El ocaso
de los poetas intelectuales señala que Vuelta publicó más de 6 mil textos y más
de mil poemas, y además que en esa revista convivieron hasta tres generaciones
de escritores y un amplio número de sus colaboradores fueron jóvenes.
“Creo que sería difícil imaginar el
panorama intelectual y artístico de este país sin ellas. Durante un cuarto de
siglo el debate sobre México (su arte, su historia, su política) fue central en
sus páginas. El desarrollo de estas revistas está ligado íntimamente a la vida
del país, a partir de una sistemática crítica al sistema político y una
aspiración permanente: la democracia”, afirma Flores.
También el historiador John King habla de
la pluralidad en la revista Plural. Asegura que “a pesar de la falta de una
tradición académica importante en México, Plural quizá es una revista de mayor
alcance, más abierta y verdaderamente universal que sus homólogas
metropolitanas”.
Expresión de la cultura latinoamericana
John King, quien realizó una larga
investigación y documentación sobre el pensamiento político y la vida cultural
de Paz, y quien conversó con él en varias ocasiones y pudo acceder a su archivo
personal, asegura que Plural, desde su planeación, “pretendía expresar la
cultura latinoamericana, además de proponerse como una fuente de información y
crítica de la actividad literaria, artística y política en el mundo”.
Incluso, King cita la carta que Paz le
envío a Claude Lévi-Strauss, el 23 de julio de 1971, hablándole del proyecto de
la revista. Dice Paz: “Vehículo de la literatura, el pensamiento y el arte a la
vez que examen de la realidad contemporánea, Plural explorará también los
puntos de encuentro entre la ciencia y la literatura, el arte y las ciencias
humanas o sociales”.
King, autor de Sur. Estudio de la revista
literaria argentina y de su papel en el desarrollo de una cultura, 1931-1970,
publicado también por el FCE, asegura en el libro que su investigación sobre
Paz y Plural inició en 1968 porque quería “explorar la reacción de Paz ante los
hechos ocurridos en Tlatelolco y sus consecuencias, que lo impulsaron a la
creación de Plural tres años más tarde”.
Malva Flores es enfática al hablar de las
banderas que enarboló Octavio Paz a través de las páginas de esas dos revistas:
“La pasión crítica, la independencia del intelectual, la certeza de que la
tradición es un legado vivo, que la literatura hace visible el mundo y que los
lectores no son ‘consumidores’, sino ciudadanos: los verdaderos
interlocutores”.
La poeta dice que otro asunto muy
importante fue el hecho de que las revistas que Paz dirigió fueron
publicaciones concebidas por él desde la participación de otros escritores,
cuyas ideas podían divergir. “Paz fue el corazón de esas revistas, pero las
revistas son también un cuerpo que construye una casa intelectual”.
Flores habla de la vocación polémica de
Paz, de su deseo de confrontar al otro y así reconocerlo, un asunto que, dice,
ha sido comentado en muchas ocasiones. “Vargas Llosa dijo que Paz había sido un
‘formidable agitador intelectual’. Vuelta también lo fue. ‘Agitar’ las
conciencias, mover las aguas estancadas, darle voz y espacio a la disidencia,
propiciar la discusión, no es tarea sencilla y suele ser recompensada con
linchamientos”.
Pléyade de novelistas y poetas
La apertura y la independencia fueron
marcas que Paz dejó en las revistas que creó, primero en Excélsior (Plural, a
invitación de Julio Scherer) y luego de manera independiente (Vuelta, entre
1976 y 1998).
Flores dice que “la enorme curiosidad de
Paz alentó también la existencia de dos revistas cuyos escritores ejercieron el
derecho a la imaginación y la crítica. Otro aspecto que diferencia a las
revistas de Paz del resto de las de su época es la importancia que tuvieron los
poetas en ellas. No fueron sólo ‘revistas de poetas’, pero en ellas su papel
fue determinante, también, como intelectuales”.
King afirma que en cuanto a la crítica
cultural, Plural recurrió a novelistas y poetas para que accedieran como
críticos literarios o culturales, especialmente recurrió a los escritores
latinoamericanos que fueron los mejores críticos de su propia obra y lo más
importante: “Ayudaron a trazar un mapa determinando su posición y la de otros
en el desarrollo de las letras nacionales y continentales”.
Malva Flores afirma que Paz nos enseñó,
mediante las revistas, que “el escritor no era el veleidoso arlequín de la
nación o el mendigo de su burocracia, sino su crítico; que la poesía no era,
tampoco, un adorno en la mesa de la cultura sino el alma de los pueblos, su
memoria, y el antídoto contra el mercado.
“Vuelta nos transmitió otro apunte
esencial: era posible hacer una revista independiente, una empresa cultural en
su sentido más generoso: la reunión de unos amigos que, sin menoscabo de sus
divergencias, fueron capaces de reunir sus voces para animar una conversación
inteligente”.
John King cita a algunos de los primeros
colaboradores de Plural: Claude Lévi-Strauss, John Cage, Noam Chomsky, Paul
Goodman, Roman Jakobson, Henri Michaux, Dore Ashton, Harold Rosenberg, George
Steiner, Roland Barthes, Michel Foucault, Pierre Klossowski, Charles Tomlinson
y Juan Goytisolo.
Esas revistas alentadas por Paz dieron
cabida a escritores latinoamericanos como Severo Sarduy, Guillermo Cabrera
Infante, José Bianco, Damián Bayón, Roberto Juarroz, Blanca Varela, Julio
Ortega, Haroldo de Campos; también son revistas que impactaron, como pocas, el
pensamiento cultural, político e intelectual de México e Hispanoamérica.

