dimanche 19 août 2012

Randy KENNEDY/ Robert HUGHES, El crítico de arte de escritura elegante y conflictiva


FALLECIMIENTO «El crítico más famoso del mundo»
Robert HUGHES, El crítico de arte de escritura elegante y conflictiva
Por Randy KENNEDY

Robert Hughes, fue un elocuente y combativo critico de arte e historiador que vivió con estilo operático y escribió con un sentido de autoridad mas cercano a Zola o Ruskin que a su propio siglo.

De un físico similar a Hemingway y las vocales redondeadas características de su país natal, Australia, Hughes se convirtió en una presencia tan familiar en la televisión como lo fue en la prensa escrita, durante sus tres décadas en la revista “Time”. Ahí fue el principal crítico de arte y, a menudo, un flagelo tradicionalista  durante una época en la que los movimientos artísticos se fraccionaron hasta volverse irreconocibles.

“The Shock of the New” (El impacto de lo nuevo), su documental en ocho partes sobre el desarrollo del modernismo desde los Impresionistas hasta Warhol, fue visto por mas de 25 millones de espectadores cuando se transmito por primera vez por la BBC y luego por PBS. El libro que Hughes hizo de dicho documental, descrito por Louis Menand, de la revista “The New Yorker” como una “impresionante obra critica”, fue inmensamente popular. En 1997, el escritor Robert S.Boynton lo describió como “el critico de arte más famoso del mundo”.

El método crítico de Hughes no consistía en tomar prisioneros. Era tan mordaz sobre los artistas que no cumplían con sus expectativas como delirante con aquellos que si, y su prosa solo parecía llegar a su máxima expresión cuando estaba enojado. Ya en 1993 describía la obra de Jeff Koons como “tan sobreexpuesta que no pierde nada al ser reproducida y no gana nada en el original”.

Con Andy Warhol, el artista más influyente de los últimos 40 años, no fue del todo desdeñoso –en una ocasión se refirió a él como el “Genet en pintura”- y con el tiempo su opinión se fue suavizando. Pero sostenía que Warhol sólo había tenido un par de anos buenos y que su sombra corrosiva sobre el arte contemporáneo había causado finalmente más al que bien. “La alineación del artista, de la cual uno oía habar tanto hace unos años”, escribió en 1975, “ya no existe para Warhol: su sociedad ideal se ha cristalizado a su alrededor y ha aprendido a amar su entropía”.

Por los artistas que admiraba, como Lucian Freud, apostaba heroicamente. Sobre un cuadro de él escribió en The Guardian en 2004: “Cada pulgada de la superficie debe ser ganada, debe ser argumentada a fondo y tiene huellas de curiosidad e inquisición. Por sobre todo, no da nada por hecho y exige como un derecho la participación activa del espectador”. “Nada de esto sucede con Warhol, o Gilbert y George, o cualquiera de los otros recolectores de imágenes y recicladores que infestan los bosques miserablemente elegantes de un posmodernismo ya decadente y machacado”.

“The Fatal Shore” (La costa fatídica) es el titulo de la historia épica de su tierra natal, Australia, que Hughes escribió en 1987. El critico dejo su país en 1964 y su reputación en él zigzagueaba entre héroe y traidor. El libro se convirtió en un best seller internacional.

Y siguió escribiendo prolíficamente y con una ambiciosa gama sobre temas muy queridos como Goya, Lucian Freud, la pesca, la historia del arte en Norteamérica, la ciudad de Barcelona y sobre si mismo, aun después de un accidente de auto en Australia en 1999 que casi le costo la vida y lo dejo con numerosos problemas de salud.

“Las cosas que no sabia”, un libro de memoria, fue publicado en 2006 y “Roma”, su historia muy personal sobre la ciudad que él llamaba “una enorme concreción de gloria humana y error humano” fue publicada el ano pasado. En sus memorias, Hughes fue tan poéticamente descriptivo acerca de su roce con la muerte como acerca del arte que amaba: “En un momento dado un escritorio, como un banquero. No hizo ningún gesto, pero abrió su boca y pude ver el fondo de su garganta que se distendió hasta convertirse en un túnel: la “bocca d’inferno” del antiguo arte cristiano”.

Hughes estudio arte y arquitectura en la Universidad de Sydney y se asocio con un grupo de artistas y escritores izquierdistas entre los que estaban Germaine Greer y Clive James, quien describió a Hughes durante aquellos anos como “el chico de oro”. Se dedico a la crítica como una actividad secundaria mientras pintaba, escribía poesía y hacia caricaturas para el semanario “The Observer”.

Tras su partida de Australia, paso un tiempo de formación en Italia antes de establecerse principalmente en Londres. Allí pronto se convirtió en un critico muy conocido, escribiendo para varios periódicos y lanzándose al glamoroso hedonismo del Londres de los años 60, una experiencia que lo confirmo en una especie de contra culturalismo –lo que no significa que él no haya disfrutado durante esos anos-. Como relata en sus memorias, estaba a tal punto bajo la influencia de las drogas que cuando lo llamaron de la revista “Time” para un trabajo, pensó que podía ser un truco de la CIA (escribió que había contraído gonorrea de su primera mujer, Danne Patricia Emerson, creía él, la había contraído, a u vez, de Jimi Hendrix.)

Posteriormente, Hughes vivió muchos años en Nueva York en un loft en el barrio de SoHo, cuyo floreciente, ambiente artístico a menudo ridiculizo.

El accidente automovilístico lo freno en gran medida y debió caminar con bastón, un duro golpe para el tipo de escritor que parecía casi siempre sentirse mas a gusto arriba de una moto o un bote de pesca que detrás de un escritorio. Pero siguió viajando, estudiando a fondo, escribiendo y apareciendo en televisión hablando con oraciones improvisadas casi tan logradas como las que escribía.

“Ningún critico podría haber pedido una mejor carrera”, escribió Christopher Hitchens en una critica de las memorias de Hughes.

Tal vez se pueda encontrar la mejor expresión sobre la motivación esencial de Hughes en sus propias palabras sobre Goya que, según contó, lo había obsesionado mientras se estaba recuperando de su accidente. Goya, escribió Hughes, fue un artista cuyo genio consistió en su “gran curiosidad sobre el animal humano y la profundidad de su horrorizada simpatía por él”.

Articulo: http://www.mer.cl 12/08/2012

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...