El Timeline literario en español
Por Daniel ARJONA
Los escritores de la otra orilla se
muestran bastante más inquietos que los nuestros
Los escritores españoles han ido
descubriendo Twitter a trompicones. Muchos ni se han pasado por allí o están,
pero es evidente que no llevan las riendas de su timeline, en manos de agentes
y editores. Algunos, como Muñoz Molina o Javier Marías publicitan sus novelas,
vinculan sus columnas y artículos y poco más.Otros, como Arturo Pérez-Reverte
(318.000 seguidores) o Alejandro Jodorowski (382.000), recibieron la buena
nueva con alborozo, se vistieron el traje de faena y dedican un tiempo diario a
dar cuenta de sus quehaceres literarios y charlar con sus lectores.
Los escritores de la otra orilla se
muestran bastante más inquietos. No en vano, los autores latinoamericanos
fueron a la delantera en la conquista de las redes digitales, adquiriendo así
una visibilidad antaño insospechada. Son jóvenes como Aurelio Asiaín, de
actividad e ingenio incesantes que degustan sus 20.000 followers
en tuits como éste: “Los que enviaban cartas a los diarios con la
ilusión de que un día les publicaran una, hoy se dedican a
comentar tuits”.
Los más activos de entre los españoles son
los de la quinta que frisa hoy los cuarenta. Vivieron en primera persona el
tránsito de lo analógico a lo digital y no dejaron pasar la oportunidad que el
mentidero de Twitter les brindaba. Marta Rivera de la Cruz (Lugo, 1970) suma
4.500 followers, y se acerca a los 6.600 tuits. Porque, aunque ya tiene “una
web, un blog y una cuenta de Facebook, la verdad es que con Twitter he
descubierto una herramienta fascinante para entre-narme en el arte de escribir
en un espacio limitado”. Pero Rivera no sólo experimenta las distancias cortas
literarias, también discute la sentencia de Garzón o el cambio del temario de oposiciones.
“A veces leo tuits realmente brillantes. Me interesa más dar
información, intercambiarla o difundir la. Escribo por impulso”.
Si alguien se lo pasa pipa en Twitter es
Juan Aparicio Belmonte (Londres, 1971). Su Timeline es una fiesta “muy poco
profesional. Suelo hacer comentarios más o menos humorísticos relacionados con
la actualidad o sobre fútbol y me olvido de mi faceta de novelista”. Con
más de 4.000 tuits a sus espaldas y al filo de los mil seguidores, Aparicio
Belmonte provoca cada día con mensajes así: “Como sigan rescatando a Grecia con
tanto entusiasmo acabarán bombardeando Atenas”. El uso y abuso de la red social
no le repara inconvenientes: “¿Ventajas? La principal, que me divierte. Y he
ganado algunos lectores. Siempre he necesitado perder el tiempo para escribir.
Para lograr un minuto de concentración, necesito al menos otro de
desconcentración. Twitter es un buen sumidero para esa desconcentración: es una
especie de recreo”.
Como salir de copas
Hay quien, al contrario, cuando aborda una
nueva novela, baja el pistón, y es quelas redes sociales “son como salir de
copas pero tomándolas en casa”. Lo dice Montero Glez (Madrid, 1965), tuitero
metralleta en los días de la Spanish Revolution que de un tiempo a esta parte
apenas dispara. “Es que estoy escribiendo y Twitter me encanta pero me dispersa
mucho. Me gusta por su inmediatez y sus posibilidades de contacto, y también
por el conflicto. Donde hay conflicto, hay literatura”. Y no disfruta menos
Montero conversando con sus lectores, “sobre todo con mis lectoras...”
Entre los tuiteros letraheridos
los hay muy fans de las posibilidades literarias del medio. Es el caso de
Eugenia Rico (Oviedo, 1972) quien declara: “Creo y practico la
Twitterliteratura, el mundo en un tuit. Gomez de la Serna hubiera sido
tuitero. Yo hago lo que puedo. El año pasado me nombraron finalista de los
Premios de Twitter al Valor Literario”. Rico ensalza sin remilgos el abrazo
entre lector y autor:“Rompe la cuarta pared, el escritor se convierte en lector
y el lector en escritor. Los aplausos o los silbidos llegan a tu mesa”.
Un caso aparte por su plena y alborozada
inmersión en las redes es el de nativos digitales como la poeta Luna Miguel
(Madrid, 1990). “En Twitter soy yo misma y sin etiquetas. Quizá este sometimiento
continuo al juicio de los otros no nos resulte tan radical a los escritores de
mi quinta puesto que llevamos expuestos a la opinión de los lectores desde
antes incluso de que nos consideráramos o consideraran escritores”.
Pero la estrella en la avenida de la fama
de Twitterland lleva escrita el nombre de Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977).
113.000 seguidores y 17.000 tuits lo atestiguan. “Un día vi que tenía
100.000 followers. Y entonces me entró una gran responsabilidad, dejé de hacer
tantas bromas, sentí que en cierto sentido era lo mismo que llevar un programa
de radio. Toda esa gente espera algo de ti”. Gómez-Jurado se impone a diario
separar la concentrada actividad del escritor de la disipación tuitera:
“Twitter es energía pura, pero es una energía muy dispersa. La literatura es
concentración. Y, con todo, están surgiendo centenares de autores de historias
cortas que provocan la risa y hacen pensar. Es una inspiración
permanente”.
¿Y cómo lo llevan los editores?
¿Tuitean o sólo promocionan? Si acudimos al Timeline de Claudio López
Lamadrid, editor de Mondadori, saldremos de dudas:tuitean, vaya
si tuitean, más de 5.000 tuits, para ser exactos, y 3.300 followers:
“Lo uso a todas horas, tanto como herramienta de información como de comunicación”.
Sin miedo a la crítica y contracrítica: “El editor, cada vez más, necesita
exponerse, salir al ruedo y dedicarse a la promoción, defensa y justificación
de su trabajo. Hoy en día a los cometidos habituales del editor cabe añadirle
de manera muy precisa otros que antes estaban en manos de los departamentos de
prensa y de márketing”.
En cualquier caso, cuando se decidan a
seguir a su escritor favorito, tengan cuidado de no confundirlo entre los
abundantes perfiles espúreos. Paco Ignacio Taibo II, Lucía Etxebarria o
Gabriel García Márquez son algunas de las víctimas de los suplantadores. El
falso perfil del Nobel colombiano llegó a colar en las páginas de diarios de
todo el planeta el siguiente tuit el día que Mario Vargas Llosa se llevó el
premio de la academia sueca: “Cuentas iguales”.
Articulo : http://www.elcultural.es 17/02/2012
