Tendencia | La redención de los monstruos
en la literatura infantil:
Monstruos que no dan miedo
Por Violeta Cofré
Dónde viven los monstruos , El pequeño
vampiro , Gothic Doll y Monster High son algunos de los títulos que, después de
fin de año, se agotaron en librerías. Lectores de entre 8 y 16 años se perfilan
como voraces consumidores de esta clase de historias que pretenden reivindicar
la tradición de lo monstruoso.
"¡Eres un monstruo!", es el
inicio de uno de los libros fundacionales de la actual faceta literaria del
horror. La frase aparece en voz de una típica mamá enojada que reprende a su
hijo en medio de una pataleta. Mark, el niño protagonista del cuento de Maurice
SendakDonde viven los monstruos viaja hacia un bosque habitado por
criaturas gigantes, deformes y peludas que lo nombran Rey de los
monstruos .
Como Sendak, otros autores de literatura
infantil también se han dado la tarea de relativizar los arquetipos
tradicionales, personificando a sus héroes ya no como seres virtuosos y
armónicos, sino que como criaturas horripilantes, aunque no por eso menos
amables. Angela Sommer-Bodenburg ( El pequeño vampiro ) y Maurice
McKee ( Dos monstruos ) son autores que beben de esta tradición.
Monstruos modernos
Lisi Harrison, autora de la
saga Monster High (volúmenes I, II y III), presenta a sus personajes,
zombis, vampiros y momias, como los hijos descarriados de espeluznantes figuras
de la literatura universal como Frankenstein, Drácula o el Fantasma de la Opera.
A diferencia de sus progenitores, Draculaura, Frankie Stein, Jackson Jekyll y
Holt Hyde son monstruos escolares que atraviesan por los típicos problemas de
la adolescencia. Buscan encajar en un mundo que les resulta ajeno y ocultar los
rasgos que los hacen distintos a sus compañeros humanos -los
"normis"-, ya que la mayoría de ellos heredó las características
físicas de sus padres, pero no así sus instintos asesinos.
"Me encanta utilizar sus rasgos de
monstruos como metáforas de la adolescencia", confiesa Harrison en la
revista Teenmag. "Por ejemplo, Claudeen, con lo peluda que es y lo mucho
que se avergüenza por ello. Me acuerdo perfectamente de cuando comenzó a
crecerme el vello en las axilas: caminaba con los brazos pegados al
cuerpo".
La escritora británica publicó el primer
tomo de Monster High en 2010. El fenómeno comercial se expandió
rápidamente por Europa, Estados Unidos y Latinoamérica potenciado por la línea
de muñecas Mattel de los personajes y la adaptación animada de la novela en
televisión. El segundo volumen de la saga ( Monster High, monstruos de lo
más normales ) llegó a Chile a mediados de 2011, editado por Alfaguara
juvenil y se espera que en los próximos meses llegue a las librerías el tercer
tomo, Monster High, querer es poder , con el mismo éxito de venta de
los números anteriores.
En los últimos años, otras publicaciones
de la misma línea temática han despertado el interés de niños y jóvenes que
devoran libros de entre 250 y 350 páginas en tan sólo semanas. "El gran
mérito de este tipo de novelas es atraer a los jóvenes a la literatura",
explica Lorena Amkie, autora de Gothic Doll (hasta ahora el único
best seller latino de esta tendencia). "Cuando uno le habla a los
adolescentes en su idioma, se sienten identificados con la lectura",
agrega.
Actualmente, títulos
como Ghostgirl , de Tonya Hurley; Coraline, de Neil Gaiman,
y Ghotic Doll , de la mexicana Lorena Amkie, son incluidos en algunos
colegios dentro de la lista de lecturas obligatorias. El objetivo es fomentar
la lectura en los niños y rescatar su valor educativo. "Los monstruos
tienen algo crucial que enseñarnos dado que tanto los niños como los adultos
tenemos un lado luminoso pero también una 'sombra'. Estas criaturas pueden ser
un vehículo para expresar aspectos de nosotros mismos que necesitamos reconocer
para poder integrarnos como seres sociales, con bondades y defectos", dice
Bernardita Muñoz, psicóloga, doctora en educación y escritora de literatura
infantil.
Representar lo abyecto
Los vanguardistas de la estética de lo
monstruoso en literatura infantil y juvenil, Sendack, McKee, Quentin Blake, son
reconocidos, también, como precursores del llamado libro-álbum. Este nuevo
género literario, permite a los niños visualizar en imágenes a los demonios,
vampiros y criaturas exóticas con todos sus rasgos arquetípicos, pero dibujados
con trazos simples y colores fuertes. Habitualmente, el contenido discursivo y
la representación visual remiten a un mismo concepto estético ya que los
autores de esta clase de libros son dibujantes a la vez que escritores de sus
historias.
Monstruos enfermos , Petit el
monstruo y El libro de los monstruos buenos son algunos títulos
recientes que siguen las líneas de este formato. "En ellos la capacidad
expresiva de las imágenes supera a la de las palabras", explica Roberto
Cabrera, profesor y especialista en literatura infantil y juvenil.
"EnMonstruos enfermos , por ejemplo, Emmanuelle Houdart retrata a los
clásicos monstruos de la literatura, con todas sus rasgos particulares, pero
también como seres vulnerables: el ogro tiene indigestión y el vampiro, dolor
de muelas. El texto es tan sólo un catálogo de enfermedades y antídotos, pero
las imágenes ayudan a representar el lado amable y humano de las bestias",
concluye Roberto.
También novelas como Monster
High o Gothic Doll hacen mención a los grandes personajes del
terror adaptados a la vida moderna. Las ilustraciones y otros elementos
visuales que complementan la lectura retratan a las protagonistas como jóvenes
ojerosas, delgadas y de tez pálida, muy similares a los personajes góticos y
oscuros de las películas de Tim Burton.
Se puede representar lo feo bellamente. En
el contraste y asimetría de los monstruos, feos e inocentes, se expresa también
una cuota de encanto y perfección. "Mi personaje favorito es Ghoulia",
dice Ignacia Cuevas, de 10 años, fanática de Monster High . "Es
una niña zombi que tiene la piel azul y una joroba que le hace tener problemas
para caminar, pero aún así es la más inteligente. A mí me parece bonita".
"No es raro encontrarse con autores
que vuelven sobre estos monstruos emblemáticos para actualizarlos,homenajearlos
o parodiarlos", Roberto Cabrera.
