samedi 31 mars 2012

René VARGAS VERA/ Cenicienta de la radio


Música / FM clásicas, en problemas
Cenicienta de la radio
Por René Vargas Vera 

Condenada a los márgenes del dial y a las interferencias de emisoras clandestinas, la música clásica pierde aire y está lejos del relieve que tuvo en otros tiempos

Una vez más la difusión radial de la música clásica se ve afectada por la invasión y el atropello. Invasión de interferencias de radios truchas sufre Amadeus Cultura Musical, en su actual punto del dial, el 104.9, donde fue ubicada por resolución 656 del 1º de noviembre de 2011. Esa resolución emanó de la Afsca (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual), es decir, la autoridad de control de la radiofonía argentina, cuya grandilocuente sigla reemplazó a la sencilla Comfer (Comité Federal de Radiodifusión).

Atropello, porque en la anterior ubicación de Amadeus Cultura Musical, el 100.3, donde esta emisora difundió desde 2001 la música clásica en variados programas, funciona desde hace más de dos meses una misteriosa Cienradios.com.ar, "sin interrupciones". "Sin interrupciones" significa que ningún locutor anuncia los temas, que nadie identifica las composiciones, que hay que adivinar sus partes, que el oyente debe imaginar quién es el intérprete en la caótica mezcla de las más contrastantes obras. Cienradios.com no es otra cosa que una "pasadiscos", en el mismo estilo de aquellos programas radiales con "enganchados" de la música popular. Es decir: un embrollado desfile de temas diferentes, colgados uno de otro y que se atropellan sin identificación. Una especie de música funcional amasada con música clásica, emitida desde la torre de la calle Mansilla 2668, según se desprende de la información de la propia emisora.

Este nuevo maltrato se agrava cuando composiciones desarrolladas en varias partes (o movimientos) no se difunden en su totalidad. Es decir: no se emiten obras completas sino trozos al azar, pegoteados de modo tal que nadie puede saber a ciencia cierta qué parte se ha escogido de cada composición y cuándo termina una y empieza la siguiente. Nada importa si es música para un solo instrumento (como puede ser el piano), para varios instrumentos o si son obras sinfónicas. Tales fragmentos se repiten una y otra vez durante el día, como para espantar al más intrépido.

Triste declive

No hay demasiado para celebrar en la situación de la música clásica en las radios de Buenos Aires, megalópolis que siempre se jactó de ser la más culta de América latina. Hacia fines de los años 80 Radio Municipal difundía la música clásica en variados programas diarios que abarcaban los distintos períodos y estilos. Poco a poco se los fue cercenando hasta que la emisora los eliminó por completo.

A mediados de la década del 90 irrumpió en el 97.5 del dial Radio Clásica, dedicada exclusivamente a la música de los más eminentes compositores. No sólo difundía grabaciones impecables, sino que editaba una de las más completas revistas dedicadas a todo el quehacer artístico. Pero diversos avatares determinaron su disolución, por lo que muchos de sus oyentes solicitaron al director de Radio Cultura, doctor Adolfo Critto, que fundara una emisora dentro de su organización y la consagrara exclusivamente a la difusión de la música clásica, para llenar el vacío que dejaba Radio Clásica. Fue así como en 2001 nació Radio Cultura Musical, en el 100.3 del dial. Emitía todo el día gracias a una discoteca de más de 10.000 obras minuciosamente elegidas por la calidad de sus creadores, intérpretes y grabaciones. En su crecimiento, hasta fundó una Camerata y una Orquesta Juvenil.

En 2004, y casi como un milagro de la radiofonía argentina, surgió Radio Amadeus en el 103.7. Durante cinco años transmitió música clásica las 24 horas, y también editó su revista. Buenos Aires tenía en ese momento nada menos que cuatro emisoras de música clásica, incluyendo la Nacional, en el 96.7, ya que Radio Cultura también contaba con espacios dedicados a las altas expresiones del repertorio universal. Pero muy pronto Amadeus dejó de transmitir en su frecuencia modulada. Su desaparición ocurrió el 15 de agosto de 2009. Sus fundadores cedieron entonces la marca a Radio Cultura Musical y ambas integraron la actual Radio Amadeus Cultura Musical, que emitía en la frecuencia de 100.3. En ese punto, su onda abarcaba toda la ciudad de Buenos Aires, y hasta podía escucharse en el interior del país y en el mundo. Su programación podía consultarse en forma anticipada en www.culturamusical.com.ar.

No obstante, la fatalidad estaba nuevamente a la vuelta de la esquina de la música clásica. No podía ser que en esta capital prosperara un proyecto tan digno y de tanta calidad, como en las ciudades más cultas. La consabida Afsca decidió, de pronto, trasladarla, llevándola "al fondo a la derecha" en la frecuencia. Y fue así como Amadeus Cultura Musical fue a parar al 104.9. Sus autoridades afirman que "es la única opción de 24 horas de música clásica en radio en Buenos Aires". Hasta hace alrededor de un mes, su onda se percibía nítida, clarísima en el centro de esta capital, y se la escuchaba en los barrios más apartados. Después empezó otra vez el bombardeo de radios truchas. Y pese a los insistentes llamados de quienes la siguen fervorosamente, las autoridades encargadas de velar por la cultura y la calidad hicieron oídos sordos, mientras los piratas del aire siguen vivitos y coleando.

La música clásica no es sólo para entendidos o exquisitos, para quienes "saben música" o para abonados del Teatro Colón. No es música para gente pudiente o presuntamente culta. Y es grave error creer que son los miembros de una elite cultural o musical quienes están mejor dotados para apreciar, admirar y conmoverse con la buena música. Los espíritus más sensibles no pertenecen a ninguna clase social. Hay una alcurnia espiritual que nace en el corazón del hombre más humilde. Lo dijo Bela Bartok.

La música clásica ha sido disfrutada con respeto y entusiasmo por multitudes. Lo confirma la masiva asistencia a los conciertos en la 9 de Julio, frente al Monumento a los Españoles o cualquier otra convocatoria en grandes escenarios al aire libre. Muchísima gente de clase media y de humilde condición manifestó su felicidad al escuchar las más inspiradas creaciones de los genios de la música. Es hora ya de que la tan flamante "autoridad" asuma su responsabilidad. Y que de una vez por todas ponga fin al nuevo atropello que sufre la música clásica y también los oyentes que necesitan disfrutarla..

Articulo: http://www.lanacion.com.ar 30/03/2012

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