samedi 21 juillet 2012

Antonio FRAGUAS/ Usted ya no lee ni escribe como antes


Usted ya no lee ni escribe como antes
Por Antonio FRAGUAS 

El paradigma del escritor está en plena revisión. El mundo digital ha alterado los hábitos de lectura y la forma en que el autor concibe su obra Triunfan las novelas ágiles y con mucha acción. Ahora es el editor quien busca talento.

“Cuando leía sus ojos corrían por encima de las páginas, cuyo sentido era percibido por su espíritu; pero su voz y su lengua descansaban”. San Agustín de Hipona quedó estupefacto al ver a san Ambrosio de Milán leyendo en silencio en su celda monacal. Lo cuenta en lasConfesiones. Corría el siglo IV y hasta entonces quien sabía leer lo hacía en voz alta. Las cosas cambiaron: los soportes para la escritura (arcilla, huesos, papiro, pergamino…); el tipo de lector (desde los sumos sacerdotes a esa señora del metro) y también los escritores… El cambio llevó siglos, pero ahora, en el breve espacio de una vida humana, la de usted, todo vuelve a cambiar. La camada de humanos que hoy puebla el mundo rico nació leyendo y escribiendo de una manera y morirá leyendo y escribiendo de otra.

Algunos síntomas del cambio en la manera de escribir son evidentes. Por ejemplo, el abandono del bolígrafo y de la caligrafía en aras del teclado y las pantallas táctiles. Pero más allá de la mecánica de la escritura, la irrupción del mundo digital también está cambiando la forma en que los nuevos autores conciben su obra. El paradigma del escritor se encuentra en plena revisión. Desde que un individuo con ganas de contar una historia se enfrenta a un folio (pantalla) en blanco, hasta el instante en que un lector inicia la lectura de esa historia, toda la cadena de creación, publicación, distribución y comercialización de la obra está patas arriba. Un síntoma más es el estado de la industria editorial en España. En 2011, según datos del INE, el número de libros impresos se redujo un 24,4% y volvió al nivel de hace una década. Poco a poco el formato digital toma el relevo. Más del 20% de las licencias de ISBN (el DNI de cada libro) que se emiten en España son ya para contenidos digitales. En 2011 se vendieron un 500% más de dispositivos de lectura electrónica que en 2010.

También cambia la forma en que nos relacionamos con otros lectores

“No tengáis miedo de la tecnología. Si la abrazáis encontraréis muchas más oportunidades que si lucháis contra ella”. Estas palabras de Kerry Wilkinson fueron recibidas con gesto grave por un selecto grupo de editores durante la pasada Feria del Libro de Londres. Wilkinson, periodista deportivo británico de 31 años, ha sido durante meses el autor más vendido en las listas que los grandes almacenes virtuales Amazon elaboran para los títulos disponibles en sus dispositivos de lectura Kindle. En seis meses, Wilkinson vendió 250.000 ejemplares de su novela Locked in. Nunca antes había escrito y se planteó todo como un experimento. Él decidió el precio de su obra, también cuál iba a ser la sinopsis y cuál iba a ser el contenido del fragmento (un 10% de la obra) que los lectores iban a poder disfrutar gratuitamente. Se convirtió en su propio editor y agente, pero, finalmente, firmó por una editorial tradicional. Pan Macmillan publicará sus tres próximas novelas y ha comprado los derechos tanto digitales como físicos de sus tres anteriores trabajos.

En España está ocurriendo lo mismo. Ya no es el autor el que busca editor, sino a la inversa. Armando Rodera (Madrid, 1972) es uno de los cinco escritores que Ediciones B ha fichado directamente de Internet. Su novela El enigma de los vencidos forma parte de la colección TopDigital. Se trata de libros en papel cuyo origen eran e-books autoeditados que habían sido superventas en Amazon España. ¿Cuál es el secreto de esas novelas que, hasta ahora, habían pasado inadvertidas para los editores tradicionales? “Siempre me ha gustado leer en formato thriller y eso lo intento trasladar a mis obras: tramas fluidas que inviten a seguir leyendo, mucho diálogo y descripciones breves, personajes que llamen la atención. El lector digital demanda novelas más cortas y con mucha acción, por lo que no he tenido que cambiar demasiado mi manera de escribir. Sin embargo, mi novela más exitosa en Amazon, La rebeldía delalma, alcanzó el número uno en España a primeros de junio siendo mi historia más reflexiva. Cuestión de gustos”, responde Rodera.

Gómez-Jurado, muy activo en Twitter, es el nuevo paradigma de escritor

Estos nuevos autores (y sus lectores) no serían comprensibles sin el dispositivo de lectura. “Los libros electrónicos, en general, no sirven para decorar una habitación”. Dwight Garner bromeaba en las páginas deThe New York Times en marzo en su artículo La manera en que leemosahora. Con humor, repasaba las virtudes y defectos de todos los cacharros en los que ahora se puede leer. “Como los libros electrónicos no tienen cubiertas, puede que a los adolescentes les resulte más fácil leer libros que algunos padres antes confiscaban”.

Cambiará el aspecto de nuestras salas de estar, cambian los lugares donde leemos y cambia la forma en que nos relacionamos con otros lectores (olvídese de encontrar a su media naranja en el autobús guiándose por la cubierta de la novela que va leyendo, busque, más bien, en las redes sociales y en los clubes de lectura virtuales). Garner, además, relaciona un tipo de obras con un determinado soporte. Para su teléfono inteligente elige los Diarios de John Cheever. Para su iPad, “esa clase de grandes libros de no ficción (…) como la biografía de Steve Jobs escrita por Walter Isaacson”.

Julieta Lionetti es la responsable de las noticias sobre el mercado del libro en español en la revista especializada Publishing Perspectives. A sus espaldas, una carrera de 20 años como editora: “No leemos solo con los ojos. Leemos con las manos, con el cuerpo todo, que adopta una u otra postura según el género y la intención. La revolución digital ha roto el antiguo lazo entre los textos (las obras) y los objetos (los libros). Esto cambia la forma en que leemos. ¿Cómo? En la lectura digital jamás nos encontramos ante la obra entera. No tenemos experiencia sensible de su totalidad. La lectura a saltos y brincos de la que hablaba Montaigne al referirse al libro códice no es equivalente a la fragmentación que nos propone la pantalla luminosa o de tinta electrónica. En el libro digital, avanzamos solo en el tiempo, nunca en el espacio exteriorizado de la materialidad”.

Los nuevos fichajes de Ediciones B han sido ‘pescados’ de Internet

Por eso un tipo de géneros, como defendía Rodera, son más demandados por los lectores de libro digital: “Los más aceptados son aquellos en los que avanzamos a ciegas para saber qué pasará: novela en general, pero sobre todo la romántica, la de suspense, la de ciencia ficción y fantasía, que no dejan de ser un subgénero de la literatura de aventuras. Privados de la espacialidad del objeto, de la conciencia de su totalidad, leemos solo en el tiempo”, señala Lionetti.

El escritor Juan Gómez-Jurado, que acaba de publicar su cuarta novela,La leyenda del ladrón (Planeta), considera que con el cambio de siglo España ha empezado a entender el fenómeno de los libros blockbuster.“Con Harry Potter, con La sombra del viento, con el Código da Vinci…Es un fenómeno que en EE UU lleva tres décadas. Son novelas que lee hasta quien no ha leído nunca. Son obras que crean lectores y, también, escritores”, afirma. Y crean un tipo nuevo de escritores y de lectores que ya no responden necesariamente al cliché del intelectual: “Aquí nos hemos creído que lo bueno era determinado tipo de historias asociadas a la literatura intimista-costumbrista en la que el río de pensamiento era lo más importante. Yo no creo que fuese capaz de escribir una novela de Javier Marías, pero dudo bastante que Javier Marías fuese capaz de escribir una novela mía, ¿por qué una cosa va a ser mejor que la otra?”, se pregunta Gómez-Jurado.

El papel prescriptor del editor y del crítico literario está desapareciendo

Los nuevos autores saben bien lo dura que es la competencia en el mundo digital y, también, que esto es solo el comienzo. “Quizá el soporte digital posibilite que se publiquen libros menos trabajados, pero también libros más entretenidos. Además, a escribir se aprende y un autor novel mejorará con la práctica”, apunta Gómez-Jurado y advierte de las posibilidades comerciales de este nuevo ecosistema: “Lo que produce el mundo digital es una serie de nichos que antes no estaban cubiertos. Puede haber un lector fanático de novelas de investigadores privados en la Alemania nazi. Si de repente surge un autor que se especialice en ello, tendrá un gran éxito en su género. Se ha producido en Estados Unidos con Amanda Hawking. Sus novelas tienen 16.000 críticas online y el 90% de ellas de cinco estrellas. Son libros que tienen una calidad literaria, entre comillas, inferior, pero satisfacen una necesidad”. Así pues, el papel prescriptor del editor tradicional, y del crítico literario, está desapareciendo. Lo que manda es el boca a boca virtual.

Son los lectores a través de las redes sociales los que recomiendan a otros lectores qué hay que leer. También son los lectores los que dan pistas a los escritores sobre fallos en sus obras, o sugieren nuevas tramas. El escritor deja de ser un personaje al que uno solo puede pedirle un autógrafo en una caseta de feria. Gómez-Jurado, con más de 135.000 seguidores en la red social Twitter y un diálogo constante con sus lectores, representa en buena medida el nuevo paradigma de escritor.

Garner ve obras literarias más indicadas para diferentes soportes

El lingüista José Antonio Millán es autor, entre otras obras, de La lectura y la sociedad del conocimiento (2001). Millán enumera los beneficios que para el creador ofrecen los nuevos soportes: “La mayor ventaja de escribir para soporte digital es que la longitud no es una limitación a priori. Quiero decir que uno puede dilatarse lo que pida el tema, lo que exija su desarrollo. Y luego la obra puede difundirse o comercializarse independientemente del tamaño (eso sí: si se vende hay una relación bastante clara entre extensión y precio). De hecho, han surgido nuevos nichos de tamaño, como los Amazon Singles, que apelan a una longitud natural (más largos que un artículo, pero menores que una novela), que antes estaba vedada por el mercado...”.

Singles, sí, como en el mundo de la música. T. C. Boyle, uno de los maestros estadounidenses del relato corto, también ve la analogía: “En cuanto a los e-books y las descargas, veo que mi editor alemán, Hanser Verlag, está ofreciendo descargas baratas de una colección de 14 historias mías, historias que todavía no han sido traducidas y publicadas en papel. ¿Que cómo me siento? Pues como un roquero que ofrece canciones sueltas en iTunes a 99 céntimos”. Boyle, en cambio, niega cualquier condicionamiento del mundo digital sobre su forma de escribir: “No tengo absolutamente nada en cuenta, salvo la historia que me traiga entre manos”.

“Lo digital ha roto el lazo entre los textos y los objetos”, dice Lionetti

Pese a las suspicacias que los nuevos soportes puedan levantar en los autores y lectores tradicionales, las primeras investigaciones muestran que aquellas personas que leen en formato digital leen más que las que lo hacen en papel. Así lo apunta un estudio sobre el panorama en Estados Unidos elaborado por el Pew Research Center publicado en abril. El lector medio de libros digitales lee 24 al año, mientras que el lector en papel lee una media de 15. En España no llega a tres millones el número de personas que leen libros en formato digital. En 2010 representaban el 4,3% de todos los lectores. En diciembre de 2011 ya eran el 6,8%, según el estudio Hábitos de lectura y compra de libros en España 2011 que publica la Federación de Gremios de Editores de España.

Los lectores ya no son lo que eran y los escritores tampoco. Ante el cambio, uno puede inquietarse, como san Agustín al ver a san Ambrosio leyendo en voz baja, o recurrir al pragmatismo, como Gómez-Jurado: “Aquí no estamos salvando el mundo, lo que estamos haciendo es contar historias”.

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OPINIÓN
Reaprender a leer y escribir en la era digital
Por Javier CELAYA

Al igual que la era Gutemberg transformó radicalmente la manera de producir y comercializar los libros, la era digital renovará la forma en que leeremos y escribiremos en el siglo XXI. Si casi todos admitimos ya que Internet ha cambiado la manera en la que nos comunicamos y relacionamos entre sí, ¿de verdad se piensa que la lectura y la escritura van a permanecer inmunes a esta transformación social?

La rápida implantación en España de todo tipo de dispositivos inteligentes, como tabletas, móviles táctiles, netbooks, etcétera, está cambiando los hábitos de acceso a la información de muchas personas. Gracias a la tecnología, los españoles leen y escriben en pantalla más que nunca, aunque con demasiadas faltas de ortografía... Leer artículos en blogs, sitios web y en Wikipedia también es lectura.

Aunque todavía es pronto para determinar si los futuros hábitos de lectura serán mejores o peores que los anteriores, todo indica que vamos a leer de forma más interactiva y fragmentada, que no es lo mismo que superficial. Desde los códices pasando por la imprenta, cada evolución en la larga historia de la escritura ha obligado a los lectores a reaprender una nueva manera de procesar y almacenar la información.

En la era de la participación, el descubrimiento y la lectura de un libro dejarán de ser actividades solitarias para convertirse en actos sociales. Leer en la nube nos permitirá compartir la experiencia de la lectura, así como las sensaciones que genera. A través de este intercambio, siempre y cuando el lector lo consienta, la tecnología nos descubrirá nuevos libros basándose en nuestra afinidad lectora en vez de ofrecernos los más vendidos.

Así como en el siglo XX los editores fueron capaces de descubrir grandes escritores, los editores del siglo XXI tendrán que descubrir el talento oculto en el océano de Internet. Los nuevos lenguajes multimedia (sonidos, mapas interactivos, hipertexto, vídeos, imágenes dinámicas, etcétera) permitirán a los nuevos escritores contar sus historias de forma muy diferente a como lo hacían sus homólogos en la tecnología papel. Escribir en digital no significa añadir a un texto cualquier extra multimedia, como un vídeo o imágenes. Los futuros libros digitalescuestionarán la propia idea que tenemos hoy en día del libro. Algunos dirán que parecen más un videojuego que una novela, mientras que otros diremos que no dejan de ser historias en busca de lectores.

Javier Celaya es socio fundador de la consultora editorial Dosdoce.com.

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Se estanca la venta de libros electrónicos
Por Rosa JIMÉNEZ CANO 

Aunque es el formato más exitoso para ficción, los editores siguen apostando por el papel

El libro físico, el de páginas de papel y tapas de cartón, sigue dominando el mercado. La Asociación Norteamericana de Editores ha publicado sus estadísticas anuales. En las mismas se refleja que la venta de libros electrónicos se ha estancado en las cifras de 2011, aunque es el formato, con un 30% de ventas, de la ficción para adultos. A pesar de que el formato digital es cada vez más popular, los libros físicos siguen siendo el canal preferido de las editoriales.

El estudio, que se ha realizado con 1.977 editoriales, aporta algunos datos de interés. Como que en 2011 se vendieron 388 millones de libros electrónicos frente a las 125 millones de unidades de 2010.

Aunque las ventas se mantienen planas, con apenas un crecimiento del 0,5% y los ingresos del mercado han decrecido levemente, la venta directa del editor con los lectores, al margen de escaparates electrónicos, prospera. De 2010 a 2011 han crecido un 58%, con unos ingresos de 571 millones de euros a 895 millones de euros.

Según el informe, los editores están vendiendo más libros pero a un precio más ajustado. Así es como se justifica que las ventas incrementen un 3,4%, hasta alcanzar 2.770 millones de libros vendidos en 2011, pero no los ingresos.

En todo caso, queda claro que el libro electrónico tiene futuro si se tiene en cuenta que el género que más crecimiento registra en digital son los libros para niños y adolescentes, con un 12% respecto a 2010. Se apunta a Los Juegos del hambre como el máximo responsable de este crecimiento entre los jóvenes.

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LAS BUENAS NOTICIAS
Tiempos de crisis, trueque de libros
Por Manuel MORALES 

Una web que cuenta con más de 2.500 miembros permite intercambiar con otros títulos leídos

"¡Hola! Me gustaría solicitarte Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, de John Gray, mira mi lista a ver si te gusta alguno de mis libros y los intercambiamos. ¡Gracias!". Este mensaje de la usuaria Yaizica a otra de nombre Sariti sintetiza en qué consiste la iniciativa de la web LibrosCompartidos.com. “Se trata del trueque de libros, gratuito, sin ánimo de lucro”, dice el promotor de esta web, el sevillano Juan Corona (1971).

Este proyecto que nació hace poco más de un año alberga casi 15.000 libros disponibles y cuenta con 2.523 miembros registrados en toda España. “La web tiene unas 1.000 visitas al día y cada 24 horas tenemos 12 o 13 intercambios de media”, señala Corona, que detalla cómo funciona este trueque de libros: “Cualquiera puede registrase en la web, desde ese momento pones a disposición de los demás los libros de los que quieres desprenderte y a la vez informas de aquellos que te gustaría tener”. Corona, un empresario procedente del negocio inmobiliario, ahora en el de la restauración, se embarcó esta “iniciativa solidaria” cuando comprobó en su entorno que, “por la crisis, cada vez más personas se lamentaban por no poder comprar libros”.

Si el libro que uno desea está en otra ciudad, la web dispone de un servicio de recogida y envío.

En LibrosCompartidos, “en el momento en el que alguien solicita un ejemplar que tú tienes, recibes un mensaje en tu cuenta. Para que ese libro cambie de manos, la persona que lo ofrece y quien lo quiere pueden acordar un lugar de encuentro”. Entonces, los usuarios se ponen en contacto y deciden qué hacen. “Hasta surgen relaciones de amistad”. Si el volumen que uno desea adquirir está en otra ciudad, entonces la web dispone de un servicio de recogida y envío que lo lleva a la casa del solicitante por 5,17 euros.

Una vez que la entrega tiene éxito, el nuevo dueño del libro lo confirma en su cuenta y el miembro de LibrosCompartidos que se lo envió recibe por mail “un crédito” que le da derecho a solicitar un título. Es decir, cuantos más créditos sumas, más obras se puede pedir. Sin créditos no puedes pedir nada, es la forma de implicar a los miembros de esta comunidad de lectores.

Los más solicitados

Entre los libros más solicitados hay, sobre todo, de narrativa, de texto y de carreras universitarias, estos últimos porque son caros. De los títulos más demandados destacan El tiempo entre costuras, el best-seller de María Dueñas, y Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven, otro éxito de ventas, de Albert Espinosa.

La web dispone de un buscador con filtros por géneros y provincias para facilitar lo que uno quiere leer. También se puede acceder al perfil de cada usuario para ver sus peticiones, los volúmenes que ha entregado, los que le han dado e incluso los comentarios que otros lectores han hecho de esta persona.

Corona subraya que su web está “sensibilizada con los desfavorecidos” porque los usuarios pueden ceder sus créditos a miembros de LibrosCompartidos como organizaciones no gubernamentales, hospitales, colegios…

“Muchísimas gracias, Pilar por compartir a Murakami conmigo. El libro está perfecto. Todo un lujo”. Trueque con éxito y Amparo satisfecha de haber leído los cuentos de Sauce ciego, mujer dormida sin gastarse un euro.

Articulo: http://sociedad.elpais.com 17/07/2012