samedi 17 mars 2012

Margara AVERBACH/ Las paradojas del lenguaje


LITERATURA
Las paradojas del lenguaje
Por Margara AVERBACH

Salman Rushdie construye en “Luka y el fuego de la vida” un universo complejo que juega con las palabras.

Rushdie se preocupa por marcar desde el principio de su segunda novela para chicos la continuidad del libro con Harún y el mar de historias. Luka y el fuego de la vida es un regreso al mundo creado por el fabulador Rashid Khalifa para sus dos hijos. El que va a ser escenario del viaje del hermano menor es un espacio que entreteje el universo de los cuentos de hadas y el de los jueguitos de computadora. Esa combinación de dos géneros de aventuras es constante: Luka tiene que alcanzar un objeto precioso para salvar a su padre; para eso, tiene que sortear todo tipo de obstáculos; la lucha contra cada uno es un nivel que hay que completar, como en la computadora. Como los lectores, Luka es un chico del siglo XXI y está particularmente dotado para el desafío.

Por detrás y por debajo de ese armazón narrativo, la novela de Rushdie es un texto filosófico, en el que se discuten el tiempo, la vida, la imaginación, la muerte, el conocimiento, convertidos en lugares, personajes y objetos concretos.

Uno de los temas es el del lenguaje. La capacidad del idioma para transmitir historias está en el centro de todo ya desde el principio, cuando se dice que Luka tiene un perro que se llama Oso y un oso que se llama Perro. La complejidad de esa propuesta se parece a las de Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas, donde se podía sobornar a las palabras para que significaran otra cosa.

Rushdie lleva esa reflexión al nivel de la escritura misma. En ese sentido, hay que aplaudir la traducción de Carlos Milla Soler aunque, en algunos momentos, sea demasiado española para nosotros: Soler hace un trabajo de orfebre con expresiones como “in-sultana” o “ing-rata”, dos entre muchas. Esas invenciones léxicas son constantes y no son chistes solamente, sino lugares concretos desde donde pensar el misterio profundo de las palabras.

En el mundo complejísimo que crean esas expresiones (la literatura infantil, si es buena, nunca es tonta ni fácil), el narrador toma partido por el bando de los rebeldes, de quienes rechazan la formalidad y abrazan la creatividad, como la In-sultana de Ceb, en guerra permanente contra los que prohíben el pensamiento libre y la imaginación como las ratas del Reino del Respeto del Yo, donde todo es gris porque los colores pueden ser ofensivos y lo único que importa es no ofender a nadie.

La complejidad con las apelaciones constantes de Rushdie a las mitologías del mundo (desde la griega a la cherokee pasando por la china), que rescata y rechaza al mismo tiempo y a películas y libros (Un yanqui en la corte del rey Arturo de Mark Twain; Volver al futuro) que juegan a las escondidas con sus lectores.

La novela es barroca pero lo que cuenta es fácil de resumir: Luka se ve involucrado en una revolución contra la idea de lo permanente, incluyendo la idea del tiempo como tirano imposible de vencer. En la única llamada al pie de la novela, casi al final, se habla del “Derrocamiento de la dictadura de los Aalim (el pasado, el presente, el futuro)” y de “Su Sustitución por una Relación más Razonable con el Tiempo, con Concesiones a (hay que leer la enumeración con cuidado, vale la pena) la Ensoñación, la Tardanza, la Vaguedad, la Demora, las Reticencias y el Generalizado Rechazo a Envejecer”. Así, en un último juego con las convenciones de la edición (no suele haber notas en la ficción), Rushdie enuncia su tema central en un texto separado del resto de la acción. ¿Es sorprendente que, justamente por eso, en medio de tanta magia, la nota al pie se destaque, se vuelva inolvidable?

Articulo: http://www.revistaenie.clarin.com 09/03/2012

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...