dimanche 8 avril 2012

Jorge EDWARDS/ María Luisa BOMBAL: Geografías imaginarias


RESCATE| Obra desconocida en castellano
María Luisa Bombal: Geografías imaginarias
Por Jorge Edwards

65 años han transcurrido desde la publicación en inglés de House of Mist –Casa de niebla- por la editorial Farrar Strauss & Giroux de Estados Unidos. Pese a haber sido editada también en Inglaterra, y traducida al portugués, francés sueco y japonés, recién ahora aparece en castellano, bajo el sello de Ediciones UC. Sobre ella escribe el Premio Cervantes Jorge Edwards y habla Lucía Guerra, especialista en la hora de María Luisa Bombal y traductora de este libro.

En la literatura chilena de mi tiempo, la prosa de María Luisa Bombal era excepcional, secreta, de minorías. Daba la impresión de que ella había pasado por el mundo de Neruda, por el de los surrealistas criollos, por el de mujeres escritoras como Margarita Aguirre y María Carolina Geel, y de que había quedado al margen, en un espacio propio, reservado, mágico. Es probable que el episodio de Eulogio Sánchez Errázuriz, que la llevo a la Casa Correccional de Mujeres y después a un largo proceso penal, haya dejado en ella, hasta el final de su vida, una marca insuperable. Neruda hablaba de María Luisa como de un recuerdo remoto, emotivo, complejo. Solía aconsejarle a Margarita Aguirre que no se dejara influenciar por los “lados malos” de María Luisa. Sabíamos a qué se refería con esto de los “lados malos”: al abuso del alcohol, a la emotividad enfermiza, que la había conducido a descargar una pistola contra su ex amante. Parecía claro, sin embargo, que no había intentado matarlo ni herirlo en forma grave. Pero había un factor, o varios factores, que se añadían: María Luisa se había ido a vivir a Nueva York, se había casado con un financista de sociedad y estaba en vías de convertirse en ciudadana norteamericana. Algunos años mas tarde, en plena guerra de Vietnam, Neruda insinuaba que María Luisa era un caso político perdido, una partidaria entusiasta del “imperialismo yanqui”.

Descubrí en esa época, me parece que en la Liberia Studio del centro de Santiago, un ejemplar de House of Mist. Era una edición de Farrar Strauss, de 1947, y estaba dedicada a su esposo, que le había ayudado a escribir ese libro en inglés. En mi lectura de entonces, me pareció una prolongación y un intento de refundir en un solo texto sus dos novelas anteriores, La última niebla, de 1935, y La amortajada, de 1938. Leí House of Mist con indudable interés, pero sin encontrar los elementos de sorpresa, de originalidad, de estilo, de los libros anteriores. Fue una lectura que me permitía reconocer fragmentos, atmósferas, situaciones, pero donde no había descubrimiento. En su género, en cambio, las dos primeras novelas eran obras maestras. En el relato en inglés de 1947 daba la impresión de que la autora en su exilio neoyorquino, se plagiaba a si misma, y de que trataba de hacerlo con un propósito extraliterario: el de ingresar en el universo de las fantasías de Hollywood, es decir, el de servir de base para una película del género amoroso y fantástico, producto que solía llegar de cuando en cuando hasta nuestras tierras.

He releído algunas veces las dos novelas, además del cuento “El árbol” y otros textos, y he pensado que el tono original, la personalidad de la visión, conservan todavía toda su fuerza. Era un tono inimitable, basado en la pincelada verbal, el rasgo incisivo, donde no sobraba nada. En años mas recientes supe algo de fuente directa que me impresiono: Juan Rulfo, cuyo Pedro Páramo transcurre en parte en el mundo de los muertos, le comento a mi amigo José Bianco, entonces secretario de redacción de la revista Sur, es decir, en la década de los treinta, que la lectura de La amortajada le había dejado una huella profunda. Bombal se había educado en Paris, había escrito un texto, celebrado por sus profesores, sobre Mérimée, y mas tarde había convivido con los mejores escritores de Argentina, Jorge Luis Borges entre ellos, y había escrito parte de La ultima niebla, detalle curioso y comprobado, en la mesa de la cocina de Neruda, que en ese tiempo era cónsul chileno en Buenos Aires. Es esa mesa histórica, desaparecida, no imaginaria, se escribieron también algunos de los poemas de Residencia en la tierra.

A pesar de que no me parece una novela lograda, encuentro en mi nueva lectura aspectos interesantes de House of Mist. Es probable que María Luisa, en Estados Unidos, haya leído textos de literatura fantástica de lengua inglesa y haya conocido bien Alicia en el país de las maravillas. La llegada a una región neblinosa del sur de América hace pensar de inmediato en el descenso de Alicia que ingresa de inmediato, al comienzo sin darse cuenta, en un mundo irreal, donde el tiempo cambia, donde se codea con animales amigos, etcétera. Claro esta, la fantasía de la Bombal de esta etapa esta mas cerca de la novela rosa; la de Alicia, del pensamiento matemático. En seguida, hay un tema narrado con fuerza en House of Mist. Dirá, para definirlo en dos palabras, que es el de la otra y el de la mujer incompleta. En su episodio con Eulogio Sánchez, María Luisa sintió que era la desdeñada, la utilizada, la ilegitima. Solo así se explica su agresión extrema a medias inconsciente. El personaje de House of Mist es también la otra, la hermana fea, la que suplanta a la bella Teresa, desaparecida y convertida en fantasma de un lago. En un momento determinado, salimos del mundo mágico de Alicia y entramos en el de la Cenicienta. La fea se transforma de pronto en la bella, la deseada, la amante del gran señor. Son cascadas de metamorfosis, mientras los personajes, los objetos, la realidad misma, se hunden en mares de niebla. El proceso no nos convence, pero no podemos negar que María Luisa tenia una habilidad narrativa y un manejo de la lengua extraordinarios. Otros detalle digno de ser destacado de personajes y retazos de naturaleza criollos. Hay, a pesar de todo, mamitas que fabrican empanadas en horno de barro cocido. Y no faltaba, en la biografía y en la fantasía, el gran personaje chileno. María Luisa conoció a su marido, el conde Fal de Saint Phalle, en baile celebrado en Nueva York por Jorge Cuevas Bartholin, el marqués de Cuevas. No podía ser ningún otro. Y agrego un elemento de sorpresa, sacado también de mi experiencia directa.

Niki de Saint Phalle, escultora célebre en los anos sesenta y setenta, autora de muñecas de colores que tenían una gracia alada, a lo Calder, era sobrina del marido de María Luisa. Según me contó, conoció a María Luisa durante su adolescencia neoyorquina y ella, tía política suya, con sus conversaciones, con su imaginación, la oriento al camino del trabajo de artista. Entre Juan Rulfo, Neruda, Jorge Cuevas, Niki de Saint Phalle, los vasos comunicantes, como observara el lector, no terminan de conectarse.

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La película que no fue

En Norteamérica, el conte Fal de Saint Phalle y Chabanes, marido de María Luisa Bombal, consiguió que Paramount Pictures se interesara en llevar La última niebla al cine, pero el estudio le exigió aclarar el final. Por su parte, la editorial Farrar Strauss & Giroux acepto publicar el libro siempre y cuando tuviera un mínimo de 200 paginas. La autora chilena decidió entonces reescribirlo. Así nació la novela House of Mist. Su éxito editorial despertó el interés del ejecutivo Hal Wallis, quien compro los derechos para el cine por 125 mil dólares. Jennifer Jones y Audrey Hepburn se mencionaron como posibles protagonistas, pero el proyecto no se llevo a cabo.

Mas tarde, John Huston quiso dirigirla con la actuación de Humphrey Bogart y Lauren Bacall. La propia Bombal trabajo en el guión. Todo quedo en nada, nuevamente. La actriz mexicana Dolores del Río, amiga de Huston y de Bombal, propuso filmar “House of Mist” en México, sin mejores resultados. Cuando el estudio United Artist se intereso en adquirir los derechos, la Paramount no quiso cederlos. La película nunca se hizo.

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Una edición que le hace justicia a María Luisa Bombal

María Angélica Zegers, directora de Ediciones UC, señala que les tomo casi un año concretar el proyecto, ya que debían averiguar sobre los derechos de Farrar Strauss y conseguir que la hija de María Luisa Bombal autorizara la publicación. En todo este proceso, destaca el apoyo fundamental de Lucia Guerra, “primero como la agente de la obra de la Bombal y luego accediendo a ser la traductora, lo que le dio un inmenso valor agregado al libro”.

-¿Cuál es el principal aporte que esperas de esta publicación?
-Creo que es interesante que se abra un debate sobre la calidad de esta novela y que se contraponga a los otros libros de la Bombal; sobre todo, porque da cuenta de una etapa en la vida de la autora que es necesario abordar. El valor de esta publicación esta en permitir que el publico pueda leer esta novela en español, porque, como nos dijo su hija Brigitte: “Todo lo que publico mi madre pertenece al mundo entero”. Con la publicación de Casa de niebla, no queda nada inédito de la Bombal, cuya obra fue muy corta. Me parece que existía el deber de editar este libro y así cerrar el círculo de su obra. Le hace justicia a una de las más grandes escritoras chilenas de la historia y que nunca recibió, como merecía, el Premio Nacional de Literatura.

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TRADUCCIÓN| “Casa de niebla”
La novela norteamericana de María Luisa Bombal
Con Lucía Guerra

Especialista en la obra de Bombal, Lucía Guerra señala que la afición de la escritora al cine de Estados Unidos le permitió conocer el tipo de historia y escenarios preferidos por el publico de ese país y aplicarlos en al construcción de Casa de niebla.

Lucía Guerra conoció a María Luisa  Bombal en 1977, cuando acababa de terminar su doctorado en Estados Unidos. “Una colega argentina me dio su numero de teléfono en Viña y yo, muerta de miedo, me atreví a llamarla para pedirle una entrevista”. Ella acepto encantada. “Desde el momento en que nos saludamos, nos sentimos amigas, algo que no ocurre muy a menudo”, recuerda la autora de Mas allá de la mascaras y Frutos extraños, entre otros libros, quien además es catedrática de Literatura Latinoamericana en la Universidad de California. Treinta y cinco anos después de ese primer encuentro, Lucía Guerra (1944) es reconocida como la mayor especialista en la obra de María Luisa Bombal. Y también como su principal divulgadora, a través de sus clases, sus textos críticos, la complicación y edición de sus Obras Completas y la traducción de todos sus libros al inglés. Con House of Mist, asumió un nuevo desafío.

-Mi trabajo implico un doble proceso de traducción, puesto que el objetivo era no solo traducir del inglés al castellano sino también lograr aproximarme al estilo tan característico de María Luisa Bombal. Aparte del uso de la imagen poética, muchas veces me comento la importancia que tenia para ella el ritmo de cada frase y el contrapunto musical que intentaba crear entre las frases breves y concisas, y aquellas que ella definía como un oleaje que emergía lentamente hasta alcanzar un punto máximo que volvía a descender. Por otra parte, su estilo se nutria de un imaginario muy peculiar en el que “lo femenino” perteneciente al imaginario de corte patriarcal era intersectado por brechas que transformaban lo estereotípico en una zona semántica ambivalente. Lo sentimental se entrelazaba así a un nuevo discurso e imaginario de la sexualidad de la mujer, de la topografía de su cuerpo y experiencias que hasta entonces eran espacios en blanco en la literatura, como es el caso de las vivencias del embarazo.

-¿Cuándo conociste esta novela y como la sitúas en el contexto de su obra?
-House of Mist fue parte de la investigación que realicé para escribir mi libro La narrativa de María Luisa Bombal: Una visón de la existencia femenina (1980). Sin embargo, la editorial que lo publico sugirió que me limitara a analizar sus textos escritos en castellano. Sugerencia hasta cierto punto acertado porque ella escribió House of Mist en un contexto cultural muy diferente, y no obstante persisten aspectos importantes de sus textos anteriores, se da también un desvío para satisfacer expectativas del lector estadounidense.

-Efectivamente, en “Casa de niebla” los misterios finalmente se aclaran y el final es feliz. ¿Crees que aparte de la exigencia editorial influyo el momento vital en que ella se encontraba?
-Siempre me llamo la atención el hecho de que, en Chile, María Luisa Bombal solo hablaba de aquello que le interesaba a sus interlocutores. Por lo tanto, sus experiencias en Paris eran tema de conversación, pero no todo lo vivido por ella en sus treinta años de estadía en Estados Unidos. Ella me contó que Farrar Strauss & Giroux se había interesado en publicar La ultima niebla en inglés, pero con la condición de que ese texto, de apenas 45 paginas, ahora tuviera un mínimo de 200. Según ella, le resulto imposible ampliar La última niebla, y por esta razón decidió escribir una nueva novela que se ajustara tanto a esta imposición editorial como a las expectativas del lector norteamericano de literatura de distribución masiva. María Luisa era muy aficionada al cine de Estados Unidos y, a través de él, ya conocía bastante bien el tipo de historia y escenarios preferidos por el público norteamericano. House of Mist se inserta exitosamente en esa producción literaria consumida por el amplio publico norteamericano y corresponde a un contexto vivencial muy diferente al de La ultima niebla, novela escrita a los 24 años y compartiendo la mesa de la cocina con Pablo Neruda.

-¿A qué atribuyes el hecho de que recién ahora se conozca en castellano?
-En muchos sentidos, ello fue victima de su circunstancia histórica. En esa época, las mujeres no poseían la autoridad ni la habilidad para manejar las relaciones publicas que requiere la profesión de escritora. Se dio así una extraña e injusta contradicción: aunque los mundialmente exitosos escritores el llamado “boom latinoamericano” reconocían el valor literario de las textos de María Luisa Bombal, en la década de los setenta, ella, sin agente literario y aislada de todo mercado editorial, se limitaba a publicar en la editorial Orbe cuyo dueño le enviaba quinientos dólares, muy de vez en cuando. Fue solo cuando mi traducción de su obra al inglés (New Islands, 1980) tuvo una notable acogida en Estados Unidos que Seix-Barral se intereso en comprar los derechos en español. Pero ya María Luisa había muerto y no tuvo la satisfacción de ver las seis ediciones de esta importante editorial. Por otra parte, debemos recordar que House of Mist se publico en la década de los cuarenta, época en la cual las editoriales latinoamericanas no entraban aun al circuito de las grandes editoriales de Estados Unidos y algunos países europeos. Por lo tanto, Farrar Strauss & Giroux no tuvo comprador de derechos en Chile, pero si en Inglaterra, Francia, Suecia, Brasil y Japón.

-Tú dices que en esta novela ella recurre a “una mímica donde se imita la historia de amor en el cine y la literatura masiva, desde una posición irónica que socava lo imitado”. ¿Qué elementos te dan esa impresión?
-Aunque María Luisa Bombal adopta hábilmente el formato del cine y la literatura de entretención masiva que le exige un final feliz, ella elabora House of Mist desde una distancia significativa que ubica la historia a principios del siglo XX y utiliza, con cierta ironía, recursos de la novela decimonónica. Cada vez que la narradora interrumpe la acción para dirigirse al lector, asume un tono que pone en evidencia la lectura como acto de diversión, de aquello que en vez de ser “fiel reflejo de la realidad” corresponde a una ficción manufacturada. De este modo, la autora socava sutilmente los paradigmas del cine y literatura de distribución masiva insertando, al final de la novela, la imagen de lo anacrónico. Se da, así un acto de imitación que es también juego para la autora, mímica con un importe critico hacia la preferencia estética del amplio público norteamericano. Desde una perspectiva teórica, María Luisa Bombal introduce un guiño borgeano con respecto a la ficción e intenta, a la vez, legitimar al fantasía infantil.

Articulo: http://www.mer.cl 08/04/2012

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