dimanche 24 février 2013

Verónica CHIARAVALLI/NABOKOV rejuvenecido


Final abierto
NABOKOV rejuvenecido
Por Verónica CHIARAVALLI

Un libro leve como las mariposas que tanto atraían a Nabokov.

Lila Azam Zanganeh, escritora francesa de origen iraní, se interesó por el autor de Lolitaprecisamente a la edad de la heroína y gracias a tres libros que se ofrecían a su curiosidad sobre los sillones de brocado granate de su madre, entre ellos, uno que exhibía en la cubierta la imagen de una adolescente desnuda: Ada o el ardor . Sin embargo, el encuentro de Lila con Nabokov tardaría varios años en producirse ("cuando me llegó el turno de leer a Nabokov, la nostalgia era ya de segunda generación, pues la había heredado de mi madre"). Y concluidos los estudios de literatura y filosofía en París, Lila Azam Zanganeh dio forma a El encantador. Nabokov y la felicidad(editado el año pasado en España, por Duomo), libro en el que explora y reelabora lúdicamente su pasión (casi obsesión) por el escritor ruso.

La obra es, por decirlo de manera metafórica, un caleidoscopio de texturas heterogéneas. Recurre tanto a la biografía como al ensayo, la crónica y la ficción (hay incluso una entrevista imposible entre ambos, ilustrada por un fotomontaje que la misma Lila preparó con mucho humor) para delinear un nuevo retrato de Nabokov, no especialmente original pero sí más fresco (quizás un poco ingenuo) que lo habitual. Y claro que, involucrada del modo en que se involucra la autora con el texto que va tramando, por momentos el libro dice más acerca de quién es Lila Azam Zanganeh que de Nabokov. La solapa del libro la muestra en todo el esplendor de su belleza diáfana (una especie de feliz fusión de los rasgos faciales de Anne Hathaway y Juliana Awada), y sus intervenciones públicas (fue una de las jóvenes estrellas literarias del Hay Festival) revelan un espíritu que se complace en las superficies tersas, en la búsqueda serena de la palabra precisa.

Con ese bagaje emprendió Lila la tarea de demostrar que Nabokov es, según ella, el gran escritor de la felicidad. "Y por felicidad no me refiero a un estado general arrobador de bienestar y satisfacción (¿acaso no es propio sólo de las vacas sentir esa clase de satisfacción?). La felicidad de Nabokov es un modo especial de ver, de maravillarse, de captar las cosas; en otras palabras, de atrapar las partículas de luz que bullen a nuestro alrededor." En el uso de los diversos subgéneros narrativos que empleó, Lila siguió la línea que también había desarrollado otro joven escritor francés, Laurent Binet, en su novela HHhH , donde narra el atentado contra el jerarca nazi Reinhard Heydrich: participar en el texto como personaje, en su condición de lectora, investigadora y objeto ella misma de la fascinación que ejerce su propio objeto artístico.

El resultado es amable y seguramente satisface la premisa que Lila establece en el prefacio del libro como causa de toda lectura: "Leemos para renovar el encanto del mundo".

Articulo : http://www.lanacion.com.ar 22/02/2013