samedi 29 septembre 2012

Gustavo SANTIAGO/ El filósofo en su encrucijada


Pensamiento
El filósofo en su encrucijada
Por Gustavo Santiago  

Los cursos sobre Heráclito que Martin Heidegger dictó en 1943 y 1944 esclarecen el pensamiento presocrático pero resultan inquietantes por su cercanía con el nazismo

Probablemente Heidegger represente uno de los problemas más arduos para los estudiosos del pensamiento contemporáneo. Se trata de un problema compuesto por dos elementos: el nazismo y la genialidad. Si Heidegger hubiera sido un poco menos genial, si la filosofía del siglo xx hubiera podido prescindir de él, la polémica no habría tenido lugar. Pero, como su genialidad es insoslayable, lo que se ha intentado hacer fue minimizar su adhesión al nazismo. O, al menos, la influencia de ésta en su pensamiento. Ahora bien, mientras que en un texto como Ser y tiempo esa operación de limpieza puede resultar factible, en Heráclito, libro que reúne los cursos impartidos en 1943 y 1944, es poco menos que imposible.

El texto se inicia con una suerte de advertencia, que parece sugerir que Heidegger está a la defensiva: "quién sea Parménides y quién sea Heráclito, se determina únicamente por lo que Parménides y Heráclito han pensado. Esto no es posible saberlo por ?biografías'". No debe buscarse al pensador en su comportamiento, en su posicionamiento ante tal o cual cuestión coyuntural. Al filósofo se lo encuentra únicamente en su palabra; en la palabra dicha como expresión del pensamiento. Heidegger se refiere a los filósofos presocráticos. Pero no es para nada arriesgado afirmar que está indicando cómo hay que aproximarse a su propio trabajo. Quien pretenda encontrarse con Heidegger deberá desestimar su biografía y entregarse a su pensamiento: "La biografía de un pensador puede ser completamente correcta y, no obstante, permanecer no-verdadera la presentación de su pensar".

Heidegger está replegado. Pretende resguardarse bajo un doble manto. En primer lugar, el de los filósofos presocráticos. Ya ha hablado de Parménides en un curso anterior. Ahora le toca el turno a Heráclito. El filósofo alemán se siente a gusto paseándose por un lenguaje oscuro, enigmático; ensamblando textos fragmentados. El segundo manto protector es el del pensamiento. Heidegger parece sugerirnos que no tiene una vida digna de consideración. Si se ha transformado en una figura relevante no es por su vida, sino por su pensamiento.

Las referencias al mundo contemporáneo son escasas en los dos cursos. Pero no por ello menos inquietantes. Atendamos a algunos de esos pasajes en los que Heidegger se refiere a la situación que se vive en la Europa de 1943 y 1944. "El planeta se encuentra en llamas. La esencia del hombre se deshace. Una meditación sobre el sentido histórico del mundo sólo puede provenir de los alemanes, en el caso de que ellos puedan encontrar y preservar lo ?alemán'. Esto no significa una pretensión o una arrogancia, sino, al contrario, el saber de la necesidad de soportar una indigencia inicial." El filósofo se muestra alarmado. ¿Por la guerra? No. Su preocupación estriba en que el hombre vive en el olvido del ser. Por ello se pregunta: "¿Qué obstinación metafísica hace que su inesencia persista, empero, en el propio olvido del ser si, como parece, ni dos guerras mundiales fueron capaces de arrancar al hombre histórico de la ocupación ciega con el ente, de ahuyentarlo del pavor frente al olvido del ser y de colocarlo ante el ser en sí mismo?". El hombre se encuentra en plena noche, no confía en el ser, es incapaz de pensarlo. Está entregado al dominio del ente mediante la técnica. En esta encrucijada histórica lo inquietante no es sólo el presente, sino el futuro. ¿Cómo vislumbra el filósofo ese futuro? ¿De dónde podrá provenir una salida para la humanidad o, lo que para él es lo mismo, para Occidente? "Cualquiera que sea el modo y el contenido que pueda asumir el destino externo histórico de Occidente, los alemanes deben enfrentar aún la prueba más decisiva, en la que quizás sean probados contra su voluntad por los que no saben, para ver si ellos, los alemanes, están en consonancia con la verdad del ser, para ver si son suficientemente fuertes para traspasar la disposición hacia la muerte y salvar así el adorno inaparente de lo inicial contra la mezquindad espiritual del mundo moderno." Los alemanes van a ser probados por "los que no saben"; a su cargo tienen el "pensar inicial" amenazado por el espíritu moderno. "El peligro en que se encuentra el ?corazón sagrado de los pueblos' de Occidente no es el de una declinación, sino el de, en nuestra propia desorientación, rendirnos a la voluntad de la modernidad y dejarnos llevar por su corriente. Para que esa desgracia no acontezca serán necesarios en las próximas décadas los treintañeros y cuarentones que hayan aprendido a pensar inicialmente."

Faltan apenas unos meses para que, en 1945, tras la caída del régimen, y luego de comparecer ante una comisión evaluadora, Heidegger sea destituido de su cargo e inhabilitado para ejercer la docencia hasta 1951. Cuánto de ese futuro es capaz de leer el filósofo en los signos de su presente, en 1943 y 1944, es difícil de establecer. Porque, más allá de los pasajes mencionados, lo que se encuentra en estos cursos es un impecable y novedoso análisis de Heráclito y su logos que será retomado en la Carta sobre el humanismo escrita en 1946.

HERÁCLITO
Martin Heidegger 
El Hilo de Ariadna
Trad.: Carlos Másmela
456 páginas
$ 190.

Articulo: http://www.lanacion.com.ar 28/09/2012