dimanche 26 août 2012

Antonio V. PECCI/"Jorge Luis BORGES estuvo a punto de venir al Paraguay"


"Jorge Luis Borges estuvo a punto de venir al Paraguay"
Por Antonio V. Pecci

Libro definitivamente polémico, El otro Borges & Fani, su ama de llaves, de Armando Almada Roche, arroja luz sobre la vida íntima de Jorge Luis Borges. El autor conversó con el Correo Semanal.

Escritor y periodista inquieto, Armando Almada Roche logra en su nuevo libro, El otro Borges & Fani, su ama de llaves, editado por UniNorte, darnos un retrato muy logrado del gran escritor en la intimidad de su vida cotidiana, como solo puede hacerlo quien lo conocía muy bien.

En ese sentido, los testimonios logrados a través de dos años de conversaciones con Epifania Úveda de Robledo, conocida por la familia Borges como Fani, sirven para definir un retrato de los amores y los odios del autor de El libro de arena, El aleph y otras narraciones espléndidas que recorren el mundo. Una visión descarnada de la vida del escritor más afamado de la Argentina, y quizá de Latinoamérica.

--¿Cómo pudiste lograr que la antigua ama de llaves de Borges te abriera el arcón de sus recuerdos?
--La familiaridad y la confianza que me brindó Fani se debieron a que teníamos una amistad profunda desde 1976, fecha de mi primera entrevista con Borges. A ella, como correntina, y a mí, como paraguayo-argentino, nos unía el guaraní. Ella fue siempre reacia a las entrevistas. Sin embargo, conmigo rompió el silencio y contó secretos que no contó a nadie, ni siquiera a Alejandro Vaccaro, biógrafo del célebre poeta.

--A Borges, dice ella, le gustaba escuchar el guaraní.
--Sí. Cuando Borges fue a pasar una temporada en Austin, Texas, el paraguayo Pablo Max Ynsfrán, profesor de dicha universidad, le hablaba del guaraní y le hacía escuchar guaranias y polcas. Y eso le gustaba. Y en el 75, los sobrinos Torre-Borges, hijos de su hermana Norah, buscaron el árbol genealógico y encontraron que Borges descendía de Domingo Martínez de Irala.
De allí viene su amor por el guaraní. Estuvo a punto de venir al Paraguay hacia 1981. Él quería venir a Paraguay. Yo lo iba a traer y tomé contacto con Osvaldo Gonzalez Real y el Arq. José Puentes. Pero María Kodama le dijo que no, porque en Paraguay no se le iba a pagar en dólares a Borges y a ella un cachet aparte. A ella le gustaban "los verdes".

--Vos lo conociste a Borges. ¿Lo visitaste varias veces?
--En el 76 fue mi primera entrevista con Borges. Se estaba por producir el golpe militar. Y luego, en varias oportunidades, le grabé varias horas más. Fani me abría la puerta y ahí se abrió la amistad con ella. Que luego continuó con encuentros con ella, apoyos económicos que le dábamos los amigos cuando quedó en la pobreza, en los festejos de su cumpleaños.

Varias veces lo acompañé a Borges por las calles. Le gustaba escuchar a la gente que lo saludaba. No le gustaba ser ostentoso, usaba trajes gastados. María Kodama fue la que lo vistió con trajes buenos... Él estaba en la literatura.

Vida sexual y amores platónicos

--Es sorprendente saber que Borges no conoció la experiencia de la relación sexual.
--María Esther Vázquez, en su libro La memoria de los días, cuenta que, estando en Mar del Plata, Borges se desnudó para cambiarse de ropa, en la playa, y Victoria Ocampo, que lo vio, dijo: "Qué buen instrumento tiene". Con Ulrika, como con otras novias, no tuvo relación tampoco. Tenía más bien un amor platónico.
Y eso lo hizo indefenso, débil. Su siquiatra afirmaba que el padre, cuando vivían en España, lo llevó a iniciarse sexualmente con una prostituta y que eso lo traumó.

--Sobre su muerte en Ginebra, Fani afirma que él no quería ir. ¿Hay otra fuente que avale esta versión?
--María Kodama dice que él quería. Pero Fani afirmaba que Borges no quería ir, que deseaba morir en Buenos Aires, que lloraba y decía: "No tengo carácter...". Y va presionado por la Kodama. Y muere en Europa, lejos de la familia y de los amigos.

--La madre, Leonor, que vivió casi cien años, fue su gran amparo...
--Según su siquiatra, él tenía una dependencia muy grande, una especie de "complejo de Edipo". Pero la madre era su gran apoyo, le pasaba los originales a máquina y le brindaba contención en sus crisis. Ella justificaba ese apoyo diciendo que era ciego y que su deber era cuidarlo.

María Kodama, Borges y Fani

--¿Cómo es que María Kodama y Borges se casan en Paraguay?
--Según otras fuentes, y los diarios de Buenos Aires, fue en la época de Stroessner, en mayo de 1986. Ella recurrió al embajador paraguayo que estaba en Suiza y este le hace todos los contactos para que en un pueblito del interior, Colonia Rojas Silva, en el Juzgado le confeccionasen el acta matrimonial de casamiento por poder.

Algo que se decía que no tenía validez, pues Borges se había casado legalmente con Elena Astete y no había divorcio total en la Argentina. Pero con eso en la mano ella se hizo un segundo testamento, donde deshereda a Fani. Desconozco los vericuetos legales. El casamiento de María Kodama con Borges es fruto de la dictadura de Stroessner. Y así ella se queda con todo. Y la deja afuera a Fani, a quien Borges le había otorgado, en el primer testamento, el cincuenta por ciento de sus bienes. Pero la Kodama lo tenía amenazado con el abandono. Era ciego y muy dependiente. A Fani la dejó en la calle como a un perro, sin pagarle un centavo.

--¿Temés una demanda de María Kodama, a raíz de la publicación de este libro?
--Sí, es probable, porque ella se siente la dueña absoluta de Borges. Pero tengo las cintas grabadas y los documentos que me dio Fani. Así que puedo demostrar que esto no es un invento. Tengo las cartas originales de Ulrika. Así que ella pondrá sus abogados y yo los míos. Perdió los juicios contra Vaccaro y contra Alifano, por sus libros.

A esta altura de mi vida, ya estoy jugado. María Kodama no es la dueña de Borges. Puede ser la dueña de sus escritos, pero no de su memoria. Esta señora nunca escribió nada, solo vive a costa de las obras de Borges.

* Fragmentos del libro

Cena con Bioy Casares

El señor Borges, casi todas las noches, iba a cenar afuera: le agradaba salir, rodearse de buena compañía, y con quienes más salía era con los Bioy Casares. Habitualmente cenaba en la casa de estos amigos o en el Hotel Dorá o en la Confitería Saint James. Cuando vivía la señora Silvina, el señor Adolfito lo venía a buscar o mandaba a su chofer y lo llevaban a cenar a su casa, Después de la medianoche lo traían. Eran como hermanos. Pero, cuando volvía, él iba al dormitorio de doña Leonor, se sentaba en la cama y hablaba con ella.

Morir en Ginebra

¿Con qué derecho se decidió el entierro en Ginebra? Dicen los abogados que la convivencia da atribuciones y yo aseguro que el señor Borges y María Kodama nunca vivieron juntos. La convivencia se limitaba a los viajes, a las estadías de hotel, en las que, de todas maneras, siempre usaban cuartos separados. El casamiento que tuvieron por correspondencia es trucho, nulo. No sirve. Pero María Kodama con la fuerza poderosa del dinero lo hizo valer.

1922

"En el momento en que usted nacía --me diría el señor Borges años después--, ocurrieron hechos significativos. Por ejemplo: apareció en París el Ulises, de James Joyce, una novela maestra de un escritor irlandés; en Egipto, el egiptólogo británico Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón; y Benito Mussolini, creador del fascismo, al frente de sus camisas negras, marchó sobre Roma".

La herencia

Un 28 de agosto de 1979 --cuatro días después de su cumpleaños--, el señor Borges me dijo: "Fani... la he nombrado mi heredera. Se lo merece, por los servicios prestados a mi madre y a mí".

Lo miré asustada y le pregunté: "¿Qué?". Y el señor Borges, mirando hacia donde venía mi voz, serio y firme, repitió: "La he nombrado mi heredera. Está en mi testamento". Me quedé helada (...). Sin embargo, el 22 de noviembre de 1985, en un segundo testamento, el señor Borges dejaba todo a María Kodama y a mí, 2.500 australes (hojarasca sin valor, ya que era un dinero que se devaluaba constantemente).

* Breve perfil de Almada Roche

Es un escritor argentino-paraguayo, quien despliega su trabajo entre Buenos Aires y Asunción. En los últimos años ha dado a conocer libros como Gabriel Casaccia, el padre de la novela paraguaya (1989); Augusto Roa Bastos, la figura de un genio (2006) y Josefina Plá, una voz singular (2010). Como periodista ha desarrollado labores en La Opinión, La Prensa, La Nación y Clarín, de Buenos Aires. Actualmente colabora con la revista Noticias del país vecino. Tiene publicados libros de cuento como La llaga perfecta, Sapucái y la novela Paraguayo busca trabajo en Buenos Aires. Ha recibido, entre otros, el Primer Premio de Cuentos de Derechos Humanos, por vía de un jurado integrado por escritores como Beatriz Sarlo, Juan José Manauta y José Pablo Feinmann. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas.

Articulo: http://www.ultimahora.com 25/08/2012