dimanche 26 août 2012

Berta ARES/ Lila AZAM ZANGANEH: “Escribir ‘El encantador’ ha sido como bailar un tango con Nabokov”


Lila Azam Zanganeh: “Escribir ‘El encantador’ ha sido como bailar un tango con Nabokov”
Por Berta Ares

«¿Por qué leer este libro o cualquier otro?», se pregunta Lila Azam Zanganeh en el prefacio de su libro. Y continúa: «Siempre me han horrorizado la lectura y los libros». Extraña esta afirmación en boca de una avezada lectora, que además es escritora. ¿Es una contradicción? No, es un eco literario. Lo sé porque me cuento entre los afortunados que hemos asistido al ciclo Mons de ficció a escucharla. “Me horrorizan las lecturas –nos explica- pero lo digo como referencia a Claude Lévi-Strauss en Tristes Trópicos («Odio los viajes y los exploradores. Y he aquí que me dispongo a relatar mis expediciones»). Con esto quiero decir que nunca estamos sólo en una obra. Estamos siempre en diálogo con otros autores y otros siglos”.

Así es, la novela que acaba de publicar la joven escritora y teórica literaria (parisina de origen iraní con residencia en Nueva York, para más señas), es el relato de una aventura, es una invitación hacia otros mundos, hacia otras novelas, y rinde un apasionado homenaje a la literatura y a Nabokov, su maestro.

El encantador. Nabokov y la felicidad (Duomo, 2012) es una novela de formación, en la que Lila Azam Zanganeh se pega a la voz de su maestro, y se convierte en su compañera soñadora que observa cada mínimo detalle del mundo inventado por él. De él también aprende, por cierto, a mentir: “Me encantó mentir –dice-, en el sentido de hacer ficción. Mentir como subversión. Todos mentimos. Por ejemplo, Nabokov decía que era un poco homosexual con respecto a los traductores, decía que los quería sólo hombres, odiaba a las traductoras mujeres. Sin embargo, durante mucho tiempo tuvo dos traductoras mujeres. Él también mentía. Los escritores siempre mentimos”.

Con Nabokov, Lila Azam Zanganeh comparte la experiencia del exilio. Como él, encuentra la felicidad en la observación y en la ficción, capaz de transformar la percepción y lograr una redención por la estética: “En la ficción –explica- se juega algo de esencial que puede empujarnos hacia la vida”. Yo leí su libro de un tirón, de cabo a rabo; y lo encontré brillante. Es un singular retrato literario de Nabokov («De modo que, en definitiva, la verdadera biografía de un escritor debía limitarse a la historia de su estilo») mezclado con la vida de la autora, sus recuerdos, sus emociones, y su entusiasmo por participar en un mundo de palabras y luces de conciencia.

Trazas el retrato de Nabokov, desde la admiración y la irreverencia. Has creado un espacio común en el que el escritor encuentra al lector, y el lector al escritor.
Para mí ha sido como bailar un tango con Nabokov. El encantador es un baile, a veces con acrobacias, en un espacio creado con el movimiento en círculos del baile. Nunca, ni durante un segundo, he pensado que yo estuviera a la altura de Nabokov pero durante sólo un momento, que es el momento del libro, nos miramos los dos a los ojos. Y esto forma parte del juego, de esa irreverencia que también implica un sentido de alegría. En esta irreverencia hay una actitud muy alegre y un poco subversiva, y se crea un espacio de felicidad, que además es el sentido y el contenido del libro.

Y mientras bailas, le dices: “Te quiero, pero necesito distancia y ser crítica. Así pues te trataré como a un objeto”.
Sí. Exactamente. Hay que hacerlo, es la única manera de no asfixiarse. Pienso que sólo podemos amar bien si lo hacemos con una cierta distancia, especialmente cuando sabes que probablemente, quizá, alguna loca parte de ti se quede enamorada en el momento de acabar el baile y de tener que dar marcha atrás. Por un momento tienes que decirle, y que decirte a ti misma, amar está bien, pero… En francés tenemos una frase, qui aime bien châtie bien, es decir, quien ama también castiga, y hay un poco de esto. El amor es también dificultad y creo que lo hace más excitante, más interesante, realmente intelectual.

Habrás tenido que enfrentarte a una larga lista de amantes.
Desde luego, este ha sido un gran problema. Además, los amantes de Nabokov son muy celosos, porque todos tienen relaciones muy sugestivas con él. Hay varios que enviaron cartas al matrimonio Nabokov cuando aún vivía, sin obtener respuesta y todavía están muy enfadados. Otros que han imaginado encontrar a Nabokov, o que han soñado con él. Somos muchos los nabokovianos que hemos hablado o soñado, o como yo, entrevistado a Nabokov.

En este sentido, sí, el contexto era peligroso. Porque escribir algo así, bailando con el autor… Algunos decían, “¡Eh!, párate, este es mi autor”. Pero tengo que decir que estoy como en un estado de estupor, porque sólo uno de estos amantes se ha vuelto un poco malo, pero sólo uno. Todos los demás han sido muy generosos. Incluso el biógrafo de Nabokov, Brian Boyd. Y esto para mí es como una chispa de gracia.
No sé por qué, pero se ha producido un pequeño milagro, porque el libro al principio tuvo muchos problemas para existir. Para empezar, como soy una mujer de origen iraní sólo querían un libro que hablara de mi origen, una true story. Actualmente en EE. UU todo el mundo busca novelas basadas en hechos reales, pero ¿por qué tendría yo que escribir sobre mí, si de todo lo que tengo en mi vida, lo mejor, es la imaginación?

Pero tuve la fortuna de trabajar con una estupenda mujer, una agente excepcional, Nicole Aragi, que me dijo “No vamos a transformar el libro en un libro comercial y no pasa nada”. No era cuestión de vender, y para mí siempre ha sido muy importante mantener esa integridad del libro. Por fin, después de un año y medio, encontramos un editor americano y otro inglés, y eso para mí fue un pequeño milagro, porque sucedió tras la primera crisis financiera, que también afectó al mercado editorial, y aun así pude mantener la integridad de mi libro, contar con una editorial que tiene nueve casas editoras en todo el mundo, y además, ¡lidiar con una serie de amantes nabokovianos muy celosos!

La literatura como alfombra mágica para cruzar el espejo de la imaginación. Como Lewis Carrol y Nabokov, apelas al lector creativo.
Totalmente. Esta mañana di una charla a estudiantes de 18 y 19 años de la Universitat de Barcelona. Traté de explicarles por qué la lectura es tan importante. Traté de convencerles de las ideas de Nabokov, quien realmente creía que la lectura es un proceso subjetivo, no objetivo. Cuando, por ejemplo, leemos Ada o el ardor, tú y yo no vamos a visualizar Ardis de la misma manera. Hay tantas versiones de Ada como lectores en el mundo. El lector tiene que pasar por el espejo de la ficción, de la imaginación, y aterrizar en un mundo que es completamente Alice (Alicia en el país de las Maravillas);  que ya es un mundo creado por el escritor y el lector, a la vez, al mismo tiempo. Y eso es mágico, extraordinario. Me encanta la imagen de un relato de Nabokov, se titula La veneciana, en el que un niño tiene un cuadro sobre su cama, al final el niño entra en la pintura y se va. Esto es exactamente lo que la lectura representa para mí, y lo que implica ser un lector creativo. Un lector que, al final, una noche cruza la pintura y se aleja.

“Leemos para renovar el encanto del mundo” dices en tu libro.
Leemos para aprender a observar el mundo, y esto nos lleva a renovar el encanto del mundo. Leer es una llave para la felicidad. En este re-encantamiento hay un continuo enamorarse. Y nada, nada puede estropearlo, nada impide ese enamorarse de nuevo, y siempre se siente como un primer amor y crees que no volverá a suceder, pero entonces leemos un nuevo libro y vuelve a suceder de nuevo. La literatura representa un constante sentirse enamorado una y otra vez. Un obsesivo sentimiento de alteridad innata.

La manera en la que juegas con la ‘veracidad y la ficción’ me ha recordado a Sebald.
Ah sí, sí. La verdad es que me lo han comentado pero no, nunca lo he leído, aunque tengo que conocerlo. ¿Cuál me recomiendas? (Le recomiendo Los emigrados).

Coincido contigo en que Lolita es un testimonio de imposibilidad y de conciencia de pérdida. Sólo podemos regresar a ese reino de Annabel Leigh (y de Annabel Lee) a través de las palabras.
Así es. Y todo Lolita es un intento de recuperar ese momento perdido. Lolita podría no haber existido nunca, lo que importa es ese intento vital de dar marcha atrás e ir hacia ese encuentro con Annabel Leigh que no tuvo lugar, hacia ese paraíso perdido, casi perdido y encontrado, o quizá las dos cosas a la vez. Un loco intento de recuperar el pasado.

Ahora trabajas en una novela titulada The Orlando Inventions. ¿Puedes avanzarnos algo?
Es un libro muy diverso que no tiene nada que ver con Nabokov y transcurre durante 14 siglos, ¡del siglo VIII al siglo XXI! Son cuentos, es una genealogía literaria y también amorosa. Son cuentos de amor.

¿Veremos la sombra de Nabokov en tu próximo libro?
Ojalá que no. Pienso que siempre me acompañará algo de Nabokov, pero estoy tratando de desprenderme de él, de abandonarle. Es tiempo de irse, ya sabes. Tiempo de crecer. Es un paso importante que tenemos que dar los escritores, ser capaces de decir adiós a alguien que ha sido nuestro maestro, y hacer nuestro trabajo a nuestra manera. A veces intenta salir, y grita desde el armario, pero procuro tenerlo encerrado. (Ríe).

¿Qué banda sonora le pones a la obra de Nabokov?
Me encanta, me encanta que me lo pidas. Bueno, Nabokov odiaba la música, pero qué le pondría a Nabokov… ¡Oh, genial!, quizás la No. 2 de Shostakovich. Que es preciosa. Es música clásica, pero se llamaJazz Symphony. (La tararea con entusiasmo y acaba la entrevista).

Berta Ares
*Nota de la entrevistadora:
Los escritores, de tanto escribir ficción, se acostumbran a la mentira. Pero la sagaz entrevistadora advierte al despierto lector de que efectivamente Nabokov y Lila no bailaron un tango, sino un vals (que se llama Jazz). Prueba a escucharlo mientras lees el Índice.

***
¿Qué es la Felicidad para Nabokov?
Nabokov tiene una definición preciosa que yo uso en algún momento del libro y que dice así “It’s consciousness at the end of the day”. Es conciencia -en el sentido de conocimiento y lucidez- al final del día.  Y esta concienciaes como una ventana abierta de par en par a un paisaje iluminado en la noche del no ser  (“It’s like a window wide open on a sunlit landscape in the night on non being”).

Es lograr un estado de despertar, de lucidez. Es emocionante. La meditación y el yoga son ejercicios que también tratan de llegar a un estado de despertar, salvo que yo prefiero esta toma de conciencia que pasa por no dejarse llevar, sino que conecta profundamente con los pensamientos a través del lenguaje y de las palabras. Así que, al final, la felicidad es la conciencia que captamos a través de esas palabras. Es un conocimiento mágico, un poco místico, que se produce gracias al poder de las palabras a través del tiempo, un tiempo casi parado pero que pasa; y te sientes como un pequeño superhéroe sentado en tu propio escritorio. Pero es un poderoso despertar.

La memoria conserva el tiempo en el hueco de las manos. ¿Esta frase es tuya o de Nabokov? Llega un momento en que ya no sé a quién leo.
(Se ríe) ¡Claro!, está hecho aposta, para fundirme con la manera de escribir de Nabokov. Hay veces que, como se produce ese contagio, ni siquiera yo recuerdo qué es mío y qué es de él (es broma). Forma parte de este espíritu de juego e irreverencia.
Pero, sí, así es, esta frase es mía. Está relacionada con lo que Nabokov llamaba cápsulas de conciencia. Para llegar a esa conciencia que es conocimiento, sólo tenemos palabras y la memoria. Y la memoria y las palabras funcionan ambas mano a mano. Sin palabras, la memoria sería solamente una visión, que ya es precioso, pero con las palabras además ocurre algo muy especial, y es que podemos fijar la memoria, y al leer, darle vida otra vez. Y este es el talismán de la escritura.


ÍNDICE
El encantador es el relato de una aventura. Cada capítulo es una idea de felicidad. Y el libro se desarrolla mediante quince variaciones al estilo de Alicia; deambula por sitios donde, a veces, el principio y el fin son una misma cosa y donde el menor desvío puede conducir hasta un reluciente espejo
(texto que da fin al Prefacio).

CAPÍTULO 1. La desmesurada felicidad de un soñador
(En que el autor muere dejando un libro inacabado y el lector emprende una búsqueda póstuma para dar con él).
CAPÍTULO 2. La felicidad en el fulgurante brillo
(En que el autor recupera el tiempo pasado y el lector saca un espejo).
CAPÍTULO 3. La felicidad, o al menos una parte de ella
(En que el autor se encapricha terriblemente y el lector acaba por volverse una suerte de sabueso).
CAPÍTULO 4. Un estallido de felicidad
(En que el autor habla de lo único real en el mundo y el lector se muestra bastante locuaz).
CAPÍTULO 5. Resumen de la felicidad de seis personas
(En que el autor y otros se enamoran locamente y el lector se queda dormido).
CAPÍTULO 6. La felicidad al otro lado de un abismo transparente
(En que el autor pierde todo lo que poseía y el lector se sale por la tangente).
CAPÍTULO 7. La felicidad, en sentido contrario a las agujas del reloj
(En que el autor da forma al paraíso y el lector se arroja de cabeza dentro).
CAPÍTULO 8. Expresar la felicidad: una guía práctica
(En que el autor garabatea, eufórico, y el lector espía por encima de su hombro).
CAPÍTULO 9. Diversos detalles sobre la felicidad
(En que el autor exhibe sus dotes literarias y el lector se luce con sus perspicaces comentarios).
CAPÍTULO 10. Felicidad: abril en Arizona
(En que el autor descubre unos Estados Unidos de ensueño y al lector le conceden una entrevista exclusiva).
CAPÍTULO 11. Felicidad natural y antinatural
(En que el autor se deleita con las maravillas de la naturaleza y el lector se propone imitarlo).
CAPÍTULO 12. Incursión del lector en la felicidad
(En que el autor se retira a un segundo plano y el lector asume audazmente el protagonismo).
CAPÍTULO 13. Momentos decisivos de la felicidad
(En que el autor utiliza palabras chispeantes y el lector las asimila una a una).
CAPÍTULO 14. La felicidad del otro lado del espejo
(En que el autor atisba más allá de los límites de la vida y el lector echa una furtiva mirada de soslayo).
CAPÍTULO 15. Partículas de felicidad
(En que el autor descubre mil matices de luz y el lector se rencuentra con él).

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...