dimanche 21 octobre 2012

Pedro Pablo GUERRERO/ Camilo MARKS: “Todos los cuentos son extraordinarios”


RELATOS|Nueva antologia
Camilo MARKS: “Todos los cuentos son extraordinarios”
Por Pedro Pablo GUERRERO

El critico acaba de publicar una selección que demuestra, a su juicio, que “nuestros narradores y narradoras son tan buenos o inclusive superiores a los demas que publican en español”.

En sus 25 anos de critico, Camilo Marks ha asumido la tarea de separar la paja del grano, contribuyendo a formar eso que llaman la posteridad literaria. Leer mucho, seleccionar poco. Del critico al antologador no hay mas que un paso. Marks lo dio en 2002 con Grandes cuentos chilenos del siglo XX (Sudamericana), crestomatia reedidata en 2004 y ampliada en 2007. Bajo el alero de la misma editorial, ahora vuelve a espigar del género en Los mejores cuentos chilenos del siglo XX, que reune 25 textos y supera las 300 paginas.

-¿No es audaz el titulo del libro considerando que solo han transcurrido doce anos del siglo XXI?
-El titulo se debe a que creo a pie juntillas en la profecia maya, según la cual el mundo desaparecera esta ano, de modo que, con modestia, quise dejar un testimonio para los arqueologos del futuro remoto. Bromas aparte, cualquier titulo seria largo, absurdo o vago, de modo que acepté este que, usando tu palabra, me parece audaz y algo provocativo. Por supuesto, si estuviéramos en el ano 2099, la cosa seria muy distinta. Y contestando derechamente a tu pregunta, si, pienso que los 25 cuentos de esta selección son los mejores en los pasados doce anos y lo digo porque, en la practica, leo, y muchas veces critico, todo o casi todo lo que se publica en el pais.

-En la antologia anterior usaste una expresión menos superlativa: “Grandes cuentos chilenos del siglo XX”.
-Esa antologia fue una pesadilla y en muchas, muchisimas ocasiones, pensé que no saldria. Todavía recuerdo las tardes tomando café con German Marin, en esa época mi editor, quien trataba de darme animos, sin estar tampoco convencido, porque las dificultades con los derechos de autor, con los herederos, con agentes literarios, parecian insuperables. Con este trabajo, en cambio, todo ha sido coser y cantar. Cada autor acepto enseguida, fascinado, inclusive hubo quienes me ofrecieron varios cuentos para elegir. Supongo que eso se debe a que confian en mi y saben que no los voy a dejar mal parados.

-¿Te cuestionaste el hecho de hacer una selección a partir de dos fuentes distintas: libros publicados y cuentos inéditos que te enviaron sus propios autores?
-No, en absoluto, porque desde el inicio tuve in mente relatos inéditos. Por ejemplo, “Fantasia”, de Zambra, o la extraordinaria fabula de Sergio Gomez, que conoci como manuscrito en un concurso. Sin embargo, los textos inéditos son apenas cinco, de un total de 25, y no tengo ningun problema en decir que queria, a como diera lugar, tener piezas de Maria José Viera-Gallo, Patricio Jara y Diego Zúñiga, por lo que se las pedi directamente. Asi que no hay dos fuentes distintas, sino una eleccion a partir de muchos libros de cuentos ya publicados y un exiguo numero de historias desconocidas. Lo que si resulto arduo fue escoger entre las colecciones del género breve que han aparecido en estos 12 anos, porque son incontables.

-¿Te pusiste un limite de relatos a incluir?
-No hubo absolutamente ningun limite, salio asi porque si. Por supuesto, podrian haber sido mas, pero, en tal condicion, tendriamos un tomo inmanejable, que fácilmente podria haber llegado a las 700 paginas, lo que no aguanta ninguna editorial del mundo, sin contar con que el precio seria astronomico.

-¿Fijaste una edad maxima para los autores?
-Realmente no sé cuantos anos tienen, por mencionar a un par, Claudia Apablaza o Roka Valbuena. Claro que hubo un criterio predominante: escritores que se dieron a conocer en lo que va corrido del presente siglo, que comenzaron su carrera en estos anos. Las excepciones son Andrea Maturana y Sergio Gomez, dos creadores notables que publicaron en la década de 1990.

-¿Cuántos relatos descartaste?
-Muchos, quizá demasiados, pero un proceso que implica escoger, siempre termina teniendo algo de arbitrario. Como sea, son bastantes más que los 25 que se incluyeron. En Chile hoy se lee poquísimo, por no decir nada, pero la grafomanía es rampante.

-¿Hay narradores que no quisieron participar o que no pudieron hacerlo por cuestiones de derechos de autor?
-Categóricamente, no hay autores que se negaran a participar; al revés, creo que muchos más habrían querido estar. Tampoco hubo problemas de derechos de autor. Además, con ninguno fue necesario acudir a esa peste que son los agentes literarios. Claro que me hubiera gustado tener cuentos de Nona Fernández, Carla Guelfenbein, Marcelo Mellado, Marcelo Leonart, Pablo Simonetti, Alejandro Cabrera o Kato Ramone. En fin, la lista es interminable, pero, insisto, el libro habría salido enorme.

-¿Cuáles son las grandes diferencias entre los cuentistas de esta antología y los de la anterior?
-Definitivamente no hay punto de comparación, y eso no tiene nada que ver con la calidad, sino con el hecho de que la literatura ha cambiado muchísimo. Mi antología anterior tiene cuentos de autores que publicaron hace 100 años o de otros consagrados y clásicos, como Gana, Brunet, Barrios, Coloane o Donoso. Yo diría, a simple vista, que la mayoría de los narradores de esta crestomatía tiene otras influencias, tanto literarias como extraliterarias: la cultura pop, el cine, la televisión, el rock, la publicidad. Cuatro relatos poseen temática gay; varios transcurren en lugares como Tokio, Nueva York, La Haya, Barcelona; la mayoría refleja situaciones límite o parodias librescas; hay una variedad inmensa de aproximaciones a lo que es escribir un cuento, desde el monólogo interior, hasta el estilo de un artículo periodístico, una memoria.

- ¿Quiénes son los autores que te parecen más talentosos?
-Me es total y absolutamente imposible decirlo, porque te darás cuenta de que todos lo son. No hay ni un relato que me parezca mejor que otro y lo digo en serio. Desde luego, hubo autores y autoras que me impactaron, sobre todo en la fase final de preparación del libro. Solo por la vía ejemplar, diré que quedé deslumbrado por tres escritores muy jóvenes y genuinamente talentosos, Benjamín Labatut, Juan Pablo Roncone y Pablo Toro, pero hace diez o doce años que me dura la admiración por los cuentos de Gómez, Maturana, Marcelo Simonetti, Valbuena, Meruane y, en fechas recientes, por los de Colil, Viera-Gallo o Nicolás Poblete. Sin embargo, lo reitero: todos los cuentos son extraordinarios.

-¿Por dónde crees que podría venir el debate que anticipas al final del prólogo?
-La verdad es que no creo que haya nada parecido a debate, porque en Chile hace demasiado tiempo que no hay polémica o controversia de ninguna clase, ya que no podemos considerar tales a las pataletas que duran un rato. Sí creo que habrá gente que criticará el libro leyendo únicamente el prólogo, porque eso mismo ocurrió con mi otro trabajo antológico: la flojera, la irresponsabilidad y la prepotencia de ciertos individuos es inconcebible. Estoy ciento por ciento seguro de que habrá personas y personajes que ejercen un grado de influencia -relativo, es cierto- que leerán este libro y, en lugar de escribir lo que les parece, guardarán un silencio hermético.

Articulo: http://www.mer.cl 14/10/2012