samedi 10 mars 2012

Veronica CHIARAVALLI/¿Cómo se escribe una historia verdadera?


Personajes / El cerebro de Himmler
¿Cómo se escribe una historia verdadera?
Por Veronica Chiaravalli 

El atentado contra el jerarca nazi Reinhard Heydrich es el tema de HHhH, de Laurent Binet. El libro ganó el premio Goncourt a la primera novela y es publicado aquí por Seix Barral

En noviembre de 2007, la tapa de adncultura estuvo consagrada a un hecho llamativo: la aparición de un puñado de libros cuyo tema era el nazismo, tragedia que seguía imantando la literatura de Europa y Estados Unidos sesenta años después de terminada la Segunda Guerra Mundial. Hacía entonces su entrada triunfal en las letras europeas el norteamericano de ascendencia polaca Jonathan Littell con Las benévolas, novela de casi mil páginas, escrita en francés y protagonizada por el ficticio y arquetípico jerarca nazi Max Aue, y que a los 39 años le valió a su autor el prestigioso premio Goncourt, fama internacional y también críticas adversas fundamentadas sobre todo en premisas morales. Pero también exhumaban el tema, ese mismo año, Norman Mailer con una novela sobre la niñez de Hitler (El castillo en el aire) y Daniel Mendelsohn con Los hundidos, libro que él se negaba a clasificar como novela y que prefería definir como relato "odiseico" y "policial" cuya sustancia es la memoria y cuya finalidad es reconstruir las circunstancias en que fueron asesinados por los nazis su tío abuelo junto con su esposa y sus cuatro hijos.

En aquel año, otra obra que reconoce la misma filiación temática estaba en preparación: HHhH, libro con el que Laurent Binet (París, 1972) ganó en 2010 el premio Goncourt a la primera novela.

El título es la sigla en alemán de una frase que en español se ha traducido como "el cerebro de Himmler se llama Heydrich" y que habría sido de uso corriente (aunque cautelosamente asordinado) en el entorno de Hitler. Cuenta Binet que Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo y mano derecha de Himmler, era valorado y temido en las más altas esferas del Reich por su inteligencia, y por su eficacia y crueldad extremas (se lo conocía como "la bestia rubia", entre otros apodos, lo que era considerado un elogio por sus camaradas). Esas características, sumadas a una ambición sin límites y una perseverancia sin quebrantos le permitieron alcanzar las cumbres de la burocracia del régimen como máxima autoridad política en el protectorado de Bohemia y Moravia (la parte checa de la Checoslovaquia desmembrada). Y seguramente habría trepado más alto aún si no hubiera sido por dos paracaidistas: el checo Jan Kubi? y el eslovaco Jozef Gabc?ík que, desde la Resistencia organizada en Londres, prepararon y ejecutaron el atentado que a la postre le causó la muerte.

De la trágica parábola vital de Heydrich, de la vida, la aguerrida acción y el heroico final de Kubi? y Gabc?ík, y de la relación emocional y literaria del propio Binet con ambas historias se trata HHhH, título que, según ha dicho el autor a la prensa española, fue sugerido por los editores. Él hubiera preferido llamar a su libro "Operación Androide", nombre del operativo clandestino contra Heydrich, pero en Grasset & Fasquelle encontraron en el nombre resonancias de ciencia ficción y propusieron a cambio el enigmático HHhH.

Ahora la novela ha llegado a la Argentina editada por Seix Barral y precedida por un gran éxito de ventas en España, donde ya va por su novena edición. No sorprende el éxito del libro, que reúne todas las condiciones para atrapar al lector: ágil pero sensible; oscuro cuando las circunstancias lo piden pero sin truculencias y -mérito del auténtico talento novelístico de Binet- inquietante como unthriller aunque el desenlace del episodio histórico que narra es conocido.

Menos evidentes, en cambio, son los motivos que todavía activan la curiosidad de los lectores por las recreaciones literarias de los hechos del nazismo. "Es que la Segunda Guerra Mundial es una cosa grande -explica Binet, por correo electrónico, desde París-. Es el mayor acontecimiento de toda la historia. Tantas cosas ocurrieron allí. No fue una tragedia o una épica, sino millones de épicas y tragedias. Lo cual significa millones de historias. Suelo decir que la Segunda Guerra Mundial es nuestra Guerra de Troya moderna."

Binet ha dicho que le tomó diez años escribir esta novela. Diez años en los que hizo acopio de una frondosa documentación ("escribo dos páginas cada mil que leo", confiesa en su libro) y mantuvo viva la llama de la pasión por la historia de los paracaidistas checoslovacos, que lo acompaña desde la infancia. Cuando era niño, fue su padre, profesor de historia, quien le habló por primera vez de Kubi? y Gabc?ík. Luego Binet, que se ha graduado en literatura, se desempeñó como profesor de francés en Eslovaquia, lo que le permitió frecuentar los escenarios y los distintos relatos vinculados con sus personajes.

Historia y literatura entran en tensión en el trabajo de Binet. "Siempre me gustó la historia. De hecho empecé a estudiar historia y después me pasé a literatura -cuenta-. En este caso, con el tipo de escritura quería hacer patente la situación de que estaba narrando un hecho real. Toda la pregunta del libro es cómo se escribe una historia verdadera", reflexiona. La respuesta que da a ese interrogante constituye la estructura que sostiene el libro como un trípode: Binet narra apegado a la versión histórica de los acontecimientos, recrea literariamente personajes y situaciones, y hace reflexiones metanarrativas, es decir, incorpora al texto los pormenores del trabajo de investigación que realizó para escribir el libro, sus dudas estilísticas, sus consideraciones de tono ensayístico acerca de la literatura. Binet no quiere exponer solamente el resultado "artístico" de su trabajo y barrer bajo la alfombra el procedimiento. Así, el libro se parece a uno de esos fascinantes relojes de campana que, protegidos por una bóveda de cristal, exhiben los engranajes de su mecanismo como una expresión de belleza que el diseño no tiene por qué disimular.

De los desvelos de escritor que Binet vuelca en las páginas de HHhH surge un dato: el autor encontró al menos cinco libros, cuatro películas y un telefilm que se refieren al atentado contra Heydrich. ¿Tiene entonces el recurso literario de la metaficción la finalidad de dotar a su novela de un elemento original en el abordaje de un tema muy transitado? Parece que no. "La originalidad no era algo que me preocupara. Esa problemática no era mía para nada. Mencioné aquellas obras porque, como profesor de literatura, me gustaba comparar las películas y las novelas que hablaron de Heydrich antes."

No tiene sentido detallar aquí las peripecias del criminal nazi y de quienes lo ajusticiaron: están al alcance de la mano en Internet, y lo que Internet no da -nervio narrativo, dramatismo- lo entrega con creces el propio Binet, y es la esencia de los dos momentos culminantes de su libro. Sí, en cambio, atrae volver sobre la tensión entre historia y literatura que recorre la obra del comienzo al fin. Como si hiciera una declaración de principios éticos y estéticos, Binet da a entender que anida un germen de mal gusto y de ocultamiento tramposo en la esencia misma de la literatura ("¿hay algo más vulgar que un personaje inventado?", se pregunta en la segunda página del libro). Surgida de otra fuente pero hecha de la misma materia que la literatura (la palabra organizada en relato), la historia le parece una disciplina más noble. Hacia el final escribe:

La gente que ha participado en esta historia no son personajes, o en todo caso, si han llegado a serlo ha sido por mi culpa, aunque no era mi intención tratarlos como tales. Con gravedad, sin hacer literatura o al menos sin desear hacerla, he de contar lo que fue de quienes, al mediodía del 18 de junio de 1942, todavía seguían vivos.

Aún así, le reconoce a la literatura una virtud mayor. "Para que cualquier cosa pueda penetrar en la memoria, es preciso antes transformarla en literatura", escribe en otra parte de su libro.

Atento al método, Binet se interesa por el lenguaje narrativo cinematográfico. De hecho, está convencido de que no se puede seguir escribiendo del mismo modo en que se escribía antes de que fuera inventado el cine. "Bueno, el cine es tan creativo que uno sería un tonto si no lo tuviera en cuenta en términos de ritmo, narración, focalización? Las películas tomaron mucho de los libros con la finalidad de contar una historia, pero también tienen un montón que enseñarle a la literatura. Quiero decir, es lo mismo que con la pintura: no se puede seguir pintando de la misma manera después de la invención de la fotografía."

Es probable que esa certeza sea también la impronta de su nuevo libro. Binet ha dicho a la prensa que actualmente trabaja en una novela "al estilo de Umberto Eco pero en los años ochenta". Desde París, prefiere mantener el secreto: "No puedo contar mucho sobre ese proyecto, porque si lo hago mi editor me mata. Pero lo que le puedo adelantar es que será, otra vez, un libro sobre la compleja relación entre lo real y la ficción. Y ocurrirá en distintas partes del mundo, como una historia de James Bond".

Articulo:  http://www.lanacion.com.ar 04/023/2012

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