samedi 25 février 2012

La literatura argentina 1969


La literatura argentina 1969

1. ¿Qué opina del llamado boom de la literatura argentina?
2. ¿Existe crítica literaria en la Argentina?
3. ¿Cuáles son sus proyectos literarios inmediatos?
4. ¿Cuál es para usted el mejor libro de ficción narrativa publicado en la Argentina en 1969? ¿Por qué?

Tomás Eloy Martínez

1. ¿Ustedes creen que hay un boom ? La palabrita me huele tanto a napalm de la sociedad de consumo que propongo formalmente donarla a un club de señoras para que la disputen como trofeo en un té canasta. Pero como no quiero desairar del todo a los autores y lectores amantes de las onomatopeyas, invito a emplear el papel, la tinta (o las teclas), los ojos y los desvelos en exploraciones más alentadoras. A esta altura del partido, unos cuantos bang bien enderezados empujarían con más eficacia a la literatura argentina que el boom y sus parientes.

2. Conozco más criticones que críticos y sospecho que por aquel lado están mejor organizados que por éste. La infección de los semanarios de noticias (mea culpa, espero que a tiempo) ha contribuido a desorientar las pocas veletas bien calibradas que moraban en la Argentina. Por ahora, la crítica en serio (esto es, la que trabaja con método, leyendo los libros de cabo a rabo y observándolos dentro de un contexto histórico o semiológico) es una operación clandestina, que suele ejercitarse en las cátedras universitarias no arrasadas por los sables de turno, y en algunos rincones de Los Libros . Ustedes comprenderán que con piedras desde las azoteas se rechazan invasiones inglesas pero no se hacen revoluciones, y no hay lector que no ande desorientado a la caza de un crítico propio, si es que ya no ha decidido, en una crisis de lúcido desaliento, mostrarles las espaldas a todos.

3. Venciendo mi repulsión más íntima contaré que en estos momentos vacilo entre una decena de cuentos sobre fiestas tucumanas que no terminan nunca, curas grafómanos que visitan las paredes de los baños, cantores de "Galanterías" y otros portentos que retozarán sin peligro en cualquier mano. El otro extremo de mi vacilación es un largo texto sobre Hiroshima que prometí escribir hace ya cinco años a un trío de amigos sobrevivientes de la bomba, y que he demorado por tristeza, por llanto, por incapacidad, para sobreponerme al odio.

4. Confundo los géneros hasta en las sastrerías, y he sido especialmente daltónico en 1969. No creo que mi contestación satisfaga la pregunta porque los libros argentinos que verdaderamente me gustaron no pertenecen al ramo que los académicos llamarían ficciones narrativas sino que andan meciéndose entre las ramas de la poesía. Como prefiero creer que la curiosidad de la revista también apunta para ese lado, inscribiré en este monolito el reportaje de Masetti sobre Sierra Maestra, el de Rodolfo Walsh sobre el asesinato de Rosendo García, Los poemas de Sidney Westde Juan Gelman y algunos uppercuts perfectos de Último round . Si para algo sirven las palabras es para jugarse la vida con el autor a cuestas, un teorema que los cuatro libros citados demuestran paladinamente.


Osvaldo Lamborghini

1. Por los medios de información nos enteramos de que "hay" un llamado (como dice este cuestionario) boom de la literatura argentina. Ahora, dudar se vuelve difícil. Equivaldría a poner en duda la información en general, y para poder hacerlo habría que desmontar cada uno de los mensajes que nos llegan de esos medios, informándonos previamente sobre los medios de información, que informan sobre todo menos sobre sí mismos. Entonces, existe. La misma pregunta que formula Los Libros , medio de información, sugiere que el "llamado" existe. La opinión personal de un autor, o de todos los autores, carece de interés salvo para quienes aman las especulaciones de las almitas solitarias. Lo cierto es que hoy, nos guste o no, cada autor es el lugar que ocupa en el sistema. Superficialmente, parecería que en la actualidad hay más papeles para elegir: El Best Seller, El Escritor Polémico, El Autor Para Minorías Selectas, El Censurado, etc.

Sin embargo, el escritor no "elige" nada. Si accede a escribir y a publicar está aceptando participar en el juego: los resultados de su obra no le pertenecen y es absolutamente "irresponsable" de las posibles variantes, que van desde el bestsellerismo hasta la clandestinidad. Y esta irresponsabilidad significa, además, que no podrá reclamar para sí los beneficios graciosamente épicos que brinda la marginalidad: el libro es una mercancía y, por lo tanto, cualquier forma de circulación repite las leyes del mercado.

2. No hay crítica literaria en la Argentina; pero creo que la pregunta debe contestarla quien la formula: Los Libros , que pide a un autor que en sesenta líneas (autor que por su parte no se niega a responder) conteste sobre la literatura, la crítica, sus proyectos y el papel de los medios de información. Como parte del fenómeno, la opinión de Los Libros es más importante que la mía. Podría informar a los lectores acerca de su propia "tendencia crítica". Tengo unas enormes ganas de enterarme a qué se debe semejante hibridaje entre estructuralismo y esa otra cosa que ha invadido sus páginas, especialmente las dedicadas a la crítica de libros. En el número 5 se nos informa, por ejemplo, que un autor posee, según la afirmación de Roa Bastos que firma la reseña, "un innato talento narrativo", mientras otro (es Carlos Sgrosso quien lo dice) propone a sus lectores un "juego diabólicamente infantil", en tanto un tercero ha escrito una "sugerente novela" (Alberto Perrone firma en este caso). En suma, que la pregunta planea en el vacío. Formularla o contestarla implica cierta dosis de humor siniestro y muchas ganas de jugar a las escondidas.

3. En estos días, Daniel Divinsky, dueño de las Ediciones de la Flor, rechazó mi segundo libro. Razones: "¿Qué querés, viejo? Con esto vamos en cana?" Por el momento, no iremos en cana.

4. Sin ninguna duda, Boquitas pintadas . Con la obra de Manuel Puig, la supuesta función "expresiva" del lenguaje literario, y la variada gama de ilusiones al respecto, sufre un golpe verdaderamente "crítico". Boquitas define un campo, señala un punto de ruptura: estamos ante un modelo de sintaxis mayor donde nada nos es "comunicado", salvo nuestra propia presencia como soportes vacíos de todas las determinaciones que nos hablan.

Articulo : http://www.lanacion.com.ar 23/02/2012

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