samedi 26 janvier 2013

Verónica CHIARAVALLI/¿Qué cosa es usted, marqués de SADE?


Final abierto
¿Qué cosa es usted, marqués de Sade?
Por Verónica Chiaravalli

Figura tanto más inaprensible cuanto más la acecha el lenguaje de la literatura, la filosofía o el psicoanálisis, enigma cifrado en cuatro letras, causa de un sustantivo abstracto y un adjetivo concretamente horroroso, Sade vuelve a ser objeto de una nueva aproximación artística. El martes a las 22, dentro de un ciclo dedicado a biografías de personalidades célebres, Europa Europa exhibirá un film sobre el incómodo marqués, muy convenientemente protagonizado por Daniel Auteuil.

¿Cuál de los múltiples Sade posibles ha elegido mostrar el film en cuestión? Uno acorde con los tiempos actuales, reivindicatorio del marqués, o al menos del sentido que se les pueda atribuir a su pensamiento y su obra.

La acción transcurre en 1794, específicamente durante los meses que pasó recluido en el ex convento parisiense de Picpus, devenido centro de detención. A lo largo de su vida Sade fue apresado no menos de siete veces y en su ineludible estudio introductorio a La filosofía en el tocador (Colihue lanzó una impecable edición en 2010) Oscar del Barco nos recuerda que el autor de Justine pasó casi treinta años encerrado en cárceles y manicomios.

El personaje que encarna Auteuil es racional, sabio y contenido hasta en sus excesos, porque los excesos, en este caso, no son gratuitos sino que tienen una finalidad: Sade es aquí un maestro de vida. Un asceta que escribe sin parar en su celda monacal, preocupado por preservar sus manuscritos, mientras son otros los que ponen en acto ese núcleo de moral descompuesta propia de la época al que las palabras del marqués (ahora ciudadano, según lo dicta la ley de la guillotina) apuntan como dardos: la violencia, el engaño, la humillación, el asesinato.

Y siempre se escribe para alguien, aunque sea fantasmal. Señala Oscar Del Barco: "¿Por qué escribe Sade? El hombre de la soledad absoluta, del anonadamiento total del "otro", pasa su vida escribiendo. A esta contradicción existencial Bataille le dedicó parte de sus meditaciones. La tesis de la soledad absoluta es negada por el acto de la escritura; la violencia y el crimen necesitan del silencio, son silenciosos [...]. Si la soledad absoluta es silencio, el decir la soledad absoluta rompe la clausura subjetiva". Esa grieta en la construcción cristalizada de un Sade criminal y monstruoso, que Del Barco invita a explorar, es también sugerida por el telefilm. Cuando el marqués invita a entrar en la habitación donde trabaja a una adolescente con la que comparte cautiverio, le dice: "Aquí no vive ningún ogro y, sin embargo, las cosas que le han contado de mí son todas verdaderas. Pero no como ellos las entienden".

Artículo : http://www.lanacion.com.ar 18/01/2013