samedi 26 janvier 2013

Diana FERNANDEZ IRUSTA/ La experiencia de lo abstracto


Ensayo
La experiencia de lo abstracto
Por Diana Fernández Irusta 

Se publican por primera vez en español los escritos reunidos del compositor estadounidense Morton Feldman

"Uno dibuja de manera más libre en un papel sin renglones", escribió Morton Feldman, que cuando pronunciaba esas palabras no pensaba en dibujos o pinturas, sino en composiciones musicales. O, más probablemente, tenía en cuenta los sutiles intersticios entre lo plástico y lo sonoro, esas inefables zonas de percepción que rozan la transición entre tiempo y espacio, entre superficie y construcción. La frase, con todas sus implicancias, invita a un viaje. El mismo que propone Pensamientos verticales , una muy cuidada selección de ensayos, conferencias y otros textos en los que la voz de este compositor contemporáneo emerge lúcida, estimulante, por momentos inesperadamente cercana.

Los textos fueron escritos entre fines de los años 50 y mediados de los 80. Recorrerlos equivale a atisbar una aventura creativa en la que el rigor de la reflexión es tan significativo como el azar de los derroteros personales, la intensidad de los lazos amistosos o, incluso, el interrogante espiritual.

En el núcleo de estas indagaciones, como un faro intermitente, persiste un elemento crucial en la estética de Feldman: su encuentro, alrededor de 1950, con los artistas del expresionismo abstracto, aquellos que estaban haciendo estallar el horizonte cromático y formal de la pintura, al tiempo que ubicaban en Nueva York el nuevo Norte de la brújula artística internacional. En este sentido, el autor es explícito: nada habría sido igual en su vida profesional si, tras conocer a John Cage, no hubiera ingresado en el efervescente circuito que por esos años integraban Jackson Pollock, Willem de Kooning, Mark Rothko o Philip Guston.

El acceso a lo que él llama la "Experiencia de lo Abstracto" fue, entonces, decisivo. "La imaginación da respuestas sin metáfora. La Experiencia de lo Abstracto es una metáfora sin respuesta -escribe en un catálogo de 1967-. Mientras el arte de tipo literario, el arte que nos es cercano, está tensionado por la polémica que asociamos a la religión, la Experiencia de lo Abstracto es en realidad mucho más cercana a lo religioso. Lidia con el mismo misterio, la realidad, o como quieran llamarlo."

Se trata, en todo caso, de pulsar las cuerdas más íntimas, el germen casi intangible de la experiencia sonora. Para lograrlo, el compositor recurrirá -así lo asevera una y otra vez- a las intuiciones y procedimientos de los pintores abstractos. De allí surgirá un modo particular de interrogar el trabajo compositivo, así como la posibilidad de interpretar el plano auditivo en los términos del plano pictórico. O -y esto será fundamental- la disposición a rendirse ante la reveladora potencia de los materiales. "El pintor obtiene su maestría al permitir que aquello que está haciendo tome forma por sí mismo -explica Feldman-. De alguna manera, debe mantenerse al margen para tener el control. El compositor apenas está aprendiendo a hacer esto. Está empezando a comprender que el control puede pensarse como solo una práctica aceptada."

De la frecuentación de ateliers y gozosas tertulias en el Village, dos nombres emergen con fuerza: Mark Rohtko y Philip Guston. Feldman respetó y se nutrió de los universos expresivos que ambos artistas plásticos desarrollaron. Por ejemplo, rescató el modo particular en que cada uno de ellos interpretó la noción de estasis: esa ilusión de suspensión, la huella de algo como "congelado y, al mismo tiempo, vibrante", que sólo las artes visuales parecieran poder tocar, pero que, sin embargo, el autor considera posible en el territorio de la música.

Feldman coleccionaba tapices antiguos: un modo más de aproximarse al intrincado misterio de la forma, el color y el tiempo; otra vía para incidir en el núcleo material de esa sustancia intangible, la música (la utopía -o no- de que los dedos de un compositor se plasmen en su obra de igual modo que los trazos del pintor lo hacen en la tela).

El diálogo con lo pictórico es permanente. A propósito de un tributo a John Cage realizado a principios de los años 80, el autor escribe: "Mahler, una sala de espejos deformantes, evoca los paisajes emocionales de una pintura de Munch; Cage, al igual que las pinturas tardías de Monet, nos hace mirar fijo al sol; la refracción de su sonido, como la luz de Monet, se desliza de nuestros oídos hacia un mundo sonoro no delimitado". En la belleza de esta imagen subyace algo así como un manifiesto. Más allá de su enorme capacidad analítica, en un entramado intelectual en el que gravitan figuras como Kierkegaard o Tolstoi, Feldman propugna un tipo de creación cada vez más limpia de conceptos y más próxima al núcleo de la percepción. Como lo mejor del expresionismo abstracto, defiende una libertad que poco tiene de caótica y mucho de trabajoso empeño. En los textos de esta compilación -sabiamente dispuestos entre una precisa introducción y un epílogo del poeta Frank O'Hara- se respira una intensidad que los melómanos disfrutarán tanto como cualquier otro interesado en las maravillas de la expresión humana.

PENSAMIENTOS VERTICALES
Morton Feldman
Caja Negra
Trad.: Ezequiel Fanego
256 páginas
$ 95.

Artículo : http://www.lanacion.com.ar 25/01/2013