samedi 31 mars 2012

José Maria BRINDISI/ Con la soga al cuello

Libros y autores
Con la soga al cuello
Por José María Brindisi  

Denis Johnson, reconocido escritor estadounidense, desgrana en Que nadie se mueva un policial de una desmesura emocional que no da respiro

En la primera solapa de Que nadie se mueva se compara a su autor, el estadounidense Denis Johnson (1949), con Bukowski y Burroughs. En la segunda, se habla de Twain, Hemingway y Ellison. Y, por si fuera poco, la contratapa lo emparenta, inevitablemente tratándose de un policial negro, con Chandler y Hammett. ¿Se parece en realidad a alguno de ellos? O en otros términos: en esa multiplicidad tan abarcadora, ¿cómo no tener algo de cada uno, cómo no hallar algún rasgo común con la mitad del canon literario norteamericano? Johnson (que con Tree of Smoke ganó en 2007 el National Book Award de literatura, en Estados Unidos) tiene deudas por todas partes, pero no necesita del padrinazgo de nadie. Si sus diálogos se asemejan a los de Chandler o Hemingway es porque los de éstos últimos son modélicos, y en ellos debería mirarse cualquiera que aspire a algo serio (o en los de Jane Austen o Truman Capote). Mejor dejar en paz a los parientes, y veamos, pese a la cacofonía: "-Tengo cuarenta y cuatro. Y noventa de busto. -¿Cuarenta y cuatro años? No pasa nada. A mí me gustaban las jovencitas, pero desde que a mi sobrina también le empezó a salir busto, he cambiado de gustos". Otro ejemplo: "-Yo me pasé? joder, seis años viviendo a rachas con una mujer. Y nunca hubo amor. Y si no hay amor, no hay amor. -Yo te diré lo que es amor: Jimmy Luntz ama decir obviedades. -No te mees en mi filosofía. -Sólo tengo resaca. Y miedo. -¿De qué? -De todo. -No, dime: ¿de qué? -De ayer, de hoy y de mañana. A todo lo demás? joder, le escupo en la cara. -¿Qué quieres decir? No hay nada más. -¿Lo ves? Al chico le encanta decir obviedades". ¿Es posible soportar esa intensidad por mucho tiempo? Mejor acostumbrarse, porque la novela jamás da respiro.

Esa desmesura emocional está doblemente justificada. En principio, los personajes -en esencia dos parejas ocasionales, protagonistas de los diálogos citados- están todo el tiempo con la soga al cuello. O están por morir, o a punto de matar, o casi peor, no tienen idea de lo que les espera (pero saben que no es bueno). Por otro lado, la estructura del relato, digresiva a más no poder, necesita de esa violencia para que el interés no decaiga. Allí es donde Johnson se revela como un maestro: mostrando siempre un nuevo matiz en esas criaturas que, al comienzo, podrían hacer sospechar que estaban esculpidas en piedra.

Más que de digresión, habría que hablar de espera. No es que ocurra poco; antes de las diez páginas ya tenemos el primer balazo. Pero hay un gran enfrentamiento, en el que el lector sabe que se juega el destino de todos ellos, que tarda en llegar lo suficiente como para que le importe. Se trata de una puesta en escena a lo John Ford: el largo viaje del día hacia la noche.

La colección Roja & Negra, de Mondadori, ya había acercado como mínimo un hallazgo mayor: Jake Arnott, el que para muchos reinventó el policial negro inglés, o directamente lo creó. Johnson no inventó nada. Pero aun así no hay muchos que puedan sentarse a su mesa..

QUE NADIE SE MUEVA
Por Denis Johnson
Mondadori
Trad.: Javier Calvo
189 páginas
$ 65

Articulo: http://www.lanacion.com.ar 30/03/2012

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