dimanche 25 mars 2012

Marilú ORTIZ DE ROZAS/Peggy GUGGENHEIM: Se acerca a Chile


ENTREVISTA a Philip RYLANDS, Director del Museo Guggenheim de Venecia
Se acerca a Chile
La fabulosa colección de Peggy Guggenheim y su leyenda
Por Marilú ORTIZ DE ROZAS

Con el fin de coordinar los preparativos para la primera exhibición de la colección de Peggy Guggenheim en Latinoamérica, Philip Rylands vino a Chile a reunirse con las autoridades del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y del Centro Cultural Palacio La Moneda, donde se llevara a cabo la importante muestra (del 30 de octubre de este año al 28 febrero de 2013). Rylands dirige el museo de su gran amiga desde antes de su apertura, y cuenta pormenores de esta misión, así como de la muestra que traerán al país.

El 24 diciembre del año 1979, Philip Rylands no alcanzo a contemplar las góndolas envueltas en su albo manto navideño. A un día del fallecimiento de la famosa coleccionista de arte neoyorquina radicada en Venecia, Peggy Guggenheim, él tuvo que hacerse cargo de su museo. Rylands y su mujer, la escritora estadounidense Jane Turner-Rylands, pertenecían a la corte de amigos cercanos de Guggenheim. Cancelaron su cena de Nochebuena y partieron a la casa de ella, el Palazo Venier dei Leoni, en el Gran Canal, a cuidar la propiedad y la colección, “en representación de su hijo Sindbad y de la Fundación Guggenheim”.

Rylands, oriundo de Inglaterra, había llegado a Venecia en 1973, para profundizar estudios sobre el renacimiento italiano, que inicio en Cambridge. Como además se había formado en arte moderno, fue la persona indicada para dirigir el museo. “Lo primero que hice fue reabrirlo, en 1980, pero al comienzo asumí casi como guardián de la casa”, revela con humor.

Marguerite, “Peggy” Guggenheim mostraba periódicamente su colección al público, y, antes de morir, había legado todas sus obras y su casa a la fundación de su tío Solomon, que opera los museos de Nueva York, Bilbao y Berlín. Puso como condición que sus obras no se dispersaran y exhibieran en forma permanente en el palacio veneciano donde vivió los últimos treinta años de vida.
“Mi misión, esencialmente, ha consistido en velar por el cumplimiento de su voluntad, y mantener viva su memoria, su nombre. Por eso, me siento muy contento de que parte de su colección se vaya a mostrar en Chile. Será la primera vez que la Fundación Guggenheim, no solo la sede veneciana, monte una exhibición en América Latina”.

-¿Como se gesto esta iniciativa?
-“La idea nació de una visita a Venecia del Ministro Luciano Cruz-Coke, en septiembre de 2010, durante la Bienal de Arquitectura. En ese entonces, estábamos mandando una exposición pequeña a Australia y nos preguntamos si se podría hace algo similar en Santiago”.

-¿Es cierto que prestaran las obras por mas tiempo del que acostumbran a hacerlo?
-“Así es, normalmente las obras parten por tres meses, pero en Chile estarán cuatro meses. Para nosotros es una exposición importante. Creo que aquí la ultima exhibición de este tipo fue “De Cézanne à Miró”, que data de fines de los 60, y venia del MOMA”.

Abstracción vs. Surrealismo

Un total de ochenta obras reunirá la muestra en Santiago, cuya museográfica y detalles técnicos se están abordando en conjunto con el equipo del Centro Cultural Palacio La Moneda. De estas piezas, cinco provienen de la Fundación Guggenheim de Nueva Yorks.

-¿Cómo las integran a la muestra?
-“Si bien no pertenecen a la colección de Peggy, son obras que están conectadas con ella. Por ejemplo, en el caso del pintor alemán Hans Hofmann, ella le organizo su primera exposición en Nueva York, en 1944, en su galería “Art of the Century”. De hecho ella tuvo de Hofmann en algún momento”.

También viene una pintura capital de Kandinsky, que perteneció a Peggy, “Courbe dominante” (1936). Es, según dijo el propio Kandinsky, la obra maestra de sus años en Paris. Ella la compro en 1938, cuando le monto su primera muestra en Londres, en su galería “Guggenheim Jeune”. Desgraciadamente la tuvo que vender, pero la fundación en Nueva York la recupero.

También viene de Nueva York una obra de Irene Rice Pereira, artista abstracta estadounidense. Nos sirve para ilustrar su faceta de galerista, porque la muestra que monto para Rice, a diferencia de la gran mayoría de las organizadas por Peggy, fue un éxito de ventas.

-¿Cómo plantean la juratoria e la exposición?
-“La colección de Peggy es inusual porque en los anos treinta, cuando la inicio, nadie hubiera comprado obras abstractas y surrealistas a la vez. Lo hizo, en parte, aconsejada por Marcel Duchamp y por el crítico de arte inglés, Herbert Read. Este contraste entre surrealismo de su galería en Nueva York, ya que ambas tendencias se exhibían en espacios distintos. En esa época, el arte contemporáneo estaba polarizado, ya que el surrealismo era muy figurativo, como Dalí o Magritte. En este sentido, ella fue una gran influencia para los jóvenes creadores estadounidenses y para el arte del siglo XX  

La muestra, entonces, se presentara en secciones que recorren su colección: Cubismo, Abstractos europeos (Mondrian, Kandinsky), Surrealismo, Expresionismo abstracto americano (primeras obras), Posguerra europea; además de objetos personales de Peggy Guggenheim.

-¿Dentro de éstos, hay alguna pieza especial?
-“Ciertamente, vienen los famosos aros de Peggy. Tenía muchísimos, pero hay unos con una historia graciosa atrás. Yves Tanguy le regalo unos aros luego de una exposición que ella le organizo en 1938, además tenían un romance. Mas adelante, también recibió aros de Alexander Calder, en bronce. Cuando abrió su galería en Nueva York, en octubre de 1942, se puso un aro de cada uno, para demostrar su imparcialidad entre la abstracción y el surrealismo”.

-¿Si tuviera que escoger las obras mas destacadas que vienen a Chile, cuales serian?
-“El taller” (1928), de Picasso; “Joven triste en un tren” (1911-12), de Duchamp; “Tarde agradable” (1916), de Chirico; “Maiastra Pájaro en el espacio” (1912), de Kandinsky; “Attirement de la Bride” (1940), de Ernst; “Bosque encantado” (1947), de Pollock. Son todas obras fabulosas y tenemos además que mantener el museo en Venecia”, agrega.

-¿Cuántas obras conforman el total de la colección y por qué es tan reputada internacionalmente?
-“Son unos 270 obras, si descontamos algunas piezas de arte de Oceanía e incluso piezas precolombinas. Es una colección pequeña pero su prestigio se debe a la calidad de las obras y a la personalidad de Peggy. Era una figura muy atractiva. Y muy inteligente: le puso su nombre al museo, donde conservo toda su obra reunida, y la instalo en Venecia, donde todos vienen a visitarla.”

Una heroína de Henry James

-Ella dejo de coleccionar en los años sesenta. ¿Por qué?
-“Después de esa fecha, solo compro ocasionalmente. Primero, porque ya no podía darse esos lujos. El mercado del arte comenzaba a tomar forma y jóvenes artistas desconocidos empezaron a pedir 20 o 30 mil dólares por sus obras. Peggy, lo que mas gasto en una pieza fue 10 mil dólares (un Picasso “En la Playa) y en toda su colección no gasto mas de cien mil, de esa época”.

“Además, no le gustaba el pop-art, lo que es normal, porque es la antitesis del expresionismo abstracto. Ella fue coherente. También estaba cansada, no tanto por su edad, tenia unos 60 años, pero vivió tragedias personales, como la muerte de su hija y de su primer marido”.

-En el plano personal, ¿qué le llamaba la atención de ella?
-“Cuando la conocí, ella tenia la reputación de ser una “Grande Dame”, aureolada por el prestigio de su colección. Sin embargo, era sumamente sencilla, incluso un poco ingenua. Tenía muy buen gusto y grandes intuiciones. Se interesaba mucho en las personas. Tenia una muy buena educación, le gustaba la buena literatura y la música clásica. Curiosamente, era muy decorosa, se escandalizaba cuando las personas se besaban en público. Era buena amiga, leal, derecha, transparente. Era como una heroína de Henry James, siempre tratando de hacer lo correcto”.

“Tenia también fama de avara. No es tan cierto, a ella no le gustaba despilfarrar su dinero, pero al final de su vida no tenía tanto, como sus millonarios parientes. Su padre, que falleció heroicamente en el Titanic, dejo los negocios familiares en 1901, antes de que adquirieran las minas de Chuquicamata; y se fue a hacer ascensores para la Torre de Eiffel. Al morir, sus finanzas eran un desastre. Pero la madre de Peggy, Florette Seligman, era muy rica”.

-¿Es cierto que el Louvre no quiso guardar su colección cuando debió escapar de la invasión alemana, porque la encontró demasiado moderna?
-“Si, pero en 1975, ella tuvo su revancha, cuando el Louvre la invito a exponer su colección en L’Orangerie. Se fue como una fugitiva en 1941, pero volvió con gloria. Su trabajo fue coronado cuando su colección se exhibió en la Bienal de Venecia, en 1948”.

-En sus memorias ella suele mencionar que no sabia mucho de arte, ¿Cómo reconoció el valor de la obra que adquirió?
-“Con el tiempo ella desarrollo un muy buen gusto, pero al comienzo confió en la opinión de otros. Tuvo el talento de saber rodearse de hombres muy inteligentes, algunos la amaron y ella amo a algunos también. Comenzó por Samuel Beckett, que le aconsejo dedicar su galería en Londres al arte moderno, luego siguió Laurence Vail, Marcel Duchamp, los críticos Herbert Read y Howard Putzel, André Breton, Max Ernst. De hecho, Mondrian, Matta y Putzel la convencieron de considerar a Pollock, que ella dio a conocer al mundo. Ella le organizo su primera exposición en Nueva York, en 1943, y la primera en Europa; le encargo obra, y por cinco anos le pago una mensualidad para que pudiera pintar. Pocos, en ese momento hubieran creído en él, pero Peggy tuvo la humildad de saber escuchar”.

Articulo:  http://www.mer.cl 18/03/2012

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