samedi 17 mars 2012

Winston MANRIQUE SABOGAL/¿Adiós a los nuevos lectores?


¿Adiós a los nuevos lectores?
Por Winston MANRIQUE SABOGAL 

Las bibliotecas son de las primeras afectadas, ya se empiezan a cerrar, y podría retroceder el fomento de la lectura

Cuando se tramitó la Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas, desde la Federación de Gremios de Editores de España, recuerda su presidente Antonio María Ávila, se exigió un plan extraordinario de dotación para la adquisición de fondos bibliográficos que acercaran al país a las medias Europeas, recuerda Antonio María Ávila. “En la Memoria Económica se aprobó un plan extraordinario de cuatro años de vigencia, que incorporaba unas dotaciones presupuestarias por 20 millones de euros por año (menos en 2011 que bajó a 10 millones), que tenían que ser duplicados por las Comunidades Autónomas. Eso supondría que debería invertirse 40 millones de euros por año con una inversión total de 160 millones de euros, lo que nos permitiría alcanzar a la media europea”.

Aunque ya en 2011 hubo una reducción del 50%, Ávila dice que en los dos primeros años las Comunidades Autónomas cumplieron, pero en el tercero algunas como Valencia no. “En el 2010 hubo una reducción importante y dinero dejado de emplear que explica la bajada a 10 millones en 2011. Al final ni siquiera se doblaron esos 10 millones dado que sólo cuatro Comunidades Autónomas doblaron: La Rioja, Galicia, Madrid, Extremadura y las ciudades de Ceuta y Melilla. Lo previsible para 2012 con los recortes que está habiendo, es que partan de la cifra real que hubo en 2011, y que la dotación por parte de la Administración General del Estado no sea de más 6 millones de euros. El plan de bibliotecas públicas iba acompañado de otras dotaciones para bibliotecas escolares claves en la calidad de la educación, pero ese plan estuvo mal configurado y apenas hay datos sobre él, lo que nos hace pensar que no ha funcionado”.

En todas las Comunidades Autónomas, Diputaciones y Ayuntamientos se han visto reducidos los presupuestos en porcentajes que oscilan entre un 10% y el 100%, según partidas. Son datos que han pasado las diferentes asociados a Fesabid (Federación Española de Sociedades Archivísticas, Biblioteconomía, Documentación y Museística). Para su presidenta, Margarita Taladriz, más que las cifras, lo importante son las consecuencias que esta situación está teniendo para los ciudadanos, las bibliotecas, los servicios que ofrecen y los profesionales que los gestionan.

En el caso de las bibliotecas públicas en Cataluña, los recortes en personal están teniendo algunas consecuencias: “Algunos profesionales están siendo despedidos o se han aplicado reducciones de horario al personal interino existente; se ha suspendido la contratación de nuevo personal interino (para sustituir vacantes, permisos, bajas, etcétera.); se ha puesto en marcha la reducción o cancelación de la oferta de empleo público (falta de consolidación de las plazasuna parte importante de la plantilla de bibliotecas, que ha crecido mucho en los últimos años, está formada por interinos; alguna biblioteca que está en obras no podrá abrir sus puertas, etcétera.). El DecretoLey 1/2012, de 5 de enero, de medidas urgentes para la reducción del déficit en la Comunitat Valenciana, entre otras, reduce la contratación de empresas que cubrían servicios que la administración no dotaba y que había optado por externalizar hace ya tiempo. Sin personal no se puede dar un servicio y esto está llevando al cierre de algunas bibliotecas”.

En dicha línea, agrega Taladriz, estaría el caso del Concello de Ames (A Coruña) en el que, alegando motivos económicos, se propone el despido de 3 trabajadores de los 5 existentes en la biblioteca municipal. “Actualmente la biblioteca cuenta con dos puntos de servicio. Con esta propuesta cada uno de los 2 puntos de servicio quedarían cubiertos por una única persona, lo que es garantía de que muchos días la biblioteca permanecerá cerrada al público. En el caso de Madrid, en el colectivo bibliotecario se ve con preocupación la propuesta de voluntariado de las autoridades responsables de estos servicios públicos, no por el voluntariado en sí, sino por el momento en el que surge, porque se tiene la percepción de un cierto desconocimiento del trabajo profesional, que se lleva a cabo en las bibliotecas”.

La crisis también tiene un cierto lado positivo, afirma Taladriz. Se refiere al hecho de que hace que se pongan en marcha procesos cooperativos para intentar sacar el mayor partido a los recursos existentes: “el Ayuntamiento de Málaga ha inaugurado 4 nuevas bibliotecas y Galicia ha conseguido una partida para formación de la que no dispuso en 2011; se establecen estrategias de colaboración con los agentes del entorno (colaboración en la programación de actividades, etc.); aumenta la solidaridad entre ciudadanos y servicio (voluntariado etcétera) se establecen estrategias de reducción de gasto (contratación de paquetes de sesiones de cuentacuentos entre diferentes bibliotecas municipales para bajar costes, por ejemplo); se refuerza el compromiso social del colectivo profesional al servicio de la comunidad”.

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Una tormenta perfecta azota el mundo del libro
Por Winston MANRIQUE SABOGAL 

Cuatro crisis convergen en el universo editorial: la económica, los recortes que no cesan, el cambio de paradigma digital y la irrupción en el mercado de nuevos actores globales como Amazon
  
El ecosistema del mundo del libro y la lectura está en riesgo. El panorama de recortes es un problema nuevo y determinante que se suma a otros tres al irrumpir en el cambio de paradigma: la crisis económica global por lo que tiene que ver directamente con el bolsillo del lector-comprador y los reajustes empresariales en editoriales o librerías; la reinvención apresurada del sector hacia la convivencia de un mundo dual, analógico y digital, que conlleva en sí mismo muchas transformaciones y traumas; y el duelo competitivo al que se enfrentan las editoriales en España con las empresas globales que han desembarcado aquí. Son aspectos que han alterado la cadena de valor del libro, jubilado un modelo de negocio centenario, amenazado con empobrecer la producción académica y científica y, sobre todo, puesto en peligro la continuación del hábito lector y su retroceso en un país con cifras bajas (apenas un 45% dice leer semanal o mensualmente, en contradicción con la alta cifra de publicaciones: 80.000 títulos al año).

La inquietud sobre esta crisis en el mundo del libro, más allá de cualquier efecto inmediato como del 10% menos en las ventas, tiene que ver con su proyección a mediano y largo plazo. Porque si bien es cierto que la industria editorial es en su gran mayoría privada, las ayudas y subvenciones están dirigidas, especialmente, a renglones que buscan el fomento, la divulgación y la promoción de la lectura, es decir, de creación de nuevos lectores, de personas que con su lectura compren libros y por tanto dinamicen el sector. Y, ahora mismo, lo que estaría más en riesgo con los recortes son las bibliotecas, las campañas de lectura y los diferentes encuentros, ferias y citas literarias. A todo ello se suma la piratería digital, la unificación del IVA al del papel, que es del 4% mientras el digital es del 18%, y los riesgos de posiciones monopolísticas.

El sector del libro es el punto por donde cruzan los actuales caminos peligrosos o llenos de incertidumbres o poblados de miedos agazapados que han surgido en los últimos tiempos.

Y aunque el libro es una de las industrias culturales mejor engrasadas ha sido de las primeras en empezar a chirriar con la llegada del siglo XXI. A partir de ahí, su historia ha comenzado a escribirse en capítulos breves y sombríos. El penúltimo de ellos lo abrió el gobierno de Mariano Rajoy cuando anunció la desaparición de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas. Entonces, hace un par de meses, la incertidumbre aumentó. Ahora, esas funciones, dentro del plan de austeridad, han sido asumidas por la Dirección General de Políticas e Industrias Culturales y del Libro, a cargo de María Teresa Lizaranzu, quien a su vez ejerce la presidencia de la sociedad estatal Acción Cultural Española y de la Comisión de Propiedad Intelectual.

Aunque no hay cifras concretas sobre ayudas públicas, Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremio de Editores de España, se remite al Anuario de Estadísticas de 2011 publicado por el antiguo Ministerio de Cultura. Allí, "el total de la financiación y gasto público en Cultura (refiriéndose estas estadísticas al 2009) fue de 1.135 millones de euros por la Administración General del Estado, 2.046 millones de euros por la Administración Autonómica y 3.874 millones por la Administración Local, lo que supone en términos de PIB (base 2000) el 0,11%, 0,19% y 0,35% del gasto público respectivamente".

Ante las inquietudes por el posible retroceso en programas de fomento de la lectura, fuentes del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, recalcan tres aspectos: del recorte general que tendría Cultura (calculado en un 12%, según algunas estimaciones) lo destinado al fomento y promoción del libro será aún menor, recuerdan que las bibliotecas dependen de los ayuntamientos y comunidades y que España ha pedido a Bruselas la equiparación del impuesto del IVA al libro en papel y digital, del 4%, por lo cual "hay que legislar con un ojo en Bruselas".

Bibliotecas solitarias

Las bibliotecas son un asomo al futuro. Se están empezando a cerrar, hay reducción de horarios, cancelación de fines de semana y destitución del personal. Y eso que se trata de los centros culturales más visitados de España, incluso más que los museos, recuerda Antonio María Ávila. Lo que ocurre, explica, es que "no ha habido algo que se le pudiera denominar red de bibliotecas públicas, que ha sido creada precisamente en los últimos 15 años, siendo la mayor parte de titularidad municipal o regional.

Lo que sucede en Cataluña es un ejemplo, dice Margarita Taladriz, presidenta de Fesabid (Federación Española de Sociedades y Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística): “En esa comunidad los recortes presupuestarios afectan a diferentes inversiones en las bibliotecas públicas, desde la cancelación del presupuesto para adquisición y renovación del fondo documental (de momento, se aplica un 40% de reducción en la adquisición de Diputación y más de un 75% a la adquisición municipal); la paralización de obras en ejecución de nuevos equipamientos; la cancelación de la dotación presupuestaria para la renovación de mobiliario y equipamiento tecnológico y audiovisual. La desactualización de las colecciones, impresas y digitales dada la reducción presupuestaria de los últimos tres años. Por lo que respecta a los Servicios, que las bibliotecas vienen prestando: se ha reducido el número y la calidad de la programación de actividades de fomento de la lectura a la ciudadanía; en Asturias se ha planteado reducir el número de libros, que una persona puede solicitar en préstamo interbibliotecario; en el Centro Koldo Mitxelena (San Sebastián) han reducido el horario de visitas de los usuarios a sólo cuatro horas en la tarde…”.

Librerías amenazadas

Las librerías es otro sector sensible. Aunque el equilibrio numérico se mantiene porque mientras unas se cierras surgen otras especializadas o como librerías-café. Debido a la ausencia de presupuestos generales del Estado, hay un desfase de unos tres meses con el calendario de años anteriores en lo que a solicitud y concesión de subvención se refiere, asegura Fernando Valverde presidente de CEGAL(Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros). Una situación, agrega Valverde que supone un retraso en la puesta en marcha de los Proyectos a los que CEGAL destina el importe de la subvención: actividades de fomento de la lectura (Club Kirico), de extensión cultural (Librería Cultural), Estudios dentro de el marco del Observatorio de la librería, desarrollos tecnológicos (Cegal en red y todostuslibros.com), los cursos de formación, etcétera. “Los recortes y retrasos están trastornando el trabajo diario y complicando la organización de dichas actividades en los tiempos habitualmente exigidos por la Administración, es decir a lo largo del año natural en curso. A fecha de hoy ignoramos cual va a ser el recorte que se aplicará a la subvención del pasado año ni cuando se abonará. Aventurarse a realizar actividades en estas condiciones sería por lo tanto muy arriesgado”.

Editoriales reducidas

No sólo el sector mas comercial del libro se verá afectado. También las editoriales universitarias tanto en lo que se refiere a la demanda como a la oferta de nuevos títulos, explica Francisco Fernández Beltrán, presidente de UNE (Unión de Editoriales Universitarias Españolas). Asegura que, mientras por un lado, el consumo se ha retraído, con una reducción generalizada de las ventas que se puede situar en torno al 10%, "lo más grave y preocupante ha sido que, debido a la reducción de los presupuestos destinados a las universidades, estas han reducido también las partidas destinadas a la publicación de material de apoyo a la docencia y difusión de la investigación. Esto, unido a una reducción de la oferta de originales debido al impacto de la reducción presupuestaria en las actividades investigadoras, supone un empobrecimiento de la producción académica y científica. Lo más preocupante es que esta doble reducción se va a prolongar y acentuar todavía más durante este año y el próximo, como mínimo. Frente a ello, las editoriales universitarias están apostando de manera decidida por la edición digital, que permite abaratar sensiblemente los costes y ofrecer productos de calidad a menor precio. Pero ello no es suficiente para compensar la caída de originales, una situación que hará que en los próximos años España pierda posiciones en el ránking de la producción científica y académica.

Escritores desprotegidos

De las incertidumbres e inquietudes de todo lo que rodea a la cultura no escapan los autores. “La idea de la cultura como lujo sobrante conduce a la pérdida de la dignidad del ser humano”, sentencia Antonio Gómez Rufo, vicepresidente de la ACE (Asociación Colegial de Escritores de España). Una premisa que para el autor de libros como El secreto del rey, sirve para entender lo que está pasando. “Si bastante grave es la integración de la Cultura en un ministerio multidisciplinar, aún más es la desaparición de la Dirección General del Libro y su inclusión en Industrias Culturales, que parece privilegiar al sector industrial (a las grandes editoriales) y seguramente suprimir las ayudas a la traducción y a la difusión exterior de la obra de los autores españoles. Además, la supresión anunciada de fondos para Bibliotecas y Archivos, con la promesa de dedicar esos fondos a la cinematografía, desatiende la necesidad ciudadana de lectura, pone fin a las campañas de Fomento de la Lectura y abandona la recuperación y conservación del patrimonio archivístico español, con la excusa de que ese dinero irá al apoyo público al cine desde la Administración, que finalmente tampoco es cierto”.

A todo ello, añade Gómez Rufo, hay que sumar el cambio de modelo de negocio editorial inminente con la digitalización de obras, la ofensiva de los e-books, los precios de venta de descargas digitales a precios excesivos y la crisis global, “el futuro del libro no es optimista. La industria podrá sortear la crisis, tal vez, pero los creadores quedan otra vez, desprotegidos. Justo en el momento en que el índice de lectores en España sobrepasa el 60%, los que al menos leen una vez año, es decir, cuando el esfuerzo por la difusión de la lectura había empezado a dar sus frutos”.

Todos comprenden la delicada situación de la economía, a la que la cultura es muy permeable, y los ajustes que se deban hacer, pero invitan a al Gobierno y a las instituciones que suelen apoyar la cultura a que, como dice Manuel Ortuño de la Asociación de Revistas Culturales(ARCE), reflexionen sobre la idea de un país en penurias económicas y a su vez desolado creativamente, sin impulsar sus manifestaciones artísticas, que aunque parecen cuestiones menores, comparados con la salud o la educación, no lo son tanto porque dicha presencia y motivación mantienen vivo el interés por el propio país y psicológicamente ayuda a sobrellevar mejor los malos momentos. “Si hoy las prioridades absolutas pasan y deben pasar por políticas activas el empleo, la sanidad y la educación, las políticas públicas en I+D y cultura son imprescindibles a corto y medio plazo, especialmente en un país de las características del nuestro, donde la cultura tiene un papel predominante en todos los órdenes. Desde el punto de vista público y privado, la cultura es un elemento fundamental de cohesión social, política y territorial”.

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Se quiebra la cadena
Por Winston MANRIQUE SABOGAL 

Editores, distribuidores, libreros y revistas culturales relatan cómo afrontan la crisis y proponen alternativas

El caudal de incertidumbre en el mundo del libro es amazónico. Para empezar, los presupuestos generales del Estado no se han aprobado aunque los avisos de reducción o eliminación de ayudas y subvenciones no han cesado. El panorama de algunos de las áreas del sector es el siguiente:

EDITORES
Sobre las ayudas directas del sector, Antonio María Ávila, de la Federación de Gremio de Editores de España, establece una distinción entre las ayudas a la edición y las ayudas a programas concretos. “Las ayudas a la edición es un término falto de rigor; no se tratan de ayudas propiamente dichas sino de compras públicas, de hecho la ayuda consistía en comprar de 200 a 300 ejemplares en función del precio para dotar a bibliotecas públicas. Compran alrededor de 280 títulos al año, y recuerdo que producimos más de 70.000, por lo que esas ayudas son irrelevantes dentro del conjunto de la producción y además la compra se hace sobre el Precio de Venta al Público con un descuento a bibliotecas del 15% tal como marca la Ley, de ahí que el Tribunal de Cuentas haya subrayado que no son subvenciones”.

Si en 2011 la cuantía fue de 3.650.000 euros, para el 2012 habrá una reducción de un millón de euros, es decir una reducción del 30%, afirma Ávila. Las administraciones autonómicas, especialmente las de lengua propia, disponen de otras ayudas semejantes para esas lenguas, pero en ningún caso supera las que da la Administración General del Estado, y que en algunos casos, como es el de Andalucía, ya desaparecieron en 2010, cuenta el presidente de la Federación.

En cuanto al conjunto de instituciones como la FGEE, CEGAL, FANDE, Feria del Libro de Madrid, OEPLI, Traductores, etcétera, con carácter finalista, esto es para ayudar a la realización de estudios, análisis o actividades específicas tales como los Estudios de Hábito de Lectura, Estudios de Comercio Interior y Exterior, Salón del Cómic, asistencia a Ferias Internacionales, etcétera, esas ayudas alcanzaron en 2011, según Ávila, la cifra de 5.500.000 euros. “Y nunca con una financiación al 100%, sino parcial para el conjunto del mundo del libro. Este año está prevista una reducción sobre esa cantidad de más del 40%”.
Las ayudas públicas al mundo de la edición no alcanzan el 1% de su facturación. “Siempre hemos querido”, dice Ávila, “que haya que mantener recursos para las bibliotecas, una buena legislación para el libro y una buena fiscalidad IVA digital”.


DISTRIBUIDORES
Según José Manuel Anta, director general de FANDE (Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Ediciones) la única subvención específica, convocada por el Ministerio de Cultura, a la que podían optar hasta el momento, era la referida al desarrollo de actividades de promoción en el exterior (participación en Ferias Internacionales, elaboración de catálogos y páginas web…), “a la cual se presentaban librerías y distribuidoras que realizaran actividad exportadora de libros españoles en el extranjero. Si bien esta ayuda, después de reducirse continuamente en los últimos años, ha terminado por desaparecer desde el pasado 2011, año en el que ya no se convocó. En lo que refiere a la actividad de FANDE, contábamos hasta la fecha con ayudas de la desaparecida Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, con las que financiábamos una parte de los distintos proyectos que desarrollamos de forma anual: Estudio de Perfil del sector de la Distribución de Libros y Publicaciones Periódicas, Sistemas de intercambio de información comercial normalizada en el sector del libro y las publicaciones (SINLI / FANDITE), Base de datos de fondos editoriales, con referencias de más de 10.000 editoriales españolas y extranjeras distribuidas en España, Estudio de Hábitos de Compra y Lectura de Publicaciones Periódicas. Por eso, los recortes que se produzcan en las ayudas, en función del importe que representen, nos obligarán a prescindir de alguno/s de estos proyectos”.

LIBREROS
En el caso de CEGAL, según su presidente Fernando Valverde, este previsible recorte presupuestario, que no es el primero sino que viene siendo la tendencia desde 2009 (la subvención 2011 tiene el mismo importe que la subvención del 2002), viene acompañado de una reducción de los ingresos por cuota de asociados. “En efecto, si bien hasta la fecha no se ha notado un número significativo de bajas motivadas por el cierre de librerías, se multiplican las librerías (normalmente pequeñas estructuras de corte familiar) que para reducir gastos se dan de baja de las asociaciones profesionales y de otros servicios. También hemos observado que muchas librerías han ido reduciendo personal para poder mantener su negocio abierto.”

 Las librerías independientes, agrega Valverde, no suelen sufrir de forma significativa las alteraciones al alza o a la baja de la actividad económica. “Sin embargo la realidad de la crisis de los cuatro últimos años se mezcla con un cambio profundo de hábitos de lectura y de compra, con una pérdida de mercados tradicionalmente vinculados a las librerías (libro universitario, libro de texto, best-sellers), el uso de dispositivos móviles y e-readers para la descarga y lectura de contenidos digitales, que distorsionan la realidad y hacen difícil saber qué parte corresponde a la crisis y cuál al cambio de paradigma.

A pesar de este panorama, CEGAL espera y desea que se despeje cuanto antes. “No podemos permitir que la incertidumbre y el miedo nos deje paralizados”, afirma Valverde. “Hay que procurar seguir haciendo lo que hemos venido haciendo hasta la fecha con menos recursos, usándolos mejor, haciendo valer la fuerza que como colectivo tenemos y comprometiendo a las distintas administraciones en el apoyo de una red de librerías independientes, imprescindibles para la difusión de la edición plural y diversa y como agentes culturales de primer orden en todo el territorio.

Esta labor que las librerías hacen no sería posible, según Valverde, en un marco diferente al actual del “Precio Fijo y Único” de los libros., por lo cual han pedido a María TeresA Lizaranzu, directora general de Industrias Culturales y del Libro que no se altere este mecanismo que hace que el ecosistema del libro funcione, consensuado por el sector y aprobado y apoyado por todos los grupos políticos.

Este mecanismo, recuerda Valverde, “ha permitido que países como Francia, Alemania, Italia y España, por citar algunos sigan manteniendo, a pesar de la crisis, una red de librerías independientes solventes y vertebradoras de la oferta libresca. Es un mecanismo que por fortuna los países del área iberoamericana están implantando y a los que servimos de modelo”. Una labor que en 2008 mereció el premio al Fomento de la Lectura que anualmente concede el Ministerio de Cultura.
  
REVISTAS
A este panorama se añade, a finales del año pasado, la desaparición de la única subvención pública que recibían las revistas culturales, consistente en la compra de suscripciones con destino a las bibliotecas públicas. Las consecuencias de esta situación son evidentes para las propias bibliotecas, para el mantenimiento de la calidad de sus fondos, para sus lecturas y, por supuesto, sus editores, reflexiona Manuel Ortuño, presidente de ARCE (Asociación de Revistas Culturales Españolas) y editor de la editorial Trama y Revista Texturas.

“Vivimos en un contexto de precariedad para las revistas culturales que no se vivía desde finales de los años 70, como revela el hecho de que un importante número de publicaciones de pensamiento y cultura se han visto abocadas al cierre, a pesar de los ajustes y reducción de presupuestos que los editores se han visto obligados a aplicar”, afirma Ortuño.

Obra de Quint Buchholz
Articulo: http://cultura.elpais.com 15/03/2012

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