jeudi 27 décembre 2012

Francia FERNANDEZ/ El último tango de Salvador ALLENDE


"Es pésimo para una democracia que se hagan homenajes a dictadores"
Por Francia FERNANDEZ

En su novela El último tango de Salvador Allende, el escritor y actual embajador chileno en México recrea distintos aspectos de la vida del presidente trasandino -personalidad decisiva en su formación política-, hasta el momento del trágico final

Son casi las cinco de la mañana del 11 de septiembre de 1973, fecha que marcará un antes y un después en la historia chilena. Ningún alto mando militar responde a los llamados de Salvador Allende, quien ha recibido la noticia de "desplazamientos sospechosos de la Armada" y se alista para ir al Palacio de La Moneda, donde horas después se quitará la vida. De este modo comienzaEl último tango de Salvador Allende (Sudamericana), el nuevo libro de Roberto Ampuero, que en Chile se mantuvo cuarenta semanas en los rankings de los títulos más vendidos. Se trata de la primera ficción literaria dedicada al ex mandatario chileno, en la que se entrelazan dos historias: la de un ex agente de la CIA implicado en el golpe de Estado, que regresa veinte años después a desentrañar el pasado de su hija, provisto del diario de un desconocido, y el relato de un panadero amante del tango, que se convierte en asistente de Allende y narra sus últimos meses en un cuaderno escolar.

"Este Allende es el que vuelve cansado de las reuniones de gabinete y de las discusiones con la derecha. El que se saca la corbata y los zapatos y se sienta en el sofá. Alguien que está en una situación de mucha fragilidad humana y que en algunos momentos se abre y se confiesa con su amigo en la ficción, mientras juegan ajedrez y escuchan tangos -dice Ampuero a adncultura, vía Skype-. Me interesaba mostrar al Allende cotidiano. Hasta ahora, sólo estaba el personaje famoso por sus obras y por su importancia histórica."

Quienes conocieron al ex presidente socialista lo describen como un hombre culto, un "gozador" que apreciaba la literatura y la música, y un caballero con un sentido del humor extraordinario. En las páginas de Ampuero, autor de títulos como Nuestros años verde olivo (1999) y El caso Neruda (2008) y actual embajador de Chile en México, Salvador Allende es, además, "el doctor" de profesión y el "pije" nacido en una familia acomodada, que viste corbatas de seda y sacos de tweed, y bebe una copa de Chivas Regal por las noches.

Ampuero pasó dos años y medio investigando la figura de Allende. Habló con hijos de sus amigos y gente que trabajó para él. Vio documentales, escuchó discursos y leyó transcripciones, para trasladar esa voz (grabada en la memoria emotiva de miles de trasandinos, a través de su mensaje final) al ámbito privado. También recorrió sus casas santiaguinas. La de la calle Tomás Moro (con nombre simbólico y ahora transformada en un asilo de ancianos). Y la de "El Cañaveral", donde el ex jefe de Estado pasaba los fines de semana con su leal secretaria, Miria Contreras, la "Payita", que también fue su amante.

Paralelamente, el escritor visitó La Moneda. "Allí, desde hace un tiempo, hay dos grandes salas que recuerdan a Salvador Allende y lo que fue su último día. Están el sofá donde se suicidó, el escritorio, los teléfonos. Mientras estaba ahí sentado, yo tenía la impresión de que en cualquier momento él iba a aparecer. Es precisamente en ese lugar donde más se nota lo solo que estaba ese último día, porque no había ningún líder político a su lado. Allende murió acompañado de algunas mujeres, de médicos amigos de toda la vida y de un par de escoltas", cuenta.

AISLAMIENTOS, UTOPÍAS Y AMORES

¿Qué pudo haber experimentado una persona como Allende en los momentos previos a su muerte? ¿Sintió que había fracasado o pensó que su nombre iba a inmortalizarse en la historia? Interrogantes como éstos impulsaron a Ampuero a retratarlo desde una perspectiva más humana, con un país sumido en la polarización política y el desabastecimiento.

"Él quedó bastante aislado, no sólo por la oposición de la derecha y el centro chilenos y la de Estados Unidos, con las políticas de Nixon y Kissinger, sino también porque la Unión Soviética, que no estaba dispuesta a financiar otra Cuba, tampoco lo apoyó. Y Europa Occidental estaba molesta por las expropiaciones que estaban teniendo lugar en Chile", señala Ampuero, quien entonces era militante comunista y partió al exilio, después de poner a resguardo a colaboradores del ex presidente al que, según dice, admiraba con fervor.

-Salvador Allende fue quien me influenció políticamente. A través de este libro, quería averiguar cómo era ese ser humano que me marcó tanto.
-¿Y qué encontró?
-Encontré a un hombre que tenía una gran visión utópica, la de un país socialista distinto de los países donde el socialismo se había impuesto por la vía armada. Tenía tanta fe en su visión que creía que para cambiar las cosas debía convencer a las grandes mayorías del país a través del voto secreto, democrático. Él quiso profundizar en esa dirección, algo que nunca se había hecho. Era un hombre utópico, incluso, más allá de la utopía. Ni marxista ni dictatorial, y tenía diferencias con los socialismos reales, porque quería un Chile de otro tipo.

-En su libro habla de un Allende que se guiaba más por sus emociones que por la razón. ¿Cómo llegó a esa conclusión?
-En ese momento en Chile, los ánimos estaban caldeados. Allende fue un presidente elegido con un 36 por ciento de los votos, que quería hacer un proceso revolucionario. En un momento vio que no había salidas. Tenía que buscar nuevos aliados. Chile estaba en una situación compleja, todas las posiciones se radicalizaban y nadie quería transar. Él sabía que estaba en una situación extrema y que eso se iba a resolver de alguna forma. Le llegaba información desde dentro del ejército, y el golpe estaba entre esas hipótesis. A veces las creía. A veces, no.

La vida amorosa y las supuestas infidelidades del ex presidente (que al parecer compartía casa pero no cama con su mujer, Hortensia Bussi) también están consignadas en las páginas de El último tango... Entre estas últimas, una relación con Gloria Gaitán, hija del caudillo colombiano Jorge Eliécer Gaitán y asesora económica de Allende, que, en 2007, aseguró que después del golpe chileno había dejado el país con un hijo del derrocado mandatario en el vientre, que no llegó a nacer.

"Hay versiones que no han sido corroboradas por la historia y la literatura permite ir un poco más allá. Son versiones que andaban dando vueltas -argumenta Ampuero-. Yo traté de hacer mi libro con gran respeto por esta figura histórica, imaginando su vida diaria. Y claro, el amor y los sentimientos tenían que estar ahí. Su hija, la senadora Isabel Allende, dijo en una revista chilena que leyó la novela, que le había gustado y que consideraba que la imagen de su padre había sido tratada con mucho respeto. Por supuesto, este libro tiene una atmósfera y un tratamiento del personaje, que permiten darle un vuelo literario. Pero yo subrayo que es ficción."

SÍ A PIÑERA, NO A PINOCHET

Ampuero ya había explorado exitosamente la historia reciente de Chile, a través de otra figura clave: Pablo Neruda. "Con personajes de esa estatura, es muy fácil caer en el fallo de mostrarlos en un pedestal o denostarlos. Creo que hallé un equilibrio. Si me los encontrara (a Neruda y Allende), podría enseñarles estos libros y decirles: 'Esto es lo que escribí sobre ustedes'."

-¿Qué tan difícil fue escribir sobre ambos personajes?
-No fue fácil ni se logró de un día para el otro. Me tomó mucho tiempo de reflexión. Han pasado casi 40 años desde sus muertes. Yo tengo 58 y formé mi conciencia política a través de ellos. Lo importante es que pese al tiempo transcurrido, uno los pueda retocar sin violar su esencia. Eso es lo que la gente agradece. Ésta podría haber sido una novela rechazada. Y ha provocado una gran reacción, de todos los sectores.

-¿El hecho de que su libro haya estado primero en los rankings chilenos demuestra que Allende es un personaje eterno?
-Creo que habla de que en Chile hay una sensibilidad de quienes quieren observar al personaje y lo que aconteció, saliéndose de las anteojeras que imponen los análisis partidistas; revivir a Allende desde su condición humana. La gente lee este libro y lo disfruta porque quiere creer que allí está lo que se dijo y aquello que se hizo, y cuya historia se perdió para siempre.

-Usted es embajador de Sebastián Piñera. ¿Cómo un allendista terminó como diplomático de un gobierno de derecha?
-A los 17 años me hice comunista. Luego viví y conocí los socialismos reales, que no me representaban, en Cuba y en Alemania Oriental. Ni Pinochet ni los regímenes socialistas me parecían ideales para Chile. Y así me alejé de la opción socialista. Después pasé 15 años en Alemania Occidental. Eso me permitió ver de qué manera la economía de mercado era más funcional para la democracia, porque sabe repartir mejor los beneficios que el socialismo. Ahora digo que soy un liberal. Subrayo: no un neoliberal. En Estados Unidos, donde viví y fui profesor durante 12 años, me siento identificado con Obama. Y en Chile me siento un liberal. Pienso que el país ha tenido éxito en su macroeconomía, gracias a su integración en el mundo, aunque aún enfrenta delicados problemas de falta de igualdad.

-¿Y cree que un gobierno de derecha le dará igualdad a la gente?
-Tengo la impresión de que los gobiernos de izquierda proporcionan políticas más igualitarias, y los de derecha tienen mayor capacidad para generar más producción y riqueza. Yo apoyo el gobierno de Sebastián Piñera. El país creció un 6,3 por ciento el año pasado y más de un 5 por ciento este año, con una tremenda crisis mundial. Y claro, él enfrenta demandas sociales que llevan muchos años. Para mí representar a Chile como embajador es un honor y un trabajo apasionante, ciento por ciento.

-A propósito de Pinochet, ¿qué le pareció el homenaje que le hicieron en Santiago, recientemente?
-Respondo como embajador, sin entrar en análisis políticos, porque no me corresponden. Es pésimo para una democracia que se hagan homenajes a dictadores, tanto de izquierda como de derecha. En este caso, no fue el gobierno chileno el que organizó el acto, lo autorizaron los Tribunales. Es difícil para alguien que ha sido víctima de la dictadura.

-¿Y le interesaría escribir sobre él?
-No. Los personajes tienen que hablarle a uno. Tener matices y condiciones humanas que a uno le comuniquen algo. Si eso no está, uno no puede escribir sobre ellos.

EL ÚLTIMO TANGO DE SALVADOR ALLENDE
Roberto Ampuero
Sudamericana

La vida íntima y la trayectoria pública del presidente chileno vuelven a la luz, muchos años después de su muerte y cuando ya ha concluido la Guerra Fría, en las páginas de un cuaderno escrito por un antiguo camarada, que cae en manos de un ex agente de la CIA.

EL CASO NERUDA
Roberto Ampuero
Norma

Ampuero teje una intriga policial en torno a la figura del poeta chileno, protagonizada por el detective privado Cayetano Brulé, a quien Neruda le encarga que rastree el paradero de una hija suya que habría nacido en México en la década del 40..

Articulo: http://www.lanacion.com.ar 14/12/2012