ENTREVISTA
"La poesía sirve para desactivar los
sistemas represivos de la realidad"
Por Sergio C. FANJUL
¿De qué huye el poeta Jesús Aguado? “La
poética con la que más me identifico, y la que más he divulgado, habla de la
necesidad de utilizar la poesía para lo que realmente sirve, que es para
desactivar los sistemas represivos de la realidad. Para enseñarle a uno cómo
fugarse de las distintas cárceles que el mundo se inventa para aprisionarle”,
asegura. Así, ha recopilado un libro que es una concatenación de huidas, o una
larga huida hacia delante: El Fugitivo (Vaso Roto), su poesía reunida
entre los años 1985 y 2010. Muchos libros y de diferente corte que se han
publicado en diferentes editoriales aquí y allá, desde Mi Enemigo aVerbos,
y que servirá a los que se quieran acercar a la obra de Aguado para acceder a
material que ya es difícil de encontrar.
“Cada libro intenta ser un plan de escape
diferente de una de estas cárceles del mundo que suelen representarse con
mayúsculas: Dios, el Yo, la Sociedad, el Dinero, también la Poesía. Tener una
concepción de lo que significa la poesía, una sola, es quedarse prisionero de
esas mayúsculas”, dice el poeta (Madrid, 1961). “La Poesía, con mayúsculas, es
tener una idea muy clara de lo que es la poesía y que esté adscrita a una
tradición, a cualquier tradición. Hay que aprender a usar la libertad con la
que hemos nacido para la cual la poesía es un instrumento maravilloso”. Aguado
es poeta ecléctico, múltiple, con intereses diversos y al que, en efecto, no le
gusta enjaularse. El Fugitivo se divide en dos partes: “En la primera
parte me tomaba la poesía como un juego, serio y trascendente, pero un juego al
fin y al cabo que buscaba entretenerme”, explica Aguado, “pero a partir de
cierto momento le pedí a mi poesía, y me pedí a mí mismo como poeta, usar la
escritura como un método de conocimiento del mundo, sobre todo a raíz de mi
relación con India. Escribí entonces libros más unitarios. Esta segunda parte
es la poesía que mejor define mi manera de escribir y de estar en el mundo
ahora mismo”. Ahí se encuentran esos libros unitarios que pueden considerarse,
incluso, un solo poema: en Verbos todas las piezas se titulan con un
verbo (pensar, amar, llorar, morir), Algunos haikus (o no) desde la
nada es una colección de haikus, Heridas son pequeños poemas que
sangran, Los poemas de Vikram Babu están impregnados de la pasión del
poeta por lo hindú.
“Vikram Babu es un heterónimo mío, quería
inventarme un poeta para demostrar mi cariño y emoción por haber descubierto
ese mundo en India. En alguna reseña el reseñista cayó en la trampa y atribuyó
los poemas a un místico hindú del s. XVII. Cosa que me encantó”, explica el
poeta, que, desde su primera visita a los 25 años cayó en el embrujo del país
asiático, donde ha pasado largas temporadas y en el que abunda en el
libro La astucia del vacío. Cuadernos de Benarés (1987-2004)(Dvd
Ediciones). Precisamente Aguado está preparando una antología de poesía
devocional hindú que publicará también Vaso Roto: “es la poesía religiosa de
India, que lleva practicándose casi 20 siglos y que ha dado, sin exagerar,
cientos de San Juanes de la Cruz y de Santa Teresas de Jesús. Aquí casi no se
conoce, pero yo la he ido traduciendo”.
¿Qué tiene la India para profesarle tal
devoción? “Desde que fui por primera vez, y ya me quedé un año entero, tengo
una relación de amor intenso con esa cultura y ese país, que me ha enseñado la
mayor parte de las cosas importantes que creo saber. Allí no tengo la presión
de ser, ni de pertenecer a ningún grupo social o profesional, tengo la
posibilidad de vagar dentro y fuera de mí sin presión ninguna”.
En el prólogo, el escritor y cibercrítico
Vicente Luis Mora retrata a Aguado como un poeta poco interesado en el “medro
patrio”; como unoutsider que no ha sido considerado dentro del “panorama”.
“No he buscado medrar y menos con la poesía”, afirma Aguado, “y no he buscado
adornarme para buscar puestos de privilegio social menores o mayores. Muchas
veces en las luchas literarias se intenta acceder a un ámbito de poder, hacerse
con las riendas. En el fondo no es una lucha estética, es una lucha por poder.
Y yo no quiero participar en estas luchas, si no en luchas para la vida, para
el amor, para la escritura o para mejorarnos como personas”. Aguado no se adscribe
a ninguna corriente y se adscribe a todas, todo, en materia poética, le
interesa: “Yo soy y me interesa la poesía de la experiencia; y yo soy y me
interesa la poesía del conocimiento, y la del silencio, y la mística, y la pop,
y la gamberra, y la beat… me interesa todo. Y todo se va incorporando a mi
propia obra”.
Dicen que un poema no se acaba de escribir
nunca, que más bien se abandona por agotamiento o renuncia. Los poemas
de El Fugitivo han sido corregidos para esta edición, tal y como
también hacen Juan Ramón Jiménez o Antonio Gamoneda. Muchos han sido,
directamente, eliminados, de ahí que sea una poesía reunida y no completa. “Me
puse una condición”, confiesa Aguado, “solo iba a incluir los poemas que
pudiera corregir de manera que me satisficieran hoy, no hace 25 años. No
solamente los he corregido, los he reescrito, es decir, son poemas nuevos”.
Articulo : http://cultura.elpais.com 21/02/2012
