samedi 28 avril 2012

Juan Ignacio RODRÍGUEZ/ Filosofía analítica y socialista


Filosofía analítica y socialista
Por Juan Ignacio Rodríguez 

Aunque ha ido creciendo de a poco, en Chile el influjo de la filosofía analítica es minoritario. La ventaja la tienen marxismos, existencialismos y posmodernismos varios, además de los autores canónicos (de Platón a Hegel). En ese escenario, Prójimos lejanos, del profesor chileno M. E. Orellana Benado, podría ayudar a correr los límites de nuestros intereses, por ejemplo, al hacer evidente -a contrapelo de los lugares comunes- que no todo es ciencia ni cientificismo en dicha tradición: hay también metafísica, ética, estética y hasta historia de las ideas.

El libro -que incluye una introducción de P. F. Strawson- reúne una serie de ensayos y se divide en dos partes: "Problemas" y "Autores". En la primera se encuentra el aporte más original del autor: su propuesta de una ética pluralista, que, por un lado, recoge del universalismo la reivindicación de una naturaleza humana -como concepto formal-, pero evita los fundamentalismos y discriminaciones ligados a la propuesta de un único modo de vida aceptable; y por el otro, asume del relativismo el respeto por la diversidad, sin caer en el extremo de tolerar cualquier forma de vida, incluso aquellas que atentan, precisamente, contra la naturaleza humana. Una síntesis que explica el oxímoron "prójimos lejanos".

También son sugerentes sus planteamientos contra lo que llama el "arribismo epistemológico", esto es, la creencia -siguiendo el supuesto ejemplo de la ciencia- de que la explicación de todo debe descansar en un único principio. Y asimismo su distinción entre distintas concepciones, dentro de la tradición analítica, sobre el papel de la filosofía: una cientificista (Russell, Carnap, Quine), que ve en ella algo continuo con la ciencia y cuyos asuntos irán desapareciendo junto con el progreso de ésta; otra terapéutica (Wittgenstein y el positivismo lógico), según la cual los problemas filosóficos derivan de un uso indebido del lenguaje, del que la filosofía deberá sanarnos; y, finalmente, una concepción argumentativa, a la que adscribe Orellana Benado, que ve en la filosofía dos momentos: primero, las intuiciones acerca de cómo son las cosas y, segundo, los argumentos racionales de por qué las cosas son o deben ser así. Por último, en la segunda parte del libro -"Autores"- hay ensayos sobre y en torno a Isaiah Berlin, Freud, Locke y P. F. Strawson, entre otros.

Si algo puede rescatarse de la filosofía analítica, en cualesquiera de sus concepciones y autores, es el esfuerzo por definir conceptos claros, posibles de ser refutados; es decir, su capacidad de agudizar nuestras facultades críticas. Si eso no basta para hacerla atractiva, habrá que seguir el consejo que reproduce Orellana Benado acerca de cómo convencer, en América Latina, a un estudiante que pregunta por qué debe estudiar la tradición analítica: "Davidson aconseja revelarles que los miembros del Círculo de Viena eran socialistas".

Lejos de los lugares comunes, "Prójimos lejanos" evidencia que no todo es ciencia ni cientificismo en la tradición analítica.

Articulo : http://diario.elmercurio.com 22/04/2012

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