samedi 17 mars 2012

Victoria REALE/ Alejandro CHOMSKI: “Es muy arriesgado hacer realismo mágico en el cine”


Alejandro Chomski:
“Es muy arriesgado hacer realismo mágico en el cine”
Por Victoria REALE

Con Dormir al sol, basada en la novela homónima de Adolfo Bioy Casares, el director muestra cómo la literatura fantástica puede adaptarse al cine. “Me gustó el tono buñuelesco de los personajes que están condenados a su destino”, dice Chomski, que se apresta a filmar un guión que escribió junto a Paul Auster.

La película cuenta la historia de una pareja de clase media que vive en el barrio circular de Parque Chas. Lucio Bordenave trabaja como relojero y debe internar repentinamente a Diana, su mujer, en un inquietante instituto de salud mental. A partir de allí, el relato ingresa a una región sin perfiles donde lo real se confunde con lo imaginario, el sueño con la vigilia y la locura con la lucidez.

No es la primera vez que Chomski  adapta un texto de Bioy Casares. En 1993 realizó en Nueva York el corto Escape to other side, basado en el cuento Planes para una fuga al Carmelo. Cuando regresó a Buenos Aires le envió una copia al escritor, que lo llamó para felicitarlo y lo invitó a tomar el té. “Así, de a poco, nos empezamos a ver más seguido, siempre almorzando en Lola en la misma mesa, en el mismo lugar, hasta que surgió la idea de llevar al cine Dormir al sol”, cuenta el cineasta y acto seguido muestra una carta firmada por el mismísimo Bioy en la que se lee afirma que Chomski “adaptó admirablemente” su cuento “Planes para una fuga…”.

Alejandro Chomski le contó a Revista Ñ digital cómo fue el trabajo de adaptación. Y anticipa futuros proyectos: una versión para cine de El país de las últimas cosas, que coguionó junto a Paul Auster. “Está ambientada en los años 50 y, si bien al principio puede parecer costumbrista, de a poco van apareciendo elementos de ciencia ficción. Es como una ventana a algo nuevo, a un mundo desconocido”, aseguró el director.

-¿Por qué eligió esta novela para hacerla película?
-Me atrajo mucho el tono de la novela. Es una historia de amor que combina misterio, comedia y drama. Me pareció que era un buen desafío llevarla al cine, y podía dar como resultado una película diferente, ya que no hay muchos antecedentes de ciencia ficción en nuestro país. 

-Antes realizó un corto basado en un cuento de Bioy Casares ¿Qué le atrae de este autor?
-Aunque no tenga nada en común con los personajes de Bioy terminé identificándome con sus padecimientos y angustias. La obra de Bioy Casares permite hacer películas que son como una puerta o una ventana hacia otros mundos.

-Siempre es arriesgado adaptar obras literarias al lenguaje cinematográfico. ¿Cómo fue el trabajo?
-Es muy arriesgado intentar hacer realismo mágico en el cine. Pero la novela me brindó una buena estructura para escribir la película. Igualmente tuve que reconvertir los textos porque la novela es casi teatral y costumbrista y ese lenguaje no funcionaba para el cine.

-La película se encuentra ambientada en los años 50 y su fotografía está sobrexpuesta. ¿Qué lo llevó a elegir esa estética?
-Era importante que el espectador supiera desde el principio que no estaba viendo una película costumbrista. El uso de la luz neutra que de a poco se va sobrexponiendo, sumado al tratamiento del sonido y a las actuaciones parcas, van construyendo un clima de misterio necesario en el género de ciencia ficción.

-¿Cómo trabajó con los actores?
-Desde los primeros ensayos intenté que los actores dejaran afuera los tics de televisión y la parte declamativa del teatro. Intenté minimizar todos sus gestos. El personaje que tiene un registro más alto es el de Florencia Peña, porque es el que introduce pequeños momentos de comedia dentro de la dramática historia de amor.

-Cuando estrenó su primer largometraje Hoy y mañana (2003) en España dijo que no quería ser encasillado como “cineasta argentino de temática social que va al Festival de Cannes”. ¿Sigue pensando lo mismo?
-Sí, porque no quise hacer otra película parecida a Hoy y mañana, a pesar de que participó en Cannes y obtuvo premios en diferentes festivales. Aposté a realizar Dormir al sol, que significó una nueva búsqueda estética. Creo que lleva tantos años poder concretar un proyecto en nuestro país, que una vez finalizado prefiero trabajar en algo totalmente diferente.

-¿Se identifica con algunas de las corrientes del cine argentino?
-No me siento identificado. El término cine independiente surgió en los Estados Unidos y se utiliza para las películas que están realizadas por afuera del sistema de estudios de Hollywood. En Argentina no existe el cine independiente, ya que el Estado apoya la producción a través de la Ley de Cine. Yo defiendo la ley y estoy orgulloso de ser dependiente de la ayuda, que nos permite generar productos culturales que representan a la cultura argentina en el mundo.

-Dirigió dos películas por encargo en los Estados Unidos. ¿Cómo fue trabajar para los grandes estudios?
-Es un trabajo bien pago, pero podés controlar muy pocas cosas dentro del proyecto. No elegís a los actores, no decidís la duración del rodaje, no controlás la edición de la película, ni podés decidir el corte final. De a poco te van sacando el alma. Por supuesto, cobrás un buen sueldo que luego te da la posibilidad de trabajar en tus propios proyectos. Si uno realmente quiere hacer cine, no hay mayor satisfacción que llevar adelante una película propia, aunque pasen años para conseguir la financiación.

-Trabajó junto a los directores Jim Jarmusch y Spike Lee. ¿Qué le dejaron esas dos experiencias?
-Con Spike Lee trabajé como segunda cámara en un video clip y aprendí la capacidad de organización dentro de un rodaje. Recuerdo que Lee estaba rodeado de un ejército de ayudantes ordenados verticalmente, que se movían como una maquinaria perfecta dentro del set. Con Jarmusch trabajé como continuista en Coffe and Cigarettes. Me sorprendió su poder de concentración y observación de los actores en cada toma. Estaba pendiente en detalles como la posición del cuerpo de los actores o el tiempo que le llevaba al personaje fumar una pitada y dejar caer la ceniza en el cenicero. Con él aprendí lo importante que es el desarrollo del tiempo dentro del filme.   

-¿Está trabajando en otros proyectos?
-Tengo dos proyectos avanzados. Uno es Maldito seas Roque Waterfall, que se va a filmar este año en Buenos Aires, y cuenta la historia de un hombre que no hace absolutamente nada y no tiene ninguna ambición, que acepta ser filmado en su cotidianeidad por unos documentalistas extranjeros. El otro está basado en la novela El país de las últimas cosas, de Paul Auster, quien además es co guionista de la película. Se va a filmar a fines de este año en Bucarest, Rumania. Cuando diseñamos el proyecto en 2001 se iba a filmar en la Argentina, porque la realidad de ese momento se parecía al planteo de la novela. Pero ahora Europa trágicamente es la que tiene una realidad más cercana.

Articulo: http://www.elcultural.es 16/03/2012

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