samedi 24 novembre 2012

El Cultural/ Un moderno llamado Lope de Vega


Un moderno llamado Lope de Vega
Por Marta CABALLERO

Esta semana se celebran los 450 años del nacimiento del dramaturgo con un discreto aniversario. Sus colegas del siglo XXI reivindican su obra

Discreta y casi escondida en el barrio de las Letras de Madrid, la Casa Museo de Lope de Vega se prepara para conmemorar el 450 aniversario de su viejo inquilino, que se celebra este domingo. Lo hace consciente de su pequeño tamaño, como inmueble y como institución, pero al menos lo hace, porque sólo se han acordado del cumpleaños del creador de nuestro teatro nacional en su casa, literalmente. Entre recortes y otros males, ni el Ministerio de Educación Cultura y Deportes ni otras instituciones han movido un dedo por celebrar al dramaturgo, un descuido (o no) que sus colegas del siglo XXI consideran imperdonable. Tampoco en la escena está presente su teatro, no como debería estarlo, y más aún cuando estamos hablando de un autor que habló de un mundo que, como el nuestro, estaba patas arriba. 

Desde Nueva York (bueno, "desde la Manzana y sin tiempo de estornudar", donde está estos días para asistir a varios homenajes) envía Fernando Arrabal unos arrabal éscos Lope cervantinos para la ocasión: 1) El "Monstruo de la naturaleza" fue una tarántula a la que le bastaron tres gotitas de agua para adornar su tela con brillantes. 2) El fénix se armó de ingenio en su invencible filfa cuando en la suya el manco de Lepanto luchó a brazo partido. 3) La complejidad del futuro hace que los problemas de previsión de la fama literaria cambien de naturaleza para que se puedan adaptar racionalmente a toda circunstancia.

Para el dramaturgo, Lope creó "el arte nuevo de hacer comedias... pero la matemática lotería de la notoriedad cercenó el rango del pánico dramaturgo autor de La confusa, Cervantes". En su opinión, sin embargo, la herencia del autor de Fuenteovejuna hoy "no alcanza el peralto de Calderón o el de Echegaray", esto a pesar de que sigue siendo un autor actual por "su obsesión sexual y su celo de beato fámulo de la inquisición". Y tras decir esto, añade: "El rinoceronte y la cucaracha fueron creados para señalar cuan poco se diferencian la voluptuosidad de los animales y la nuestra. ¿Hubiera sido tan musoliniano como Valle o tan estalinista como Picasso?". Además, Arrabal considera que el tiempo de Lope se parece al nuestro en todo: "Como nosotros conoce la decadencia... y su inesperado avatar catacúmbico: el esplendor renacentista de la modernidad". 

Preguntado por la ausencia de homenajes a Lope en su aniversario, el director Calixto Bieito cree que estamos ante un caso puramente español:"En este país no se le hace justicia a casi ninguno de nuestros grandes escritores", protesta en mitad de una sesión de fotos en Londres. Él nunca ha hecho un Lope de Vega y, sin embargo, reconoce su importancia vital en nuestro teatro: "Deberíamos verlo y revisitarlo continuamente, hacerlo de muchas maneras, reinterpretarlo sobre todo". Para Bieito, Lope debería estar en las mismas alturas a las que los británicos auperon un día a su Shakespeare para no dejarle bajar nunca más. "Estoy en un momento en el que creo que debemos reinventar un nuevo humanismo y ese tema entronca perfectamente con su teatro", propone.

Como Bieito, el dramaturgo Borja Ortiz de Gondra cree que el poco caso que se le hace a estas fechas se debe a "todo lo que pasa con la cultura de este país". Para él, la mayor cualidad del "muy copiado" Fénix de los Ingenios es su conexión inmediata con el público, sobre todo en las comedias: "Se demostró, por ejemplo, cuando Pilar Miró adaptó al cine El perro del hortelano, ahí se vio cómo seguía manteniendo la frescura casi 500 años después y eso es gracias a que conecta con cosas muy básicas del ser humano, tiene algo que nos resulta fácil de entender a pesar de la dificultad de los versos". Aunque él es más calderoniano, se considera un heredero de Lope, como lo son, en realidad, todos los dramaturgos de este país: "He hecho algunas comedias, como Dedos, en las que había un cierto eco de textos de él como Los locos de Valencia, de sus obras más disparatadas". Y ese eco persiste porque, continúa, Lope tiene el secreto de ser siempre un moderno, de hablar de lo que nos pasa y de tocar el corazón de la gente por encima de todas las épocas. "En realidad no se tomaba tan en serio el honor, tenía algo muy cervantino, ese mirar al ser humano con cariño a pesar de sus faltas", concluye.

José Luis Alonso de Santos, que en su tiempo como director de la Compañía Nacional leyó las 400 obras de Lope, lo sitúa como demiurgo artífice de la totalidad de nuestro teatro. Antes de él, no había nada: "Era uno de esos seres que tenía la suerte de tenerlo todo, talento teatral, literario, capacidad del verso... era un prodigio en todos los terrenos. Entre sus 400 textos hay una docena de obras maestras". Por ello, aunque de forma indirecta, también cree que ha influido en toda la dramaturgia posterior, también en la suya: "Es el autor de las grandes tragedias y de las grandes comedias nacionales, por eso para mí ha sido un maestro inevitable. El teatro actual tiene una forma y un lenguaje diferentes pero la estructura y la organización, tan espacial, de territorio, como decía Valle Inclán, vienen de él". Con todo, por encima de la fiesta y de la frescura, Alonso de Santos se queda con el verso de Lope, también uno de nuestros mayores poetas: "Leído es insuperable, nadie ha tenido esa calidad". Y dos apuntes más: el primero, que representado también goza de una actualidad pasmosa, sobre todo porque aborda el enfrentamiento de las estructuras sociales: "Él escribiría hoy una obra sobre que Cataluña quiere ser independiente. Eso es lo que hacemos los dramaturgos". El segundo es más bien un lamento: "Deberíamos llegar a este aniversario con varios Lope en escena, es su fiesta y es imperdonable que no sea así". 

Más optimista respecto a la ausencia de actos conmemorativos ("no es un aniversario tan redondo como el de los 400 años", reconoce), José Ramón Fernández agradece pertenecer a una generación de dramaturgos que se formó en parte gracias a un regalo, la Compañía Nacional de Teatro Clásico, una institución que ha permitido la presencia más o menos permanente de Lope de Vega, aunque es cierto que no de una forma tan contundente como en el caso anglosajón con Shakespeare: donde hay una obra en cartel del español, hay 20 del inglés. Pero es cierto que gracias a la CNTC y a festivales como el de Almagro, Lope ha ido formando parte del acerbo de los dramaturgos de un modo más cotidiano: "En Almagro Off ha habido muchas propuestas interesantes de gente joven, lo que no deja de ser esperanzador y muy bello", celebra. 

De Cayetano Luca de Tena, que fue director del Español entre el 40 y el 52, Fernández aprendió que la clave de Lope era la música: "Coge cualquier texto, especialmente de los representados los últimos años por la Compañía Nacional de Teatro Clásico, como El perro del hortelano, y verás que tiene fragmentos de una belleza extraordinaria. Decía don Cayetano que el público no iba a ver la anécdota, sino a escuchar la música y es cierto". De esta forma, para él, la mayor enseñanza para las generaciones de hoy es la importancia de no dejar de transitar la poesía cuando se escribe teatro: "En mi teatro ha influido esa búsqueda de la belleza. El hecho de que la práctica totalidad de sus textos tengan una historia de amor como amalgama, también. De hecho, sucede así en la obra que escribo ahora". 

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Aniversario en la Casa Museo

La responsable de Museos de la Comunidad de Madrid, Carmen Jiménez, explica a El Cultural que, pese a que el año es muy austero, la Casa Museo de Lope de Vega celebrará estos días diversas actividades, unas destinadas al público familiar y otras para el experto. "Desde un museo como el nuestro, pequeño pero de gran alcance, era clave preparar actividades conmemorativas. El fin de semana lo invocamos por su cumpleaños con la representación de un actor, que llevará a los visitantes por la casa y que les hablará de su vida y su obra".

Además de las visitas, el viernes el Museo acoge el Curso 'Dramaturgias y Comediantas. Mujeres y Literatura en el Madrid del Siglo de Oro', con el que se rinde homenaje a la creación e interpretación teatral femeninas, recordando al genio, a su hija Sor Marcela de San Félix y a tantas autoras, actrices y empresarias que destacaron por su trabajo en el mundo de las letras y del arte escénico en la Villa y Corte de la España del Barroco. En el curso intervendrán profesionales de la investigación, la docencia y la difusión procedentes de cuatro universidades españolas: Felipe B. Pedraza, catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha; Nieves Baranda, catedrática de la Uned; Teresa Nava, vicedecana y profesora titular de la Complutense; María José Mesa, educadora y arqueóloga; y Evangelina Rodríguez Cuadros, catedrática de la Universidad de Valencia.

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Lope de Vega. Epistolario (1604-1633)
Lope de Vega. Prosa III Obras completas
Edición de Antonio Carreño. Biblioteca Castro.
Madrid, 2008. LIV págs + 1671 págs, 48 e.
Pablo JAURALDE
19/06/2008

Lope no escribió tantas cartas para que nosotros ahora las leyéremos; pero las leemos, como si fueran obras literarias, buscando en ellas la huella humana del artista, avizorando en los rincones de una existencia llena de azares y de pasiones, y jugamos a ir desde su obra a ese rosario de hechos cotidianos.

Ya hace tiempo que subrayaron los lopistas como rasgo mayor del epistolario la sumisión ante el Mecenas, el duque de Sessa, hasta extremos que hoy nos resultan inconcebibles, particularmente hasta entregarle su propio epistolario amoroso, privado, o hasta servirle de intermediario y consejero en sus aventuras y en sus veleidades amorosas. El lector tendrá que realizar un desplazamiento ideológico si quiere entender esa relación, que ya era forzada incluso para la época; y tendrá que salvar la imagen de Lope por otros caminos que no sean los de la justificación de su conducta, teniendo siempre en cuenta que el escritor habla en voz baja a su protector. Habremos de escucharle como quien recibe confidencias.

La parte más positiva de esa larga y compleja relación fue la obsesión del Mecenas por hacerse, guardar e incluso coleccionar autógrafos del escritor, de manera que la historia del epistolario y de buena parte de sus autógrafos ha de hacerse a partir de la casa nobiliaria a la que pertenecía el Duque, la de los Fernández de Córdoba. El seguimiento del riquísimo patrimonio de esta casa nobiliaria padece los mismos descalabros que otras, como la de Osuna, y constituye uno de esos capítulos escalofriantes de nuestra historia cultural, que culmina al fallecer sin sucesión el Conde de Sessa en 1750, con la casa de Altamira, cuyos bienes se vendieron entre 1868 y 1975. Quede para otra ocasión narrarlo. El resultado final del expolio y la desidia, en el caso de las cartas, da un resultado de cinco volúmenes autógrafos, de los cuales tres paran en lugar conocido y dos andan perdidos o escondidos. Aprovechemos para indicar que existen más cartas de Lope de otra procedencia, aparte de las aproximadamente 400 que se conservaron en aquellos volúmenes, rotuladas como Cartas y billetes de Belardo a Luçilo. 

Los grandes eruditos del siglo XIX (Durán, Barbieri, Luis Fernández Guerra, Rosell, Hartzenbusch, Gayangos…), que descubrieron el tesoro (en 1863), realizaron algunos juegos de copias, en las que se basaron las primeras ediciones, particularmente la más ambiciosa (1935-1941), la de González de Amezúa, reeditada en facsímil recientemente (1989); pero ni ésta ni la de ángel Rosenblat (1948), ni las antologías, ni la que ahora reseñamos, ninguna, se ha efectuado con el rigor y la conocimiento que exigiría un trabajo filológico de esta importancia, ni mucho menos a la vista de todos los autógrafos que pudieran consultarse. Se han copiado de unas a otras, normalmente dando por buenas las copias manuscritas que se conservan en la BNE, hechas por el paleógrafo Isidoro Rosell. 

Como bien se ve, Lope también está por investigar, trabajar y editar en una parte muy amplia de su obra. Ojalá el grupo “Pro-Lope”, de Barcelona, se haya planteado también esa tarea. 

Apresurémonos a añadir que las cartas, no obstante, se pueden leer tal y como nos vienen. Como textos no literarios, acarrean mucha paja, mucha fórmula y una buena dosis de referencias inalcanzables. Parece necesaria la edición en dos etapas: primero, la rigurosa del epistolario completo; la antológica y depurada, después. Mientras tanto, los exquisitos volúmenes de la Fundación Castro; la vieja y anotadísima edición de Amezúa -hoy nos resulta excesivamente prolija- la antología de Nicolás Marín (1985), la documentación reunida por K. Sliwa (2007) pueden cumplir su misión provisional. 

Y entonces verá el lector que es Lope quien, para servir al duque, le conseja cómo conducirse en el mar de los amores, y cómo el escritor va trazando poco a poco esa madeja que tejió con tantas mujeres a su alrededor y en la que se sintió atrapado y feliz; la conjunción de vida y literatura, de amores y escritura: “…que, como todo se remite a la pluma”, no puede la tinta tanto, que se echan ella y el papel como la hembra y el varón. El papel se tiende y la pluma lo trabaja, como la forma y la materia, que todo es uno”. 

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Autores: del Siglo de Oro al Siglo de Ahora
Por Miguel del Arco
12/10/2012

Cervantes, Calderón o Lope no pudieron ni soñar la actualidad de sus obras varios siglos después. Con motivo del montaje que estrena el jueves Ron Lalá en los Teatros del Canal, siete autores contemporáneos confiesan los títulos, autores y personajes más inspiradores de aquella época.

Desafío total con Segismundo
José Ramón Fernández

Llevo los dos últimos años -en realidad toda mi vida, pero especialmente estos dos años- conviviendo con Don Quijote. En él he encontrado siempre modos de mirar el mundo, los de su autor, que me resultaron atractivos y me formaron: esa manera de tomarse todo en serio y de tomarse todo casi en broma, esa piedad para mirar el mundo. Pero no sé si puedo hablar de Don Quijote como personaje dramático aunque en España ha habido, según el CDT, más de 150 obras con él como personaje en el último medio siglo. Así que opto por otro que, por cierto, estoy deseando volver a ver, encarnado, me cuentan, por una gigantesca Blanca Portillo. En el mundo de hoy existen infinidad de productos de ficción, especialmente de cine, basados en la idea de multiversos o en la llamada teoría de cuerdas. Desde Perdidos o Érase una vez hasta una película de hace más de veinte años que fui a ver porque me la recomendó mi amigo Carlos Gumpert: Desafío total, de Verhoeven. Pensamos en ese mundo de multiversos para preguntarnos qué somos y qué hacer -otra vez, la preguntita- y nos topamos con Segismundo. O con todo Calderón: “Obra bien, que Dios es Dios”, decía en otra de sus obras. Nuevamente la misma actitud: aunque tal vez todo sea sueño, o locura: haz lo que debas. 

El espejo de las comedias de negros
Borja Ortiz de Gondra 

Hay un corpus del teatro del Siglo de Oro prácticamente nunca representado entre nosotros cuya puesta en escena hoy nos hablaría de una sociedad mucho menos homogénea y más mestiza que la imagen que se nos ha querido transmitir desde Menéndez Pelayo. Me refiero a las denominadas “comedias de negros”. Autores como Lope de Vega (El prodigio de Etiopía, El negro del mejor amo), Claramonte (El valiente negro en Flandes), Ximénez de Enciso (Juan Latino) o Vélez de Guevara (Virtudes vencen señales) hablaron en sus obras del problemático encaje del Otro, el diferente, el Negro, en la España de su tiempo. En la sociedad multicultural y multirracial que estamos construyendo hoy, sacar a la luz ese pasado, con sus tensiones y sus claroscuros, nos ayudaría a tender un espejo al patio de butacas e interrogarnos en voz alta sobre el lugar que ofrecemos entre nosotros a la diferencia, sobre cómo miramos y representamos al Otro, que es ya parte de nosotros. Cuando se ha ocupado de estos temas la dramaturgia española actual, ha tratado el fenómeno únicamente desde el punto de vista de la inmigración, sin comprender que vivimos ya en una sociedad mestiza que necesita ver reflejada su diversidad en los escenarios, en toda su complejidad.

La carga crítica de Calderón
Juan Mayorga

La vida es sueño, siempre actual, ha de serlo especialmente en un tiempo en el que la realidad es enmascarada e incluso suplantada por ficciones que unos pocos construyen para confundir a los demás. Dos veces hace Basilio dormir a Segismundo en un lugar para despertarlo en otro. Se constituye así en una suerte de director de escena que, conforme a sus propios objetivos, asigna a su hijo distintos papeles en distintos escenarios. El dominio del rey manipulador sobre el príncipe cautivo vale como representación de un orden en que unos seres humanos reparten los papeles que los demás deben interpretar. Aquellos primeros dictan en cada momento, en función de sus intereses, qué es la realidad. La rebelión de los otros habría de comenzar por la pregunta: “¿Quién escribe nuestros sueños?”. O, más allá y más acá, por la pregunta: “¿Quién escribe nuestras vidas?”. En este sentido, la vida es sueño encierra una enorme carga crítica -como ya supo ver, entre otros, Pasolini- que estalla cada vez que un espectador, al presenciar la obra, se pregunta si a él mismo le hacen soñar y quién es el autor de ese sueño.

Las mujeres de Numancia
Sonia Sebastián

Sin duda, me quedo con Cervantes. Y, para ser más precisa, con sus personajes femeninos, tanto los de las novelas como los del teatro. Cuando lees a cualquiera de las mujeres de Cervantes percibes enseguida la libertad de pensamiento que tienen. Su forma de hablar, de actuar, incluso, de expresar su deseo sexual está más cerca de la actualidad que cualquiera de las de su época. La joven Leonarda de El viejo celoso se queja por haber sido casada con un viejo al que no ama y toma la decisión de hacer algo para no quedarse privada de sentir el resto de su vida. También en cuanto a acción y pensamiento están “las mujeres de Numancia”, que deciden y prohíben a los hombres luchar desesperadamente contra los romanos cuando todos saben que morirán y ellas quedarán como esclavas, humilladas y vejadas. En La Numancia el hombre no elige sólo el curso de los acontecimientos, sino que al escuchar la voz de la mujer, deciden entre ambos el futuro del pueblo. Esta tragedia de Cervantes es una historia que podría hacerse en cualquier contexto político actual. Hace un año le encargué a Carlos Be una versión de la Tragedia de la Numancia ubicándola en el 15-M que estrenamos en Microteatro Por Dinero. El montaje era de total actualidad.

“En un día se trueca un reino todo...”
José Luis Alonso de Santos

Los autores actuales mostramos, salvo raras excepciones, un gran respeto y admiración por los autores del Siglo de Oro: Cervantes, Tirso de Molina, Lope de Vega..., y sobre todo Calderón. La obra más representada en los últimos años de estos autores entre nosotros es La vida es sueño, que permite, además, lecturas muy diversas y personales. Segismundo tal vez sea el personaje más emblemático, y del único que la mayoría se sabe algunos versos, conozca o no la obra: “¡Ay, mísero de mí, ay, infelice!”, etc. Le sigue de cerca El alcalde de Zalamea, con su gran perfección de estructura teatral. En esta obra sale al escenario uno de los temas centrales de nuestro Siglo de Oro, “el corto y largo plazo”, enfrentados en nuestra vida. Siempre me han impresionado esos versos del Capitán que comienzan: “En un día el sol alumbra / y falta. En un día se trueca/ un reino todo...”. Tal vez la vida toda transcurra sólo en un día, aunque nosotros fantaseemos con un plazo más largo. Ése es, para mí, el principal valor de los clásicos, que nos siguen haciendo preguntas esenciales sobre nuestra existencia, a la vez que nos llevan de viaje a otros tiempos, lugares y mundos, y nos enriquecen y divierten con su universalidad y su grandeza. 

Un trío que deja sin aliento
Laila Ripoll

Me es muy difícil escoger un único título o un único autor. El trío Cervantes-Lope-Calderón me resultan fundamentales, y si tengo que afinar aún más me quedo, sin dudarlo, con Cervantes y con Lope. Cervantes por su profundo conocimiento del ser humano y Lope porque es pura vida, pura emoción, está rebosante de sentimientos y contradicciones. Cervantes describe el horror de la guerra en La Numancia con una crudeza y una verdad insuperables y retrata al hombre y sus miserias en Los entremeses con una agudeza que deja boquiabierto. En cuanto a Lope, me resulta imposible escoger un único ejemplo porque me emociona y me comunica con una potencia enorme. Lope maneja personajes de carne y hueso, personajes a los que amar, que se expresan con un torrente de imágenes que dejan sin aliento.

Con Don Quijote a la utopía necesaria

Alguien me reprochaba en el estreno de Veraneantes que en el texto de presentación se reivindicara la utopía. Creo que la proyección universal que impulsa Cervantes con El Quijote, que pueda equipararse a Shakespeare, es precisamente la creación de un personaje que persigue las quimeras de forma incansable, sin desfallecer. ¿Quién deja hoy su casa para salir a buscar una utopía? Deshacernos de esa posibilidad de utopía -una palabra casi peyorativa ya- es renunciar al progreso. Cervantes, además, consigue mezclar de forma genial géneros como la comedia y la tragedia, en los que se unen emoción y reflexión. Don Quijote y Sancho son dos personajes fabulosos que se van contagiando mutuamente. Ambos se dejan arrastrar por la visión del otro. Esto, volviendo a la actualidad, también es importante porque el contagio es necesario para tener los oídos bien abiertos a todo lo que nos rodea. 

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El Códice Daza de Lope de Vega ya está en la Biblioteca Nacional
Blanca Berasátegui
15/02/2010

Cultura compra por 700.000 euros el manuscrito, de enorme valor bibliográfico, a sus herederos.

El Códice Daza ya está en la Biblioteca Nacional. Es una de las joyas bibliográficas más valiosas que existen y lo acaba de comprar el Ministerio de Cultura para depositarlo en el santa santorum de la Biblioteca. Donde debe estar. El precio que ha pagado el Ministerio por él a sus herederos, que querían venderlo desde hace casi cinco años y que tenían ofertas suculentas de las casas de Subastas más prestigiosas del mundo, ha sido de 700.000 euros. Así se hizo público este lunes cuando se presentó el manuscrito de Lope de Vega de más de 250 folios en pergamino, con anotaciones y correcciones múltiples de su puño y letra. Su valor bibliográfico es enorme, ya que es uno de los dos códices autógrafos de poesía de Lope que existe.

La Casa de subastas Christie's ofrecía por él una cantidad que alcanzaría el millón de euros (se habla de 800.000 a 900.000 euros de partida), que es, según los especialistas, lo que valía en el mercado internacional. Pero el Códice Daza no podía salir del país por su valor patrimonial y la Biblioteca no tenía presupuesto suficiente para abordar su compra. Teresa Mezquita, directora de Patrimonio Bibliográfico de la Biblioteca Nacional, quedó "atónita" cuando tuvo en sus manos por primera vez el manuscrito "era, inconfundiblemente, la letra de Lope y contenía unas obras de una importancia increíble". Desde hace cinco años los expertos de la casa buscaban a un mecenas que lo adquiriera y lo depositara al cuidado de la Biblioteca, porque sabían el riesgo que se corría de que un particular lograra comprarlo y no pudiera salir a la luz pública. La compra por parte del Ministerio es, pues, una noticia importante para el patrimonio bibliográfico de nuestro país.

La Biblioteca Nacional asegura que el manuscrito se encuentra en mal estado, con hojas encuadernadas al revés, mal conservado durante años, y que por tanto requiere una profunda restauración. Las 532 páginas del "Códice Daza", el único localizado de los tres borradores manuscritos que existen de Lope, estarán digitalizadas en un mes, entonces comenzará su restauración. Así lo anunció Milagros del Corral, directora de la Biblioteca Nacional, quien asegura que se trata de la más importante adquisición en cuatro décadas por parte de la institución por su "inestimable valor literario".

La historia del Códice Daza
850.000 euros y en España

En la primera página se lee “Agosto de 1631”. En la cubierta, en tinta negra : “Aquí están las Eglogas”. Es el Códice Daza, cuaderno autógrafo de Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) cuyo rastro se había perdido desde hace un siglo y que sus herederas han puesto en venta. Es una joya: doscientas cincuenta y tres folios en pergamino de 20,08 x 15, 50 cm, con numerosa obra inédita, escritos por Lope desde 1631 a 1634, al final de su vida. Es, sobre todo, una rareza, porque se trata de un cuaderno-borrador de poemas, plagado de tachaduras y rectificaciones de obra no pensada para publicar, según los expertos.

La noticia llevaba guardada tiempo, desde junio de 2005, cuando la Biblioteca Nacional recibió inesperadamente una de las visitas más deseadas. Los propietarios del importante Códice Daza se dirigieron a las salas de la Biblioteca con unas fotocopias del manuscrito de Lope bajo el brazo preguntando inocentemente cuánto podía valer aquello que traían. Las fotocopias y otros documentos que portaban tuvieron pronto para los expertos todas las trazas de tratarse del auténtico cuaderno inédito de Lope, tan perseguido por coleccionistas e investigadores.

Empezó entonces el trabajo del plantel de expertos de la Biblioteca para cotejar y autentificar el manuscrito. Muy pronto advirtieron a la propietaria que se trataba de una joya por la que le ofrecían 200.000 euros. Pocos meses después, la BNE recibió de la casa de subastas Christie's una petición de verificación del manuscrito de Lope. Una experta de la institución estudió entonces el documento, por primera vez físicamente. En diciembre de ese 2005 la Junta de Calificación de Bienes deniega el permiso de exportación de la obra, y así lo informa a Christie's y a la propiedad. Al denegarse, se convierte el documento en una figura legal llamada OVI (Oferta de Venta Irrevocable) a favor del Estado. Los propietarios solicitan entonces al Estado la suma de 850.000 euros por el documento. “No es un precio excesivo -reconocía entonces Milagros del Corral, directora de la BNE-, porque el mercado del libro antiguo ha subido en pocos años de forma espectacular, pero decididamente no tenemos presupuesto para comprarlo”. 

En busca de un mecenas 

“Dado su indiscutible valor -insistía-, la Biblioteca Nacional tiene un enorme interés en este códice cuyo destino natural es el de integrarse en nuestra rica colección de autógrafos de Lope de Vega”. Todos los expertos consultados coincidían: la cantidad que pedían los herederos del Códice Daza estaba en precio, no era una suma excesiva si se compara con los seguros que la propia Biblioteca tiene que pagar por las obras importantes que alberga. Pero el presupuesto anual del centro para adquisiciones de fondos -un millón de euros- le impedía entonces hacer frente a su adquisición, por muy recurrente que era el tema en todas las reuniones mensuales de la comisión de adquisiciones de la Biblioteca.

La directora de la Biblioteca Nacional pidió, pues, generosidad a los posibles mecenas, y recordó lo que hizo en su momento la Fundación Juan March, que adquirió el Códice de Mío Cid para donarlo a la Biblioteca. “Necesitamos a un mecenas dispuesto a hacer este gesto en favor del patrimonio bibliográfico de todos los españoles”, remató su directora. 

¿Qué es el Códice Daza? 

Pues nada menos que un libro entero escrito de su puño y letra por Lope de Vega, con anotaciones y correcciones múltiples. Sabíamos que Lope escribía impetuosamente, con improvisación, rapidez y en cualquier lugar. En cuadernillos en blanco, donde iba escribiendo lo que se le ocurría y que ponían su inspiración a buen recaudo, sobre los que volvía adelante y atrás, tachaba, corregía. Testimonios, en fin, que tan bien reflejan la creación palpitante del genio. Agustín Duran (según recoge Joaquín de Entrambasaguas) anota que en los borradores, Lope “interrumpe sus composiciones en una hoja, interpone otras en medio, síguelas en donde le place, y en fin, empieza su escritura muchas veces volviendo los folios de la cabeza al pie o del pie a la cabeza. Todo, pues, prueba que llevaba consigo cuadernos en blanco donde en cualquier sitio o lugar que se veía inspirado o necesitaba escribir, lo ejecutaba”.

Esta forma de trabajar de Lope explica bien la práctica inexistencia de borradores, en la mayor parte de los casos, o que muchas de sus comedias hayan llegado hasta nosotros escritas directamente y vendidas al propietario teatral así, llenas de tachaduras y rectificaciones, quedando al arbitrio de este último realizar las modificaciones que le parecieran oportunas. 

De sus innumerables obras (sólo comedias escribió unas 1800, de las que nos han llegado unas 400) se conservan bastantes autógrafos, 36 completos de comedias y otros fragmentos, según el estudio publicado por Marco Presotto,Le comedie autografe di Lope de Vega, en 2000) . De ellas, 22 se encuentran en la Biblioteca Nacional de Madrid, que posee el mejor conjunto del mundo de obras autógrafas de Lope, procedentes fundamentalmente de la colección del duque de Osuna, y otros de las colecciones Olózaga y Durán. 

Poemas inéditos

Sin embargo, al margen de esas obras existen algunos borradores rarísimos que Lope realizó sin finalidad de venta, en colecciones privadas de España. Uno de ellos es el llamado Códice Durán, que pertenece a la colección Masaveu, importantísimo manuscrito que en unas semanas será también noticia, y el conocido como Daza, recientemente adquirido por la Biblioteca. Existe (o existía) un tercero, conocido por los expertos como Códice Pidal, hoy en paradero desconocido.

El códice Daza contiene una parte de obra inédita de Lope, transcrita por primera vez en 1970 por Entrambasaguas, y otra ya publicada. De lo ya conocido destaca La Dorotea (su principal obra en prosa, de 1632, un extenso diálogo al estilo de La Celestina, que Lope prefirió denominar “acción en prosa”), Amarilis, Huerto Desecho... Entre lo desconocido alberga numerosos poemas inéditos, todo ello mezclado, lo que revela la desordenada manera de trabajar, simultánea en varias obras, de Lope. Como de costumbre en su obra, variaciones en la letra, retrocesos, tachaduras violentas en los folios.

Para resaltar la importancia del manuscrito hay que recordar, por ejemplo, que ni de Góngora, ni de Quevedo, ni de ningún otro gran poeta clásico se conservan autógrafos de este tipo, es decir, un libro entero escrito de su puño y letra, plagado de anotaciones y tachaduras múltiples. Al parecer, no se ha recogido nunca el total de manuscritos poéticos autógrafos de Lope, algo que sí ha hecho el profesor veneciano Marco Pressotto respecto a los textos teatrales. Los lopistas aseguran que, además de muy escasos, los manuscritos autógrafos de Lope, que han ido apareciendo y desapareciendo a lo largo de cuatro siglos con cuentagotas, nadie ha estudiado sistemáticamente su poesía manuscrita. 

Descripción minuciosa

Cuando el equipo de expertos de la Biblioteca Nacional examina el manuscrito original y lo coteja con varias reproducciones de otros autógrafos de Lope de la Biblioteca Nacional, comprueba “la indudable autenticidad de la atribución, según el ductus de algunas letras seleccionadas, el tipo de caligrafía (de la misma mano aunque varía según los cuadernillos), el tipo de advocaciones religiosas en cabecera con el signo monogramático de la cruz, y otras características de la obra”.

El informe describe con minuciosidad todos los detalles del manuscrito. Dice, por ejemplo, que “las medidas de la caja de escritura varían mucho según las páginas, y según se trate de verso o prosa, oscila en torno a los 18 x 13 cm”. Que en algunas páginas, como en el folio 171, por ejemplo, “hay anotaciones en vertical”. Que los 250 folios “son de diferentes papeles verjurados según los cuadernillos. (Distintas paginaciones en tintas de color y de diversas épocas, una hasta la página 436 y otra, comenzando al revés hasta el n° 96 )”. 

La encuadernación es, parece ser, algo posterior en pergamino ligeramente deteriorado, con broches de cordel. No hay ex libris de propiedad pero hay señales numéricas, al modo de signaturas de pertenencia a bibliotecas, en el lomo “n°302” y otra “36”. En las guardas, anotaciones autógrafas del Duque de Sessa.

El volumen es lo que los expertos llaman un facticio, es decir, un conjunto de diversos cuadernos reunidos a posteriori, de distintos tamaños y texturas y algunos de ellos encuadernados al revés. Como en todos los autógrafos de Lope, hay abundantes correcciones y tachaduras, que en algún caso hacen ilegible el texto, como en las imágenes que publicamos en estas páginas.

Los descubrimientos de Entrambasaguas

En dos tarjetas postales fechadas en 1941, que se refieren a dicho manuscrito, el profesor de literatura Joaquín de Entrambasaguas escribía a Mario Daza, propietario del manuscrito entonces y que se lo había dejado examinar, comentándole entre otras cosas: 

“Querido Don Mario : me han entregado ya las fotos del códice de Lope que me llevo a Santander para transcribirlo?” (28 de Julio de 1941, Madrid). En la otra postal, Entrambasaguas escribía: “No crea q. la trascripción del códice es fácil, se trata de un borrador enteramente autógrafo de Lope, perteneciente a su última época (1631) y contiene bastante inédito y variantes muy valiosas de obras principales suyas: La Dorotea, Amarilis, Huerto Desecho, prosa, verso, en fin, curiosísimo. Cuando lleguen a Madrid [el propietario estaba en San Sebastián] avíseme y le diré más descubrimientos: es largo de contar?” (20 de agosto de 1941, Madrid) 

No fue hasta 1970 (30 años después de la fecha en que escribió las tarjetas postales), cuando Joaquín de Entrambasaguas descubría más detenidamente el contenido de este Códice. En el número 38 de la Revista de Literatura (pags. 29-32) el profesor Entrambasaguas se refería al manuscrito de Lope en su trabajo titulado “Un códice de Lope de Vega autógrafo y desconocido”, una descripción y trascripción del contenido del manuscrito al que llamaba Códice Daza en honor al propietario de entonces.

Desde el Duque de Sessa hasta hoy

La procedencia del documento está también perfectamente estudiada. Según los datos recogidos por el antiguo lopista Joaquin de Entrambasaguas (el primero que según los estudiosos lo vio y estudió, y uno de los poquísimos que lo han visto en este siglo) el manuscrito perteneció al Duque de Sessa, patrono y mecenas de Lope entre 1606 y 1635, y ávido coleccionista de su producción. Todos los escrito-borradors del genio, desde las comedias a toda su obra poética, fueron a parar a la muerte de Lope al patrimonio de Sessa. A finales del XIX, cuando se dispersó la colección de los Condes de Altamira y duques de Sessa, fue adquirido por Valentín Carderera, que lo vende a su vez a Luis de Madrazo. Su hija, Teresa Madrazo se casó con Mario Daza de Campos, en cuya familia se ha conservado hasta la fecha. 

El dictamen de los expertos, que cuando examinaron el manuscrito estaba conservado en una bolsa de grueso plástico rojo, “lo que no parece en absoluto recomendable”, afirma que, en general, el estado de conservación del códice es bueno, “aunque atacado localmente por parásitos según se ve por las galerías que lo perforan, sobre todo junto al ángulo de encuadernación (véase por ejemplo en torno al f. 426), también en las guardas y en otras zonas”. Por lo que aconseja el tratamiento por parte de restauradores. Los expertos informaron también que en algunas páginas hay perforaciones debidas a tinta ferrogálica (véase p. 303) o a tachaduras rápidas; que la cubierta de pergamino se encuentra deteriorada con arrugas muy marcadas y que el volumen presenta el lomo deformado, tal vez por haber sido conservado en posición inadecuada durante mucho tiempo. 

Articulo: http://www.elcultural.es 23/11/2012

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