dimanche 14 octobre 2012

Gianfranco HEREÑA RODRIGUEZ


La crónica, esa hija mala de la literatura
Por Gianfranco Hereña Rodriguez

La más fiel comparación la hizo alguna vez Juan Villoro.  El escritor y periodista mexicano, definió a la crónica como un ornitorrinco, un animal de extraña naturaleza que era capaz de aglutinar caraterísticas como la subjetividad de la novela y su capacidad de narrar, la veracidad del reportaje, el sentido dramático y circular del cuento, el juego de preguntas y respuestas de la entrevista, la variedad de voces del teatro, la primera persona de la autobiografía y el potencial del ensayo para argumentar y para asociar conocimientos.

El diario El País, menciona que se acaba de dar un encuentro financiado por la Fundación Gabriel García Márquez, en México. A ella, acudieron 80 reporteros y editores de Iberoamérica para hablar del ornitorrinco del periodismo, la crónica, sobre su esencia híbrida y sobre el paradójico estado en que se encuentra, a medias entre el prestigio cultural y la mendicidad editorial.

A propósito de ello, cabe mencionar que en nuestro país, el valor de este género ha sido revalorizado gracias a la voz de periodistas como Eloy Jáuregui, quien menciona:

“La crónica tiene el rigor del periodismo de investigación, la ligereza de la música, tiene el contenido de la pintura, las formas de la escultura, el volumen de la arquitectura. Es multidisciplinaria”.

Incluso Jáuregui ha tenido la osadía de publicar libros cuya piedra de toque ha sido la crónica. Entre esas publicaciones podemos resaltar “El Pirata”, “Usted es la culpable” y “Pa’ bravo yo”.

El congreso de la fundación de García Márquez, a propósito de publicaciones, dejó entrever que se está gestando cierto renacer del periodismo narrativo. En 2012, mencionaron que se publicaron las compilaciones Antología de la crónica latinoamericana actual (Alfaguara) y Mejor que ficción (Anagrama).

Sin embargo,  al mismo tiempo que la crónica gana prestigio en la cultura de América Latina, los espacios para publicar y las retribuciones no crecen de la misma manera. “Es más probable que un editor te pida un texto de 10.000 caracteres sobre el momento de la crónica que una crónica de 10.000 caracteres”, sentenció Caparrós, escritor y periodista argentino.

Articulo : http://lamula.pe 12/10/2012

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...