dimanche 13 janvier 2013

Hugo BECCACECE/ Un mundo de alianzas y traición


Crónicas de la selva
Un mundo de alianzas y traición
Por Hugo BECCACECE  

La nunca bien ponderada dinastía de los Plantagenet parece tener eco en la realidad política nacional; una película muestra, sin subrayados, la escuela argentina de ayer a hoy.

El contraste es considerable y, por momentos, perturbador. Cine Gaumont, por la tarde de un día de semana. La contraposición inquietante está en las imágenes que se ven en la pantalla. La directora Celina Murga filmó el documental Escuela Normal en la Escuela Normal nº 5 de Paraná. Durante un año siguió las peripecias de profesores y alumnos en el establecimiento. El edificio imponente pertenece a la serie de las escuelas o de los colegios-palacio que surgieron en el país, impulsados por la ley 1420. Un colegio de esas características, es evidente, respondía a un proyecto educativo monumental. El Normal de Paraná fue el primero del país. Los detalles de su historia se pueden leer en el notable libro Las maestras de Sarmiento , de Julio Crespo. El primer director, George Albert Stearns, venía de Boston. Llegó acompañado por su mujer, Julia Adelaide, y un hijo de corta edad. Ya en la Argentina, nació otro hijo. Debieron aprender el español, atravesar los campos desde Buenos Aires hasta Paraná, vencer (nunca lo lograron del todo) la desconfianza de los maestros locales, fijar los programas de estudio y enseñar. En 1872, murieron Adelaide y el hijo mayor de Stearns.

La construcción actual es posterior a ese período y su estilo École des Beaux-Arts , con sus columnas neoclásicas, responde a la de los "templos del saber" de inspiración sarmientina. Hoy, los carteles cubren las paredes. Y los alumnos, como debe de haber ocurrido en los primeros tiempos, hace más de un siglo, no cuentan con los elementos necesarios para aprender. En una de las clases de francés, los estudiantes forman grupos de cuatro o de cinco para leer, como pueden, fotocopias (una para cada grupo) repartidas por la profesora. Esos enormes espacios han perdido su carácter majestuoso. Son una especie de retrato de Dorian Gray, pero arquitectónico. La vida bulliciosa de los jóvenes ocupantes del Normal con sus elecciones de presidente para el Centro de Estudiantes pertenece a una época tan precaria o más que aquélla en la que se levantó la escuela. Las autoridades, acompañadas por alumnos, bidón en mano, llenan de jabón líquido los recipientes para lavarse las manos de los baños. Todos colaboran sin formalidades ni ceremonias. Lo bueno del documental es que sólo muestra, no tiene subrayados. No hay otro mensaje que las imágenes.
Tres cuadros de Berni se incorporaron al Museo Nacional de Bellas Artes. Lo anunció Guillermo Alonso, el director de la institución, cuando inauguró la exposición Papeles modernos. De Toulouse-Lautrec a Picasso , integrada por 86 obras de la colección del museo. Dos de las obras de Berni, El obrero encadenado y Cristo en el departamento fueron donadas por Lili, la hija del artista; La siesta , en cambio, fue comprada por el museo en dos millones y medio de pesos. En la misma ocasión, Alonso contó que el crítico e historiador de arte Ángel Navarro, a su vez, había donado varias piezas precolombinas. Navarro, además, fue el encargado de llevar adelante una visita guiada de la muestra, que ya fue exhibida en Malba, en 2011, cuando se celebró la primera década del museo creado por Costantini.

Entre los dibujos más interesantes, había uno, La playa , de Ensor, el artista belga, en el que se ve a una multitud de veraneantes al borde del mar. En medio de ese gentío, en el que cada persona ha sido dibujada con mucho cuidado y humor, aparece la figura del artista. Seguramente la playa debe de ser la de Ostende, la ciudad balnearia más popular de Bélgica. Ensor nació y murió allí. En la vejez, se lo veía pasear por la costa, donde era saludado por los vecinos. Hay también dos grabados de Ensor que pertenecen a la serie de Los siete pecados capitales . Uno de ellos es La muerte domina los siete pecados capitales , en el que aparece un esqueleto alado, ángel exterminador que planea sobre las cabezas pecadoras.

Otra obra hermosa es Los coleccionistas de estampas de Honoré Daumier. En la imagen aparecen dos hombres que contemplan carpetas llenas de hojas de papel con ilustraciones: uno está sentado; el otro, de pie. Cuando Daumier empezó a dibujar, le dio una posición distinta al anciano de pie de la que hoy se aprecia. Pero después hizo una corrección en la cabeza del coleccionista. La huella de ese pentimento (arrepentimiento) es muy visible y le da un interés suplementario al trabajo.

Noche de estreno en el teatro Regina: El león en invierno , interpretada por Leonor Manso y Daniel Fanego con la dirección de Pompeyo Audivert. La sala estaba colmada. En la platea, entre otros, se encontraban Patricio Contreras, Linda Peretz y Arturo Bonín. Había un tema de conversación que se repetía en varios de los grupos que estaban en elhall : la carta de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Ricardo Darín. Cuando empezó la obra de James Goldman, que desarrolla la lucha por el poder entre Enrique II, su esposa, Leonor de Aquitania, los hijos de ambos (Ricardo Corazón de León, Juan Sin Tierra, Godofredo) y el rey Felipe Augusto de Francia, fue como si algunos pasajes de las charlas encontraran su ilustración en los diálogos que mantenían los personajes. La historia de las sucesivas alianzas, traiciones, rivalidades y reconciliaciones entre los miembros de la familia Plantagenet, es decir, entre padres e hijos, sin mencionar a Felipe Augusto de Francia que funcionaba como un comodín, no podía parecerse más a la realidad política de la Argentina, lo que inevitablemente provocaba en el público miradas cómplices.

Uno de los aspectos estrictamente teatrales que favorecía el interés por el texto era la claridad con que se escuchaban los parlamentos de todos, especialmente los de Enrique II (Daniel Fanego) y de Leonor de Aquitania (Leonor Manso). Fanego tiene una de las voces más caudalosas de la escena nacional y, además, una dicción impecable. En esa noche de coincidencias, Ignacio Rogers, que encarna al rey Felipe Augusto, recordaba, a pesar de ser alto y de rostro interesante, a Lionel Messi (flamante Balón de Oro 2012). El hecho inexplicable quizá se debía a la actitud no muy desenvuelta que Rogers debía darle a su papel en algunas escenas. ¿Lo habrán marcado así?

Articulo: http://www.lanacion.com.ar 11/01/2013