samedi 21 juillet 2012

El Universal/"Sin negativo ni estaciones" es el nuevo poemario de Edda ARMAS


POESÍA
"Sin negativo ni estaciones" es el nuevo poemario de Edda Armas
Por El Universal

La presentación contará con las palabras de la escritora Victoria De Stefano, este domingo 22 de julio, 11 am. en Librería Kalathos. Los Galpones de Arte de Los Chorros.


Sin negativo ni estaciones es el decimoquinto poemario de la poeta caraqueña Edda Armas, dedicado a los amantes del detenerse y el mirar. Editado por Kalathos Editorial que dirigen Artemis Nader y David Malavé, es el segundo de esta Colección de Poesía, que estrena un diseño de Colección creado por Waleska Belisario, y con un Epílogo escrito por Ednodio Quintero, del que se lee, en la contraportada, el siguiente fragmento:

"No hay nada más inútil que matar un dragón. Esta sentencia de origen chino, que desde hace un tiempo se la atribuyo a mi padre, don Felipe, se me aparece de pronto mientras leo "Danza con dragones", uno de los espléndidos poemas de este nuevo libro de Edda Armas. Y por una ley de la fraternidad pienso en otro padre, el de Edda, que hubiera estado de acuerdo con el mío en el arte de la inutilidad al pretender matar un dragón. Cielos de Cabimbú. Cielos de Clarines. Los lamederos del diablo. Santo, santo, Señor de los Ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria. Con esta letanía de mi abuelo Onofre celebro la poesía de Edda, que tiene ella mucho de luciérnaga con voz de ruiseñor. Motivos para celebrar los hay por doquier en Sin negativo ni estaciones, cuya lectura hice bajo el invierno siberiano de Tokio...".

Este libro se estructura con citas de los fotógrafos Ansel Adams (quien fue pianista antes que fotógrafo), Cartier-Bresson y Robert Capa, de los poetas Roberto Juárroz y Mark Twain, porque la imagen fotográfica y el afecto de la autora por el imaginario que aportan los fotógrafos al mundo es un elemento disparador de la escritura de algunos de los poemas que este libro ofrece al lector. Acá, la memoria, lo que se borra y lo que se retiene, el valor de las fotografías para saberse alguien, el dejarse usar por las estaciones, atrapar los instantes de la cotidianidad como el primer hervor con olor del café de la mañana, cuando éramos felices y no lo sabíamos , la arena de la errancia entre los dedos, son algunas de las espinas tensionales que atraviesan este corpus poético, que se erige en correspondencia con uno de los epílogos, de la pluma de Paz, dando la bienvenida al lector, de esta manera: "Recojo mis fragmentos uno a uno y prosigo sin cuerpo, busco a tientas, corredores sin fin de la memoria".

Articulo: http://www.eluniversal.com 20/07/2012

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