dimanche 6 mai 2012

Javier RODRÍGUEZ MARCOS/ El poeta y ensayista Ernesto Cardenal recibe el Premio Reina Sofía de Poesía


Ernesto Cardenal: “Desde los profetas, la poesía es anuncio y denuncia”
El poeta y ensayista Ernesto Cardenal recibe el Premio Reina Sofía de Poesía
Por Javier RODRÍGUEZ MARCOS

El nicaragüense lo descubrió a las 5.30 en su casa de Managua

Ernesto Cardenal tiene 87 años y ha sido casi todo lo que un ser humano puede ser en ese tiempo —monje y sacerdote, revolucionario y ministro, traductor y poeta—, pero hay una imagen que le persigue. La captó la televisión en marzo de 1983 en el aeropuerto de Managua. El Papa Juan Pablo II se acababa de bajar del avión, le había recibido una pancarta que rezaba: “Tenemos justicia, libertad y pan y luchamos por la paz”. En la ronda de saludo a las autoridades se encontró con Cardenal que —larga barba, boina negra, camisa blanca por fuera de los pantalones— se arrodilló ante él. De ese modo recibió la seca amonestación del Papa, al que no le hacía ninguna gracia ni su pertenencia al Gobierno sandinista ni su militancia en la Teología de la Liberación. Solo le faltó criticarlo como poeta.

En medio de las revueltas aguas de la política y la religión los versos han sido siempre el refugio menos ruidoso de Ernesto Cardenal, que ayer recibió el 21ª Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más prestigioso del género, convocado por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca y dotado con 42.100 euros. Ingresa así en un palmarés del que ya forman parte autores como Nicanor Parra, Antonio Gamoneda, Juan Gelman, José Emilio Pacheco, José Hierro, Álvaro Mutis —todos también premios Cervantes—, Claudio Rodríguez, Sophia de Mello Breyner, Francisco Brines, Blanca Varela o Fina García Marruz.

Desde Managua, Ernesto Cardenal cuenta por teléfono que la noticia le llegó a las 5.30 de su madrugada. La sorpresa fue el premio, no la hora: llevaba, como de costumbre, dos horas y media levantado. Para Cardenal, poesía, fe y compromiso forman “un todo indivisible”. Nacido en Granada (Nicaragua), se ordenó sacerdote en 1965 después de haber participado en una primera, y fallida, intentona revolucionaria contra la dictadura de los Somoza, de pasar por el monasterio de Getsemaní, en Estados Unidos, y de estudiar teología en México.

Fue en “la América del Norte” donde profundizó en Walt Whitman y en un poeta tan salmódico como él mismo: Ezra Pound, al que tradujo. “Mi interés al dar a conocerlo”, cuenta, “nace de que trae algo nuevo: el lenguaje del hombre de la calle, de la realidad, de la selva y de las ciudades, de la naturaleza y de la historia. Todo se puede cantar”. Un mensaje que, asegura, “se ha entendido poco en la poesía en español”.

Tras el triunfo de la revolución sandinista, en julio de 1979, Ernesto Cardenal fue nombrado ministro de Cultura. Para entonces, ya era el autor de títulos fundamentales de la poesía latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX como Epigramas, Salmos u Oración por Marilyn Monroe y otros poemas. Y de un libro inclasificable como El Evangelio en Solentiname, fruto de los comentarios que hacían a los textos sagrados los campesinos —“de mayor profundidad que la de muchos teólogos”— de la isla del Lago de Nicaragua en la que el escritor había fundado una comunidad cristiana.

“Nunca he sido un disidente sino un poeta de la Teología de la Liberación, que es la teología de los pobres”, subraya Cardenal. “Evangelio en griego significa buena noticia y la buena notica para los pobres es la justicia. Resultó que esa teología no era la del Vaticano. Nosotros creíamos en Jesús de Nazaret”.

La conversación con el recién premiado es puro matiz. Ni disidente ni político: “No, no soy un político, soy un revolucionario. Acepté el cargo de ministro con gran sacrificio para repartir la cultura al pueblo. Nunca habría sido ministro de un gobierno burgués capitalista”.

Eso sí, no oculta su decepción con el actual Gobierno de Daniel Ortega. En 1994 se desligó del Frente Sandinista por la deriva autoritaria de aquel. Lo mismo hicieron otros exdirigentes como los también escritores Sergio Ramírez y Gioconda Belli. Diez años más tarde tituló el tercer tomo de sus memorias (publicadas en España por Trotta, su editorial de cabecera) de forma rotunda: La revolución perdida. “Eso es lo que pasó, que se perdió”, cuenta el poeta. “La revolución no la esperábamos tan bella como fue, un sueño del que no queríamos despertar. El Gobierno actual es una pesadilla del que no podemos despertar. Nicaragua vive ahora una dictadura. El Gobierno actual no es ni de izquierdas ni revolucionario ni sandinista, es una dictadura familiar de Daniel Ortega, su mujer y sus hijos”.

Acostumbrado a remar contracorriente, Ernesto Cardenal no se calla: “Soy un perseguido en Nicaragua. Muchas cosas no las puedo decir. Ya me arriesgo mucho diciéndole a usted estas cosas”. ¿Y la poesía? ¿Puede cambiar algo? El autor de Canto cósmico dice que desde hacer 20 años su inspiración es la ciencia pero no duda: “Claro, puede hacer mucho, cambiar la mentalidad de la Humanidad, que es lo que ha hecho siempre. El primer lenguaje fue la poesía. La prosa vino luego. La poesía mantiene vivos los ideales y anuncia un mundo mejor. Ya lo dijeron los profetas de la Biblia, tan cercanos a los poetas. La poesía es anuncio y denuncia. Anuncio de un mundo nuevo y denuncia de la injusticia”.

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“La poesía en castellano no está muy bien”
Por Winston MANRIQUE SABOGAL

"No sabía que mi nombre sonaba para este premio", dice Ernesto Cardenal desde su casa de Managua (Nicaragua), donde acaba de recibir la noticia de que le han concedido el XXI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Su voz se escucha clara, y un punto nerviosa, al otro lado del teléfono y asegura que aunque se lo comunicaron a las 5.30 de la mañana no lo despertaron porque él se levanta a las tres. Una costumbre que tiene, cuenta, desde hace muchos años, levantarse de madrugada y esperar el día en plena actividad y en guardia.

"Es una sorpresa inesperada pero muy agradable y que agradezco mucho", reconoce este sacerdote, poeta, ensayista y revolucionario para quien su poesía no ha tenido evolución. "Ha tenido siempre el mismo estilo, sin estilo". Recuerda que su primera etapa se caracteriza por ser una poesía de juventud, amorosa, del enamoramiento. Después, agrega "llegó mi relación Dios, algo que cambio mi vida y últimamente ha sido más relacionada con los aspectos sociales". Cardenal colaboró con el Frente Sandinista de Liberación Nacional que luchaba contra el régimen de Somoza. Tras la victoria de la Revolución Nicaragüense, en 1979, fue nombrado ministro de Cultura del Gobierno del FSLN hasta 1987.

Justo una poesía en la que Cardenal, de 87 años, no solo busca escribir poemas sino también fomentar la escritura y la lectura de la poesía. "He reivindicado lo social, lo político y lo revolucionario". Poeta en la línea del chileno Nicanor Parra, Premio Cervantes 2011, reconocidos y admirados pero no premiados a quien ahora se les empieza a distinguir.

Para el autor de libros como Hora 0, Epigramas, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, El estrecho dudoso, Mayapán y  Tocar el cielola poesía actual en castellano no pasa por su mejor momento: "No está muy bien. No hay ninguna cosa nueva desde hace mucho tiempo". Asegura que ahora no hay un auge, al menos, lo percibe así y en las publicaciones.

"¿Qué es la poesía?" repite en voz baja para luego decir: "¡Es el lenguaje! El lenguaje comienza con la poesía, después hubo la prosa".

Cardenal se entusiasma cuando habla de sus influencias donde Ezra Pound ocupa un lugar especial. "Todos los poetas que estén influidos por él me gustan. También los estadounidenses como T. S. Eliot. La poesía yankee es muy distinta de la escrita en castellano".

Articulo: http://cultura.elpais.com 03/05/2012

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