Encuesta Y sus propias palabras
Nicanor Parra las razones de una poesía
más allá del Nobel
Por María Teresa Cárdenas y Juan Ignacio
Rodríguez
¿Merece el Premio Nobel? ¿Qué poema es su
mejor carta de presentación? Responden críticos, una escritora y políticos de
izquierda, centro y derecha. En su casa de Las Cruces, el antipoeta prepara el
discurso para recibir el Premio Cervantes, mientras universidades, profesores,
escritores y lectores chilenos y extranjeros se unen para postularlo una vez
más al máximo reconocimiento a las letras. Esta semana fue enviada a Suecia una
caja que intenta resumir su aporte a la literatura universal. Que se cuiden los
académicos suecos al abrir la caja de la antipoesía.
Los criterios que tiene la Academia sueca
para decidir el Nobel de Literatura parecen insondables. Fuera de la calidad de
la obra, y hasta en desmedro de ella, se podría especular que pesan razones
ideológicas y geográficas, la figuración pública del ganador y tal vez su edad.
Es así como -sabemos- no lo ganaron Borges, Proust ni Joyce. Tampoco, hasta
ahora, Nicanor Parra, el más reciente Premio Cervantes.
La Universidad Diego Portales preparó una
nueva postulación en la que colaboró, coordinando, el Consejo de la Cultura. Se
armó un dossier en inglés -con diversos apoyos personales e institucionales y
una selección de su obra escrita y visual- al que se le adjuntaron los dos
volúmenes de las Obras Completas y una antología en sueco que fue
publicada en 2003. Todo visado por el propio Parra y dentro de una caja
diseñada especialmente por una profesional -también- sueca. Esa es la caja que
esta semana partió rumbo a Europa. ¿Ganará el antipoeta?, quién sabe, y tal vez
no importe. ¿Lo merece? Allí el consenso es transversal.
A Nicanor Parra no es que el asunto lo
desvele. Claro, está informado de este nuevo intento y lo visó. Pero, fuera de
eso, su vida sigue muy lejos de Estocolmo, en su casa de Las Cruces.
"¿Sabe en qué estoy ahora?", pregunta de entrada. Y contesta: "en
Jorge Manrique, Coplas a la muerte de su padre . Qué maravilla más
graaande", comenta, con esa capacidad de asombro que a sus 97 años lo
mantiene joven de cuerpo y mente. Más adelante, queda claro cuánto ha leído
esas coplas. "Recuerde el alma dormida/ avive el seso y despierte/
contemplando/ como se pasa la vida/ como se viene la muerte tan
callando...", recita con la voz y la memoria impecables.
"En rigor, yo estoy en la biblioteca
de Don Quijote", aclara. Lo que significa que le está siguiendo el rastro
a los cien títulos que se detallan en el Capítulo VI y que terminaron por
volver loco a su dueño. "Chupaaalla, con la biblioteca de Don
Quijote", se asombra de nuevo. Y cuenta que está en la búsqueda de esos
cien libros, incluidos los de caballería, para donarlos a la monumental
biblioteca que la Universidad Diego Portales inauguró con su nombre.
¿Le gustaría que estuvieran ahí esos cien
libros? "Claaaro, al alcance de todo el mundo. Como una sección de la
biblioteca Nicanor Parra. Una minisección". Se ríe fuerte de su
ocurrencia.
Frente a la amplia ventana que da al mar,
el antipoeta prepara en estos días su discurso para recibir el Premio
Cervantes. "Yo en menos de seis meses no puedo hacer un discurso",
dice, sentado en su sofá y rodeado de libros: varias ediciones de la Biblia,
varias de El Quijote, enciplopedias de literatura española. "Un discurso
tradicional se hace en una tarde", insiste, porque sabe que lo suyo es
otra cosa.
"¡¿A ver, quién puede hacer un
discurso mejor que los discursos de sobremesa?!", se pregunta.
"¡Nadie! ¡No se puede!". El discurso tradicional es siempre
ideológico, de enfrentamiento, afirma. Algo inaceptable para quien ha hecho
suya la capacidad de vivir en la contradicción sin conflicto. Así surgieron
sus Artefactos a principios de los 70: "La izquierda y la
derecha unidas jamás serán vencidas", "Cuba sí, yankis
también"... "Yo me enfurecí, porque empecé a recibir fuegos granados
de ambas partes. Pero, sin ese asedio, no hubiera llegado nunca al principio de
contradicción. Hubiera seguido en el discurso ideológico, en la búsqueda de la
verdad. El hablante lírico pasó a ser el Energúmeno, ¡el Energúmeno! O Fiera
acorralada, entre comillas", explica. "Y en buena hora -agrega-,
porque después yo encontré justificación filosófica para esta posición. De
repente me encuentro con John Keats: ' negative capability' , dice él. 'Lo que
caracteriza al escritor es su capacidad negativa', o sea, la disposición para
vivir en la contradicción sin conflicto".
Ese es Parra. Y ese círculo intenta cuadrar
la caja que abrirán los académicos suecos.
"El discurso tradicional es siempre
ideológico"
Dossier Parra
El dossier que la Universidad Diego
Portales envió a Suecia incluye respaldos de académicos de universidades como
Brown (Estados Unidos), Pompeu Fabra (España), Leiden (Holanda), Poitiers
(Francia) y de la Universidad de Chile. A los que se suman textos -escritos
especialmente para esta ocasión y otros recopilados- de Harold Bloom, Juan
Gelman, Ilan Stavans, Roberto Bolaño y Raúl Zurita, entre otros. Y, también,
para refrendar su influencia actual, autores como Rafael Gumucio y Alejandro
Zambra. Además de un apartado histórico que recoge las nominaciones anteriores,
a modo de testimonio y para aunar fuerzas. Asimismo, el documento considera una
selección de su obra en inglés y un capítulo con muestras de su obra gráfica.
Julio Ortega
Parra es el poeta vivo mejor documentado
de la lengua. Y es el único que es identificado no sólo como nacional,
latinoamericano, o del mero español, sino que es leído como el último poeta
mundial. Como lo fueron Eliot, Pound, Pessoa, Auden, Lorca. Es, por eso, el
único poeta que no ha sido descubierto por un premio: ya era reconocido por su
obra. Me acuerdo que cuando le dimos el Premio Rulfo, en México, él pensó que lo
habían confundido con un novelista. Y el Cervantes se hubiese precipitado en el
olvido si no se lo conceden.
Parra fue un poeta adelantado del
movimiento internacional de renovación radical del coloquio, de la superación
del lirismo, y de la recuperación de lo empírico, que en inglés habían
explorado poetas como Ginsberg y Oppen, y que básicamente supone que uno puede
hablar poesía como si fuera otro idioma, casi el idioma de un país más libre,
crítico y placentero. Y supone también que hasta el lenguaje, como quien no
quiere la cosa, habla a veces en artefactos... Por eso, no tiene sentido decir
que es gracias a Bolaño que Parra ha obtenido el Cervantes. Más bien, se podría
decir que Los detectives salvajes son una horda de la antipoesía.
Parra está a salvo de la banalidad,
felizmente. Es el primer minero liberado de la mina chilena. Nos demostró, hace
ya tiempo, que ser escritor era una de las formas de ser más libre, contra el
encierro de la mala política y la economía ideológica.
Lo que si cabe hacer es celebrar esa
libertad, más urgente hoy que nunca en todas partes, como una realización del
habla chilena popular, moderna y crítica, y de todas las lenguas americanas.
Parra es el poeta del español que mejor traduce a cualquier idioma. Porque en
todo idioma hay la posibilidad de recuperar la inteligencia de lo vivo. Parra
hizo suya la lección de la poética norteamericana de los años 50: en el poema
la acentuación es su latido y la duración del verso su respiración. El poema es
un cuerpo vivo.
Yo haré un curso sobre la antipoesía para
los estudiantes que empiezan, recordando que Nicanor estudió en Brown, y aquí
recibió su primer doctorado honorario. Y con ocasión del Cervantes prepararé un
libro-caja con algunos poemas suyos, una edición de 20 ejemplares hechos para
regalar. Cuando hice un tomo similar para Pacheco, en la ceremonia del premio,
la reina Sofía lo vio, lo abrió, y se lo llevó.
Habrá, eso sí, que celebrar el Premio
Cervantes de Don Nica. Yo propongo un recital de poetas mapuches en la Casa Encendida
de Madrid.
El Nobel es a una obra. En cualquier poema
de Parra está toda su poesía. Actúa como un verdadero sistema de
resignificación. En el fondo, ha rescrito el Diccionario de la Academia.
Crítico peruano, académico de la
Universidad de Brown y redactor del ensayo de presentación que se envió a
Suecia.
Diamela Eltit
Me parece que la obra de Nicanor Parra no
puede ser pensada ni menos medida en relación a premios pues su poética es
radical y constante, es tensa, es irónica y, en muchos aspectos, irreductible.
La obra Párrica o Parriana trabaja signos y espectaculariza la lengua local. Se
interna en los sujetos frágiles y encuentra en ellos esa fuerza vital que el
sistema les niega. La obra trabaja lo más humano de lo humano como son las
paradojas, les da una vuelta de carnero y, en ese giro, asoma la desolación,
pero también la carcajada ostentosa con que se celebra el acto de vivir. No da
tregua. En el vértigo de una compleja economía poética, la palabra Parriana o
Párrica no ha dejado de narrar las circunstancias en que se articulan cultura y
pensamiento. Es una obra que siempre llegará adelantada a una cita
irrealizable. ¿Qué premio podría contenerla?
No es posible señalar un poema en una obra
perfectamente ensamblada. Pero ingresando al territorio de las experiencias
pienso en el "Autorretrato" que colectivamente nos pertenece a
nosotros, los profesores. Pleno, exacto en esas inauditas horas.
Escritora.
Ignacio Echevarría
Porque es el lector ideal, porque para él
la palabra es algo sagrado, porque le corresponde desde hace mucho, porque no
se lo dieron a Juan Rulfo, porque esto ya parece el cuento del lobo, porque, se
lo den o no, habría que suprimir los premios literarios, pues no somos caballos
de carrera, y qué mejor manera de demostrarlo que darle el premio a Parra, que
vendría a ser como dárselo por una vez a la tortuga en lugar de concedérselo al
Aquiles de turno; porque ya nadie cree en los premios y sólo de esta manera
recobrarían su credibilidad, porque sería una forma de homenajear a la poesía
chilena, porque sería una forma de homenajear al Premio Nobel, porque sería una
forma de festejar la gran juerga de la antipoesía, y que se sumaran todos.
Imposible responder. Imposible escoger,
por ejemplo, el "Soliloquio del individuo", en lugar de "El anti
Lázaro" o de "Qué gana un viejo con hacer gimnasia" o de
cualquier artefacto.
Editor y crítico español.
***
Encuesta | ¿Merece Parra el Premio Nobel?
Un hito dentro de la poesía contemporánea
Por Ignacio Valente
Razones relativas y absolutas entrega el
crítico Ignacio Valente para afirmar que el antipoeta merece este
reconocimiento. Pero se pregunta si "el bien intencionado Premio Nobel se
merece a Parra, que lo dignificaría".
Acerca del mejor poema de Parra se podría
escribir un ensayo. Acerca de sus relaciones con el Nobel se podría escribir un
cuento, que imagino a la manera de Chéjov, un poco melancólico y un poco
irónico. Como ya escribí aquel ensayo, y como no soy capaz de escribir ese
cuento, me contentaré con responder a ambas preguntas en las siguientes líneas
periodísticas.
Los premios internacionales, y sobre todo
el Nobel, pertenecen no tanto a la literatura misma como a sus alrededores:
léase, a la mundanidad de la literatura, a su geopolítica (o política sin geo),
a sus relaciones públicas, a sus traducciones mejores o peores, sin olvidar en
este caso los delicuescentes gustos de los académicos suecos, que con grandes
esfuerzos morales y ecuménicos hacen... lo que pueden. Hay que comprenderlos,
después de todo: cierta tradición folclórica -con sólida base económica, hay
que reconocerlo- los ha consagrado como un guirigay menor que intenta poner un
poco de orden en el guirigay mayor de la literatura universal, en un tiempo ya
de suyo difícil y confuso.
Por eso, invertiré la primera pregunta:
sí, en efecto, el bien intencionado Premio Nobel se merece a Parra, que lo
dignificaría; algo así como lo ocurrido hace poco con el Cervantes en forma
vergonzosamente tardía.
Parra, a su vez, merece el Nobel por
razones de dos tipos: relativas y absolutas. Las relativas se refieren a la
superioridad suya sobre ciertos escritores que ya lo han ganado siendo
plumíferos menores, o de rápido olvido, o de lectura mortificante, o simples
valores locales, como el simpático pero insuficiente Naguib Mahfuz, o el
riguroso pero ilegible Claude Simon, o el payaso Dario Fo, o el monocorde Tomas
Tranströmer, que tal vez lo obtuvieron porque a determinada altura convenía que
le tocara a un egipcio o un francés o un italiano o un sueco de tales o cuales
características (aprox.). Por esa misma razón, Parra no lo ha ganado ni lo
ganará: después de Mistral y de Neruda, no corresponde que lo reciba un poeta
-por grande que sea- de un país pequeño y quitado de bulla como Chile.
Las razones absolutas residen no sólo en
la calidad intrínseca de la poesía de Parra, sino en el hecho mayor de
representar él todo un hito dentro de la poesía contemporánea escrita en
castellano. No es sólo que Parra sea el poeta por antonomasia de lo coloquial,
de lo irónico, del prosaísmo y, en suma, de todo lo que llamamos antipoético en
poesía: hubo otros antes, en distintos grados y de marca muy mayor: citemos a
los muy ilustres Marcial, Villon, Quevedo, Heine, Whitman, Eliot... Pero
nuestro poeta representa históricamente en el habla castellana de este tiempo
una profunda liberación de la palabra poética, encadenada como estaba -en lo
inmediato- por la hipnosis telúrica del mejor Neruda, y -en un ámbito más
general- por el descenso de la poesía española después de la generación de
1927, y por las oscuridades vanas y los metaforones vacíos que habían impuesto
(con honrosas excepciones) los últimos estertores de las vanguardias
declinantes en la segunda mitad del siglo pasado.
Su mejor poema
Elijo su mejor poema a ojos cerrados, si
bien no es el más representativo de su espectro, que contiene varios otros
candidatos a ese título. "El hombre imaginario" es, aunque no lo
parece a primera vista, un poema de amor: es una sufriente elegía. Con sus
cinco estrofas muy orgánicas, con sus veinticuatro versos endecasílabos y sus
tres heptasílabos, todos ellos muy redondos, veinticinco de ellos -¡25!-
terminan con la palabra "imaginario(a)(os)(as)", al borde mismo del
traqueteo insulso y de la rima consonantísima. Un poema así tenía tres posibilidades.
La primera, ser un fiasco de poema, por reiterativo. La segunda, ser un poema
interesante en su primera lectura, pero ya sin segunda, por previsible. La
tercera, ser un poema genial que tiende a ser leído una y otra vez y siempre
más. Pues bien, éste es un poema genial.
Toda su fuerza se concentra locamente en
un solo foco: esa repetición por veinticuatro veces del mismo adjetivo, aquel
extrañísimo "imaginario", que significa en cada verso algo idéntico,
a la manera de un mantra, y algo distinto, nuevo, asombroso, impensado, cada
vez más impensable, pero... ¡pensado! Cada una de estas repeticiones produce
una creciente acumulación de energía y significado, como un centro que
irradiara mundos concéntricos cada vez más amplios, o más hondos, o más...
quién sabe qué. Algo así como una multiplicación interna de universos, uno
dentro del otro, pero también uno fuera del otro; una espiral interna dentro de
un abismo. Se crea, en las antípodas de lo "imaginario", una
sensación vertiginosa de realidad, cada vez más realidad, mediante un
procedimiento que parecería más apto para producir cada vez menos realidad. Y
así hasta el desenlace, que revela su clave última, el amor, el dolor de amor,
el exorcismo verbal de una pena de amor ya sin objeto. Pero no hace falta
esperar este final para comprender, en función de él, todos los versos
anteriores, que se sustentan por sí mismos a medida que preparan los últimos
con rara coherencia poética y, por qué no decirlo, lírica.
Como no sé expresarlo de otra forma mejor,
con perdón del lector me repetiré: este poema "desencadena en la mente
humana una sucesión de horizontes en movimiento uniformemente acelerado".
***
Encuesta | Unidad nacional
Gobierno y oposición alcanzan el primer
acuerdo del año: Parra merece el Nobel
Que hay que cambiar el binominal. Que no.
Que no es prioridad, pero habrá diálogos para avanzar. Que si la derecha vota
sí, la izquierda dice no. Alguna vez Nicanor Parra escribió que, unidas, la
izquierda y la derecha jamás serán vencidas. Pues bien, en año de elecciones
municipales y de convenios que no convienen, los líderes de los partidos
políticos se sumaron al consenso en torno al antipoeta.
Ignacio Walker
Presidente del PDC
"Nicanor Parra es Patrimonio de la
Humanidad y su obra representa no sólo a él como poeta y antipoeta, sino que a
toda la familia Parra. De esta forma, recibir el premio Nobel sería por primera
vez en la historia un premio familiar. Un verdadero premio y reconocimiento a
la familia chilena".
Poema elegido: Epitafio.
Marco Enríquez-Ominami
Presidente del PRO
"Morirse de amor por un premio es
medio lamentable, pero creo que Parra es un Nobel del lenguaje, Nobel de Chile,
Nobel de los díscolos, es decir de los indomables, que no es lo mismo que de
los rebeldes. No sueña con premios, estoy seguro, pero a nosotros los chilenos
nos excita que lo reciba. No sólo por méritos más que reconocidos, sino porque
dignifica al Nobel, mismo premio que Sartre rechazara".
Poema elegido: Ecopoemas.
Iván Moreira
Vocero de la UDI
Chile es un país que ha demostrado ser un
ícono de la literatura. No es un hecho aislado que tengamos dos Nobel de
literatura, como Gabriela Mistral y Pablo Neruda, no son excepciones. Chile es,
a mi juicio, un país con cultura de Nobel. Ahora, ¿por qué Nicanor Parra?, por
su originalidad y hasta me atrevería a decir, porque es un genio. Y en ese
sentido enorgullece a todos los chilenos, porque uno no puede mirar a los
escritores desde una perspectiva política, lo que importa es cómo maneja la
pluma, y por eso creo que Nicanor Parra es de excepción. En Chile hay muy
buenos escritores, y creo que ya nos toca.
Poema elegido: "Es difícil
escoger uno".
Carolina Tohá
Presidenta del PPD
Merece el Nobel porque es único y ha
encontrado caminos completamente nuevos para sacudir y conmover con su poesía.
Dice cosas enormes con un lenguaje cotidiano y llena de sentido nuestras
palabras de todos los días. Es violento y tierno, hace reír, hace enojar y se
sienta arriba del piano con una gracia que sólo es alcanzable para los grandes
entre los grandes.
Poema elegido: INBA.
Mario Desbordes
Vicepresidente de RN
Porque es un gallo genial, no más. Debe
ser uno de los intelectuales más importantes de Chile y quizás de
Latinoamérica. También por su capacidad de ser él mismo, de no sujetarse a
reglas políticas ni culturales, ni encasillarse en movimientos o sectores
específicos. No ha aceptado camisas de fuerza. Y, además, porque está por
cumplir cien años y es el minuto de tenerlo. O sea, el Cervantes es un premio
genial, pero yo creo que se merece el Nobel.
Octavio Paz o Huidobro también tienen
bastante de antipoesía, pero -sobre todo el segundo- sigue siendo muy florido,
muy pomposo, muy para la élite. Mientras que Parra intenta que su poesía o
antipoesía la lea la gente corriente. Esa es una de las cosas que le destaco,
más que un antipoema específico.
Lo que más me ha gustado son los
Ecopoemas. Hay una frase que yo tengo súper grabada, que la tierra no es
nuestra, sino que nosotros somos de la tierra. Puede ser un cliché o puede
haber sido dicha antes en otras formas, pero claramente tiene razón. Condena
por igual al capitalismo y al izquierdismo. Nos saca la cresta a todos: a los
burgueses, a los de derecha, a la dictadura, al consumismo... ataca al
consumismo con fiereza en ese antipoema.
Poema elegido: Ecopoemas.
Osvaldo Andrade
Presidente del PS
Nicanor Parra, con su montaña rusa, llena
de sarcasmo e ironía, revitaliza el lenguaje cotidiano y nos lleva a compartir
rasgos de nuestra cultura tradicional, de sus vivencias y de su formación académica,
con una naturalidad que se eleva con una fisonomía propia y que es capaz de
cautivar a personas de todas las edades. Es esta "nueva forma de expresión
y exploración de las fronteras comunicativas del ser humano" la que se le
reconoce al ser galardonado con el Premio Cervantes en 2011. La crítica
especializada, pero también los que abrazamos el placer de la lectura, creemos
que en él y en su obra hay una riqueza extraordinaria que generosamente nos ha
compartido. Quizás, esta misma razón es la que desde 1995 ha llevado a distintos
grupos e instituciones de distintas latitudes, a promover que este creador y su
prolífica obra acompañada por sus artefactos, reciban el Premio Nobel de
Literatura. Es a este anhelo al que nos sumamos entusiastas, esperando que la
Academia así lo reconozca
Poema elegido: El hombre imaginario.
Guillermo Teillier
Presidente del PC
Nicanor Parra expresa de manera eminente
una corriente que, en la poesía contemporánea, busca mediante un lenguaje nuevo
abrir espacio a la identidad, y en este caso es la nuestra, la de nuestro
pueblo, que durante mucho tiempo yacía postergada por la rutina de las
"escuelas". Tuvo precursores, compañeros de ruta, entre nosotros
Gabriela Mistral y Neruda.
Así, se inscribió con nuevos bríos en la
gran tradición para hallar las claves de una continuidad rupturista y única.
Si de algo se le podría acusar, y allí
está su "Cueca larga", es de un "exceso" de chilenidad.
Poema elegido: Hay un día feliz.
José Antonio Gómez
Presidente del PRSD
Parra es un buscador incansable que no se
ha dormido en los laureles de su éxito; al contrario, siempre esta renovando
los límites de la creatividad, sorprendiéndonos a cada instante con su ingenio.
Sin duda, ese afán por reinventar la poesía y convertirla en algo menos docto,
menos críptico, más simple, merece el máximo reconocimiento como es el Nobel.
Poema elegido: Soliloquio del
individuo.
Articulo :
http://diario.elmercurio.com
05/02/2012

