dimanche 12 août 2012

Alberto OJEDA/¡Larga vida a ARRABAL!


¡Larga vida a Arrabal!
Por Alberto OJEDA

El dramaturgo, poeta y novelista cumple 80 años | Amigos, admiradores y correligionarios de toda clase y condición le felicitan

A Fernando Arrabal, en España, no saben por dónde cogerle. Muchos lo toman por un genio. Tienen buenas razones para pensarlo. Otros (muchos también) lo ven en cambio como una especie de mascota que no hace más que disparatar cuando abre la boca, con su estatura recortada y sus casacas orientales. Seguro que estos últimos están mucho más lejos de la verdad. La trayectoria artística de Arrabal es un fogonazo de heterodoxia, en la que destacan la fundación del grupo Pánico junto a Alejandro Jodorowsky y Roland Topor, la difusión de la patafísica, doctrina moral y estética donde lo anormal es la regla, y un largo ramillete de títulos de obras teatro, sobre todo, pero también de novelas (ganó el premio Nadal en el 82), libros de poesía y ensayo. Incluso ha dirigido once largometrajes. A pesar de estar 'desterrado' en París desde 1955, ciudad donde se codeaba con Samuel Beckett, André Breton e Ionescu, ha agitado el panorama cultural español como pocos autores lo han hecho. Este sábado cumple 80 años. Inmejorable motivo para celebrarle y ceder la palabra a sus amigos, admiradores y correligionarios (de toda clase y condición: poetas, toreros, directores...) para que le feliciten como es debido. 

Morante de la Puebla

"Hoy le deseo a Arrabal mi más artística felicitación de cumpleaños. Es para mí una gran satisfacción tenerlo de amigo, pues sé que no es un hombre cualquiera. Es más: es el hombre más distinto de cualquier otro que conozca. Su inteligencia artística hace que se ría continuamente de todo y de todos y es por eso por lo que lo admiro tanto, por ser auténtico y por ser sencillamente Arrabal. Feliz navidad, amigo." 

Matador de toros y gran amigo de Arrabal, unidos por la heterodoxia y el ascetismo artístico. 


Juan Carlos Pérez de la Fuente

"Te prometí que montaría dos textos tuyos con mi productora: Mi admirada violadora y El arquitecto y el emperador de Asiria. Este último se lo he ofrecido ya al Teatro Español pero como respuesta sólo he recibido silencio. Así está el teatro público en España, sólo abierto a propuestas comerciales. Luego, cuando nos faltes, vendrán los directores de teatro y de teatros, los políticos, los gestores, con sus palabras rimbombantes y el bla, bla, bla de siempre. Dirán que fuiste nuestro autor más reconocido internacionalmente y todo eso. Pero ahora lo único que te dan es el silencio. Tardaré en montarla pero lo haré. Te lo prometo." 

Director teatral. Ha dirigido en los últimos años las obras de Arrabal 'Carta de amor' y 'Cementerio de automóviles'


Fernando Sánchez Dragó

"Hay un verso de Borges que dice: huyendo hacia el sur por arrabales últimos. No lo escribió pensando en mi tocayo y amigo, pero viene al pelo, porque Arrabal, de puro singular, exige el plural: hay muchos Arrabales... Sigamos con Borges: el nuevo octogenario es un jardín surrealista de senderos que se bifurcan. Aún están a tiempo los mandarines de darle el Cervantes,el Príncipe de Asturias y el Nobel. No lo harán, bien lo sé. ¡Feliz no cumpleaños, amigo!"

Escritor. En la antología de la televisión pública española figura el programa presentado por él en el que Arrabal se obstinaba en hablar del milenarismo. 


Albert Boadella

"A pesar de sus 80 años a mí me seguirá pareciendo el niño perpetuo, cuyas tragedias o comedias son un juego entre él y el resto del mundo que es él mismo."

Director de la compañía Joglars y del los Teatros del Canal de Madrid. Comparte con Arrabal un irreprimible sentido de la irreverencia y un rechazo a la seriedad impostada. 


Francisco Nieva

"Querido Fernando: Te felicito al pasar el Rubicón de los ochenta. Serás feliz. Te vas a sentir abuelo de ti mismo. Yo quisiera visitarte largo y tendido. Hablar del París de nuestra juventud, del respiro universal que supuso Francia para nosotros dos. Del "postismo", del "arte pánico", de Ionesco, que tú conociste mejor, y de ajedrez, aunque yo sea un ignorante total. Pero escucharte..."

Dramaturgo, director teatral y miembro de la RAE. Ambos militaron en la filas del postismo.


Javier Villán

"CONGRATULATIONS, pues, en las procelas de su azarosa vida, sigue teniendo como faros a Cervantes, Calderón, Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Esto es más importante que haberse enfrentado a los designios liberticidas de Franco.

FELICIDADES por su teatro universal, que sobrevive a los aviesos recelos de la derecha, que usted defiende, y a la ojeriza de la izquierda, que usted detesta. Sólo falta que en España lo representen bien, cosa que hizo Pérez de la Fuente con Carta de amor y la inmortal María Jesús Valdés (requiescat).

UN OLÉ PLANETARIO y ovación y vuelta al ruedo por su defensa de las corridas de toros. Es de los pocos que, con un cargamento de sueños mítico-apologéticos en torno a la corrida, su opinión es respetable; su inocencia, más que sus conocimientos, lo salva. En cualquier caso, tiene el buen gusto iluminativo de ser seguidor de Morante de la Puebla." 

Crítico teatral y taurino del diario El Mundo y de El Cultural. 


Francisco Javier Irazoki

"Casi todas las frases de Fernando Arrabal son disparos al aburrimiento, y esa fiesta no se olvida. Gracias a su humor, saltan en añicos la resignación política, el tedio literario, el dogma y sus telarañas. Ya de jóvenes queríamos "descuadradores de la mente", y con la lectura de Arrabal recibimos lecciones de irreverencia contra la pereza ideológica." 

Poeta y alumno en rebeldía de Arrabal.


Diego Bardón

"Fernando Arrabal es un filósofo cóncavo-convexo que hace camino andando de espaldas en diagonal y que tiene cojones de torero." 

Periodista, marathon- man, torero pánico. El primer domingo de noviembre recibirá la máxima orden del Colegio de Patafísica durante la marathon de Nueva York.

***
Fernando Arrabal
“No merezco ni los elogios ni mi tuberculosis”
Por Nuria AZANCOT 
Publicado el 23/03/2012 

Dramaturgo, novelista y poeta, Fernando Arrabal (Tetuán, 1932) cumple en agosto 80 cervantinos años cargados de ironía, insolencia y un puñado de libros: así, desde laDestierrolandia en la que vive, recupera La torre quebrada por el rayo (Automática) y lanza ARRABALes (Ánfora Nova) e Intimidad

Pregunta: ¿Cómo vive en Destierrolandia?
Respuesta: Mi imagen aparece en el escaparate; yo... me refugio en la leonera. Con la insolencia se esconde casi todo: lo esencial. 

P: ¿Nunca siente nostalgia del país que España nunca fue, sin miedo ni complejos, en el que su padre hubiese muerto anciano feliz, y usted no hubiera conocido el destierro?
R: Cuando invaden las hienas... no hay nada que temer. Las sabandijas enfermas no se meten en la cama. 

P: ¿Cómo ve desde París la crisis española?
R: “La vida es una puta”. Pero ¿hay que poder pagársela? 

P: ¿Y la cultura?
R: Para sala de espera, prefiero las discotecas. Dejo la lengua de trapo para las vacas sagradas con el rabo entre las piernas. 

P: ¿Recuerda al escritor que escupió al dictador con su Carta a Franco?
R: Al zafarrancho de botas sucede el ronroneo de zapatillas. 

P: Automática Editorial recupera La torre herida por el rayo, premio Nadal en 1982. ¿Qué gana y qué pierde el libro al ser descubierto ahora por un público sin los prejuicios de hace 30 años?
R: ¿“Gana desasosiego sin perder nada”? (Kundera dixit). El capítulo que hizo reír a carcajadas en 1982 en Cáceres hoy hace llorar de emoción en Badajoz. Las dos ciudades están demasiado lejos. 

P: ¿Donde sitúa al poder actual?
R: Conviene guardar distancias. Se evitan choques. 

P: ¿Y al poder cultural en el mundo?
R: Tiene ideas de perfil. Comunica con burqa. Cuando da un galardón exige el recibo; pero cuando aburre, la gente se siente culpable. 

P: Mel Gussow (NYT) le definió como el único superviviente de los cuatro avatares de la modernidad . Pero usted afirma que no es el mejor. ¿Falsa modestia, exceso de realismo, otro rayo desde el cielo?
R: No merezco ni los elogios, ni mi tuberculosis. “Todo lo que se dice de Arrabal (o de Nueva York) es cierto” (Topor). 

P: También publica Intimidad (Libros del innombrable) y ARRABALes (Ánfora Nova): ¿Quién es de verdad el dramaturgo, matemático, ajedrecista y poeta Arrabal?
R: ¿Un eremita sociable? ¿La Venus de Milo soñando con comerse sus uñas? ¿Un iluso que quisiera llegar a ser Arrabal? 

P: ¿Por qué le buscan editores valientes y primerizos, como Ochoa de Chinchetru, Miguel de Rus, Molina Caballero o Raúl Herrero?
R: Porque son como el Greco que decidió ser pintor cuando comprobó que no tenía oído musical. 

P: ¿Qué pensó cuando su amigo Kundera fue acusado de...?
R: ...que un escritor genial solo alcanza la celebridad cuando su madrastra oye hablar de él. 

P: Houellebecq... ¿por qué molesta tanto en Francia?
R: Porque para excitarse se imagina ser otro. Por las noches le sucede algo tremendo: nada. 

P: ¿A qué autores españoles actuales admira y lee?
R: ¿Y a cuál no? La mayoría promete; ¿lo que Avellaneda consiguió? 

P: ¿Le interesan los debates sobre el sexismo en el lenguaje?
R: E incluso las discusiones sobre el orgasmo en la castidad. De sexo los que menos saben: los casados. 

P: ¿Cuándo los académicos de la Real Academia...?
R: ...los que no me han leído dicen que me admiran... a los otros les cuesta...Los caníbales diabéticos no comen fabricantes de azucarillos. 

P: Qué le llevó a escribir?
R: Se me ocurrió de niño al ganar el concurso de superdotados. Hubieran debido congelarme. 

P: A pesar de afirmar que no se le conoce en España, tiene muchos seguidores que añoran ver sus obras en los mejores teatros y leerle de nuevo... ¿qué tiene ahora mismo entre manos?
R: ¿Hoy?...: las once páginas cotidianas de mi novela-libro-total. Post-mortem. Si ahora tiene 1127 páginas es posible que siga creciendo o que lo pode... “por los siglos de los siglos”. Gracias a su omnisciencia el dios Pan puso los principios antes de los finales. 

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Fernando Arrabal: "España es una confusión de destinos en la astracanada"
Por Marta CABALLERO 
Publicado el 11/05/2011

Quique Culebras y su Teatro de Cerca estrenan en el Fernando de Rojas 'Fando y Lis', una de sus primeras obras y que se representará en el escenario madrileño hasta el día 21

Cuando Arrabal arranca a hablar no se sabe nunca hacia qué derroteros conducirá la entrevista. Hilvana un discurso que toca cualquier tema menos el preguntado. Pero al final, sólo al final, se da uno cuenta de que todo el tiempo ha estado respondiendo a lo que se le pedía: "Disponga de mí como de un paraguas", empieza diciendo amablemente, enfundado en su kimono negro. El dramaturgo ha regresado a Madrid, la primera ciudad que vio en cartel una obra suya, para asistir este miércoles al estreno en el Fernando de Rojas deFando y Lis, su segunda creación teatral y una de las más representadas junto a otras como Picnic. La monta la compañía Teatro de Cerca, a la que vio por primera vez en Barcelona y con la que está impresionado: "El montaje es excepcional, con un talento loco y una sencillez... He conseguido que vayan a Francia porque me parece muy interesante lo que hacen".

Se estrena, recuerda, en un inmueble vecino a otro que tiempo atrás lució "unas flechas y un yugo" y en el que se prohibió que se representase su teatro, todo: "Yo me he preguntado muchas veces por qué". La compañía quiere convertir la propuesta en una trilogía de obras de Arrabal con la que explorarán la personalidad y la biografía del dramaturgo en el tiempo en el que las escribió, pleno franquismo, de manera que el estreno en Madrid es también una búsqueda de una productora que les permita culminar el proyecto. "Me parece muy interesante que miren dentro de mí si van a tratar mi teatro, porque el teatro no es un género literario, como tampoco lo son la poesía y la novela, es un arte", distingue Arrabal, empeñado como está en tachar cualquier tipo de etiquetas: 

- Tampoco entiendo otros nombres que se hicieron célebres injustamente, como teatro del absurdo, teatro del exilio... yo no soy español, no soy francés ni soy marroquí. Yo soy de destierrolandia, lo cual es un drama, pero un drama lleno de revelaciones, una tragedia y una suerte que han disfrutado casi todos los grandes pensadores. No es que yo me considere un gran escritor, pero casi todos los grandes lo han vivido, incluso los que no se movieron de su propio país, como Kant o como Kundera, con el que cené el otro día y que me comentaba que éramos muy próximos, porque él tampoco se siente checo ni francés. 'No conozco la palabra destierro pero soy del exilio', me decía. España tiene que acostumbrarse a sus exiliados. Si Franco se hubiera vuelto loco y hubiera dejado que Picasso volviera, Picasso no habría vuelto, porque ya no era ni español ni francés, sino del exilio. 

- Y, en cambio, usted vuelve a España constantemente, y con honores. 
- España es uno de los países que mejor me trata, inmerecidamente. Un país maravilloso, una confusión de destinos en la astracanada. ¡Maravilloso país que le acaba de dar el Cervantes a Juan Goytisolo!

Como Goytisolo no tiene el Cervantes, se queda su exclamación en suspenso, y no se sabe si Arrabal bromea, ironiza, critica o, todo puede ser, se confunde. Volvemos a Fando y Lis, esa obra biográfica en la que confluyen sus recuerdos infantiles, los de un hijo con modelos parentales enfrentados y, además, la llegada del franquismo.

- ¿Por qué esa obra suya se representa tanto?
- La escribí hace más de 60 años, es muy difícil ponerme en la situación en la que estaba en aquel momento. Esta compañía lo hace particularmente bien y es una obra que he visto particularmente mal muchas veces. Es raro el mes que no la veo en alguna parte del mundo. Mi abuela decía más vale caer en gracia que ser gracioso ¿Por qué ahora se hace mi teatro? Aquí se hizoCarta de amor durante ocho años con María Jesús Valdés y luego quizá pasaron otros ocho años sin que se hiciera una obra mía. 

- Es eso de que los clásicos siempre vuelven. ¿Usted se reconoce como un clásico?
- Debería serlo. Ahora se usa una palabra mucho más ambigua que es "de culto". Los clásicos se hacen muy poco y los "de culto" mucho. ¿Por qué tanta representación de Fando y Lis hoy, una obra clásica de su época? Podría decir que se debe a que en ella me refiero al amor como si se tratara de lo que es, una droga. En realidad me refiero al amor siempre interesándome por la memoria. Lo considero la autoternura que despierta nuestros problemas con la memoria desde el comienzo de nuestra historia, esa autoternura tan emocionante y dolorosa. Me preguntan mucho si me drogo, y yo digo que sí, cada día, con el amor. 

- ¿Sólo con el amor? ¿En toda su vida?
- En torno mío hay mucha gente que se droga, que se vuelve loca, pero siguen siendo igual de gilipollas. Con Andy Warhol decidí drogarme un día en Nueva York, en vista de lo cual compramos una cajetilla de Lucky Strike, fumamos un cigarrillo cada uno y esa fue la única vez que me drogué, ¡una chupada de Lucky Strike! La droga nunca interesó a las personas con las que compartí y comparto un pedazo de vida. No le interesa a Houellebecq, ni interesó a Dalí, ni a Picasso, ni a Breton.

- Siempre nombra una larga lista de amigos, muchos desaparecidos, como si se viera obligado a contestar por ellos.
- De todos ellos no sólo he sido amigo, sino que he colaborado mucho. Eso es lo que Jodorowski dice de mí, que Arrabal arrabaliza todo. Todos ellos intentaron hacer algo diferente a lo mío. Por ejemplo, Picasso estaba muy molesto y yo no lo entendí hasta más tarde: Fui a estrenar una película a Cannes, Viva la muerte, a su casa como quien dice. Él nunca la vio, pero se enfadó tanto que pintó un cuadro que se llamaba Viva la vida. Lo de aquella película es agua pasada que no mueve ningún molino, pero es la única que fue prohibida en Cannes por un régimen extranjero, y no creo que fuera Franco, que no la vio en su vida, sino estos señores que estaban aquí al lado. Se tuvo que presentar a la Semana de la Crítica y entonces ganó el Premio. 

- Y en España nunca se estrenó.
- España me hizo el homenaje de no exhibirla, hoy los españoles todavía no la pueden ver. Cuando un Sartre, cuando todas las fieras del cine, de la literatura... decían que era la mejor película de aquellos tiempos, en España no se podía ver. En ella hablo con toda veracidad, toda ficción y toda poesía de la llegada del franquismo. Es una película que no cesa. ¿Usted la ha visto?

- Recientemente, sí. La bajé de Internet, con todos mis respetos a sus derechos.
- Ah, ¿La sacó? Pues me alegra mucho. La literatura me ha dado toda facilidad económica, pero el problema con las sociedades de autor es que hay muchas compañías microscópicas, de Oceanía, América del Sur, Asia... que quieren hacer mi teatro. Y entonces vienen las venerables agencias de autores pidiéndoles mis derechos. Y me parece bien que se los pidan, pero a mí no me importa dárselos tranquilamente. 

- Antes ha hablado de arrabalizarse. ¿Cómo le sucede eso a uno?
- Todo el mundo ha intentado siempre arrabalizarse por un momento, como lo quiso Picasso. Lo que él creía que era Arrabal, lo que decía la prensa que era arrabal, lo que parece que represento. Es como si yo fuese un chivo expiatorio cuando lo que me gustaría ser es lo más normal. Yo soy un anarquista divino, no me he metido nunca en ningún partido. Lo misterioso es que yo escribiera la carta a Franco, la única, cuando aquí había personas que merecían mucho más que yo ese título de gloria. Hay una arrabalización y espero que eso se calme para poder ser feliz algún día. Y me queda mucho tiempo todavía, si el dios Pan me presta vida. 

- ¿Se siente víctima?
- A mí se me ha expulsado de todos los periódicos, ¿qué necesidad había? Yo nunca hablo de política. Aquí se publicaba a combativos como Vargas Llosa, García Márzquez, Vázquez Montalbán... y no se les prohibió y a mí sí. ¿Es que quieren hacerme más célebre? Los dramaturgos españoles me preguntan que cómo lo he hecho. Yo nunca di una obra a ningún director, si quieren, la hacen. Hoy un grupo pacifista de Jerusalén representa Picnic, la misma obra que una compañía palestina en Gazay no sé quiénes son sus directores. Yo no tengo secretos, pero quizá lo que gusta es que no intenté estar con unos ni con los otros. Es un título de gloria que se me haya expulsado de los periódicos, como prohibieron mis obras. Cuando un joven compra un libro mío siempre lee en la contraportada "autor prohibido". 

- ¿A esos jóvenes les gustará ver hoy Fando y Lis? ¿Por qué deben ir a verla?
- No deben, como ya he explicado 27 mil millones de veces, hay pruebas evidentes que la cultura, el teatro, las artes no interesan.

- Y, en cambio, afirma que con esa falta de interés llegará el Renacimiento de la cultura.
- Van a caballo, son dos cosas juntas. Es cierto que no tenemos en la lista de personas más influyentes ningún escritor ni filósofo ni poeta ni dramaturgo. Yosoy el escritor más visto en internet por motivos que no tienen nada que ver con la literatura, en mi caso por una borrachera. Si a mí se me para por la calle o me besan las señoras entusiasmadas es por eso, pero no saben quién soy. Y aún feliz de que por lo menos la cara les dice algo. España dicen que está en crisis. Pues lo está todo. También los sentimientos. 

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Como un paraíso de locos
Fernando Arrabal
Bruguera. Madrid, 2007. 256 páginas. 15’50 euros
Por Ricardo SENABRE 
Publicado el 19/07/2007 

Desde hace varias décadas, ninguna obra nueva de Fernando Arrabal puede dejar indiferente. Al margen de la innegable diversidad de sus logros, ocurre que el espíritu rupturista y la capacidad imaginativa de este perpetuo escritor de vanguardia provocan siempre remolinos en las aguas habitualmente tranquilas -y, a menudo, algo tediosas por acomodaticias- de nuestro panorama literario.

La cuestión no radica ahora en plantearse si las obras del escritor reflejan con precisión los rasgos de la estética propia del movimiento “pánico” que él ha contribuido decisivamente a extender, junto a otros autores, como Jodorowsky o Topor. Probablemente el estudio detenido de este aspecto revelaría no pocas coincidencias con otros movimientos de vanguardia, cada uno de los cuales tiene su propio marbete y sus características diferenciadoras. Lo importante es que en Arrabal cabe todo menos el conformismo, la supeditación a modelos preestablecidos, esperables y convencionales, los caminos trillados. Aunque sus creaciones más sonadas se encuentran en el ámbito teatral -y sean más conocidas y estimadas, dicho sea de paso, en el extranjero que en nuestro propio país-, ha cultivado todos los géneros, especialmente la novela, con creaciones tan notables y de tanta intensidad como Baal Babilonia o El entierro de la sardina. A esta modalidad narrativa pertenece Como un paraíso de locos. Pero conviene matizar inmediatamente esta afirmación, que adscribe la obra al género novelesco. No espere el lector hallar una historia más o menos interesante relatada de un modo lineal. Si así fuera, no sería de Arrabal. La obra está compuesta por breves secuencias o unidades narrativas, casi ninguna de las cuales sobrepasa la extensión de una página, que no guardan más relación entre sí que la que les proporciona el narrador único, que va desgranando noticias, opiniones o referencias a los mismos personajes. El propio narrador se refiere irónicamente a este discurso fragmentado: “Amado lector, mi libro en vez de dividirlo en capítulos lo habría podido fraccionar en mensajes de Internet, en partes, en actos, o en crisis. Mi decisión ha sido la más justa. Capítulos, pero sin numerarlos (lo cual es esencial)” (p. 217). El lector puede preguntarse por qué esa decisión de no numerar los capítulos es tan esencial y forjarse toda una teoría acerca de la ruptura de la linealidad y del tiempo narrativo, o bien -lo que no sería del todo disparatado- tomarlo como una muestra humorística, como una broma más del autor, de las muchas que Arrabal disemina por el texto, a menudo servidas por aseveraciones en apariencia trascendentes. Porque el humor es en las páginas de Arrabal, e incluso en sus incursiones cinematográficas, un ingrediente sin cuya consideración sus creaciones no serían enteramente comprensibles.

El discurso entero, que no renuncia al uso de asociaciones insólitas que caracterizan al vanguardista de siempre, es un largo soliloquio que posee algunos rasgos de la autobiografía (hay coincidencias deliberadas entre el narrador y el autor, empezando por la fecha de nacimiento de ambos, subrayada de forma distinta en varias ocasiones) pero que, por su falta de vertebración cronológica, se acerca más al autorretrato pretendidamente veraz, como el narrador apunta: “Cuando termine este libro y ya sea un escritor contaré historias sin tener que vivirlas” (p. 170). Pero tampoco se trataría de un autorretrato convencional o fidedigno del escritor Fernando Arrabal -si bien la identificación está sugerida desde la misma ilustración de portada, comentada con detalle en la primera página de la novela-, sino más bien de una proyección imaginativa de algunos de sus aspectos posibles; de lo que Arrabal podría haber sido, o ha sido sólo en parte, a la manera de la figura de los “yos ex futuros” acuñada por Unamuno: un conjunto de posibilidades existenciales que no llegaron a realizarse, pero que continúan operantes, incrustadas en el itinerario biográfico, irrenunciables como proyectos abortados o aplazados, adheridas a la personalidad del sujeto y condicionando cada uno de sus actos. En esta recopilación de datos y evocaciones se filtran algunos que, atribuidos al narrador, corresponden, en efecto, a la realidad biográfica del autor, como el triunfo a los doce años en un concurso infantil de superdotados. Otros aparecen de modo elusivo, como sucede con “la Inclusa” o “la Escuela Ortogénica” -lugares en que transcurren los años de formación del sujeto de la historia-, o bien con personajes sólo imaginarios, meras representaciones de facetas del narrador, como sus fieles acompañantes “Cero” e “Infinito”. A ningún lector de Arrabal le sorprenderá la libertad de algunas secuencias, que abandonan todo atisbo narrativo para incorporar elementos oníricos, dibujos -como el ingenioso de Boeing, p. 34-, problemas lógicos o aritméticos -pp. 71, 86-, laberintos -p. 241-, múltiples noticias sobre las costumbres de ciertos insectos -rasgo típico de muchos vanguardistas, que llega hasta novelistas más cercanos en el tiempo, como Javier Tomeo- y excursos reflexivos encadenados mediante anáforas retóricas (pp. 33, 85, 88, 190, 210, etc.), algunos con tintes poemáticos: “Cuando en la Inclusa el maestro no ponía la tiza en su caja mi vida estaba amenazada [...] Cuando en la Inclusa la limpiadora quitaba la funda blanca del almohadón mi vida estaba amenazada [...] Cuando en la Inclusa el administrador suprimía la sopa de la noche en el refectorio mi vida estaba amenazada...” (p. 200). De todo el conjunto, que tiene mucho de heteróclito, se desprende el perfil de un personaje fuera de lo común, cuyos mecanismos mentales y cuya sensibilidad lo apartan de la sociedad hasta convertirlo en un ser marginal, casi en un autista (“en la Inclusa yo era el infinito y también el cero. Los demás eran números [...] Yo era infinito y cero pero nadie lo sabía”, p. 137). He aquí, en este sentido, una secuencia tan breve como reveladora: “Aquella noche, metido en el frasco, sólo vi las gigantescas manos del doctor de la Inclusa que cerraban la tapadera con fuerza. Luego puso un letrero sobre el tarro y me colocó en uno de los estantes del botiquín de la Inclusa al lado de una concha” (p. 219). Una de las aspiraciones de este ser singularísimo es convertirse con los años en un sujeto “normal” para entender el mundo que lo rodea y sus gentes, movidas casi siempre por propósitos incomprensibles, como en los casos de Lilibeth, su madre y el General. La literatura, la confesión que se propone ser más fiel a lo imaginado y lo soñado que a la verdad histórica, es una vía posible para alcanzar ese conocimiento. Hay aquí todavía mucho del Arrabal libérrimo en estado puro. 

A vueltas con la locura y el autismo
Dos de los conceptos clave de Como un paraíso de locos son “locura” y “autismo”. En su extraordinario Diccionario pánico (Libros del Innombrable, 2007), Arrabal ofrece tres acepciones de la palabra “loco”: “1. ¡Cómo me atrae lo locamente pavoroso! (Platón dijo que Diógenes era un “Sócrates loco.

2. Cada loco con su mema... y con su lema.
3. Se volvió loco en el zoco para no enloquecer”. 
En cuanto al término “autismo”, escribe: “Rutina palatina que pueden practicar algunos genios de la precisión en el corral de los hechos. Es una obsesión laberíntica repetida infinitamente. Proust hizo corazonear todo Combay desde una miaja de magdalena mojada en una taza de té. Espinosa construye la existencia y la esencia de todo un universo a partir de una “espiguita de trigo” (pág. 33)

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Fernando Arrabal conversa con Michel Houellebecq
Charla con el cabrón expiatorio
Publicado el 31/10/2001

Hacía tiempo que un buen escándalo no sacudía el mundillo literario europeo. Políticamente incorrecto donde los haya, irreverente y provocador, el novelista francés Michel Houellebecq lo ha conseguido: todos braman contra él. 

Abrumado por la polémica que envuelve a su última novela, Plataforme, tachada de racista, pedófila y de apología del turismo sexual, Houellebecq no concede entrevistas desde hace dos meses. Sólo ha conversado con Fernando Arrabal, que considera la novela como “el tratado de moral y el poema lírico de nuestro tiempo”. Después de todo, como dice Houellebecq, “sólo el silencio es asesino, racista y obsceno”. Por cierto, Arrabal y Houellebecq se fotografiaron mutuamente mientras conversaban, acompañados por Clément, el perro del francés. 

-Fernando Arrabal: Según la prensa internacional -desde The New York Times a Spiegel- “los editores de Houellebecq le tienen prohibido acercarse a menos de cien metros de la Prensa” (M. Stouvnot). Desde el 5 de septiembre usted no acepta (¿o no puede aceptar?) entrevistas. ¿Temen sus editores que...
-Michel Houellebecq: ... nada tienen que temer. No soy realmente una persona valiente.

-A: El coraje no me parece una virtud. En Liberation Catherine Millet se queja de que su editor haya presentado “excusas lamentables a los que le quieren eliminar...”
-H: ... y eso que, en cabeza de la lista de best-sellers, su libro sigue al mío.
[Reímos mientras Clément, su corgi, mordisquea la bonita caja numerada que encierra un “swatch”].

-A: Recuerda Millet que a Cattelan -el artista- no le llevaron a los Tribunales hace 2 años cuando erigió una efigie del Papa hecha trizas por un meteorito. Hoy se le veta y vitupera a ud. ¿con la misma radicalidad con que mañana se le ensalzará?
-H: Aunque ocurriera, no lo viviría como una revancha. No he conocido el sentimiento de venganza, ni siquiera cuando en los Campos Elíseos topé con el pobre diablo hecho un vagabundo clochardizado que durante mi adolescencia me torturó en los retretes del colegio.

-A: Pero Miguel, el personaje central de Plataforme, sí piensa en venganza cuando un grupo terrorista de fundamentalistas islámicos asesina a 117 turistas. Miguel halla el cuerpo de su idolatrada Valérie descuartizado y desparramado.
-H: Mucho antes de que usted frecuentara el grupo surrealista -¿en los 60?-, Breton ya había anunciado que “el amor será convulsif o no será”.

-A: Miguel, conmocionado (convulsivement) ante el cuerpo hecho pedazos de Valérie, comprende que ya nunca más podrá levitar entre sus labios. Trastornado por el dolor el personaje de la novela dice la frase que tanto ha escandalizado: “Siento un estremecimiento de entusiasmo cuando me entero de que han matado a un terrorista... Odio al Islam... ha destrozado mi vida”.
-H: No comparto su sed de revancha aunque comprendo que pueda dejarse arrastrar por ella. Pero ¿cómo expresaría su reversión quien ha escrito: “La novela de Houellebecq, monstruosamente difamatoria, es de juzgado de guardia”?

-A: Los neoinquisidores inventan designios entre arreboles y alguaciles. Para mí Plataforme es el tratado de moral y el poema lírico de nuestro tiempo.
-H: Desde hace años usted me juzga con generosidad. Y además con usted puedo hablar (entre otras rarezas) del mayor matemático vivo, Grothendieck. Por eso he declarado que usted, más que ami (amigo), es amithe (mito). A mi propio padre le he visto tan poco en mi vida de adulto... la última vez hace cinco años. No tenemos nada que decirnos.

-A: ¡Pero se llama René! El hombre que le dio la vida era un re-nacido y a usted le puso el nombre del arcángel Miguel. El renacimiento que usted anuncia arcangélicamente también se hará abatiendo al dragón.
-H: Pero no ganando el Premio Goncourt. ¿Sabe que me han eliminado de la lista de finalistas? ¡Por motivos morales!

-A: Peor para ellos.
-H: Se lo concederán, parece ser, a Robbe-Grillet. Con 40 años de diferencia los dos estudiamos en la misma escuela de ingenieros agrónomos. Hasta los veinte años tuve la suerte de haber sido mimado por una mujer extraordinaria: mi abuela, la madre de mi padre, Henriette.

-A: Creo que ese nombre significa “casa del rey”.
-H: Votaba comunista... pero hubiera querido que yo viviera en el más hermoso palacio real.

-A: ¿Qué diría hoy de Afganistán?
-H: Que ese país no estaría donde está si fuera una república soviética.

-A: ¡Con el hombre nuevo!
-H: Pero no con el “hombre moderno”. Nuestro contemporáneo, obsesionado por el trabajo, evita el amor. Acepta el matrimonio pero ignora el arte de amar. Ha creado un sistema en el que es imposible existir.

-A: Su madre... Janine... significa “Dios concede”.
-H: Tengo una hermanastra de su lado. Pero ni con mi madre ni con mi padre he vivido. Hace diez años que no he visto a mi progenitora. 

-A: Se dice que prepara un libro sobre usted.
-H: En su época de libertad sexual e izquierdismo duro creo que hizo de todo, incluso un libro anti-colonialista con el seudónimo de Leloutre.

-A: ¡La nutria!¿No se ha convertido al Islam?
-H: Es muy capaz para joder a los demás.

-A: ¿Fue a verle durante sus estancias en clínicas psiquiátricas?
-H: Nadie de mi familia me visitó nunca: mi abuela acababa de morir y yo ya me había divorciado.

-A: Usted ha sido tan desequilibrado familiarmente... que no puede medir su sufrimiento. Hoy es la víctima propiciatoria de las nupcias de justicieros con verdugos. Abierta la veda, es el joven genio al que se le puede sambenitar o escupir en la cara.
-H: Se me acusa incluso de apestar... a “medio mundo”.

-A: Su primera mujer, Jacinthe, ¿era realmente una flor?
-H: Fue un cometa... Nuestra unión duró poquísimo: el tiempo necesario para tener un hijo, Etienne... e iniciar mi largo periplo en claustros psiquiátricos.Tenía apenas 20 años. Pero a los 14 ¡era tan diferente!... fui un superdotado en matemáticas... y hoy, a mis 43 años, tengo que atrofiarme de pastillas para dormir un rato. 

-A: Fallecidos muchos de mis mejores amigos como Beckett, Cioran, Ionesco o Topor, hoy usted tiene un lugar esencial en mi vida.
-H: Me gusta hablar con usted de teología, de sexo, de filosofía, de ciencia y de amor... con la gravedad esclarecedora del humor.

-A: Lo que cuenta en Plataforme está más cerca de usted ¿porque lo vio a través del espejo?
-H: Sobre la prostitución hablo en la novela por boca de ganso.

-A: Usted y yo reímos como si nos sirviéramos de un tic nervioso para protegernos. ¿Con su mujer actual, la segunda, Marie-Pierre, ha ido a los clubes echangistes?
-H: Desde luego. Y no crea que siempre lo hizo para... darme gusto... solamente a mí. ¿Se puede identificar al asesino de Crimen y Castigo con Dostoievski o al médico matarife con Calderón?

-A: Sin embargo los correveidiles del ruido y del rumor pretenden que la opinión del personaje de Plataforme, Miguel, es la suya.
-H: Valérie y Miguel conocen la excepción romántica perfumada por la pureza, el altruismo, la ternura y las felaciones con frambuesa.

-A: Pero antes de su regeneración por el amor “Miguel” había sido el prototipo del parásito ¡modesto y moderno!
-H: Fue el típico onanista tesonero, racista sin militancia y soltero sin resistencia. Realizaba una cotidiana peregrinación a un peep-show para cambiarse las ideas y los calzoncillos. Tenía sueños mediocres ¡de color ocre y a veces gris! Para ligar se arreaba un gin-tonic para arriesgar. Y un viagra para no amodorrarse. 

-A: A causa de esta novela se le acusa de reaccionario pero le defiende Le Monde. Se le niega por racista pero inicia su novela con el retrato de la seductora Aïcha.
-H: Nunca confundí a los árabes con los islamistas.

-A: Se le calumnia por “pedófilo”, pero la Julieta de Plataforme, la sublime Valérie, no es ninguna lolita sino una treintañera inteligente, antifeminista, experta amante y altruista como tantas hermosas mujeres de hoy.
-H: Y los más obscenamente ateos niegan a los personajes de mis novelas el derecho a tener sentimientos antirreligiosos.

-A: Pero ¡cuántos quisiéramos creer sin las pinzas fundamentalistas del escorpión!
-H: Una religión compatible con el saber científico y la indeterminación cuántica podría devolvernos el encanto embriagador de la divinidad.

-A: Públicamente ha declarado: “La religión más gilipollas es sin dudarlo el Islam”.
-H: En realidad mi divisa y quizás la de usted y la de tantos sedientos de fe y de ciencia sería: “No juremos su Santo Nombre en vano”.

-A: ¡Usted y yo, como Umberto Eco, que el otro día estuvo en casa, somos africanos! En efecto usted nació junto a Madagascar y yo en Melilla. Y Eco en Alejandría.
-H: El Miguel de Plataforma lamenta vivir en uno de estos países “civilizados” donde muchos seres dan prueba de indiferencia y a veces de crueldad. El libertinaje implantado a presión a partir de los 70 ha provocado la desilusión del mundo que se autoproclama “civilizado”.

-A: Pero usted cree que el altruismo es la virtud humana capaz de anegar el espanto de los hombres. Por ello sus personajes se rinden a la ternura... y cuando no la encuentran recurren al “turismo sexual”.
-H: Es el viaje de los desconsolados en busca de consoladores: ¡el porvenir del mundo!... pero también la eutanasia de los países más prósperos. Mujeres y hombres ricos recurren cada vez con menos complejos a los servicios sexuales de los países del tercer mundo (como Cuba). Por cierto me gustaría visitar a Fidel Castro. Tengo una proposición económico-sexual que puede salvar financieramente a la isla.

-A: En nuestras sociedades ¿cree que somos tan desgraciados como amorosamente frustrados?
-H: Vivimos entre “alguaciles psiquiatras” y policías del “hay que hacerlo todo”... Frente a nosotros hay miles de millones de individuos que sólo pueden vender su cuerpo. ¡Es una situación ideal de cambio!

-A: ¡En un alboroto contenido de miserias! La Ilíada es una historia divina y humana (como Plataforme) cual fatalidad de la existencia irónica.
-H: Recuerde que el personaje central de Lanzarote escribe al narrador: “La sexualidad es una potencia superior... He decidido hacerme religioso renunciando a una forma de libertad individual... Sé que el mundo lo interpretará como un dramático fracaso personal”.

-A: Lo verdadero no es verosímil a pesar de que lo verosímil no es la verdad.
-H: Llevamos en nuestros adentros a un traidor: la vanidad que desaparece a la sombra de Dios.

-A: Seguramente se puede llegar al conocimiento tras caer en el abismo. Y como la realidad es una impostura y el mundo una ilusión, los cofrades del “policía humanista” de uno de sus libros organizan orgías pías. Participan en familia de este erotismo sagrado y sin consideraciones de edad, sexo o lazos de familia.
-H: Podemos soñar contra la lógica y contra el propio pensamiento. Los ancianos disponen de la belleza y de la gracia porque se acercan a Dios.

-A: Hoy la falsificación sienta plaza de autenticidad en el mejor de los mundos virtuales. Las últimas páginas de Plataforme acontecen en el futuro, como sucedió ya en Las partículas elementales y en Lanzarote.
-H: No creo que ningún crítico haya hecho hincapié en este salto temporal significativo.

-A: Los trotamundo no lo vieron y los otros sólo pueden visitar las sombras del vacío. Pero la literatura es el espejo de la época.
-H: Plataforme apareció en las librerías 18 días antes de la destrucción de las Torres Gemelas...

-A: ... del Martes de Cenizas. En medio de la información desinformadora el escritor, como dice nuestro amigo Kundera, ejerce el don de observación y tiene el deber de transmitirnos sus risas y sus incertidumbres.
-H: Sólo el silencio es asesino, racista y obsceno; se calla, incluso en las familias, para mejor expoliar a los indefensos y matar a los ancianos.

-A: Cuando el novelista, usted, alcanza el arrabal extremo de la lógica, el mundo comienza a crearse a su imagen y semejanza.
-H: El eslabón frágil de la sociedad musulmana es el chocho (la chatte en francés): es el valor estratégico.

-A:Lo débil del débil es el sexo del“sexo débil”.
-H:Un misil bien dirigido podría destruir para siempre la piedra negra de la Meca.

-A: Esto es la peor provocación. 
-H: A mi abuela le horrorizaba el escándalo. Como a mí me horroriza hoy. Soy un hombre de orden.No puedo imaginar una sociedad viable sin el eje de una religión.

-A: ¿Sueña con un gobierno mundial anclado en la bondad y la fraternidad? Los precursores no nacen para las pompas, sino el halagador.
-H: Una sociedad regida por los principios de la moral duraría tanto como el universo.

-A: Y, sin embargo, se le tacha de “negar al hombre”.
-H: Los neokantianos defenderán mis ideas cuando concluya el reflujo (¡y el embrujo! añado) del pensamiento nietzchiano.

-A: A Grothendieck, René Thom, Hawking, Prigogine, Trinh Xuan Thuan, o a los filósofos, artistas y científicos preocupados por la trascendencia ¿qué les pediríamos?
-H: Que nos fijen las condiciones de una antología posible.

-A: De las propiedades del ser...
-H: Clément, ¡va a cambiar al mundo!

(Cuando estoy en la puerta, Clément, su perro, intenta convencerme con su mirada humana pero... ¿de qué?).

Articulo : http://www.elcultural.es 11/08/2012

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