Literatura que se tiñe de rojo
Por Yanet Aguilar Sosa
Gerardo Villadelángel coordina el segundo
tomo de El libro rojo, que reúne 27 historias sobre asesinatos en México
Entre agosto y septiembre de 1942,
Gregorio Hernández Cárdenas asesinó a cuatro mujeres jóvenes y las enterró en
el jardín de la casa que habitaba en Mar del Norte, en Tacuba; días después, el
joven de 21 años que estudiaba química pasó a llamarse “Goyo” Cárdenas y se
convirtió en el primer asesino serial del que México tuvo memoria.
“El estrangulador de Tacuba” -como fue
calificado por la prensa de nota roja- generó una “goyomanía” y más de uno se
jactaba de que la patria mexicana contara por fin con un asesino en serie de la
talla del famoso Jack “El Destripador”.
Su historia, relatada por el escritor
Vicente Leñero, es tan sólo uno de los 27 hechos de sangre reunidos en el
segundo tomo de El libro rojo, esa antología de crímenes ocurridos en nuestro
país desde 1928 hasta 1959 y que es coordinado por Gerardo Villadelángel Viñas;
esta entrega es la continuación de El libro rojo, que publicaron en 1870 Manuel
Payno y Vicente Riva Palacio.
Los 27 crímenes confirman que la historia
de México está bañada con sangre, pues lo mismo hay ahorcados en Topilejo,
políticos envenenados o muertos a quemarropa, que linchamientos, devotas
víctimas de los “Camisas Rojas”, una ex Miss México que asesina a su marido por
bigamia, un sacerdote acuchillado por un luchador y un médico asesino.
Es tal el baño de sangre que Josu Landa,
en el prólogo de este libro con forros color plata y páginas rojas, afirma:
“Los cuajarones de sangre que pringan nuestra historia e intrahistoria son
indelebles: no habrá agua que los lave. La eliminación de los cainitas más
activos no basta para la reparación de sus daños a la sociedad”.
La sangre fluye incontenible en todas las
historias, pero sobre todo muestran un ejercicio del poder y la transgresión de
los cuerpos; es decir, la nota roja evidencia la intervención sobre el cuerpo
hasta el asesinato.
Esa intervención sobre el cuerpo es la
indagatoria principal que persigue Gerardo Villadelángel Viñas con El libro
rojo, proyecto que implica la participación de cerca de 300 escritores,
historiadores, biógrafos, cronistas, periodistas y ensayistas, pero también a
artistas plásticos que ilustran cada historia.
Así ha sido escrito por escritores como
Vicente Leñero, J. M. Servín, Alberto Ruy Sánchez, Allain-Paul Mallard, José de
la Colina, Fernando Curiel, Gabriel Trujillo Muñoz, Aline Petterson, Heriberto
Yépez y Alberto Chimal; así lo han plasmado en imágenes artistas plásticos como
Daniel Guzmán, Magali Lara, Beatriz Zamora, Vicente Razo, Víctor Lerma y Mónica
Mayer.
Transgresión de los cuerpos
Si algo le interesa a Villadelángel Viñas
es que El libro rojo, al ser un proyecto literario, es historiográfico y no
deja de ser un trabajo sociológico; quiere que el libro pueda leerse, tanto en
las imágenes como en los textos, como un estudio sobre el cuerpo, que ponga de
manifiesto la intervención y la transgresión sobre los cuerpos.
“Quiero que esto sea lea en el libro
porque tiene que ver con el ejercicio del poder, con la perpetuación de los
poderes a partir del crimen y desde luego esto habla de un carácter sociológico
y cultural que de alguna manera existe en la historia de México y que por ende
existe en el carácter del mexicano”, comenta el coordinador del proyecto
editorial que se publicará en cinco tomos y se concluirá en los próximos años.
Y es que este proyecto editorial que
publica el Fondo de Cultura Económica recorre distintos perfiles sociológicos
desde el ángulo de la historiografía y la literatura, y particularmente a
través de la crónica, ofreciendo un acercamiento a estados filosóficos,
sociológicos y antropológicos.
Todas las historias -que incluyen casos
como el de María Teresa Landa, la Miss México 1928 que mató a su marido por
bigamia; el de William S. Burroughs, que mató a su esposa en una práctica de
tiro al estilo Guillermo Tell; el asesinato de Álvaro Obregón por la mano de
José de León Toral o el envenenamiento del vil Maximino Ávila Camacho- son
cándidas frente a los hechos de sangre recientes, en los que se ha incrementado
el nivel de crueldad.
Villadelángel Viñas asegura que con los
años y sobre todo en los más recientes, se puede ver que hay nuevos modos de
ejercer la violencia. “Eso me interesa mucho que quede registrado en el libro,
que concentre esos nuevos métodos de crimen que tienen que ver con una crueldad
mucho más aguda, con un ejercicio sobre los cuerpos que guardan una cantidad de
significados, de códigos que se intercambian entre criminales”.
De ahí su interés de que esa crueldad
quede exhibida en la publicación y dice que si se piensa en los métodos, en que
ahora los criminales buscan desintegrar cuerpos, mutilarlos, decapitarlos y
desollarlos, que son métodos crueles y espantosos, pues significa que la
criminalidad tiene ya nuevos discursos.
“Si lo vemos así, entonces sí son nuevas
formas de establecer su poder y que sin duda tienen que quedar registrados en
el libro, de una manera totalmente literaria”, asegura el también editor y
coordinador del libro Axolotiada. Vida y mito de un anfibio mexicano.
Esa convicción se la ha dado la realidad,
pues dice que la diferencia es que con el mayor acceso a los medios, el crimen
es en tiempo real y eso tiene a la sociedad en un estado de violencia a partir
del discurso mediático.
“Lo que nos tiene aterrorizados son los
discursos que ha ejercido el propio crimen, estos sí son novedosos y están
basados en una lógica, en una interpretación sobre el cuerpo, que me hace
pensar que la criminalidad, al parecer, se ha detenido a pensar mucho más en lo
qué es el cuerpo y por eso actúa de esa manera. Esto es lo que nos ha impactado”,
señala.
El editor, nacido en la ciudad de México
en 1973 y quien estudió Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Nacional Autónoma de México, asegura que la realidad del asesinato
en nuestro país no es nueva, lleva décadas e incluso siglos, pero que en la
actualidad se ha establecido en el poder institucionalizado.
La transgresión del cuerpo ocurre en todo
el mundo
En torno a los asesinatos que conmocionan
a las sociedades existe una fascinación que Gerardo Villadelángel identifica
con el cuerpo y que no es privativa de nuestro país, pues ha existido en todo
el mundo.
“El hilo que nos reúne es el cuerpo que
todos compartimos, hay un espejo en el que nos vemos reflejados en principio
porque no queremos ser transgredidos, leemos historias de esos cuerpos
transgredidos y leemos historias de los cuerpos que transgreden, ese es el
primer filo que nos identifican con todos esos personajes que están caminando
en el libro”.
Por eso es tan fascinante conocer la
historia de un chivo expiatorio como fue “Juan Soldado”, de los vasconcelistas
que murieron ahorcados o con el cráneo destrozado en Topilejo; de los
almazanistas baleados en los mítines; del asesinato del incómodo León Trotsky o
el asesinato de los hermanos Ángel y Miguel Villar Lledías.
Estas historias de nota roja son una forma
de acercarse a la historia de nuestro país y Gerardo Villadelángel Viñas no
descarta que México pueda también tener un “libro azul”, el cual contenga los
hechos más fabulosos y más honorables que han existido en los últimos 130 años
y que también de esa manera se puede contar la historia de México.
“Creo que es una cuestión de enfoques. Yo
lo tomé desde el punto de vista negativo, el de la sangre”, concluye el
coordinador del proyecto que en su segundo tomo da cuenta de los crímenes
ocurridos en México entre 1928 y 1959. Ya vendrán los otros tres volúmenes que
concentren los episodios más emblemáticos de 1960 hasta episodios de 2013.
