samedi 21 avril 2012

Ignacio ECHEVARRIA/ Conversaciones con PARRA


Conversaciones con Parra
por Ignacio Echevarría

El próximo lunes, Nicanor Parra (1914) recibe el premio Cervantes. Ignacio Echevarría, amigo, cómplice y editor de sus Obras Completas, da cuenta en estas páginas de sus últimas conversaciones con el poeta “de memoria oceánica”, y nos descubre además poemas olvidados.

A quienes han tenido la fortuna de tratar a Nicanor Parra les consta que es un excelente conversador. Hombre inteligente y sabio, es además extraordinariamente curioso. Se mantiene atento a la actualidad tanto política como cultural de dentro y fuera de Chile, y tiene una opinión formada sobre casi todo. Posee, además, un gran sentido del humor; puede ser, cuando quiere, malicioso, y sabe explotar sus grandes dotes para el histrionismo. Encima le atrae irresistiblemente el mundo de “la farándula”, como él llama a cuanto suele ser materia de la prensa rosa y amarilla, dos subgéneros con fuerte arraigo en su país. Por si fuera poco, conserva, a sus 97 años de edad, una memoria verdaderamente prodigiosa. Durante la conversación es capaz de citar literalmente poemas propios y ajenos, pasajes enteros de Shakespeare en inglés o, con todas sus letras, la Propuesta de Daimiel, el manifiesto ecologista redactado por el español Josep Vicent Marqués en 1978; es capaz también de reproducir con viveza diálogos remotos, amén de puntualizar anécdotas y recuerdos con nombres y fechas precisas. 

Constituye todo un espectáculo, mientras se conversa con Parra, sentir cómo navega por su memoria oceánica. Ésa es la impresión que da cuando, a la busca de un dato que se le escabulle, de un verso que se le resiste, permanece callado un buen rato, la mirada absorta, la mano mesando las mejillas o la melena revuelta: la impresión de un navegante experto, que se deja llevar por vientos y corrientes, pero que nunca pierde el rumbo. Mientras otea en el horizonte inabarcable de su memoria, Parra puede desviarse con la evocación de un recuerdo que se le presenta de súbito, de una asociación inesperada. Pero siempre regresa al asunto pasajeramente abandonado, jamás lo pierde de vista. Por otro lado, la memoria de Parra está lejos de haber quedado encorsetada en un relato ya manoseado, por mucho que, a solicitud de los oyentes, algunas anécdotas célebres se repitan a menudo. Es la suya una memoria atrozmente viva, vigente. 

Con frecuencia, mientras evoca un episodio de su pasado o recita un determinado poema, los ojos de Parra se humedecen, su voz ligeramente rota o interrumpida. Las emociones permanecen intactas, lo siguen acosando con toda su dulzura o su fiereza. Tengo muy presente la ocasión en la que, discurriendo sobre un episodio ya muy lejano de su primera juventud, la voz de Parra se quebró en uno de esos silencios suyos que delatan un sentimiento agudísimo. Recuerdo que me impresionó enormemente que aquel episodio tan remoto, tan aparentemente nimio e irrelevante -se trataba de uno de esos gestos de ingratitud a que suele dar lugar la arrogancia o la rígida integridad de los años juveniles-, pudiera seguir segregando, setenta años después, un dolor tan vivo. Recuerdo que, asombrado, llegué a preguntarle cómo era posible que el muchísimo tiempo transcurrido no hubiera limado las aristas de un guijarro tan pequeño, tan insignificante en apariencia. Recuerdo que no me contestó. Por lo demás, la respuesta se halla genialmente sugerida desde hace mucho en uno de los más célebres y conmovedores poemas de Parra, “El hombre imaginario”. 

El arte de Parra como conversador se beneficia de su larga experiencia como profesor. Lo fue durante más de cincuenta años en la Universidad de Chile. Varias promociones de estudiantes asistieron a sus clases legendarias, en las que Parra llenaba la pizarra con abigarrados apuntes donde se mezclaban fórmulas científicas y artefactos verbales. En los próximos días, en la muestra sobre Parra que se realiza en la Universidad de Alcalá de Henares, se expone una selección del extenso registro fotográfico que el cineasta y artista visual chileno Marcelo Porta realizó de las clases de Parra durante todo un semestre, del año 1993. 

El arte de conversar de Parra se beneficia, según iba diciendo, de su bien acreditada condición de maestro socrático, dotado de fuerte carisma, muy versado a la hora de explicarse, de seducir a su interlocutor, de cautivarlo, de sorprenderlo, de contrariarlo, de ensayar con él hipótesis e ideas, a veces corrigiéndolas sobre la marcha, en atención a sus reacciones. 

Hace ya tiempo que Parra no da entrevistas, sin embargo. En uno de sus “artefactos” se lee: “No + entrevistas / Me distorsionan todo lo que digo”. Y es cierto que, llegado cierto momento, Parra se plantó, harto de las tergiversaciones de que era víctima, y sólo muy excepcionalmente permite en la actualidad que le tomen declaraciones. Pero se cuentan por decenas las entrevistas y conversaciones con Parra realizadas a lo largo de más de medio siglo, algunas de ellas recogidas en libros que entretanto se han convertido en fuente de consulta imprescindible para conocer y comprender las claves de la antipoesía. 

Justamente estos días aparece en Chile Así habló Parra, un volumen en el que María Teresa Cárdenas selecciona con buen criterio más de una docena de entrevistas a Nicanor Parra publicadas en el diario El Mercurio, de Santiago de Chile, en el transcurso de cuarenta años. El volumen se complementa con un puñado de poemas, artefactos, cartas abiertas y otros textos de Parra aparecidos en el mismo diario, algunos de los cuales quedaron fuera de sus Obras completas. Entre ellos la serie “El Averiguador Particular”, de la que aquí se ofrece una muestra. 

Así habló Parra permite encontrarse, una vez más, con la voz inconfundible del antipoeta. Puede que éste se cuente entre los escritores latinoamericanos que más hábilmente han acertado a subvertir el género contemporáneo de la entrevista hasta convertirlo en una especie de subgénero propio, personalísimo, destinado a fomentar su propio mito. En este sentido, sólo Borges superaría -si bien mediante un estilo por completo distinto- a Parra, a quien, a su vez, habría seguido de cerca Roberto Bolaño, que en sus últimos años se inspiró por igual en estos dos autores a la hora de construir su voz pública. 

La más reciente de las entrevistas recogidas por María Teresa Cárdenas es del año 2007, y fue realizada por Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales, de la que Parra es profesor honorario. Con motivo de la concesión al antipoeta del Premio Cervantes, Peña aseveró, contundente: “Nicanor Parra, sin ninguna exageración, es nuestro Heidegger o nuestro Wittgenstein”. No le faltaba razón; pero en la entrevista que le hizo a Parra, éste, siempre zafándose por adelantado de todo elogio comprometedor, se sirve de las palabras de uno de sus propios hijos -el Chamaco- para declarar, concluyente: “Quizá sea él quien, con toda razón, ha formulado la última filosofía posible: que zapateen otros, yo no zapateo”. 

***
Nuevas historias de grandes poemas
Versos de Nicanor Parra
Por Ignacio ECHEVARRÍA 

Ignacio Echevarría nos devuelve los poemas olvidados de Nicanor Parra al tiempo que relata sus historias.

En junio de 1981, apenas recién puesta a rodar, después del plebiscito del año anterior, la nueva constitución chilena, que confirmaba a Augusto Pinochet en el cargo de presidente de la República hasta 1989, Nicanor Parra emprendió en las páginas de diario El Mercurio una sección titulada El Averiguador Particular. El título de la sección parodiaba el de una veterana sección del periódico, El Averiguador Universal, creada en 1922 por el sacerdote Emilio Vasse, una especie de consultorio en la que se respondía a preguntas de la más varia índole hechas por los lectores. En el siglo XIX proliferaron en la prensa de toda Europa libros y revistas que, bajo el mismo título, satisfacían idéntica pretensión de resolver las dudas y preguntas más comunes que podía plantearse un ciudadano. Alguien, no recuerdo quién, me decía con choteo que eso del Averiguador Universal venía a ser un precedente muy rudimentario de Google. Y no le faltaba razón. Como fuere, Parra le dio la vuelta a la cosa con vistas a colar dentro del diario, en aquellos años de mordaza, chistes, boutades y provocaciones de todo tipo, pero también certeras reflexiones, formuladas a la manera de sus ya entonces célebres “artefactos”. La sección sólo conoció cinco colaboraciones, del 7 de junio al 19 de julio de aquel año. A continuación se reproducen tres de ellas, que dan cuenta de su tono y de sus alcances. 

En la primera, sale a relucir la precocísima conciencia ecologista de Parra, que no duda en sugerir un grosero juego de palabras con la primera estrofa del himno nacional chileno, que reza: “Puro, Chile, es tu cielo azulado, / Puras brisas te cruzan también, / Y tu campo de flores bordado, / Es la copia feliz del Edén”... 

En la segunda, Parra abunda en una de sus premisas más insistentes: la indistinción esencial entre prosa y verso; y para ilustrarla, llama la atención sobre un detalle verdaderamente sensacional: las primeras palabras del Quijote forman, sucesivamente, un octosílabo y un endecasílabo. En otro lugar, durante la visita que Parra hizo a Madrid en 2001, hubo ocasión de oírlo improvisar aventurera y genialmente sobre las lecturas implícitas en este detalle: la primera frase de la novela de Cervantes ya lleva incorporada subliminalmente la dialéctica entre Sancho y Quijote, entre el metro popular (el octosílabo) y el metro culto e italianizante (el endecasílabo), entre la España plebeya y la que, con su rancia hidalguía, iba a estrellarse en sus pretensiones imperiales. 

La tercera no requiere comentarios. 

El averiguador particular, 1

¿Qué es lo que más teme en la vida?
-La muerte
del planeta
como paraíso terrenal
O terminamos con la contaminación
antes que ella acabe con nosotros
o vamos rectificando nuestra Canción Nacional
(la verdad ecológica ante todo)
¿Puro Chile es tu cielo azulado?
¿Puras brisas te cruzan también?
Usted comprenderá señorita
que el adjetivo puro ya no corre.
Yo propongo con el máximo de cortesía...
Bueno, mejor me quedo callado 

7 de junio de 1981 

El averiguador particular, 2

Somos dos estudiantes de Pedagogía
Al profesor no se le entiende nada
Sáquenos de la duda don Nicanor
¿en qué se distingue la prosa del verso? 

-¿Diferencia? ¡Ninguna!
Es cuestión de costumbre solamente
Los poetas escriben para abajo
Los prosistas escriben para el lado: 

En un lugar de la Mancha
(octosílabo)
de cuyo nombre no quiero acordarme
(endecasílabo) 

Me decepciona Parra:

Lo tenía por uno de los nuestros
-Nada de qué admirarse Execelencia
los golpes militares enseñan a la gente 

19 de julio de 1981 

El averiguador particular, 3

Sáquenos de la duda
El Ejército de Salvación
pertenece a las FF.AA.P? 

Algo sobre la vejez?
Una edad como cualquier otra
para luchar por una causa justa
llámese socialismo o ecología 

Tres deberes patrióticos impajaritables:

talar un árbol
quemar un libro
y provocar un aborto 

21 de julio de 1981 

“El hombre imaginario”

el poema que lo salvo y salto del octavo piso “Lo escribí con una pistola sobre el escritorio. Era eso o el suicidio”, dice Parra mientras vamos en el auto, y recuerda a Ana María Molinari Vergara, cuy ausencia inspiró “El hombre imaginario”.

“El idilio duró apenas dos meeses. Ella se fue a USA”, recuerda. Fue allí cuando ese poema -sin duda uno de os más bellos de la lengua- lo salvó: 

Y en las noches de luna imaginaria?
sueña con la mujer imaginaria 
que le brindó su amor imaginario 
vuelve a sentir ese mismo dolor 
ese mismo placer imaginario...
Todo imaginario, salvo el dolor. 

“Ella volvió ocho años después; pero ya no era la mujer imaginaria.”
“Estábamos cenando en la casa de Amparo Claro y de pronto sonó el teléfono. Vicente Huidobro nieto se levantó para atender. Nicanor, hay malas noticias, me dijo: la Mujer Imaginaria acaba de lanzarse desde un octavo piso.” 

Declaraciones tomadas por Carlos Peña en entrevista a Nicanor Parra publicada en El Mercurio el 10 de junio de 2007 

Cómo se construye un discurso

“En la teoría literaria discurso es toda configuración de palabras que aspira a un sentido. Una simple configuración de palabras. Porque la cuestión no es pasar ni quedarse [...] Por eso yo he llegado a la siguiente conclusión: hay que hablar por escrito. Yo demoro seis meses en armar un texto que se lee en cuarenta y cinco minutos y que parece que estuviera improvisado. Y este es el problema que hay que tratar de resolver: cómo se construye un discurso; menos aún: cómo una frase que se sostenga por sí misma. Los teóricos dicen que eso es imposible en la actualidad. ¿Por qué? Porque antes los discursos eran como ropa que se colgaba en los alambres. Uno de esos alambres se llamaba cristianismo, otro marxismo, otro psicoanálisis... Todos esos alambres se cortaron, cayeron. Y lo primero que hay que hacer para superar esto es hablar desde ninguna parte. Y es que si tu hablas desde la derecha, o desde la izquierda, o desde el centro, estás perdido." 

Declaraciones de Parra recogidas en el documental Retrato de un antipoeta (2009), dirigido por Víctor Jiménez Atkin

Articulo: http://www.elcultural.es 20/04/2012

***
Parra no viajó a España porque "los aviones se caen"

En una entrevista, reveló las primeras fraess del discurso de agradecimiento por el Premio Cervantes que, en su representación, leerá su nieto

El escritor chileno Nicanor Parra, un poeta de vanguardia de 97 años y creador de la "antipoesía", afirma hoy que decidió finalmente no viajar a España para recibir elPremio Cervantes, el próximo lunes, porque "es peligroso, los aviones se caen".

Parra, que apenas se mueve de su casa situada en un pueblecito costero de nombre Las Cruces, a unos 120 kilómetros al suroeste de Santiago, frente al Pacífico, prefirió no cruzar el Atlántico y mandó a su nieto Cristóbal Ugarte, "El Tololo", a recoger el Cervantes.

En declaraciones al diario La Tercera, el poeta y académico chileno, además de matemático y físico, uno de los grandes "antisistema" del universo poético, habla también de la caza de elefantes del rey de España y señala que "los twitter son los Artefactos del siglo XXI".

"Uff, elefantes, está en peligro el Rey. Eso dicen en Twitter, que el Rey cae", comenta con sarcasmo Parra mientras juega con Julieta, su nieta de casi dos años y que el poeta la llama "Tortuguita".

De Parra es imposible recibir una respuesta directa. No es "amigo" de los periodistas y ellos saben que preguntarle por el Premio Cervantes, es exponerse a quebrar "una conversación de amigos".

No obstante, cuando se le pregunta si se considera merecedor del Premio Cervantes, responde enfático: "¡Sí, claro!". "¿Por qué?" "Por un libro que estoy por escribir", responde irónicamente el hombre que hace 58 años creó la "antipoesía" y que ahora para leer se ayuda de una lupa.

Según Parra, los españoles no han entendido la revolución de su "antipoesía". "Ese sí que es tema", apostilló.

"Venimos de lados diferentes. Los españoles no nos entienden a los latinoamericanos y nosotros no entendemos El Quijote. Y yo sé por qué: la Inquisición prohibió la circulación de las novelas de caballerías y desde ahí fue de donde Cervantes sacó casi todo. Nos perdimos eso", explicó el poeta.

El creador de la llamada "antipoesía", que revolucionó el lenguaje de los versos desafiando la tradición con el más crudo lenguaje cotidiano, comenta, volviendo a la carga, que no hace mucho retomó El Quijote.

"No podía ser que no lo manejara. Pero me quedé en una página y no he podido salir de ahí. No se puede salir de aquí", recalca Parra mostrando la portada de la novela de Cervantes.

Tras reconocer que le dio vueltas durante los últimos tres o cuatro meses al discurso con el que iba a agradecer la entrega del Premio Miguel de Cervantes, Parra cuenta que no se trata de un discurso clásico y que más bien es un antipoema.

De memoria recorre las primeras frases: "Libro más aburrido que El Quijote no hay/Para tonteras basta con la Biblia/Hay que leer de atrás para adelante/De lo contrario no sucede mucho....".

Un discurso que a su nieto "Tololo" le preocupa sobremanera y que antes de abordar el avión que le llevó a España le dijo a su madre, Colombina: "¿Cómo voy a leer esto?".

Según La Tercera, el " Tololo" llevó a Madrid, donde también viajó su madre, poemas de su abuelo y una botella del exclusivo vino chileno Clos Apalta de la viña Casa Lapostolle, un regalo para la Casa Real.

Articulo: http://www.eluniversal.com.mx 20/04/2012

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...