dimanche 13 janvier 2013

Toni GARCÍA/ El escritor Lee CHILD ha vendido 60 millones de libros de su saga Jack Reacher


Elogio de la bestia literaria
El escritor Lee Child ha vendido 60 millones de libros de su saga Jack Reacher
Por Toni GARCÍA 

Jack Reacher, expolicía militar. Dos metros de altura y cien kilos de peso. Una bola de cañón con pinta de vagabundo y cerebro de físico nuclear al que los líos persiguen y que no empieza las peleas pero que se dedica a acabarlas. “Mi adolescencia en Birmingham tiene mucho que ver con Reacher. 

Allí la respuesta automática a cualquier provocación era la violencia. No era algo que te preocupara, no tenía connotaciones morales, no te quitaba el sueño: sabías que más pronto o más tarde habría que pelear. Yo trataba de no empezar las peleas aunque tampoco recuerdo haber perdido ninguna”. Las palabras brotan en Londres de los labios de un tipo de casi dos metros, noventa kilos de peso, impecable en un traje de tweet marrón y que responde al nombre de Lee Child.

Child (Coventry, 1954) es un escritor británico con pinta de haber resuelto muchos problemas con sus propias manos y es además el padre de Jack Reacher, un personaje que se ha convertido en la última década en uno de los grandes símbolos mundiales del género negro: un hombre que aúna la cabeza del mejor Holmes con la sequedad de Marlowe, pero que posee una potencia física inédita en el universo de ficción de policías y detectives que pueblan la literatura de género. Los libros de Child, que ya han vendido más de 60 millones de ejemplares en todo el mundo, amenazan ahora con expandir su reinado gracias a la adaptación cinematográfica de Un disparo (Editorial RBA) que su distribuidora, Paramount, pretende convertir en una franquicia: “No creo que eso suponga ningún cambio para mí. ¿Qué va a pasar? ¿Voy a ganar mucho dinero? Ya soy millonario, así que —en todo caso— sería un poco más millonario”, dice Child, con la flema asomándole hasta por las solapas del traje.

"Yo trataba de no empezar las peleas, pero tampoco he perdido ninguna"

La película, llamada simplemente Jack Reacher y dirigida por Christopher McQuarrie, se ha desarrollado con no poca polémica por la elección del actor que debía encarnar al protagonista: Tom Cruise. “La cosa es que cuando una novela es adaptada a la gran pantalla el escritor sabe que al menos uno de los grandes parámetros del libro va a perderse y en este caso era el exterior de Reacher: sencillamente, no hay ningún actor de ese tamaño. Tom era el hombre capaz de interiorizar a Reacher para que nos olvidásemos del exterior. ¿Hugh Jackman? Ese tío es más bajito que yo… Mira, la lista se reducía a Johnny Depp, Brad Pitt, Russell Crowe, Matt Damon. ¿Depp es Jack Reacher? No. ¿Pitt? Más bien no. ¿Crowe? Es muy bajito. ¿Damon? Damon ya es Jason Bourne. Así que Tom Cruise era el hombre perfecto, un actor poderoso, capaz y que entendía al personaje. Era perfecto”, asegura Child, sin dejar demasiado tiempo a la discrepancia.

La historia del escritor no deja de ser curiosa: un ejecutivo de televisión de excelente posición y sueldo que un día es despedido y que decide apostar por la escritura. “Me echaron, no quería volver a moverme en un sector donde eran necesarias cien personas para tomar una decisión. Lo que me apetecía era ser mi jefe, ser responsable de mis aciertos y mis errores. Nunca había escrito ni una palabra pero sabía que funcionaría. ¿Por qué? Porque nunca quise ser escritor, no estaba obsesionado con ello, no cerraba los ojos y me veía escribiendo. Lo hice para ganarme la vida. Creo que esa es la clave”.

"Tom Cruise es perfecto para el papel, un actor poderoso"

Esa confianza en sí mismo debe de tener algo que ver con la contundencia de su personaje y hasta con los detalles más nimios de Reacher: “Diría que una de las grandes cosas que tenemos en común es que el cabezazo también es mi movimiento favorito en una pelea. El otro día alguien me preguntaba cuándo fue la última vez que solté uno y creo recordar que fue de adolescente en un fish & chips. Había ido a buscar algo de comer y cuando salí un tipo me dijo que le diera el dinero. En una mano llevaba la comida y en la otra el cambio, así que le di un buen cabezazo. El tipo se tambaleó y me dijo: ‘¿Por qué?’. Y le contesté: “Porque tenía las manos ocupadas” [RISAS].

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CRÍTICA DE 'JACK REACHER'
Un Mike Hammer higienizado
Por Jordi COSTA

Tom Cruise no da el tipo para encarnar a la ruda mala bestia y solo Werner Herzog, en el papel de villano, parece estar tomándose el asunto con humo.

En las primeras páginas de Un disparo, novena novela de Lee Child protagonizada por Jack Reacher, un francotirador se coloca en posición para disparar y el escritor parece sudar tinta para expresarlo con palabras: “Alcanzó la base del muro y se extendió en el suelo, presionando con fuerza contra el hormigón. A continuación se incorporó hasta adoptar la posición de sentado. Luego se puso de rodillas. Dobló la pierna derecha contra el suelo...”. Jack Reacher, adaptación de la novela a cargo de Christopher McQuarrie, guionista de confianza de Bryan Singer, tiene el mérito de convertir esta secuencia en un prólogo contundente y eficaz en sus formas, reminiscentes de un buen thrillerestadounidense de los setenta. La película se sustenta en esa incongruencia: adaptar una novela infame con un respeto y una circunspección dignos de mejor causa. McQuarrie, guionista brillante con alguna que otra mancha en el historial —The tourist (2010), ese insensato vehículo al servicio de Johnny Depp y Angelina Jolie—, no es un alquimista y sus propósitos de enaltecimiento de un material residual no logran convertir la ganga en oro. En todo caso, Jack Reacher es una ganga aparatosa... y mejor escrita que su modelo (es un decir) literario.

Máximo exponente de lo que Joe Hill definió como manfiction —la respuesta viril del mercado editorial a la expansión de la chick-lit—, Lee Child es una suerte de Mickey Spillane para los tiempos de la corrección política que tiene en Reacher a su Mike Hammer de la nueva era: un veterano de guerra sin domicilio fijo, ni ataduras afectivas, que viaja, con su cepillo de dientes como único equipaje, a bordo de coches de línea.

Cruise no da el tipo para encarnar a la ruda mala bestia y McQuarrie solo se sitúa a la altura del material cuando privilegia el escote de Rosamund Pike. Solo Werner Herzog, en el papel de villano, parece estar tomándose el asunto con humor.

Articulo: http://cultura.elpais.com 11/01/2013