vendredi 9 mars 2012

Daniel SAMOILOVICH/La singularidad de la publicación

Una minoria apasionada
Daniel Samoilovich, director del Diario, reflexiona sobre la singularidad de la publicación

En el nuevo número de Diario de Poesía , que corresponde al verano y el otoño de 2012, se continúa con la publicación de cartas de poetas iniciada en el número previo.

Se reproducen cartas de Osvaldo Lamborghini, Jack Kerouac, Else Lasker-Schüler, Francisco Gandolfo y Samuel Beckett, y una epístola de Henri Michaux a Angélica Ocampo en la que comenta la repercusión del mordaz retrato de la Argentina que hizo en el texto "Un pueblo y un hombre", traducido en la revista. Además, una extensa entrevista al poeta argentino José Villa, en la que habla de sus procedimientos de escritura y de sus comienzos en la revista 18 Whiskys y en Ediciones del Diego; textos de Bernhard Fetz, Hannes Schweiger y Pablo Gianera sobre el "show" poético de Ernst Jandl, y un fragmento del libro sobre Borges que preparaba Carlos Mastronardi, con una introducción de Matías Serra Bradford y comentarios de María Teresa Gramuglio y Osvaldo Aguirre. Poesías de autores argentinos y extranjeros y una selección de los cien poemas chinos contemporáneos recopilados por Miguel Angel Petrecca en Un país mental .

-¿Cuáles fueron las características que diferenciaron Diario de Poesía , en sus comienzos, de las publicaciones culturales que existían hasta el momento?
-A riesgo de pecar de excesivo "materialismo", uno podría decir que la diferencia principal radicaba en el objeto mismo: la elección del formato tabloide y la circulación principalmente basada en quioscos fue, quizá, la más estratégica de las decisiones que en su día tomamos. Tenía, por supuesto, unas motivaciones y unas consecuencias, implicaba un mensaje: ese formato y esa forma de circulación definían que queríamos tentar los límites de circulación de la poesía contemporánea, forzarlos un poco más allá de donde se daba por supuesto que esos límites estaban. Lógicamente, la apuesta tenía sentido si no rebajábamos ni un punto la exigencia intelectual: hubiera sido idiota hacer algo "más fácil" para llegar a más, o, por decirlo de otra manera, no hubiera significado desafío alguno. La gracia estaba en hacer el periódico que se nos daba la gana y ver si le interesaba a alguien más.

-Más allá de los gustos personales de sus integrantes, ¿cuáles fueron los criterios estéticos generales del Diario ? ¿Cómo se determinaba de qué temas y autores se ocuparían?
-Quizá no haya habido tales criterios estéticos generales, sino una articulación, justamente, de criterios individuales diversos. No hubo un acuerdo explícito y previo acerca de qué era lo que nos gustaba o lo que pensábamos; cuando conocí a Jorge Fondebrider, él se presentó de un modo muyfondebridesco , diciéndome algo así como: "Quiero dejar claro que estoy muy en desacuerdo con vos". Después, trabajando juntos, se vio que no era para tanto. La base de la posibilidad de ese trabajo conjunto era, y es, la confianza mutua. Hay una regla que usamos para seleccionar materiales que creo que ilustra esto; la llamamos la regla de "la minoría apasionada". Consiste en que publicamos lo que al menos a uno de los miembros de la dirección le gusta mucho, no lo que a varios les gusta más o menos. La idea es que si le apasiona a alguno de nosotros, algo bueno ha de tener. Sin duda, la cosa, vista desde afuera, puede haber resultado diferente; sé que a muchos les parecimos, casi desde el principio, un grupo compacto, y puede que hasta dogmático. Muy rápidamente hubo intentos de encasillar lo que estábamos haciendo: por ejemplo, el de un periodista británico, un tal Jason Wilson, que al ver el primer número del Diario y su publicidad callejera, escribió en una revista inglesa que el Diario de Poesía era un "proyecto populista". Como pruebas al canto, citaba que habíamos dedicado nuestro primer dossier a "un oscuro poeta provinciano" (a saber, Juan L. Ortiz). No sé qué habrá pensado, si es que pensó algo, cuando dedicamos el dossier del número 4 a Vladimir Nabokov. En todo caso, hubo la posibilidad de durar, y allí hay 83 números publicados; son miles de poemas, cientos de poetas y de asuntos puestos en cuestión, que espero que le den un buen dolor de cabeza al que trate de encasillar todo ese trabajo en una fórmula veloz. Personalmente, no pienso facilitarle la tarea.

-Tratándose de una publicación sobre poesía, la revista tuvo un éxito sorprendente.¿A qué cree que se debió?
-Quisiera colocar la cuestión del éxito en una perspectiva razonable. El Diario tira 5000 ejemplares de cada edición y vende unos 3000, lo cual implica que unas siete u ocho mil personas leen cada número. Si se tiene en cuenta que un punto de rating en la televisión son 80.000 personas mirando un programa, y que un programa con un punto es un fracaso, podemos poner el "éxito" en perspectiva. Creo que logramos que una cantidad pequeña pero suficiente de lectores se interesara por lo que a nosotros nos interesaba, y por comprar la revista en cada edición; esa discreta alianza bastó para que pudiéramos sacar número tras número a lo largo de todos estos años. Por otra parte, y creo que eso también es importante, no intentamos dar el paso más largo que el pantalón: no fundamos una editorial, no nos empeñamos en patrocinar festivales (aunque sí participamos en varios), no nos volcamos a ninguna otra tarea que no fuera sacar el Diario ; eso evitó la dispersión de nuestras escasas fuerzas. Son muchas las revistas de América Latina que fracasaron justamente porque al principio les fue bien y quisieron hacer más y más cosas para vivir de su proyecto, hasta que terminaron ahogadas por necesidades crecientes de financiación externa. Nuestro único proyecto es, cada vez, hacer un número más.

Articulo : http://www.lanacion.com.ar 10/03/2012

Alberto GORDO∕La vida salvaje de THOREAU

La vida salvaje de THOREAU Por Alberto GORDO Distintos sellos celebran los 200 años del nacimiento del pensador norteamericano con ...