dimanche 28 octobre 2012

T. KOCH / W. MANRIQUE SABOGAL/ J. MARIAS: “Si hubiera estado el PSOE en el poder habría hecho lo mismo”


Marías: “Si hubiera estado el PSOE en el poder habría hecho lo mismo”
Por T. KOCH / W. MANRIQUE SABOGAL

Las principales declaraciones del escritor tras rechazar el Premio Nacional de Narrativa

"Estoy siendo coherente con lo que siempre he dicho, que nunca recibiría un premio institucional. Si hubiera estado el PSOE en el poder hubiera hecho lo mismo". Estas son las primeras declaraciones del novelista madrileño Javier Marías, quien ha rechazado el Premio Nacional de Narrativa, que concede el Ministerio de Cultura.

Marías ha convocado una rueda de prensa en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, para explicar los motivos de este rechazo. El escritor ha acudido al Círculo a pie desde su casa, cercana a esa institución. El galardón está dotado con 20.000 euros y, según fuentes de Cultura, ese dinero se quedará en su presupuesto.

Estos son extractos de la intervención de Javier Marías

"He rechazado toda remuneración que procediera del erario publico. He dicho en no pocas ocasiones que en el caso de que se me concediera no podría aceptar premio alguno. Hasta ahora no se había dado el caso, con excepción del Nacional de Traducción [que Marías ganó en 1979 por La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy]. Ahora que se da el caso, sería aprovechado desdecirme de lo manifestado. Confío en que no se tome mi postura como un feo. Lamento no poder aceptar lo que en otras épocas habría sido motivo de alegría".

"Me parece recordar que la decisión de no aceptar invitaciones del Ministerio de Cultura o del Cervantes fue a partir de 1995. Creo que en ese año hubo un Salón de París en el que España era país invitado. Recuerdo que hubo listas de los autores que irían. Por aquel entonces pensé que no quería verme involucrado en eso, en esas polémicas. Aquí se politiza todo. De hecho, asistí a ese salón invitado por el Ministerio de Cultura francés".

"He ido pensando que no debía aceptar ningún premio. Lo fui madurando. En 1998 sí acepté el de la Comunidad de Madrid. Dudé, pero era un premio sin mucha repercusión y era de mi ciudad natal. Luego, decidí que no aceptaría ningún otro premio de carácter oficial o institucional".

"En 1979 recibí el Premio Nacional de Traducción. Tenía veintitantos años y no había decidido nada de esto. Es una postura que mantengo prescindiendo de quién gobierna, me da igual que sea el PSOE o el PP. Decidí que no iba a prestarme, no quería que en modo alguno se dijera: 'Este ha sido favorecido, le han invitado mucho al Cervantes, ha hecho carrera gracias a ayudas estatales...".

“De lo que digo podrían ser testigos mis compañeros de la RAE que el año pasado [la RAE es una de las instituciones que tiene derecho a presentar candidatos para el premio Cervantes] recuerdo que en una votación inicial me propusieron para el Cervantes; ante esa perspectiva, intervine y les dije que agradecía su confianza pero les rogaba que se abstuvieran de poner mi nombre, porque si me lo hubiesen dado no lo podría aceptar, y si yo era avalado por la RAE alguien podía considerar que era la RAE quien hacía un feo, o lo rechazaba, a través de mí. Me hicieron caso y omitieron mi nombre”.

“Debo hacer hincapié en que quiero agradecer la gentileza del jurado. Incluso la persona del Ministerio de Cultura que me ha llamado a la hora del almuerzo para comunicarme este fallo, al disculparme por no poderlo aceptar, me ha comentado que uno de esos miembros, -no tenia idea de que se fallaba hoy el premio ni de quiénes eran los miembros del jurado- mencionó que podría rechazarlo pero aun así consideraron que no era asunto suyo y que tenían que premiar el libro mas merecedor según ellos. El jurado decidió que a ellos no les competía meterse en esa cuestión, han cumplido su tarea. Y por eso debo agradecérselo más aún”.

“No me ha dado tiempo a plantearme nada. Solo me ha dado tiempo a recibir la noticia, por mensajes en el contestador de varios medios de comunicación y representantes. No le voy a negar que en principio, en otras épocas, habría sido motivo de alegría. Es algo halagador que una novela que hayas escrito, con mucha inseguridad, sea reconocida; pero no he tenido dudas a la hora de pensar que, como he expresado varias veces, no lo aceptaría. Recuerdo que ha habido autores (aunque no voy a dar nombres) siempre muy alejados del poder, que se habían manifestado así, y sin embargo, cuando se les dio un premio nacional, lo aceptaron. En este país hay poca memoria para lo que conviene; la gente puede cambiar de opinión, y me parece bien; pero me parecería inconsecuente, de una cierta sinvergonzonería que con mi postura de estos años de pronto hoy, por un premio con una cantidad apreciable de dinero, dijera que sí. Habría sido indecente por mi parte”.

“Creo que el Estado no tiene por qué darme nada por ejercer mi tarea de escritor que al fin y al cabo es algo que yo elegí. Ahora bien, es una postura general, que no tiene que ver con estas circunstancias, pero si me apura, quizás en este momento se añade otro motivo más para mantenerme en esta postura. Es momento de gran dificultad económica para todo el país, para mucha gente. Quizás lo de aceptar el premio y luego donar el dinero habría sido un poco demagógico. Creo que es mejor que ese dinero el Ministerio lo destine a lo que le parezca. Ojalá lo destinaran a las bibliotecas públicas, que han recibido un presupuesto de 0 euros para 2013, lo cual me parece escandaloso. Entiendo que haya recortes en Cultura cuando es necesario, a sectores como el cine, el teatro, la ópera, que son efectivamente caros, pero no entiendo que afecte a las bibliotecas públicas. En estos momentos la cultura es una de las esferas que más ha sido perjudicada por el actual Gobierno, por no hablar del IVA o de que el cine es considerado un espectáculo y el fútbol no. Si este dinero que no percibiré es destinado a alguna biblioteca me parecerá bien, pero no es asunto mío destinarlo. Prefiero directamente no aceptar”.

"Ya que menciona a Ferlosio, me parece recordar que Gamoneda fue considerado poeta de cabecera de Zapatero. Hay gente que considera que son premios a actitudes determinadas; yo me considero independiente, si algo me parece mal o bien de un partido, también lo digo. No quería verme involucrado en eso. Me pareció que lo más sencillo era renunciar y si me otorgaban un premio no aceptarlo. A lo mejor si no hubiera recibido ningún premio extranjero, donde no hay riesgo de que se me involucre en esas cosas, estaría deseoso de recibirlos. Hablo de premios del Estado al que pertenezco y del que soy ciudadano. No quiero que nadie pueda interpretar como favoritismo hacia mí el que se me diera un premio así”.

"Ya mencioné en algún artículo que tampoco los premios nacionales me merecían mucha estima. Desde que se dan premios nacionales, ha habido grandes autores que los han recibido con todo merecimiento, pero creo que en muchos aspectos han dejado que desear. Que el de Ensayo no lo recibiera nunca mi padre [el filósofo Julián Marías], que vivió hasta los 95 años, y publicó montones de libros… que nunca ninguno de sus ensayos fuera considerado el mejor de ese año era llamativo. Pensé que si él no mereció ese premio, a lo mejor yo tampoco era merecedor".

"Juan Benet, Juan García Hortelano o Eduardo Mendoza tampoco recibieron ningún premio Nacional, lo cual para mí era chocante. Fueron maestros míos. Pensé: tal vez es mejor estar en la lista de los que no. Aunque luego lo hayan recibido escritores como Ferlosio o Muñoz Molina también lo han recibido algunos muy malos. Todo esto también ayudó a que tomara la decisión".

"Respecto a la cultura en general, he escrito un artículo hace no mucho en el que decía que estos presupuestos y el hecho de que las bibliotecas públicas tuvieran presupuesto 0 para 2013 me parecía grave y que el actual Gobierno empieza a recordar la actitud del franquismo hacia la cultura, que siempre la desdeñó cuando no le fue abiertamente hostil. Creo que siempre se puede recortar de una cosa u otra en mayor o menor grado, pero veo que este Gobierno recorta en Cultura, Educación y Sanidad publica, que son de las cosas que a la gente mas le importan y mas centrales para la sociedad".

"En modo alguno estoy preso de esta decisión. No es que me haya quedado rehén de mis antiguas palabras y que ahora lo lamente. Si lo lamento un poco es tan solo porque no es agradable decir que no a algo que no deja de ser un reconocimiento; insisto de nuevo en agradecérselo a los miembros del jurado, que ignoro quiénes son. No quiero que se vea como un desdén hacia nadie, no lo es. Un poco de arrepentimiento también existe porque esto me obliga ahora a estar aquí, a dar explicaciones; si lo hubiese aceptado, igual nos habríamos reunido para decir: '¡Qué bien, que bien! ¡He ganado premio Nacional Narrativa!".

"Es una decisión insólita. No me suena que nadie haya rechazado el premio Nacional de Narrativa antes. Creo que en Literatura nunca había pasado [sí ocurrió, por ejemplo, con el Premio Nacional de Artes Plásticas, que Santiago Sierra rechazó en 2010]. Tampoco es la primera vez que rechazo un premio. Este mismo año, rechacé otro premio de, creo, 15.000 euros. Llevo 35.000 euros rechazados pero a veces vale la pena si te sientes mas tranquilo con tu propia conciencia, en este sentido no lo lamento".

"Sería absurdo que dijera: nunca cambiaré de idea. Yo no cambio mucho de opinión, la verdad. Pero todos vamos matizando. Es absurdo que dijera que voy a ser inamovible hasta el fin de mis días. A lo mejor cuando tenga 85 años y esté con pocas facultades de pronto me hace una ilusión loca que me den un premio. En principio no preveo que haya motivos para cambiar de postura".

"Cuando termine esta reunión me iré tranquilo a casa, pensando que me tocaba hacer lo que he hecho. Hace tres o cuatro años, cuando publique el libro anterior a Los enamoramientos, mi editora me llamó y me dijo: 'Se está fallando el Premio Nacional de Narrativa, igual te lo dan'. Y, ya entonces, puesto ante la eventualidad, dije que no lo aceptaría".

"Recuerdo que un autor, Thomas Bernhard, hablaba de lo horroroso que era recibir los premios, y de las ceremonias de entrega. Decía que los había aceptado por dinero y que estaba bien. Pero, aún así, decía: '¿Cómo se me ocurrió aceptar el Premio Nacional?' Pensando también en él, prefiero no aceptarlo y no ser considerado un especie de abanderado oficial. Y con esto no quiero decir que todos los que lo han recibido antes lo sean. La mayoría es gente independiente. Pero es un galardón que, en este país, prefiero no tener".
"A algunos les parecerá bien, tal vez, a otros mal, probablemente, alguna gente tal vez intente – me temo- dadas las circunstancias de este país, verlo como rechazo abierto a este Gobierno y dirán: 'Si se lo hubiesen dado cuando gobernaba el PSOE habría sido distinto'. No. También lo habría rechazado. No me preocupa mucho si a la gente le parece bien o mal. No es un gesto de arrogancia, no lo siento de esa manera. Uno opta por una postura: lo que la gente opine está en su libertad".

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Javier Marías rechaza el Nacional de Narrativa por ‘Los enamoramientos’
Por W. M. S.

El escritor madrileño obtiene el premio por esta novela que ha tenido gran acogida de público y crítica. Marías explicará esta tarde los motivos por los cuales no acepta la concesión dada por el Ministerio de Cultura a su novela 'Los enamoramientos'. Se concede al mejor libro en cualquiera de las cuatro lenguas oficiales de España. Está dotado con 20.000 euros.

Lo había dicho en diferentes ocasiones y cumplió. El escritor y académico madrileño Javier Marías  ha rechazado el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Narrativa por Los enamoramientos (Alfaguara). El premio se lo había concedido el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Pero el autor ha explicado, en una rueda de prensa, que aceptar el premio habría sido una "sinvergonzonería" y que tenía claro, por lo menos desde 1995, que rechazaría el galardón "si se hubiesen dado las circunstancias". Marías venía asegurando desde hacía años que no quería premios oficiales.

El escritor sostiene que la razón principal es su voluntad de no querer ser etiquetado como autor "favorecido por este o aquel Gobierno" ni ser involucrado en juegos políticos, por lo que defiende que se habría negado a aceptar el galardón, prescindiendo del partido que estuviera en el poder.  También influyó en su decisión el hecho de que muchos autores, entre ellos su padre, Julián Marías, y Juan Benet, Juan García Hortelano y Eduardo Mendoza, jamás recibieron un premio Nacional: "Estos fueron maestros míos y si ellos no lo recibieron, pensaba: '¿Por que habría de merecerlo yo?".

En abril del año pasado durante la presentación de Los enamoramientos, en el Instituto Cervantes de Madrid, el autor dijo que él no recibiría un premio institucional porque le parecía que si su padre no había obtenido ninguno, él no debería aceptar otro. Y en una columna publicada en este periódico el 26 de junio de 2011 afirmaba:"Algunos muy buenos escritores han sido galardonados con los premios oficiales -el Cervantes, el de las Letras, el Nacional-, pero también muchos medianos y malos. En cambio se murieron sin obtener ni siquiera el último -el de menor categoría- Juan Benet, Jaime Gil de Biedma y Juan García Hortelano, y los tres eran ya sexagenarios. Lo mismo le pasó a mi padre, Julián Marías, y él murió nonagenario".

Crítico radical y constante de la clase política, y en especial contra la gestión del gobierno del Partido Popular, Marías se refirió así a Rajoy en una columna de EL PAÍS, el pasado enero: “Hasta cierto punto, parece una réplica del Presidente del Gobierno Rajoy. Personalmente, siempre me ha parecido un cabeza hueca, y así lo he manifestado en alguna ocasión: un hombre sin ideas y desde luego sin ímpetu, sin capacidad para entusiasmar a la gente, ni siquiera para crearle ilusión o esperanzarla”.

El 9 de octubre, durante la presentación de la colección de todos sus relatos, Mala índole, Marías dijo que "los recortes en Cultura emparentan al PP con el franquismo".

En diferentes ocasiones el escritor y académico se había manifestado en contra de los premios institucionales por la sospecha de contaminación e intereses políticos. Al contrario, se ha mostrado a favor de los reconocimientos de los lectores.

El galardón ratifica el doble éxito de Los enamoramientos que desde su publicación, hace año y medio, ha gozado de la acogida del público y el aplauso de la crítica. El premio, dotado con 20.000 euros, es  a la mejor obra de narrativa publicada en 2011 en cualquiera de las cuatro lenguas oficiales de España: castellano, gallego, euskera y catalán.

Los enamoramientos "parece escrita sin presión externa ni interna, con absoluta libertad, una de las más claras y redondas de su autor, tal vez, por usar un término coloquial, la más suelta. Sólo así se explica que haya podido adoptar sin aparente esfuerzo ni artificio una voz femenina y la haya mantenido sin fisuras a lo largo de cuatrocientas páginas”, escribió Eduardo Mendoza cuando la novela fue elegida Libro del año 2011 en Babelia. El facebook de la novela se puede consultar aquí.

La obra no habla del amor sino de los enamoramientos, de su estado y sus estados, y de la manera como puede “contaminar” a la persona. En ella están presentes varios de los temas habituales del escritor madrileño (1951): el azar o la suerte, la indagación de la verdad en cuestiones cotidianas, el engaño y sus secuelas, las apariencias, lo que se deja de decir, la memoria y la presencia de los muertos y su influjo en las personas que lo sobreviven

Es su novela número 11, o 13 si se considera como independientes cada uno de sus libros de su trilogía Tu rostro mañana. En ella, por primera vez, Marías utiliza como narrador a una mujer. La novela tras el éxito nacional e internacional de Tu rostro mañana, concluida en 2007. El escritor madrileño dijo, entonces, que creía que no iba a escribir más, el esfuerzo y entrega en la trilogía le había dejado esa sensación, pero fue cuando surgió María Dolz, el personaje narrador, que, en principio, parecía que iba a ser una nouvelle pero terminó siendo una novela de 401 páginas.

Como es habitual en él, según Mendoza, "Marías no escribe de un modo lineal ni ortodoxo: desparrama el texto, de tal modo que la narración no circula por canales bien trazados, sino por un cauce natural, accidentado, a lo largo del cual se producen meandros, remolinos y desbordamientos, sin perder nunca el rumbo ni el control último del discurso. Esta mezcla de caos y rigor requiere un envidiable dominio de la técnica narrativa, como demuestra el recurso al medido anacoluto como recurso literario, que tanto escandaliza a maestrillos e inspectores, pero que tan bien refleja la percepción de la realidad sobre la marcha, una percepción precipitada, a la vez sagaz y contradictoria, en la que intervienen la inteligencia, las emociones, los prejuicios y las limitaciones de un modo complementario y antagónico".

Javier Marías, precisamente, revisa en estos días la portada de Los enamoramientos en su edición en Inglaterra, Noruega y Finlandia, las cuales conservarán la imagen española. El autor, además, acaba de ingresar en el selecto club de escritores publicados en la serie Modern Clasiccs de la editorial británica Penguin. Las cuatro primeras obras en esa colección son: Todas las almas (con introducción de John Banville), Corazón tan blanco (con introducción de Jonathan Coe), Mañana en la batalla piensa en mí y El hombre sentimental. Los próximos tres títulos son Negra espalda del tiempo, Cuando fui mortal y Vidas escritas.

Y a un “honor” se suma la alegría de ver la portada que harán en primavera en Inglaterra de su última novela: Los enamoramientos, que saldrá también en Noruega y Finlandia, y que conservarán la imagen de la española.

Marías acaba de publicar en un solo volumen todos sus relatos bajo el título Mala índole. Cuentos aceptados y aceptables (Alfaguara). La presencia de su obra en los medios se puede ver en su blog.

Ha ejercido la docencia como profesor de literatura española en la Universidad de Oxford (Reino Unido) y en el Wellesley College (Estados Unidos); y como profesor de Teoría de la Traducción en el Instituto de Lenguas Modernas y Traductores de la Universidad Complutense. Ha traducido a importantes autores anglosajones como Thomas Hardy, Joseph Conrad, Laurence Sterne, Yeats, Stevenson y Thomas Browne. En 1980 obtuvo el Premio Nacional de Traducción Fray Luis de León porLa vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy de Sterne.

Colabora habitualmente en medios de comunicación escritos como Le Monde, Frankfurter Allgemeine Zeitung, El Semanal, Le Nouvel Observateur, Die Weltwoche, Times Literary Supplement, Revista de Occidente y EL PAÍS.

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Jurado Premio Narrativa 2012

Presidenta: Doña María Teresa Lizaranzu Perinat, Directora General de Política e Industrias Culturales y del Libro. Vicepresidenta: Doña Mónica Fernández Muñoz, Subdirectora General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. 

Vocales: Propuestos por las entidades correspondientes: A propuesta de la Real Academia Española: Don Darío Villanueva Prieto. A propuesta de la Real Academia Gallega/Real Academia Galega: Don Manuel González González. A propuesta de la Real Academia de la Lengua Vasca/Euskaltzaindia: Don Jon Kortazar Uriarte. A propuesta del Instituto de Estudios Catalanes/ Institut d'Estudis Catalans: Doña María Ángeles Vilallonga Vives. A propuesta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE): Don José Luis Corral Lafuente. A propuesta de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE): Doña Clara Sánchez Muñoz. A propuesta de la Asociación Española de Críticos Literarios: Don José Luis Martín Nogales. A propuesta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE): Doña Soledad Gallego-Díaz Fajardo. A propuesta del Centro de Estudios de Género: Doña María Milagros Rivera Garretas. A propuesta del Ministro de Educación, Cultura y Deporte: Don Fernando Rodríguez Lafuente. Los dos últimos autores galardonados: Edición 2010: Don José Javier Cercas Mena. Edición 2011: Don Marcos Giralt Torrente. Secretaria: Doña Alicia García Molina, Jefe del Servicio de Promoción de las Letras de la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, que actuará con voz pero sin voto.

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Los premios de Marías

Premio Nonino en Italia.

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LA ZONA FANTASMA
Cortar el revesino
Por Javier MARÍAS
26 JUN 2011

He hablado de este asunto en otras ocasiones, y me disculpo por la repetición. Pero es que también los vicios españoles se repiten hasta la saciedad desde hace siglos y nadie parece dispuesto a enmendarlos. 

Se reconocen, pero siempre como "cosa del pasado", a la vez que quienes los condenan los reiteran infaliblemente en el presente, sin darse cuenta o con gran cinismo, en realidad no sé por qué otorgo el beneficio de la duda. Se habla, por ejemplo, de lo mal que sus contemporáneos -los colegas escritores, no los lectores- trataron a Cervantes, cuyos talento y éxito tardíos no pudieron perdonarse: recuérdese que a la publicación de la Primera Parte del Quijote su autor contaba cincuenta y siete años, que debía de ser como tener hoy setenta y cinco, y diez más cuando dio la Segunda Parte a la imprenta. Escandaliza el largo ostracismo a que fueron sometidos Clarín y suRegenta (hasta los años sesenta del siglo XX, como quien dice), o los pocos honores conferidos a Valle-Inclán en vida. Quienes los conceden ahora se rasgan las vestiduras ante los errores e injusticias de otros tiempos, y se aplican a perpetuarlos en la actualidad. Acaba de ocurrir una vez más al morir Jorge Semprún. Oigo a Javier Solana lamentarse del escaso reconocimiento habido en España a quien escribió buena parte de su obra en francés pero también buena parte en español; a quien, pese a vivir principalmente en París, nunca quiso perder su ciudadanía original y por ello no pudo ser elegido miembro de la Academia Francesa. Semprún fue español de principio a fin, y sólo los muy tontos o los muy patrioteros creen que la lengua en la que uno escribe es determinante de nada. Quienes hemos traducido sabemos que ese factor, con ser importante, es secundario; que las lenguas no son gran cosa en sí mismas: un vehículo, una herramienta para expresarse y entenderse, jamás un fin ni algo sagrado. Oigo también que, "a título póstumo", a Semprún se le ha concedido "la Orden de las Artes y las Letras" en nuestro país.

"No me alegran esos premios que se otorgan a la edad, y no al talento"

No sé qué Orden es esa. Ni siquiera sabía de su existencia, y, dado que llevo cuarenta años publicando, infiero que no es codiciada y que a nadie le importa. Pero seguro que al que menos le importa es a Semprún muerto. Cada vez que se da algo póstumamente se me llevan los demonios, sobre todo si el finado ha sido longevo y ha habido tiempo de sobra para honrarlo cuando aún podía disfrutarlo. Claro que tampoco me alegran mucho esos premios que tan frecuentemente se otorgan a la edad, y no al talento, y que resultan más una humillación que un agasajo para quienes los reciben. Parece que los jurados estén refunfuñando: "Bueno, como tiene usted más de ochenta años y no se ha muerto, vamos a celebrarle lo que escribió antes de los sesenta". Porque a veces se da la circunstancia de que el octogenario en cuestión lleva ya un par de decenios sin entregar nada que valga mucho la pena. Y uno se pregunta: ¿por qué no se lo premió en su mejor época, y cuando en verdad estaba activo? Para cortarle el revesino, por utilizar una expresión de tiempos de Cervantes (significaba "interrumpir el discurso o dificultar las pretensiones de alguien"), algo a lo que España siempre ha sido aficionada, y lo continúa siendo. "¿A ver qué se va a creer este? Ya ha subido mucho, hay que frenarlo", parece ser el propósito nacional a través de los siglos.

Propósito alcanzado numerosas veces. Algunos muy buenos escritores han sido galardonados con los premios oficiales -el Cervantes, el de las Letras, el Nacional-, pero también muchos medianos y malos. En cambio se murieron sin obtener ni siquiera el último -el de menor categoría- Juan Benet, Jaime Gil de Biedma y Juan García Hortelano, y los tres eran ya sexagenarios. Lo mismo le pasó a mi padre, Julián Marías, y él murió nonagenario. Estos premios les han sido esquivos siempre a autores como Eduardo Mendoza, que ya ha cumplido los sesenta y ocho, a Félix de Azúa, que cuenta uno menos, y a Francisco Rico, con uno más; a Leopoldo María Panero y a Enrique Vila-Matas, que andan por los sesenta y tres; a Arturo Pérez-Reverte y a Luis Antonio de Villena, que tienen casi sesenta; a Soledad Puértolas y a otros de valía y obra abundante. Es llamativo que ninguno de sus libros fuera visto jamás como "el mejor del año" en narrativa, poesía, ensayo o historia, según los casos. Sé, por un testigo, que cuando Gil de Biedma rondaba ya la sesentena, se le negó un Premio Nacional con el siguiente argumento: "No estamos aquí para juvenilia". El poeta más influyente de nuestra época se murió poco después, como es sabido. Y la única vez que fui jurado de uno de esos galardones (el de las Letras, especie de "pre-Cervantes"), varios miembros se opusieron a la candidatura de Benet arguyendo que había que recompensar "primero a los viejos". Benet murió seis meses más tarde, a la edad de sesenta y cinco. Todos ignorábamos -hasta él mismo- que estuviera enfermo, pero me aventuré a discutir con aquellos miembros: "Miren, nadie sabe el orden de la muerte, y, que yo sepa, la senectud no es un mérito literario". En realidad es absurdo que en España haya tales premios, cuando este es un país al que le revienta reconocer el talento de nadie. Por eso se suele hacer póstumamente. Y si los escritores se empecinan en no morirse, como debieran, entonces se espera, al menos, a que sean gente decrépita y sin ilusiones; a que apenas puedan gastarse el dinero (si lo hay) ni sentir contento. Luego vienen las generaciones siguientes y exclaman: "Hay que ver qué ceguera tuvieron sus contemporáneos con Fulano o Mengano. Qué trato tan injusto le dieron". Mientras ellos les dan el mismo a los creadores mejores de su tiempo, y les cortan el revesino a conciencia.

Articulo: http://cultura.elpais.com 25/10/2012