dimanche 29 juillet 2012

Francisco VÉJAR/Thomas WOLFE: Tras la fuga del tiempo


Thomas WOLFE (1900-1938)
Tras la fuga del tiempo
Por Francisco VÉJAR

Llega a librerías El niño perdido y otros relatos, la primera traducción chilena de una obra de este autor norteamericano, integrante de la llamada “generación perdida”, junto a John Steinbeck, Francis Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway.

“En Norteamérica hay tres grandes escritores: primero esta Wolfe, después yo, y después Hemingway”. Así sentencio el escritor William Faulkner, en 1947, dos años antes de recibir el Premio Nobel de Literatura. Y el tiempo le ha dado la razón. Una prueba de ello es la reciente publicación de El niño perdido y otros relatos por Tajamar Editores. El volumen, traducido por Oscar Luis Molina, contiene tres relatos inéditos en lengua castellana: “Oscuro en el bosque, extraño como el tiempo” y “Lo distante y lo próximo”.

El libro incluye además la nouvelle “El niño perdido”, cuya trama da cuenta de la muerte en Saint Louis del hermano de Wolfe, Grover, cuando tenia doce años. Cargada de lirismo y contada en varias voces, comienza con la del propio Grover. “Aquí esta la plaza tal como ha estado siempre, y la tienda de papá, el cuartel de bomberos y el municipio, la fuente y los pulsos de su surtidor, los tranvías que llegan y aparecen por un cuarto de hora”. Luego habla la madre, después la hermana y finalmente el hermano. “Eugene supo que los ojos oscuros y el rostro sosegado de su amigo y hermano – pobre niño, extranjero de la vida, exiliado de la vida, perdido como todos nosotros, una cifra en laberintos ciegos, hace tanto tiempo -, que el niño perdido se había marchado para siempre y jamás regresaría”.

La principal inquietud de Wolfe es el paso del tiempo y las pérdidas que ese transcurrir conlleva. La descripción del pasaje desplegada en esta ficción, que lleva necesariamente a reconstruir la América provinciana de principios del siglo XX que tanto fascino a escritores como Truman Capote y Jack Kerouac, no ha perdido su frugalidad. No en vano Kerouac dijo que “una de las máximas aspiraciones de cualquiera de nosotros seria llegar a escribir algo con la altura y la poesía de “El niño perdido”. El influjo de Wolfe sobre este ultimo es palpable en novelas como En el camino (1957) y Visiones de Gerard (1963); luego trascendería a toda la generación beat.

La estructura literaria de este volumen quiebra las fronteras del cuento y se transforma en digresiones y episodios que incluso podrían ser parte de algunas de sus narraciones autobiografiítas. Por ejemplo, de la ya célebre novela Del tiempo y el río, publicada por su editor Maxwell E. Perkins, el año 1935. Se manifiesta, entonces, el mismo anhelo de abarcarlo todo. No es casual que Perkins dijera de él. “Thomas Wolfe necesitaba un continente para recorrerlo, realmente o con su imaginación. Y este lugar era América. Era América lo que mas hondamente le preocupaba, y yo creo que nos revelo el país como ningún otro escritor lo hiciera para la gente de su tiempo y para los escritores y artistas del mañana. Ciertamente, tenia algo que decirnos”.

Nacido en 1900, en Ashville, Estados Unidos, donde su padre era dueño de un negocio de lapidas y mausoleos, Thomas Wolfe fue un escritor de acción que no solo recorrió su país, sino que también viajo por Europa – léase “Oscuro en el bosque, extraño como el tiempo”, incluido en este libro -, tras las principales motivaciones de su obra: el desplazamiento y la remembranza.

Como él mismo lo dijo: “Quiero volcar mi alma en el papel y expresarlo todo… Iré a todos los lugares y haré todas las cosas. Conoceré a toda la gente que pueda. Pensaré todos los pensamientos, sentiré todas las emociones de que sea capaz y escribiré, escribiré, escribiré”.

Se echaba de menos un nuevo libro suyo en librerías. Y El niño perdido y otros relatos ratifica las palabras de Francis Scott Fitzgerald: “Los mas entrañables momentos de Thomas Wolfe son las partes del mas profundo lirismo, un lirismo que se funde con su portentoso poder de observación… Admiro enormemente el talento de Wolfe y creo que no tiene parangón en este ni en ningún país”.

Relatos como “Lo imaginado” y “Lo verdadero” – del capitulo “El regreso del hijo prodigo” -, y “Lo distante y lo próximo”, entre otras narraciones, son sencillamente notables. Aquí no sobra ni siquiera una coma. Y si hay nostalgia, es para reunir a vivos y muertos con su respectiva impronta.

El niño perdido y otros relatos
Thomas Wolfe
Traducción de Oscar Luis Molina
Tajamar Editores, Santiago, 2012, 179 paginas.

Articulo: http://www.mer.cl 22/07/2012

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