samedi 17 mars 2012

Erik el Belga/ Robar... por amor al arte


ENTREVISTA | Erik el Belga
Robar... por amor al arte

René Alphonse Vanden Berghe, conocido mundialmente como Erik el Belga, es un 'joven' de 72 años. "Todavía no estoy nada viejo", asegura, de camino hacia la sede de la Editorial Planeta, que acaba de sacar a la venta la venta su libro de memorias.

A pesar de la fresca mañana, atiende a ELMUNDO.es en los aledaños de la iglesia de San Jerónimo el Real y del Museo del Prado. La pregunta, delante del templo, es obligada: "¿Le pica el gusanillo?". "Ya no, soy del siglo pasado", asegura con un gesto pícaro. "Robar arte es una pasión". Primero anticuario y marchante... Andando el tiempo, traficante. "Si no lo haces así, no hay negocio. Hay que conocer las fronteras, los mecanismos del mundillo, tener un encargo... Si no, no puedes hacer dinero".

A día de hoy, Erik el Belga vive "retirado" más que jubilado, cerca de la playa, dedicándose a lo que le gusta. "Hago réplicas por encargo, como un Tiziano del que me han dicho que es mejor que el original". Asegura que siempre ha pintado para gente que le caiga bien. "Solo vendo cuadros a la gente que me gusta y que está 'enamorada' de la pieza que quiere".

Empezó robando arte místico, románico y gótico, con mucha carga expresiva, con mucha alma. A pesar de expoliar las iglesias, no tiene miedo de arder en el infierno. Entre risas asegura que ha vendido tantos 'sampedros' que San Pedro le quiere mucho. "Si me mete en el infierno, le pegaré un tiro".

En lo personal

Su fama le precede, a veces de forma injusta, asegura. "Pero soy feliz desde que nací", indica. ¿Le reconocen por la calle, le dicen algo? "Claro que me reconocen, la gente sabe quien soy. Pero nadie tiene cojones a decirme nada".
En este punto de la conversación, sale a relucir su vida sentimental: varios hijos de varias esposas. "Si no me gusta lo que tengo al lado... lo cambio. Y para divorciarse hay que robar, que cuesta mucho dinero", se ríe.

Lleva como mecenas más de 25 años, algo que también le cuesta mucho dinero, pero "acudo allí donde me llaman para ayudar en lo que puedo y trabajo durante 20 horas al día. Tengo poco tiempo para ver la tele, pero sí que me gusta el Barça y el 'mosquito' [Messi]. Es un buen ladrón, lo hace muy bien", recuerda.

Ley de Mecenazgo

"Esta Ley tenía que llevar muchos años hecha, porque España tiene el patrimonio religioso más importante del mundo. Si alguien hace 'el bien' restaurando cosas, se tiene que poder desgravar fiscalmente todo, no el 40% como ocurría en época de Aznar. Si no, es imposible tener todo arreglado. Un pionero en este tema fue Jordi Pujol". Avanza en su discurso y se 'topa' con la iglesia. "El clero recibe miles de euros al año de la entrada en las catedrales, en sus museos. Pero no se gastan un duro en restaurar, ni siquiera en limpiar los cristales. Hace décadas me llamaban para venderme, con factura y todo, las obras de arte. Yo tenía comprador y dinero, ellos necesitaban financiación. Después venía el arrepentimiento y me pedían que se lo devolviera".

Erik el Belga siempre ha presumido de proteger el patrimonio, no de robarlo, consiguiendo poner a salvo del deterioro causado por el tiempo las obras religiosas y dar a conocer la enorme cantidad de arte que posee el pueblo español, "porque según la ley del 85 del gobierno socialista, los muros son de la iglesia; lo de dentro es del pueblo español. Que la iglesia exponga y tú debas pagar por ver algo que es tuyo no se entiende".

'Por amor al arte'

Nunca ha querido escribir sus memorias, a pesar de todas las propuestas para hacer libros e incluso cine. "La segunda parte sería hablar de España pero estoy muy bien y prefiero no hablar de lo que pasó aquí". A la posibilidad de verla convertida en película dice que "depende de lo que me paguen porque estoy retirado, vivo tranquilo. Si me tengo que levantar del cómodo sillón que tengo en mi casa, será por un buen motivo".

En sus memorias, en las que asegura que "no hay excusas para la traición", habla de sus primeros acercamientos al arte (pintaba enseñado por su madre, dibujaba 'obligado' por su abuelo, leía animado por su padre), de cómo perpetró su primer robo o de cómo una talla de la Virgen le salvó una vez la vida.

El libro sintetiza 10 años de trabajo en la redacción de su mujer, Nuria de Madariaga, en quien finalmente ha confiado para contar todo lo que el rebautizado como el 'Robin Hood del arte' no ha dicho aún a pesar de todas las entrevistas que ha concedido: detalles de su vida de ladrón, sus contactos con exquisitos coleccionistas, la camaradería con los hombres de su banda o sus sensaciones al penetrar en las iglesias, al descubierto.

Articulo: http://www.elmundo.es 06/03/2012

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