samedi 21 juillet 2012

Ana María HERNÁNDEZ G./ La poesía de Ramos SUCRE ahora se lee en inglés


POESÍA
La poesía de Ramos Sucre ahora se lee en inglés
Por Ana María HERNÁNDEZ G. 

El libro "José Antonio Ramos Sucre: Selected Works" está publicado por la editorial University of New Orleans Press, de acuerdo con la traducción del poeta Guillermo Parra.

La imponente poesía del cumanés José Antonio Ramos Sucre llega en toda su dimensión a la lengua inglesa, gracias al trabajo de traducción realizado por el también poeta y traductor venezolano-americano Guillermo Parra.

Parra señala que el libro "es el resultado de varios años de investigación y trabajo que han sido muy interesantes para mí. Gracias al proyecto, he tenido la oportunidad de revisar las primeras ediciones de Ramos Sucre en la Biblioteca Nacional en Caracas, y visitar su casa y su tumba en Cumaná, además de conversar con mucha gente interesada en su obra. Tuve la suerte de encontrar el apoyo de varias personas en Venezuela que me animaron a seguir con el proyecto. Mientras estuve investigando, por ejemplo, recibí una invitación en el 2010 para escribir sobre Ramos Sucre, algo que me ayudó a pensar en este proyecto como algo que podría convertirse en realidad".

La edición que ofrece este escritor incluye prólogos de Francisco Pérez Perdomo y Rubi Guerra, también traducidos al inglés.

"El ensayo de Pérez Perdomo es el prólogo que él escribió para su famosa "Antología poética" de Ramos Sucre, que Monte Ávila Editores ha publicado en varias ediciones desde 1969. Y el de Guerra fue escrito especialmente para esta edición", agrega.

Pero resulta que la obra de Ramos Sucre, tan importante y densa, tan significativa sobre todo por el aporte a la literatura universal, no haya sido traducida con anterioridad.

"Me sorprende que no existan otras traducciones de su obra. De acuerdo con mis investigaciones, mi libro es el primero. En 2008, mi amigo el poeta norteamericano Cedar Sigo publicó un plaquette en California con cinco poemas de Ramos Sucre que él tradujo al inglés, en colaboración con Sara Bilandzija. Yo fui el que le dio los poemas a Cedar, con la idea de que él los tradujera. Él se ha convertido en fanático de Ramos Sucre, junto a algunos otros poetas norteamericanos con quienes he ido compartiendo mis traducciones durante los años 2008 hasta ahora", agregó.

Parra ha venido publicando, entre 2008 y 2012, varias versiones de sus traducciones del autor de "La torre del timón" en su blog Venepoetics. Allí se utiliza "el blog como un taller de traducción, en donde podía contar con comentarios de mis amigos que iban leyendo los poemas mientras los iba traduciendo", añade.

Pero traducir a un poeta ya es tarea ardua. Mucho más cuando se trata de alguien que ha manejado la palabra de forma tan minuciosa, que ha decantado cada término, cada frase hasta hacer de ellos una obra en sí misma.

"Las dificultades que tuve con la traducción tuvieron que ver más que todo con el lenguaje que usa Ramos Sucre, con palabras específicas cuyo significado yo no conocía. Hay hasta palabras que no aparecen en el DRAE, que tuve que buscar en en varios diccionarios viejos por Internet. El proyecto me ha durado desde octubre del 2008, cuando comencé a investigar sobre la vida y obra de Ramos Sucre hasta  mayo del 2012, cuando entregué las últimas correcciones a la editorial. Y es un proyecto en el cual sigo trabajando, ya que espero publicar su obra completa traducida al inglés, esta vez en una edición bilingüe. Eso será en el futuro, todavía no tengo un contrato para eso, pero espero conseguir una editorial", explica Parra.

Como se trata de investigar mucho, el poeta radicado actualmente en Carolina del Norte hizo uso de los libros ya publicados, como la "Obra completa" editada en la colección clásica de Biblioteca Ayacucho en 1989, según el criterio de José Ramón Medina; y la "Obra poética" editada por Alba Rosa Hernández Bossio en 2001.

"Mis conversaciones con los escritores Rubi Guerra e Israel Centeno también me ayudaron en mis investigaciones. Los dos conocen la obra de Ramos Sucre a fondo y tuve la suerte de conversar con ellos durante mis visitas a Venezuela. Gracias a Guerra, visité la Casa Ramos Sucre y su tumba en el cementerio de Santa Inés en Cumaná", sintetiza.

Pero eso no fue suficiente, porque Parra comenta que además de sumergirse por completo en la obra del poeta sucrense e investigar su vida, le ayudó mucho saber que Ramos Sucre admiraba a William Shakespeare.

Este hecho "me dio la oportunidad de usar un inglés con un tono más antiguo, más formal y retórico, y a la misma vez poético, como el que usa Shakespeare en sus obras. Pienso que todavía me faltan muchos años de investigación y estudio de la obra de Ramos Sucre. Me falta leer y releer los clásicos que tanto lo influyeron, como Dante, Homero, Goethe, Virgilio, y otros. Recientemente, por ejemplo, he empezado a leer al poeta italiano Giacomo Leopardi, a quien Ramos Sucre menciona en su último poema, "Resudio," escrito en Ginebra", subraya Parra.

Como dice este investigador: "traducir a Ramos Sucre ha requerido lecturas, viajes, investigación y un gran amor por su obra. Para mí es un gran privilegio traducirlo. El proceso me ha convertido en un admirador de su poesía y pienso que Ramos Sucre debería conocerse en todo el mundo, igual que Jorge Luis Borges o Roberto Bolaño, para nombrar dos autores latinoamericanos que se leen mucho en Estados Unidos".

Guillermo Parra (1970) aspira presentar el libro en 2013 en Caracas. Por los momentos, el libro ya tiene una página web dentro del site de la editorial New Orleans Press.

3 poemas de Ramos Sucre
LA VERDAD

La golondrina conoce el calendario, divide el año por el consejo de una sabiduría innata. Puede prescindir del aviso de la luna variable.

Según la ciencia natural, la belleza de la golondrina es el ordenamiento del organismo para el vuelo, una proporción entre el medio y el fin, entre el método y el resultado, una idea socrática.

La golondrina salva continentes en un día de viaje y ha conocido desde antaño la medida del orbe terrestre, anticipándose a los dragones infalibles del mito.

Un astrónomo desvariado cavilaba en su isla de pinos y roquedos, presente de un rey, sobre los anillos de Saturno y otras maravillas del espacio y sobre el espíritu elemental del fuego, el fósforo inquieto. Un prejuicio teológico le había inspirado el pensamiento de situar en el ruedo del sol el destierro de las almas condenadas.

Recuperó el sentimiento humano de la realidad en medio de una primavera tibia. Las golondrinas habituadas a rodear los monumentos de un reino difunto, erigidos conforme a una aritmética primordial, subieron hasta el clima riguroso y dijeron al oído del sabio la solución del enigma del universo, el secreto de la esfinge impúdica.


EL NÓMADE

Yo pertenecía a una casta de hombres impíos. La yerba de nuestros caballos vegetaba en el sitio de extintas aldeas, igualadas con el suelo. Habíamos esterilizado un territorio fluvial y gozábamos llevando el terror al palacio de los reyes vestidos de faldas, entretenidos en juegos sedentarios de previsión y de cálculo.

Yo me había apartado a descansar, lejos de los míos, en el escombro de una vivienda de recreo, disimulada en un vergel.

Un aldeano me trajo pérfidamente el vino más espirituoso, originado de una palma.

Sentí una embriaguez hilarante y ejecuté, riendo y vociferando, los actos más audaces del funámbulo.

Un peregrino, de rostro consumido, acertó a pasar delante de mí. Dijo su nombre entre balbuceos de miedo. Significaba Ornamento de Doctrina en su idioma litúrgico.

La poquedad del anciano acabó de sacarme de mí mismo. Lo tomé en brazos y lo sumergí repetidas veces en un río cubierto de limo. La sucedumbre se colgaba a los sencillos lienzos de su veste. Lo traté de ese modo hasta su último aliento.

Devolvía por la boca una corriente de lodo.

Recuperé el discernimiento al escuchar su amenaza proferida en el extremo de la agonía.

Me anunciaba, para muy temprano, la venganza de su ídolo de bronce.


RAPSODIA

Juno suelta, desde las alturas celestes, al hijo deforme, oprobio de la hermosura divina.

Las nieblas se apresuran al socorro del infante y lo deponen sobre la superficie elástica del océano, moderando el ímpetu de la caída.

El niño desciende en una carroza de nácar, aviada por las sirenas, a una vivienda aparente, fantasía de los artistas del abismo, situada al cabo de una vegetación de corales y madréporas. La vergonzante luz de las profundidades circula a través de los aposentos.

El infante concibe el amor de la belleza, probado más tare en la forja y en la cinceladura de joyas resplandecientes, durante el trato con lo seres hundidos, de forma caprichosa. Admira la medusa presumida y sus crines acumuladas debajo del disco de su quitasol aplicado.

Debe, asimismo, la índole y las costumbres pacíficas, por donde se distingue de sus compañeros de inmortalidad, a la enseñanza de criaturas inermes. Oye el consejo de la anguila versátil, de la esponja sedentaria, del pez orbicular de fisonomía bufa.

El donaire de Vulcano tersa la faz contristada y mitiga la voz resonante de la tragedia.

Articulo: http://www.eluniversal.com 20/07/2012

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