dimanche 6 mai 2012

Cecilia VALDÉS URRUTIA/ Desclasifican los originales del “CANTO GENERAL” de Pablo NERUDA


REVELACION: El bibliófilo César Soto muestra este tesoro en su integridad a “El Mercurio”
Desclasifican los originales del “CANTO GENERAL” de Pablo Neruda
Por Cecilia VALDÉS URRUTIA

Es considerada una de las obras épicas más significativas en lengua española del siglo XX. El mismo Neruda reconoció, en 1949: “En aquel año de peligro y escondite terminé mi libro mas importante”. Lo integran 15 secciones, cerca de 330 poemas y 15 mil versos, entre los que esta “Alturas de Macchu Picchu”. Los originales completos del “Canto General” constituyen un aporte invaluable sobre el poeta y su obra.

La cita era en la librería del anticuario y bibliófilo César Soto, ubicada en el barrio Lastarria. Sin embargo, cuando él acudió a buscar las más de 20 cajas con los originales del Canto General de Pablo Neruda a las bóvedas de un banco en Santiago, le impidieron sacar este tesoro sin hacerse acompañar de guardias de seguridad. La única alternativa era llevarlas a una casa particular, solo por 24 horas.

Soto ha dedicado más de 30 años a seguirles los pasos y a conseguir los originales del Canto General, en Chile y el exterior, por los lugares y casas donde Neruda fue escribiendo esta trascendente obra, entre los años 1938 y 1949. El grueso de ella fue escrito y afinado en la clandestinidad.

El librero, formado en filosofía en al Universidad de Chile, lo conserva contra viento y marea en nuestros país, a pesar de seductoras ofertas del exterior, como la del conocido nerudiano Alain Sicard, quien lo invito a llevarlos al gobierno francés para que aquél hiciera una edición facsimilar. También una importante fundación española le ofreció instalarlo en un edificio especial dedicado a este patrimonio, bajo la dirección del propio César Soto, en España.

En nuestro país, la Fundación Neruda estuvo a punto de concretar una muestra, pero el bibliófilo cedía solamente si se exponían los originales completos. Se niega, además, a venderlos. “Deben quedarse en Chile. Es un patrimonio nacional y me gustaría que el Estado ayude, algún día, para que sean declarados patrimonio de la humanidad”, afirma.

Hasta hoy, nunca los había mostrado en su totalidad y menos públicamente. “El investigador nerudiano Hernán Loyola estuvo aquí y ha incorporado algunas cosas de mi colección. Sabe de la existencia de los originales, pero nunca los ha visto completos. Nadie lo ha hecho. Esta es una primicia mundial”, asegura.

César Soto (nacido en Iloca en 1951) posee otros tesoros desde la Edad Media al siglo XX. Entre ellos figuran escritos inéditos de Pablo de Rokha y otras obras de gran valor que ha conseguido en Milán, con la ayuda nada menos que de Umberto Eco.

22 cajas con originales e inéditos

César Soto mantiene los originales en 22 cajas de cuero, las que mando a hacer especialmente a Europa. Guarda ahí los manuscritos y las hojas mecanografiadas de todo el Canto General. Su versión publicada la integran 15 secciones o capítulos, cerca de 330 poemas y más de 15 mil versos. Pero él posee, además, varios inéditos de este poemario del Nobel.

Cada folio de los borradores y originales, los mantiene en medio de papeles libres de acido. “El estado en que están, en general, es muy bueno. Siempre estuvieron cuidados, aunque no conservados”, precisa.

Hay escritos que Neruda hizo en papel de bloc corriente, hay otros en hojas con membrete del Senado e incluso escribió algunas acotaciones en las márgenes de papel de diario. Escribía esto borradores con lápiz pasta azul y algunos con lápiz mina negro. “Y se observa como dedicaba varias hojas a la confección de una misma estrofa. En otros papeles, ya listos y pasados a maquina, tacha solo algunas palabras y las cambia en busca de ir formando la melodía, como para la composición del conocido poema dedicado a Manuel Rodríguez: “En Til Til lo mataron…”.

En general, Neruda es bastante limpio y claro para escribir. Y cuando sentía listo el poema lo pasaba a maquina, explica Soto. Siempre usaba lápiz verde de pasta para hacer sus correcciones finales sobre lo mecanografiado. Hay algunos poemas cuyos manuscritos tienen una caligrafía notablemente más clara y segura; con cada acento y coma indicada; incluso, deja los espacios en blanco para la separación de los párrafos, como se aprecia en los poemas “La cordillera de Chile”, “Oda de invierno al río” y “Mapocho”. “Lo hizo con la mejor escritura, porque desde ahí pasaron directamente para una publicación homenaje que hizo la revista Mapocho. Ese y varios otros manuscritos fueron publicados en forma seccionada durante su clandestinidad”, precisa el investigador.

Hallazgo de escritos

A principios de 1945, Neruda había sido elegido senador por las provincias de Tarapacá y Antofagasta. En 1946, fue jefe nacional de propaganda de la candidatura de González Videla. Pero un año después de asumir la Presidencia de la República, el mandatario rompe su alianza con los comunistas, los declara fuera de la ley y los persigue.

En febrero de 1948, Neruda lee su discurso “Yo acuso” (que también tiene el bibliófilo), donde acusa de traición a González Videla. Hecho detonante para ordenar su detención. El poeta entra en la clandestinidad y permanece hasta marzo de 1949 bajo la identidad de Antonio Ruiz, ornitólogo. “Comprendí que había llegado la hora de escribir mi libro. Fui estudiando los temas, organizando los capítulos y no dejé de escribir sino para cambiar de refugio… En aquel año de peligro y de escondite terminé mi libro más importante, el “Canto General”, escribe el Nobel.

Cuarenta años después, en uno de los tantos encuentros de Soto con el reputado investigador nerudiano y doctor de la Universidad de Oxford Robert Pring-Mill, el experto “me dijo que yo tenia una gran labor por delante: buscar todos los manuscritos perdidos del “Canto General”. Y me entrego una cronología tentativa reconstruida por él”, recuerda César Soto.

Esa cronología inédita del británico –constatada después por el bibliófilo chileno-  menciona que Neruda y Delia del Carril habían estado escondidos en varias casas: la de Víctor Pey, uno de los refugiados que llegaron en el Winnipeg, de Julio Vega, de los Insunza, de Tomás Lago, Simón Perelman; de Francisco Cuevas Mackenna, en Los Vilos. También lo acogen Enrique Délano y su mujer, la fotógrafa Lola Falcón; Albertina Azocar y su marido, Ángel Cruchaga; Julita Mackenna, en Pirque, y Graciela Matte.

Soto logro llegar a algunos de ellos o a sus descendientes, y a otros que tenían hojas, poemas o capítulos del Canto General. “Fui encontrando estos documentos dispersos en varias partes, entre muchas procedencias. Y logré armar una red a través de los años”, cuenta.

“Crucial fue el encuentro con el famoso coleccionista Ludvic Lehmann Mains, en Buenos Aires. El tenia el importante capitulo “Que despierte el leñador”, un escrito de alerta a la conciencia social en Norteamérica, dedicado a Walt Whitman. El investigador argentino me canjeó ese capítulo por unas crónicas antiguas de México que yo tenia del inquisidor de Castilla y Aragón, Tomás de Torquemada, y me impulso a seguir el itinerario”.

En los años 80 llega a otros originales a través de la familia Emilfork. Se trata de “El coral de Año Nuevo para la patria en tinieblas”, uno de los 15 capítulos del Canto General. También tenían “Los libertadores” y “El corazón magallánico”.

La familia Perelman Ide guardaba “Los conquistadores”, en cuya primera pagina Neruda escribió a mano: “Este es el primer original, directo, de este capitulo del Canto General. Fue escrito en el mes de julio de 1948 entre Valparaíso y Santiago. Lo dejo en testimonio de cariño a la familia Perelman Ide y a sus innumerables y simpáticos azotes que contribuyeron a mi trabajo con la ebullición de jóvenes vidas a mí alrededor. PN (original, correcciones, anotaciones de tía Sara)”. Neruda subraya las palabras «cariño» y «azotes», mostrando una complicidad con los niños de la casa. Soto debió esperar más de 20 años para que le facilitaran esta parte y luego contar con los medios para poder comprarla.

Otro de los poemas notables es “La arena traicionada” –integrado por mas de 50 folios-, que estaba en manos de la familia Echeverría Prieto. Neruda escribió en la hoja inicial: “Primer original directo, octubre 15, 1948. A Tomas (Lago). Un abrazo PN”. En tanto, en el capitulo “Los conquistadores”, el Nobel acota al margen de las hojas los subtítulos “Los verdugos”, “El doctor Francia”.

“Alturas de Macchu Picchu”

“Un sobrino de Neruda, Bernardo Reyes, fue quien me llevo a encontrar las famosas «Alturas de Macchu Picchu» -relata César Soto-. Estaban archivados en carpetas y se habían usado para imprimir una edición clandestina”. Estos originales están algo mas desgastados.

Pablo Neruda reconoció que su primera idea del Canto General fue un poema dedicado a Chile. Pero «muy pronto me sentí complicado porque las raíces de todos los chilenos se extendían debajo de la tierra y salían en otros territorios…”. La vista del poeta a Macchu Picchu fue decisiva: “Allí comenzó a germinar mi idea de un canto general americano”.

Los escritos del conocido poema contienen algunas correcciones decisivas del vate. Sigue usando lápiz verde para ello y dibuja un pequeño ojo, al margen, cuando considera algo crucial. Vemos una corrección simple y notable en la estrofa mecanografiada “Sube a casa conmigo, hermano”. Tacha la palabra «casa» y la cambia por «nacer», quemando: “Sube a nacer conmigo, hermano…”. Uno de sus versos más conocidos e inmortales.

Entre los inéditos encontramos también la génesis del Canto General. En esos papeles están todos los temas, capítulos y poemas, algunos inéditos. Están sus ideas y anotaciones de cómo ir organizando el libro. Lo fue haciendo en hojas y papeles muy distintos y más dispersos. “Pero es como el corazón del «Canto General». Seria muy importante hacer un facsímil de esto para que la gente pudiera formarse una idea de la concepción de toda la obra”, destaca Soto.

También hay poemas que nunca fueron publicados, como “La indivina comedia” y  “Los loros”. “Éste ultimo consta de cinco paginas mecanografiadas, con correcciones y agregados manuscritos. Es un poema mas satírico en el que se burla de los políticos en Chile”. Soto descubrió también un viejo archivador donde Neruda escribió a mano “Canto General, 1946”: en su interior tenia archivado el primer capitulo de esta magna obra, “La lámpara en la tierra”, en su versión definitiva.

Pablo Neruda termina Canto General en febrero de 1949. Y escribe “Final en febrero de 1949, en Santa Ana de Chena, parcela de Julio Vega, donde estaba en la clandestinidad”. A principios de marzo, emprende su huida por la cordillera de los Andes. Luce bigotes y anteojos negros y disfraza su libro: “Le puse el titulo falso “Risas y lagrimas” por Benigno Espinoza. No le quedaba mal ese titulo”. Dos años después, se publica la primera edición –de 500 ejemplares- en México, con ilustraciones de Rivera y Siqueiros, firmada por el poeta y los dos artistas.

Articulo: http://www.mer.cl 29/04/2012

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