dimanche 13 janvier 2013

Lengua guaraní: ¿Crisis o una oportunidad para rectificar?


Lengua guaraní: ¿Crisis o una oportunidad para rectificar?

Los datos provisorios que arroja el reciente Censo 2012 indican que ha disminuido en un 10 por ciento el número de guarani hablantes en tan solo una década. Un hecho que demanda un debate claro y sin pérdida de tiempo.

La conservación del avañe'e
Por Feliciano Acosta
Poeta y docente

El dato preliminar arrojado por el Censo Nacional de Población y Viviendas 2012, que señala que ha disminuido la cantidad de hablantes en lengua guaraní, es realmente preocupante para todos los paraguayos, porque se trata de la lengua de la identidad nacional.

Se sabe que una lengua se adquiere en el seno familiar y los padres de esta generación han dejado de transmitir a sus hijos la lengua guaraní; es una generación que da mayor importancia a la lengua castellana, la comunicación familiar se realiza en castellano.

El niño crece, va a la escuela, allí recibe una deficiente educación bilingüe, que fortalece solamente el castellano.

En la conservación de la lengua todos tenemos responsabilidad, en primer lugar los padres y luego las instituciones educativas, las autoridades, la Iglesia, los medios de comunicación y otros.

En este caso, quiero referirme especialmente a la enseñanza del guaraní en las escuelas y en los colegios. Existe un programa ambicioso que pretende hacer bilingües a todos los paraguayos en el 2020, pero su implementación no ha demostrado ningún avance. Los egresados de las distintas promociones no hablan guaraní, señal de que no se ha profundizado la expresión oral o se ha dejado definitivamente de lado.

Evaluación de la educación

En este sentido, el Ministerio de Educación y Cultura tiene la gran responsabilidad de hacer una evaluación de la marcha de la enseñanza del guaraní en las escuelas y en los colegios, porque el Estado paraguayo está haciendo una gran inversión en este programa y, como vemos, sin resultado positivo.

Esta situación también debe inquietar a los docentes, ya que ellos son los que ejecutan el programa; a los evaluadores y coordinadores, que controlan los planes; y a los directores, a quienes finalmente se presentan los resultados.

Por otro lado, la capacitación docente es fundamental. Se sabe que la enseñanza del guaraní en el primer y en el segundo ciclo está a cargo de los docentes de grado, quienes no tienen mayor conocimiento de la lengua que están enseñando y nunca se preocuparon por estudiar, ya que consideran que dicha actividad les fue impuesta.

El Ministerio de Educación y Cultura debe tomar carta en el asunto y debe rectificar errores y conseguir que los estudiantes que acuden a las escuelas y a los colegios de la República hablen el guaraní. La vida de una lengua depende de sus hablantes.

El resultado del referido censo también debe preocupar a la Secretaría de Políticas Lingüísticas, institución legalmente constituida y que debe coordinar actividades con el Ministerio de Educación y Cultura para luchar por la conservación del avañe'ê, que, como dije, es la lengua de nuestra identidad nacional.


Cuando fueron a despertarlo, estaba muerto; pero ¿quién era?
Por Escribe Bartomeu Meliá s.j.
Antropólogo y lingüista

Cuando el 10 de octubre de 1954 puse el pie en el Puerto de Asunción, me dijeron que dos cosas había en el Paraguay que nunca desaparecerían: la lengua guaraní y los montes, umíva ndopamo'ãi (eso no va a acabar). Y, en realidad --valga la anécdota--, el camino hacia Trinidad era todavía una especie de picada a través de la selva. En menos de 60 años, los montes ya no existen --en realidad están en vías de desaparición-- y la lengua guaraní, nos advierte el Censo de 2012 --con datos provisorios, es cierto--, está en vías de extinción; esta sería la tendencia.

No es del caso discutir si el diagnóstico es acertado, si se trata de cáncer o insuficiencia renal, de parálisis cerebral o alzheimer; de guaraní popular o culto, de diglosia o bilingüismo; el guaraní está enfermo de gravedad. Y no tenemos ni siquiera buenos médicos para un diagnóstico adecuado y acertado.

Durante la gran mentira de la dictadura --toda dictadura es un enorme fraude--, se usó el guaraní para efectos de propaganda, y hay que decir que la mentalidad dictatorial está todavía vigente en la política lingüística actual. No; las enfermedades no se curan ni con leyes ni por decreto.

Desde hace años la lengua está siendo desplazada de su hábitat, de su techo; y sin tekoha no hay teko. Y si es la lengua, los desplazados son los usuarios de esa lengua; sin hablantes, una lengua no es nada; un monumento bibliográfico o una memoria fuera del presente y sin futuro.

En poco tiempo, digamos después de Itaipú, el Paraguay es un país que tiene que ser deforestado; este sería su destino manifiesto, y esa deforestación se ensaña en la tradición, el sistema económico, la honestidad política, la relación entre vecinos e incluso la comunicación dentro de la familia. Esa destrucción ecológica de la lengua se veía venir, pero se prefirió cuidar jardines cerrados, para provecho de quienes pensaban que podían apropiarse de la lengua de todos en provecho propio, y de los mismos gobiernos de turno. El Ministerio de Educación y el aval dado a instituciones de dudoso nivel superior, permitieron registrar y legalizar como privadas esas tierras malhabidas --perdón, esos espacios de lengua malhabidos--. Nuestro guaraní, en nada oficial, a pesar de la Constitución de 1992, se ve preso de macateros y planificadores burocráticos.

Tenemos ahora nuestro Curuguaty lingüístico, con muertos y heridos de ambos lados, y desconocimiento de la tercera mano que provocó la tragedia. ¿Quién emboscó a quién? Hay quienes acusan a los sojeros, a los patrocinadores de Rio Tinto Alcan, a los mismos parlamentarios, a los medios masivos de comunicación, a la vanidad incluso de los nuevos gobernantes. El guaraní no tiene enemigos muy diferentes. Y si se hiciera un plebiscito, ¡el pueblo lo quiere!

La lengua guaraní está desarmada, y tal vez es mejor que sea así. Necesita de otras defensas que las del poder. Es desde la paz que trae una lengua de libre comunicación, que hay todavía esperanza


El guaraní, un estilo de vida
Por Margarita Durán
Historiadora

Aunque no soy especialista en lengua guaraní, veo con preocupación la resistencia que pone la mayoría de los estudiantes a la hora de aprender la lengua; tampoco faltan padres que la desdeñan y muestran su desagrado o indiferencia ante el Guaraní como materia escolar.

Más que enseñar vocabulario y gramática guaraní, creo que en las escuelas se debería incentivar, en primer lugar, la cultura guaraní, nuestro teko o estilo de vida, que va más allá del aprendizaje memorístico de unas cuantas oraciones o vocabulario escritos en dicha lengua, para luego ser repetidos en los exámenes, y tras ellos, muchos aplazados.

Los programas de estudio de la lengua guaraní deberían comenzar por familiarizar a los niños con su historia, poniendo énfasis en el Ayvu Rapyta (el Fundamento de la palabra humana), el valor de la palabra, el mito de la creación, cuentos y leyendas guaraníes, la historia de su escritura iniciada con fray Luis Bolaños (siglo XVI), para ir guiándolos hacia el camino de la música con letras en guaraní, canciones que deberían ser escuchadas en silencio, con unción, sin apremios por traducir su contenido como tarea escolar, solo oírlas, admirando su cadencia y dialogando con los niños sobre la riqueza cultural que supone para nosotros haber heredado una lengua indígena que va más allá de las palabras escritas o habladas, lengua que nos hace únicos, porque está en nosotros, como una segunda piel, al decir de Melià.


Ikatu oñemoingovejey avañe'ê
Por Mauro Lugo
poéta, momaranduhára

Umi tapicha iñarandúva niko he'i peteî áño ryepýpe omanoha ohóvo 25 ñe'ê ha oiméramo oikove gueteri ko mundopýpe 5.000 ñe'ê, amo síylo XXI-kuéra rupi oikovéta 2.500 ñe'ê rupintema, tekotevê upéicharô tapichakuéra opáy ha ohechakuaa tuicha mba'eha hína upe iñe'ê rekove.

Avañe'ê ha mayma ypykuéra ñe'ê ñane retâyguáva ha ndaha'éiva oguata avei upéva upe tape ijetu'uetévare, guarani ñe'ê ikatueténte omano ko'êrô ára mayma Paraguái ha Sudamérika oikuaa ha oipurúva ndohekombo'éiramo imitânguéra, ogapýpe raê noñeñe'êi ha ndojehayhukáiramo ñemoñare pyahúpe ningo mbo'ehaópe sa'íma ikatu oñepytyvô chupekuéra, upévare sy, túva, taitachu, jarýi, tío, tía ha mitâ oherekuáva guive oikuaa ha ohechakuaava'erâ tuicha mba'eha ko ñande ypykuéra ñe'ê ymaite guare, mba'eveichavérô nombyaimo'âiha mitâ apytu'û rekove, oipytyvô kakuaataha uvei chupekuéra iñaranduvévo ha avei oikuaapyhy haguâ ohóvo ambue ñe'ê mokôiha, mbohapyha, irundyha...

Anivéma haguâ oñehendu oje'érô hasykakuaa ha omanoha ohóvo guarani ñe'ê ko ñane retâme, tekotevê poetakuéra, mburuvicha opavavéva, ñe'êjára maymáva ha mbo'eharakuéra kuñáva oñepyrûmi ohekombo'e imembykuéra ha kuimba'éva katu ita'yrakuéra ha itajyrakuéra, hogapýpe raê tapykuere, upépe raê tohayhuka ñepyrû ñe'ê mitâ ha mitâpyahúpe, upéicharômante ohechaukáta ojokupytyha iñe'êryapu ha hekove.

Guarani ñe'ê niko ikatúta oñemoingove jey ojeko'ipaitéramo iko'êrâre, ojepurúramo ogapýpe, ojehekombo'e porâramo mbo'ehaópe, ojepuru añetéramo médio oporomomarandúvape oñeñe'ê, ojehecha ha ojehaikuévope, oñemyasâiramo akóinte purahéi guaranimegua, mburuvichakuéra oñe'êramo guaraníme opaite mba'erâ mamo oimehápe, upéichape ha upéicharô ñoite nomanomo'âi ko ñe'ê iñarandu ha omoteîmbáva ko tetâ.


Nuestro yvu lingüístico ¿está en extinción?
Por Antonio V. Pecci
Periodista

No puede sino despertar un sentimiento de preocupación el hecho de que la lengua guaraní, nuestro idioma popular por excelencia, está sufriendo un declive importante, a juzgar por los últimos datos proveídos por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos. En el 2002, último año de toma de datos, el porcentaje de hablantes monolingües del guaraní era del 27%, personas que solo hablaban el idioma nacional por excelencia. Pero el censo actual, 2012, indica que esa cifra ha disminuido. Actualmente solo un 17% de personas son monolingües. Es decir, ha habido una resta porcentual del 10%.

Sería como decir que un 1% se ha ido perdiendo en cada año hasta hoy. De seguir esta tendencia, en menos de 20 años habrán terminado los hablantes monolingües. ¿Quiénes serían? Preguntamos a gente que trabaja las estadísticas y a estudiosos de nuestro idioma popular. Aunque no existe todavía un perfil definido, podemos suponer que se trata de gente adulta mayor, que vive en zonas rurales, vinculada a tareas del campo. Y que lleva un modo de vida que le permite reproducir el idioma de sus mayores en su contacto diario en la casa y en la comunidad. Esa es, aparentemente, la gente que no tiene reemplazo.

Pues no se ha dado la transferencia a nivel familiar con los hijos y tampoco el ámbito educativo ha ayudado a su preservación.

¿Cuál puede ser el significado de esta disminución acelerada de guarani hablantes? Estamos refiriéndonos a un idioma que tiene 500 años de existencia. Y que todos creíamos gozaba de buena salud adaptándose a los cambios. Indudablemente, uno de los rasgos es que esa porción significativa de hablantes es portadora de una cultura oral lingüística, que sería como la fuente más autorizada para constatar, comprender y sintonizar cuáles son las expresiones más genuinas del idioma.

El manantial más puro donde bebemos todos. Con la Ley de Lenguas, y antes con el Plan de Educación Bilingüe, creímos haber dado un paso importante. Pero, como afirmara recientemente Susy Delgado, "es hora del Aty Guasu del guaraní, capaz de desentrañar los errores del camino transitado y de vislumbrar el camino correcto".

De no darse un debate amplio y abierto a la ciudadanía, quizá estemos asistiendo a la crisis final de una lengua nativa que asombró a propios y extraños.

Un papel central en estas consultas le corresponde tanto al Ministerio de Educación como a la novel Secretaría de Políticas Lingüísticas. Su misión de ser está en juego. El debate está planteado y precisa de una hoja de ruta.

Articulo: http://www.ultimahora.com 08/01/2013

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