samedi 19 mai 2012

Pablo E. CHACÓN/ La prodigiosa vida breve de Jacqueline du PRÉ


ESCENARIOS
La prodigiosa vida breve de Jacqueline du Pré
Por Pablo E. CHACÓN

Casada con Daniel Baremboim, la cellista inglesa que en 1973 abandonó los escenarios por una esclerosis múltiple que la mató en 1987, a los 42 años, ha sido objeto de versiones siniestras y negocios familiares. “El mito asediado”, el ensayo biográfico de Marcela Croce recién reeditado, recorre el trayecto del estrellato a la reclusión, más allá del mito.

Jacqueline du Pré era inglesa, cellista, una intérprete prodigiosa que se vio obligada a abandonar los escenarios en 1973, a causa de una esclerosis múltiple que la mató a los 42 años, en 1987; casada con el pianista y director de orquesta Daniel Baremboim, su desaparición de la escena musical dejó un vacío semejante al enclaustramiento del pianista canadiense Glenn Gould. Marcela Croce, doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y música aficionada, ahora reedita El mito asediado (Simurg) su ensayo biográfico sobre la intérprete que entre sus ultimas entrevistas dijo: “Es muy difícil encontrar algo que tenga sentido”. Esta es la conversación con Ñ digital.

-Jacqueline es la menor de tres hermanos…
-Exacto, Hilary y Piers. La leyenda cuenta que Jacqueline escucha un programa de la BBC de Londres a los tres años donde se presentan instrumentos. Y cuando escucha el sonido del cello dice que quiere tocar ese instrumento. Su madre (Iris) era una pianista amateur. Había estudiado en Polonia con un maestro más o menos reconocido, y decide formar musicalmente a sus hijos. Primero a la hija mayor, Hilary. Y después a Jacqueline.

-Es en ese momento…
-Es en ese momento que detecta que su hija tiene un talento superior. Abandona todo. Y se dedica casi exclusivamente a la formación de Jacqueline (casi exclusivamente porque también prestaba atención a los adelantos de Hilary en flauta traversa). Jaqueline brinda su primer concierto en la BBC a los 12 años.

-Entonces pensás que los intereses siempre están a su alrededor.
-Y… parece evidente. Y es evidente que esos intereses existen porque se le vuelven en contra en cuanto se enferma. La madre ha dedicado toda su vida y ha sacrificado su carrera para formar a la gran estrella. Bien: la forma. Parecía que había cumplido su objetivo, pero todo se desmorona en muy pocos años. Jacqueline estudia con Pablo Casals, con Miroslav Rostropovich, toca en 1965, con 20 años, el concierto para cello de Elgar bajo la dirección de (John) Barbirolli. Se convierte en una estrella. Y En ese contexto conoce a (Daniel) Barenboim: un matrimonio brillante, jóvenes promisorios. Sin embargo, en muy poco tiempo, ella tiene que retirarse. Se casan en el 67, se retira en el 73.

-¿Cómo era la relación con Barenboim?
-Jacqueline siempre lo eclipsó. Ella tenía un reconocimiento que él nunca tuvo. Incluso hay una biografía que hizo una cellista inglesa, Elizabeth Wilson, que está escrita por encargo de Barenboim. Este recibe muchas críticas cuando Jacqueline se enferma, porque consideran que su conducta no es la adecuada, eso no lo sé ni me interesa. La sorpresa se la lleva la señora haciendo un rastreo de críticas de conciertos y giras internacionales. En los Estados Unidos, las críticas a ella son superlativas. El no. El es un pianista más. Ella es la gran figura. Y él es alguien que está su lado. Ella había tocado con directores de un nivel muy superior al de Barenboim. Había grabado con Barbirolli, (Leonard) Bernstein, (Shinichi) Osawa.

-Es reconocida muy rápido
-Du Pré es reconocida apenas la escuchan. Y a los 20 años tiene esa grabación, la de Elgar, que se ha vuelto mítica, y como tal un peligro que trato de demostrar en el libro. El mecanismo es así: está el mito, lo mostramos, los paseamos y cuando no se puede sostener, lo desbaratamos, con versiones siniestras sobre su carácter, que no están probadas por otras versiones que no sean las de sus hermanos (que dieron origen a un libro y a una película de poca monta).

-¿Y por qué esa actitud con la hermana?
-La envidia, los celos… pero yo tiendo a pensar que sólo se trata de una vocación mercantil. Los hermanos, incluso, dicen haber escrito ese libro con un ghost writer, que los ayudó un poco. Y en realidad, amigos de Jacqueline con los que he hablado, y armado una amistad por correo, como el director de cine musical Christopher Nupen, que empezó en la BBC y en 68 se independiza, él es el verdadero autor de las películas que existen sobre Jacqueline. Nupen sostiene que los hermanos vieron el filón en el momento en que se celebran los que hubieran sido los 50 años de su hermana, en el 95, cuando se hace una cena para construir un espacio musical en Oxford (ella nace en Oxford). En una noche, recaudan una cantidad de plata increíble. El libro de ellos sale en el 97. Y la película (Un genio en la familia) es del 98. Es una biopic, ese formato donde se destaca algún detalle infame, y se cargan las tintas sobre un personaje. A Barenboim lo dejan como un pobre tipo aguantando a una histérica. Pero por momentos también como alguien que desapareció cuando se dio cuenta que Jacqueline no tenía posibilidad de volver a los escenarios. Es decir, dan a entender que lo que él hizo con su matrimonio fue una sociedad musical y nada más. Esa es la versión de los hermanos.

-¿Y la tuya?
-El intento mío era hacer un ensayo biográfico. Siempre digo que mi modelo al respecto es (Jean-Paul) Sartre, sus libros sobre (Gustave) Flaubert, (Charles) Baudelaire, (Jean) Genet. Y lo planteo así: me interesaba saber qué pasa con una mujer joven que alcanzó un reconocimiento inigualable, que está en el centro de la escena musical, que era la persona que más vendía, que grababa con los grandes sellos, llenaba las salas de concierto, y de un día para el otro pasa a ser una persona que vive recluida en su casa. Porque no sólo deja de tocar sino que deja de tener contacto con el mundo, encadenada por una enfermedad que le hace preguntarse qué cosa no voy a poder mañana, siendo, además, alguien que sólo estaba preparada para tocar música. Y sin herramientas, sin recursos, tener que enfrentar esta situación. Lo que a mí me interesó reconstruir fue eso: qué pasa con alguien que ha llegado hasta ahí, y de pronto tiene que enfrentarse a la enfermedad y al derrumbe de su propio personaje.

-¿Cómo hizo Du Pré?
-Extrajo una serie de recursos que nadie esperaba que los tuviera. Ayudada también por cierta desinhibición que ‘facilitó’ la enfermedad, recursos de tipo humorístico, por ejemplo, era muy tímida. Así se da cuenta que no hay nadie que vaya a hacer algo por ella si no es ella misma. Y salió airosa, se puso a dar clases, empezó a enseñar, a mostrar cómo se usa un cello. Yo traté de escribir una biografía centrada en ella. Y tratar de pensar, en términos de relaciones humanas más o menos tipificadas, cómo se construye una figura, y cómo uno va extrayendo de todas esas fuentes lo que resulta más interesante o más verídico. La cuestión era aislar, de entre esos elementos, qué cosa funcionó cuando ella estaba en el cenit. Y luego, tratar de entender el final, del que se sabe poco y nada. En el 2007, Nupen da a conocer un reportaje con Jacqueline muy enferma. En un momento, mira a cámara y dice: “Es muy difícil encontrar algo que tenga sentido”.

-¿Du Pré es una liberal, un poco ‘colgada’, sabe que es hermosa? 
-Ese un poco es el aire de la época. Yo creo que vivir en los 60 debe haber sido estar un poco obligado a eso. Y también un poco competir en ese mercado. Pensá que es el momento que en Inglaterra aparecen los Beatles, los Stones. Ella surge en 1962. Y alcanza su esplendor a partir del 67, cuando se casa Barenboim. Eso es bastante significativo políticamente, y creo que nunca se lo ha contextualizado.

-¿Cómo sería eso?
-Bueno, ellos se ponen de novios en las navidades del 66. En el 67 están en Londres. El recibe un llamado de su familia diciendo que la guerra con Egipto es inminente. Se van de inmediato a Israel. Pasan ahí la ‘guerra de los seis días’, tocando para levantar la moral de las tropas, en un gesto que es muy contradictorio con la actitud actual de Barenboim. Porque no hay que olvidarse. El estuvo tanto en la ‘guerra de los seis días’ como en yom kippur, llevando también a sus amigos: en las dos oportunidades está Zubin Mehta, que había vivido con los Barenboim. Cuando termina la guerra, se casan en Jerusalén. Aparecen fotografiados con Ben Gurion, reciben felicitaciones de Moshe Dayan…

-Entonces…
-Entonces están en medio de un conflicto atroz, celebrando su matrimonio, y me parece que nunca se vio en su verdadera dimensión el modo en que ella (o el matrimonio) fueron utilizados: como una suerte de emblema de un mundo nuevo después de esa guerra terrible que coloca a Israel en un imperialismo creciente.

-Jacqueline fue usada.
-No sería tan taxativa, pero sospecho que sí. Ella no entendía nada de política internacional. En Israel se hospedan (y la familia de Jacqueline también) en el hotel King David, que había sido un cuartel de guerra inglés. Pero ella en ningún momento dice tener formación política, una posición política. Y creo que el acto de acompañar a Barenboim a Israel es un acto de amor, utilizado por el poder israelí de ese momento. Pero también creo que Barenboim sí sabía lo que estaba pasando y lo que estaba en juego. A partir de ese momento, casado con la mejor cellista del mundo, consigue ser reconocido como un director inglés. Hasta entonces era un director extranjero y tenía un cupo de conciertos por año. Ahora no tiene esa restricción. Es director de festivales artísticos, etcétera. Estar instalado en Londres en los 60 es central para el futuro de su carrera.

-¿Su posición cambió?
-Cambió su posición, o cambiaron las circunstancias. En sus memorias, Barenboim dice que en los 60 todavía no se les podía pedir a los judíos entender las necesidades de los palestinos. No se sabe por qué. Su condición de víctimas ¿hace que no se les pueda pedir nada? Y también dice que la década del 30 fue el último período de gobiernos democráticos en la Argentina. Y considera que el peronismo trajo al país todo lo malo. Paradójicamente, Martha Argerich viaja a estudiar a Europa con una beca que le da el peronismo. Y con el tiempo, como pianista, por supuesto, adquiere un relieve que Barenboim jamás consigue. Eso sólo echa por tierra su hipótesis. Políticamente, Barenboim parece un tanto confuso.-


Jacqueline du Pré sobre YOU TUBE:

Jacqueline du Pré Cello solo

Jacqueline du Pré - Kol nidrei Op. 47 - Max Bruch + ..Y Sevilla

Jaqueline Du Pre - Jacqueline's Tears (Jacques Offenbach)

Jacqueline Du Pré and Daniel Barenboim play Brahms's Cello Sonata op.99 - 1st Movt.

Jacqueline du Pre & Daniel Barenboim - Beethoven cello sonata in A ( mov 1 & 2)

Articulo : http://www.revistaenie.clarin.com 16/05/2012

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