vendredi 9 mars 2012

El mundo de la Web


En los dos primeros meses del año se han catalogado 3.089 libros electrónicos, el 20% del total
El ISBN cobra 45 euros por registrar un libro electrónico
Por Fernando GARCÍA MONGAY 

El registro tarda más de 10 días y si es por vía urgente hay un plus de cobro
Hay que pagar pro cada formato, aunque sea la misma obra

Registrar tu libro en la federación de Gremios de Editores cuesta 45 euros. Aunque lo regales. Y si se registra en varios formatos (ePub, Kindle...) 45 euros cada vez, aunque sea la misma obra. Y tampoco es que se den prisa. Tardan más de de una semana. Si quieres que vayan un poco más rápido (a eso parece que se le llama productividad), hay que pagarles unos cuantos euros más. Esto es lo que pasa en la oficina del ISBN.

Hasta 2010, en España gestionaba el Ministerio de Cultura la oficina del ISBN, International Standard Book Number, que es el identificador estándar internacional de los libros previsto para uso comercial. A partir de ese año, le encomendaron la gestión a la Federación de Gremios de Editores de España, “una asociación profesional de derecho privado creada en 1978 para la representación y defensa de los intereses generales del sector editorial español”.

Desde diciembre del año pasado, la oficina de gestión empezó a cobrar: obtener un solo ISBN cuesta 45 euros. La Federación de Gremios de Editores justificó el cobro del ISBN, entre otras cosas, porque realizaba una inversión de 120.000 euros en tecnología para modernizar su gestión.

Es muy posible que con el ritmo que lleva el registro del ISBN amorticen la plataforma en un santiamén. En una reciente nota de prensa, la oficina asegura que en lo que va de año han registrado un total de 15.935 títulos, de los cuales el porcentaje de ebookcatalogados en febrero ya se sitúa en el 20% y “en los dos primeros meses del año se han catalogado un total de 3.089 títulos”.

Con las tarifas actuales del ISBN, que benefician a las editoriales registradas que, por ejemplo, pueden comprar bonus de diez ISBN registros por 95 euros, los que salen perjudicados son quienes editan y autoeditan un solo libro electrónico, que se ven obligados a pagar 45 euros para vender sus libros, porque sin ISBN algunas librerías digitales no permiten la comercialización.

Un libro en papel cuesta en la calle entre 18 o 20 euros. Por tanto, los 45 euros del ISBN suponen, como mucho, 2,5 veces el importe de un ejemplar. Si se trata de un libro electrónico autoeditado, el precio de venta no superará los 3 euros, una cifra que hay que multiplicar por 15 para igualar el coste de un registro en el ISBN.

A pesar de invertir 120.000 euros en una plataforma tecnológica para la nueva gestión de los servicios, al parecer, en el estudio de requerimientos antes de iniciar el proyecto nadie contempló que también se registrarían libros electrónicos.

Veamos el procedimiento que hay que seguir:
1. Para registrar el ISBN es preciso darse de alta y pagar 45 euros.
2. Si se realiza el registro en sábado o domingo, hasta el jueves siguiente no se recibe un mensaje donde facilitan un nombre de usuario y una contraseña para introducir los datos del libro.
3. Una vez cumplimentado el formulario sin errores –si los hay, se deben corregir y se alarga el proceso–, tres o cuatro días después se recibe otro correo explicando que ya está registrado y la nueva contraseña para descargarlo.

Si no se paga la urgencia en la tramitación (50 euros), se tarda entre nueve y 10 días para obtener el ISBN, siempre que se domine el registro porque, al no estar preparado para libros electrónicos, hay que tener mucha intuición para saber que el tamaño y el tipo de archivo se han de introducir en el campo “Descripción”. O que el sitio desde donde se podrá descargar (la dirección web) debe figurar en el apartado “Notas” del formulario. Ah, y en el número de páginas, como no se puede dejar el campo vacío, se debe poner un uno. Para colmo, si se quiere registrar el eBook en el formato estándar “epub” y en el formato “Mobi”, que emplea Amazon en los Kindle, es necesario pagar dos veces por un solo libro electrónico.

En fin, que parece razonable que la agencia del ISBN revise el precio de inscripción de los eBooks y que tiene mucho recorrido para mejorar el registro de libros electrónicos. Para empezar, bastaría con estudiar los procedimientos que han seguido, por ejemplo, en el Registro Mercantil Central, que expide un certificado de solicitud de una denominación de una sociedad por menos de 24 euros y manda el papel a casa por una agencia de mensajería en el mismo precio. O los procedimientos del registro de marcas que es bastante sencillo si se dispone de DNI digital.

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El ISBN, que ha pasado de público a privado, no notifica por e-mail el registro de un libro
Las microeditoriales se quejan del precio y la burocracia
Por Javier MARTÍN 

Minobitia y Sinerrata dos pequeñas editoriales, han sufrido ya el paso del registro ISBN de manos públicas a privadas. El cambio, según ellas, aparte de una subida de precios ha supuesto un sistema engorroso y una mala atención a los libros virtuales ya que ni siquiera notifican por correo electrónico si el registro es correcto o falta algún detalle.

Valentín Pérez lleva editando libros desde 2006. Siempre como pequeño editor. “He trabajado con la Agencia del ISBN sin ningún problema hasta hace un año. El servicio era rápido y eficaz, y generalmente los funcionarios solían ayudarte ante los problemas que pudieras tener”.

Eso era antes. “En el actual sistema, se rellena el formulario online y si hay un error no te avisan. Ni siquiera envía un correo automático, sino que tienes que entrar tú cada cierto tiempo en la web a comprobar si ha habido un error".

En vista de los precios, Minobitia ha renunciado al ISBN de los libros virtuales. “Hemos optado por asignar ISBN solo a nuestros libros en papel, puesto que van al canal de librerías, porque el digital al menos lo publicamos en dos formatos digitales (ePub que es casi un estándar y mobiPocket, el de Amazon) y eso nos obligaría a solicitar tres número por cada libro, lo cual y dado lo bajas que son las ventas todavía de libros electrónicos y los precios bajos que solemos ponerles, nos supone tener que vender varios libros por formato solo para pagar su número ISBN”. La cifra se multiplicaría si además se añade el formato PDF, una versión para el móvil, otra para la tableta…

“El formulario de altas está pensado para ediciones de papel"

Valentín Pérez protesta porque “se ha cedido la gestión de un servicio imprescindible para la comercialización del libro a uno de los agentes implicados (Federación del Gremio de Editores), lo que en la práctica supone que casi se convierta en un monopolio. Actualmente hay muchísimos pequeños editores que no están agremiados (entre otras cosas porque las cuotas del Gremio son muy elevadas para pequeños editores). Estos pequeños editores pueden sentirse discriminados frente a los sí agremiados. No hablemos ya de los autores-editores que antes podían editar su libro sin demasiadas trabas y ahora se encuentran entre otras cosas con una tasa excesiva de 45 euros”.

Pérez ve también competencia desleal: “Se está penalizando a quienes no están agremiados; que algo como el ISBN, de gestión pública hasta hace unos meses, se ceda a la Federación de Gremios de Editores sin concurso, sin publicidad, sin que nadie haya podido proponer otra cosa, no me parece bien, cuando se trata de algo que es imprescindible para todos”.

Amalia López, de la editorial Sinerrata, ha pasado de no pagar nada cuando el ISBN era público, a pagar 250 euros por el registro de cien libros, aunque este año será más caro. “Habrá que añadirle 300 euros en concepto de catalogación, que hasta 2011 estaba subvencionado”.

López también se queja del proceso telemático “engorroso”. “El formulario de altas está pensado para ediciones de papel y no es fácil rellenarlo adecuadamente para el caso de ediciones digitales, con el consecuente retraso en la validación (altas rechazadas por errores en el formulario, que hay que corregir y volver a enviar…)”. Y pide que, ya que pagan, les envían por correo electrónico que las altas solicitadas han llegado a buen fin, o no.

El editor propone soluciones. “Dado que es lógico que cada formato tenga un número distinto deberían permitir el poder registrar el mismo título en formato electrónico una sola vez, y pagar por tanto una sola tasa. Lo ideal sería que el ISBN igual que utiliza prefijos para identificar a la editorial, al país, etc. tuviera un prefijo para identificar el formato. Ahora mismo el número en sí mismo no facilita ninguna información sobre el formato. Lo ideal es que en el propio número ISBN se pudiera identificar ya automáticamente en alguno de sus dígitos el formato del libro, lo cual facilitaría mucho el proceso de estos formatos a nivel de procesamiento de datos por ejemplo en tiendas virtuales.

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El Gobierno demandará a Apple y a cinco de los principales sellos por fijar el precio de los libros electrónicos
EE UU, contra el cartel editorial
Por David ALANDETE

El Departamento de Justicia de Estados Unidos se dispone a demandar al titán informático Apple y a cinco de las principales editoriales de ese país por considerar que formaron un cartel que en 2010 conspiró en secreto para aumentar el precio del libro electrónico, ante la competencia de Amazon y su lector Kindle, según reveló esta semana el diario neoyorquino The Wall Street Journal.

Aparte de Apple, el Gobierno de EE UU prepara una demanda contra las casas editoriales Simon & Schuster, Hachette Book Group, Penguin Group, HarperCollins Publishers y Macmillan. Algunas de las empresas implicadas están en negociaciones con la justicia para resolver el caso fuera de los tribunales, según personas que han tenido acceso a las investigaciones, entrevistadas por el diario estadounidense.

En el centro del caso y de la demanda se halla el modelo mismo de negocio del libro electrónico, que ha efectuado notables avances en Estados Unidos en los años recientes gracias a la introducción de nuevos dispositivos de lectura, como los modelos de Kindle, que desde 2011 se comercializan también en España. Amazon no ofrece cifras exactas de ventas, pero en un comunicado de diciembre dijo que registraba ventas de un millón de dispositivos por semana.

La prominencia de Amazon en ese mercado es lo que llevó a Apple y a las editoriales a pactar en secreto una forma de cambiar el modelo de cobro para aumentar el precio del libro electrónico. El primer Kindle apareció en el mercado en noviembre de 2007. Entonces, Amazon comenzó a vender libros por 9,99 dólares, un precio sensiblemente menor al de las ediciones de papel en tapa dura y bolsillo en grandes superficies como Barnes & Noble o Border’s.

Aquello desencadenó una ola de nerviosismo entre las editoriales, porque consideraban que el consumidor se acostumbraría a un precio excesivamente barato, como finalmente ha sucedido. Ayer, los cinco libros más vendidos en el portal norteamericano de Amazon van de los 0,99 y los 7,70 dólares. La industria, sin embargo, trató de forzar un cambio aprovechando el lanzamiento en 2010 del iPad, la tableta de Apple.

Tal y como queda reflejado en una reciente biografía de Steve Jobs, escrita por Walter Isaacson, el consejero delegado de Apple, fallecido el pasado mes de octubre, quiso forzar un cambio hacia lo que denominó un modelo de agencia. “Les dijimos a los editores: ‘Iremos hacia un modelo de agencia, en el que vosotros estableceréis el precio, nosotros nos quedaremos el 30%, y sí, el cliente pagará algo más, pero eso es lo que vosotros queréis de todos modos”, afirma Jobs en el libro. “Ellos fueron entonces a Amazon y le dijeron: ‘Vais a aceptar el contrato de agencia o no os daremos los libros”.

Ese es precisamente el modelo con el cual Apple entró en el mundo de las ventas musicales con el portal y reproductor iTunes, luego ampliado a las aplicaciones informáticas con su teléfono iPhone. Ante su éxito, y según alega ahora el Departamento de Justicia en Washington, las editoriales conspiraron con la empresa de Jobs para instaurar ese modelo, de forma exitosa. Posteriormente lo impusieron sobre Amazon, que inicialmente se resistió. Finalmente dio marcha atrás al ver cómo algunos títulos de éxito eran retirados de su tienda online.

Justicia considera que Apple y las editoriales actuaron de forma pactada para acabar perjudicando al consumidor. Según el Journal, los fiscales alegarán en esa demanda que, además, la empresa que lideró Jobs llegó a un acuerdo con los editores para que no ofrecieran sus libros a un precio menor a otros portales de venta, como el de Amazon, impidiendo una competencia libre.
No son estos los únicos problemas de Apple y las editoriales en el sector del libro. En diciembre, la Comisión Europea abrió una investigación para determinar si la empresa fabricante del iPad incurrió, junto a Hachette Livre, Harper Collins, Simon & Schuster, Penguin y Verlagsgruppe Georg von Holzbrinck, en prácticas monopolísticas para aumentar el precio de los libros. Además, en agosto ya se había presentado en EE UU una demanda colectiva contra Apple y las cinco editoriales ahora investigadas por Justicia por incurrir en la misma práctica y perjudicar al consumidor.

Según un reciente informe de la consultora Juniper Research, el año pasado se vendieron en todo el mundo libros electrónicos por valor de 3.200 millones de dólares. Esa cifra aumentará hasta 9.700 millones en sólo cuatro años, indican las predicciones en ese estudio.

Articulos : http://cultura.elpais.com 08/03/2012

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