samedi 31 mars 2012

Juan Ignacio RODRIGUEZ MEDINA/28 disparos latinoamericanos de Vanguardia


RECOPILACIÓN Manifiestos y proclamas
28 disparos latinoamericanos de Vanguardia
Por Juan Ignacio RODRIGUEZ MEDINA

La escritora chilena Claudia Apablaza compilo 28 textos, desde el Ultraísmo hasta el Nadaísmo pasando por el Creacionismo, que revelan como este lado del mundo también quiso ponerse en la delantera de la literatura.

El disparo precursor lo dio Europa, Baudelaire más precisamente. Y ya mas en propiedad, en 1909, el Futurismo del italiano Marinetti, con su manifiesto que encumbro al “automóvil rugiente” (y luego al fascismo). Así, los primeros afanes vanguardias latinoamericanos intentaron “crear una estética propia demasiado subordinada a la herencia de los pioneros”, según escribe Jordi Corominas i Julián en el prologo de Manifiestos vanguardistas latinoamericanos, un volumen que recoge – anote – al Vedrinismo, Ultraísmo, Estridentismo, Martinfierrismo, Creacionismo, Atalayismo, Nadaísmo… y otro 21 “ismos” de este lado del mundo.

Detrás de la recopilación –publicada en España por Barataria y que por ahora se puede conseguir en Amazon.es, además de Casadellibro.es y Buscalibros.cl –esta la escritora chilena Claudia Apablaza, quien explica que el volumen se inserta en la colección de vanguardias latinoamericanas que coordina en la misma editorial “Hemos publicado ya a Juan Emar, Marta Brunet, Macedonio Fernández, Norah Lange, César Vallejo, Martín Adán y a Lorenzo García Vega. En algún momento pensé que seria bueno contextualizar un poco más este movimiento y entregar a los lectores los manifiestos y algunas proclamas que fundaron las vanguardias en Latinoamérica, y que la colección no quedara tan despojada de ese eslabón. Así nació la idea de rescatar los textos que dan sentido y fundamento a las nuevas estéticas”.

Respecto de los criterios de selección, Apablaza señala que intento abarcar la mayor cantidad de manifiestos en distintas publicaciones y, en cuanto a las proclamas, se ciño, principalmente, a las que dicen relación con los autores publicados o que se publicaran en la colección; era la forma de limitar un libro que, de lo contrario, habría tenido “dos mil paginas o mas”.

Nuevo mundo

Una estética demasiado subordinada a la herencia de los pioneros, se leía en la introducción. Un juicio que apunta especialmente al periodo que se enmarca entre 1912 y 1926, entre el Vedrinismo del dominicano Otilio Vigil y su arte por el arte –“todo titulo debe  ser bello, poco importa que no diga nada”- y el Estridentismo mexicano, del que se incluyen cuatro manifiestos.

Recién con el Postumismo de Andrés Avelino, en Puerto Rico, se abren los fuegos para superar a Europa: “Porque no podemos seguir siendo súbditos de una aristocracia intelectual que no nos pertenece”.

Lo mismo buscó el Martinfierrismo argentino, de Oliverio Girondo, y el Manifiesto Bandera disparado en Perú. En medio de esa euforia, la pausa, reflexiva la pusieron César Vallejo y el Creacionismo de Huidobro: “Huidobro demuestra ser una referencia mundial en su Manifiesto de Manifiestos, donde pone los puntos sobre las íes al surrealismo”, reseña Coromias. Surrealista es, a todo esto, La Mandrágora (1938), el grupo de los chilenos Braulio Arenas, Teófilo Cid, Enrique Gómez Correa y Jorge Cáceres también compilado.

Al final de los veinte emerge una serie de manifiestos que se mueven entre el antiimperialismo, la reivindicación de lo autoctono y popular, y la afirmación de una poesia nacional. Asi, por ejemplo: el Minorismo en Cuba, la Antropofagia en Brasil y el Atalayismo y la Anti-Academia nicaragüenses. Claudia Apablaza cita tambien el Segundo Manifiesto Euforista, ademas del Afrocubanismo y Afroantillanismo, de Nicolas Guillén, quien en su “Canto Negro” escribe:

¡Yambambo, yambambé!
Repica el congo solongo,
Repica el negro bien negro;
Congo solongo del Songo
Baila yambo sobre un pied.

El ultimo disparo de esta recopilación lo percuta el Nadaismo colombiano (1958): “El Movimiento Nadaista no es una imitación foranea de Escuelas literarias o revoluciones estéticas anteriores. No sigue modelos europeos. Él hunde sus raices en el hombre, en la sociedad y en la cultura colombiana”, se lee en el primer manifiesto escrito por Gonzalo Arango.

Se entiende, entonces, que Apablaza prefiera hablar de un dialoguo entre vanguardias americanas y europeas, antes que de una subordinación de éstas a aquéllas: “Son movimientos contemporaneos, en donde el vinculo entre artistas y escritores latinoamericanos y europeos fue muy fluido.

Tienes el caso de Borges y el Ultraísmo, un movimiento, un movimiento que se dio en ambos lados del charco, con Borges de este lado y con Rafael Cansinos Assens del otro. Tambien el Creacionismo de Huidobro. Ademas, al mirar las fechas de los manifiestos son contemporaneos, por ejemplo, el caso del Vedrinismo (1912); o el Panedismo y Pancalismo en Puerto Rico (1913); Los Nuevos en Colombia (1915), surgen en fechas similares. El Futurismo es de 1909, el Dadaismo de 1916, el Surrealismo de 1920, aproximadamente”.

-Qué elemento propiamente latinoamericano se puede identificar en estas vanguardias?
-La defensa de lo local y el indigenismo. Lo local en tanto naturaleza, lenguaje, geografia, etc… Por ejemplo en el Diepalismo de Luis Palés Matos y su Orquestracion Diepalica, se imitan los sonidos de las aves y animales de Puerto Rico, para despojarse de la retorica y representar la naturaleza de la forma mas objetiva posible: “Guay ¡ Au-au, au-au… hummmmm… /La noche. La luna. El campo…. Hummmmm… /zi, zi, zi, zi, zi, co-quí, co-quí, co-quí…» .

Manifiestos Vanguardistas
(Compiladora)
Claudia Apablaza
Ediciones Barataria
2011, 254 paginas
En Amazon.es

Articulo: http://www.mer.cl 25/03/2012

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