dimanche 16 septembre 2012

Augusto CASOLA/ Luis María MARTINEZ y su obra: Un ensayo crítico


Luis María Martínez y su obra: Un ensayo crítico
Por Augusto Casola

Un ensayo sobre la obra completa del autor de El trino soterrado se presentará este martes. Su autor nos habla de lo que es Luis María Martínez, un obrero de la palabra.

Cuando comencé este trabajo, no tuve en cuenta la magnitud de la obra desarrollada por Luis María Martínez, no solo en el campo de la poesía (lleva publicados 25 títulos), sino en el arduo trabajo de compilador, crítico y antólogo (8 obras), así como en el de impulsor de dos revistas: la Martiniana, que alcanzó 9 números, y Estudios, que llegó a la n.º 22.

Si bien mi intención inicial fue la de organizar un ensayo breve, de unas 20 páginas más o menos, vislumbré enseguida la posibilidad de encarar la obra, ya no como un estudio de crítica literaria ni como una antología, sino que, dadas las circunstancias y el lapso abarcado, que se inicia con Día primero, en 1955, hasta José Martí en Paraguay, en 2011, resultaba, además de ello, factible e interesante aventurar el experimento que, desde tiempo atrás, me viene dando vueltas en la cabeza: la elaboración del croquis de un bajorrelieve de la historia reciente de nuestro país, aprovechando para ello las circunstancias y los momentos en que Luis María Martínez escribió sus poemas.

Y hablo de ellos, en particular, porque es en la poesía donde Luis María Martínez encuentra sus determinantes y los expone con la fuerza de su palabra, para dejar en las páginas impresas toda la pasión que soportó y sigue soportando nuestro pueblo a causa de las hipocresías y mentiras a que le someten los gobernantes de turno.

En el grupo de los nobles

Al entrar a analizar su obra poética, considero oportuno asentar la idea de que mi sentido crítico no pasa por el tamiz de buscar falencias a una obra artística ni por cantar loas de fervor incondicional a cualquier cosa escrita por los elegidos pertenecientes a los círculos áulicos, tan frecuentes dentro de la pobre y mezquina mentalidad colonial que todavía hoy predomina en nuestra sociedad pacata, por el solo hecho de serlo.

Ese aspecto de la crítica dejo para los doctos que, investidos de la estéril solemnidad de quienes nunca fueron iluminados por la gracia --o la desgracia-- de la inspiración, pretenden ocupar un lugar a expensas de los elegidos de la fortuna o la causalidad, y en quienes se reiteran con cansadora persistencia, repitiendo una y otra vez lo ya escrito cien veces, para citarse con pedantería unos a otros, sin buscar a su alrededor algo más difícil, alguien que está ahí, pero que requiere el esfuerzo de un análisis exhaustivo de su obra y salvarlo del olvido.

Luis María Martínez pertenece al grupo de los nobles, y lo ha demostrado con la entrega de los dos volúmenes de El trino soterrado (1985, 1986) y la Poesía social del Paraguay (2005).

Soy un convencido de que existen dos clases de buenos escritores: aquellos que logran escalar la cumbre de su montaña, donde pueden respirar la gloria de su grandeza, y tras hacerlo, no les resta sino el camino del descenso, dado que en la brevedad de una vida solo es posible alcanzar una cima; otros, en cambio, se asemejan a esos nobles ríos de llanura que colmatan, tras cada crecida, los secos valles aluviales a los que fertilizan con sus aguas e impiden que se vuelvan zonas muertas y desérticas.

A este grupo pertenece Luis María Martínez, incansable forjador de palabras que generosamente se derraman y encienden las flores de la esperanza, para por fin cubrir todo el valle beneficiado, antes de que otra vez se marchiten y desaparezcan en la aridez de su destino.

* De trino soterrado al grito libertario
Por María Eugenia Ayala

En su largo derrotero literario, Luis María Martínez nos invita a transgredir el letargo del tiempo espejando el vitral de la historia de nuestro pueblo a través de su veintena de libros de profunda crítica social, evadiendo desde siempre las tijeras de la censura.

"Hemos hecho, al parecer, lo necesario e inevitable sin amputar la verdad y sin apuntalar la mentira", nos dice el escritor en su Antología de la poesía social paraguaya. Nada más preciso para definir la labor literaria de uno de nuestros más importantes y férreos escritores de contenido social.

La poesía, en general, suele estar asociada a la belleza de las palabras. La forma es clave en el impacto que tendrá un poema: siempre se trata de elegir el concepto preciso y ubicarlo en el lugar apropiado.

Esto no quiere decir que la poesía sea solo forma y nada de contenido: nada más alejado de eso. Hay que destacar que ciertas corrientes poéticas prestan una mayor atención a lo dicho en el discurso.

La poesía social

Una de ellas es la poesía social, tal como se conoce a un movimiento poético español que se desarrolló en las décadas del 50 y del 60. Su característica principal era la denuncia de las condiciones políticas tras la Guerra Civil y durante la dictadura de Francisco Franco.

En Latinoamérica, un pedazo del mundo que sufrió la pesada mano de innumerables dictaduras, también por tal motivo, dio muchos e importantes exponentes de la literatura social. Paraguay, de hecho, no ha sido la excepción y Luis María Martínez, uno de los principales exponentes.

"Muchos escribieron del país aherrojado por la opresión, del que vivió en cautividad en cárceles de soberbia piedra bruta y en medio de la brutal solemnidad de los verdugos. Mas los auténticos poetas sociales han sido pocos. Quienes se empeñaron en ser tales toda la vida, para transmitir el permanente sesgo de sus vidas (...)", dice Luis María Martínez en su Antología de la poesía social paraguaya, publicación con la que ha sido capaz de recopilar una importante mayoría de poetas que en algún momento de sus vidas han dejado su grano de arena a la lucha a la que convoca la poesía social en Paraguay.

Sorprendentemente, la abundancia de sus páginas nos da la prueba de que la historia paraguaya también fue escrita por la literatura social.

Los principios políticos y sociales de Luis María Martínez son completamente incompatibles con el prebendarismo y la corrupción. Su poesía como también su ensayística, a lo largo de todos sus libros, son siempre de denuncia, nos mantienen en el recuerdo palpable de un pueblo que sufrió desde siempre, nos hacen caminar, correr y transgredir los límites del tiempo, para que nunca olvidemos quiénes hemos sido, por qué somos y cómo seremos los paraguayos.
Luis María Martínez nos hace pensar hundiendo las manos en el baúl de la memoria de nuestras guerras, de nuestras dictaduras, y además nos enseña la enviciada presencia de la corrupción que aún no muere, en medio de un crisol de sentimientos y de emociones en este lento "crecer" de nuestra joven democracia, que nunca acaba de ser plena.

Un autor prolífico
Por William Baecker
Poeta

Pocos escritores paraguayos tan prolíficos como Luis María Martínez, a quien tengo la fortuna de tratarlo desde hace casi medio siglo, compartiendo el selecto grupo del mundillo literario. Selecto, digo, era antes, hace algún tiempo, cuando publicar un libro suponía cierta cultura, respeto, responsabilidad y, sobre todo, talento. Esas son virtudes que hallo en Luis María, poeta, ensayista, cronista y narrador de singular mérito. Cerca de una veintena de poemarios de fuerte tinte social lo distinguen de entre los vates contemporáneos. No menos punzantes son sus crónicas o ensayos, divulgados en libro o en revistas culturales. Imposible no citarlo como antólogo de la poesía social paraguaya, obra donde testimonia su profundo conocimiento sobre el tema.

Lo singular del caso es que, siendo un escritor que cultivó una fuerte denuncia política y social, en la mayoría de sus obras nunca fue "requerido" por la Justicia durante la dictadura. "No te preocupes", decía. "Ellos no leen nunca".

Articulo: http://www.ultimahora.com 03/09/2012