dimanche 21 avril 2013

Pedro Pablo GERRERO/ Jeffrey EUGENIDES: “La novela es la mejor cronica de la conciencia humana”


ENTREVISTA|Llega a Chile “La trama nupcial”
Jeffrey EUGENIDES: “La novela es la mejor crónica de la conciencia humana”
Por Pedro Pablo GERRERO

El autor de “Las vírgenes suicidas” y “Middlesex” habla de su novela más reciente traducida al español. “La trama nupcial” se ambienta a comienzos de los 80, cuando Eugenides se gradúo de la Universidad de Brown, al igual que los personajes del libro.

Cada nueve anos –merca casualidad, según declara-, Jeffrey Eugenides (1960) publica una novela que no defrauda las expectativas de los críticos ni de sus lectores. Si “Las vírgenes suicidas” (1993), llevada al cine por Sofía Coppola, había dejado la vara alta, Middlesex (Premio Pulitzer 2003) supero el desafío con su largo relato sobre un hermafrodita cuya vida se entrelaza con la historia griega y norteamericana del siglo XX.

Ahora, en “La trama nupcial” (2011), el novelista y profesor del programa de escritura creativa en la Universidad de Princeton describe, con insuperable ironía y una sobresaliente ambientación de época, la relación entre Madeleine Hanna, una joven tesista en literatura inglesa apasionada por la novela victoriana; su novio Leonard Bankhead, científico brillante y maniaco-depresivo, y Mitchell Grammaticus, pretendiente con inquietudes religiosas que, tras graduarse, se va de viaje a la India.

-¿De donde surgió la idea de “La trama nupcial”?
-La idea para el libro nació cuando estaba escribiendo otra novela acerca de una familia adinerada que le va a dar una fiesta de presentación en sociedad a su hija. Trabajé en esa novela durante algunos anos y tres de sus personajes era Madeleine, Leonard y Mitchell, pero había muchos otros. En un momento dado, empecé a tener problemas, sentí que no estaba saliendo bien y me comencé a involucrar mas con la historia de Madeleine, de modo que la saqué de ese escenario y le di su propio libro junto a los dos hombres que estaban relacionados con ella.

-¿En qué punto de su vida, novelistas como George Eliot, Jane Austen y Henry James se convirtieron en sus autores de cabecera?
-Bueno, no todos ellos son mis autores preferidos. Son los preferidos de Madeleine, que tiene gustos literarios un tanto distintos a los míos. Cuando yo tenía la edad de Madeleine, me interesaban más James Joyce o Vladimir Nabokov y ciertos autores modernos o posmodernos. Fue después que me empezaron a interesar un poco más los escritores que le gustan a Madeleine. No soy de ninguna manera fan de Jane Austen, pero si de Henry James. Es un autor por el que siento un gran efecto.

-La novela en el siglo XIX se centraba en el matrimonio, de acuerdo al profesor que guía la tesis de Madeleine. Él piensa que la gran novela termino con la llegada de la igualdad sexual y el divorcio. ¿”La trampa nupcial” es un modo de refutarlo?
-Hay una razón por la cual puse ese argumento en boca de un profesor ya mayor. Ciertamente una idea que he tenido es que la gran época de la novela por lo general giraba en torno al matrimonio. Pensemos por ejemplo en Anna Karenina de Tolstoi; Retrato de una dama de Henry James; Madame Bovary de Flaubert. El matrimonio y el adulterio, y todas las historias que surgen de esas dificultades son un rico material para el novelista y demostró ser un material duradero para los escritores del siglo XIX. Hoy en día no se pueden escribir novelas de ese tipo por los cambios sociales que ha habido, por lo que uno de los problemas a los que me enfrenté al escribir este libro fue como darle vida a esa energía de las grandes novelas, pero situándolo en un escenario que reflejara la vida actual. Una novela que relatara la historia de una mujer de esta época y no una heroína del siglo XIX. Mi objetivo al escribir “La trama nupcial” no era resucitar una trama tradicional de un matrimonio, sino mostrar como esas novelas del siglo XIX siguen afectando nuestras ilusiones y expectativas románticas.

-El romance de Madeleine tiene una base libresca como las fantasías de Madame Bovary o la locura de Don Quijote. ¿Las decepciones amorosas de la protagonista son el resultado del viejo conflicto entre la lectura y la realidad?
-Pienso que si, dependiendo donde se haya traducido el libro. Cuando estuve en Paris hace unos meces, mucha gente apuntaba a la similitud entre mi libro y “Madame Bovary”, y ahora que se traducido al español, hay gente que lo relaciona con Don Quijote. Creo que es cierto, pero no lo hice conscientemente. Lo que si es verdad es que este libro trata mucho acerca del hecho de que leer puede ser algo peligroso, que sacamos muchas ideas sobre el amor de los libros que leemos, y que ellos tienen una gran influencia sobre nuestras vidas. Pienso que mi libro esta muy en sintonía con la comedia y tragedia de aquellas novelas del pasado.

-¿Cuando de su experiencia como estudiante en la Universidad de Brown forma parte de “La trama nupcial”?
-Ciertamente me basé en el ambiente que había en aquella época, el tipo de clases que yo y mis compañeros teníamos, la música y las modas. Traté de evocar toda esa atmosfera. En términos del lugar mismo donde se desarrolla el libro, dos tercios son inventados y ninguna de estas cosas paso en la vida real. La parte que se aproxima mas a mi propia vida es el gran viaje que Mitchell hace a Europa y la India y el voluntariado para la Madre Teresa. Esas son cosas que yo hice. Parte del libro se basa en mi biografía, pero la mayor parte, no.

-¿Cual de los personajes de la novela se asemeja mas a usted?
-Mitchell es el que mas se me parece, pero muchas de las cosas que hace y piensa Madeleine, y muchas de las que hace y piensa Leonard, también vienen de lo más profundo de mí ser. La mayoría de los autores muestran parte de su personalidad en sus personajes y yo no soy diferente en eso, pero Mitchell, como yo, nació en Detroit, es en parte griego y en parte irlandés y, al menos en la superficie, es el que mas se me parece.

-¿Por qué sitúa la acción en la década de los 80? Da la impresión de que sus libros siempre buscan distanciarse del presente.
-Bueno, depende de a qué parte de mis libros se refiere. En Middlesex hay naturalmente una parte historia, pero hay otras que se sitúan en una época muy cercana a la del momento de su publicación, a comienzos de los anos 2000. En el caso de “La trama nupcial”, estaba escribiendo sobre la vida universitaria y quería estar seguro de mostrarla con exactitud, y era más fácil y sensato situarla en la época en la que yo mismo fui a la universidad para saber como era la gente en ese tiempo. Pero lo más importante es que el libro trata sobre la teoría literaria francesa y la semiológica a fines de los anos 70 y comienzos de los 80. Fue la época en la que esa teoría llego a los Estados Unidos, donde tuvo gran influencia. No tendría, sentido situar al libro en el ano 2013, pues los universitarios ya no estarían bajo la influencia de autores como Derrida y Roland Barthes, como si lo estuvimos nosotros.

-¿Odio a Derrida y los deconstruccionistas cuando los leyó?
-No, no odié a Derrida. Lo encontré difícil de leer, pero creo que me fue más fácil de lo que fue para Madeleine, pues ella es un poco mas tradicional de lo que lo soy yo, pero ciertamente la puedo entender. Fui y soy grand admirador de Roland Barthes y fui influenciado por su pensamiento, pero a la vez también me resistí un poco a él. Algunas de las aseveraciones mas graves que provenían de la teoría francesa, como la idea de que el autor había muerto y que cualquier texto era intrínsecamente contradictorio e incapaz de transmitir significado, me parecían extremas. Siempre he sentido que mi época y la que estamos escribiendo contra le fuerte viento de una oposición, marcada en cierto modo por lo que hicieron los autores franceses. Queremos seguir escribiendo novelas, queremos encontrar algún modo de mantener viva la novela, pero no lo podemos hacer simplemente ignorando lo que dijeron Derrida y Barthes. Tenemos que asumir todas esas ideas y tratar de hacerles un lugar. Mi repuesta es mas sencilla: tengo sentimientos ambivalentes con respecto a la teoría semiótica, pero mi obra ha sido muy influenciada por ella.

-Barthes sale bien parado en la novela. El ensayo “Fragmentos de un discurso amoroso” es un consuelo para Hanna. ¿Qué significa este libro para usted?
-Yo siento lo mismo que Madeleine. Es un libro divertido, porque se supone que es un análisis de las historias de amor y debería inocular al lector contra las infecciones románticas. Si uno lo lee, debería poder ser lo suficientemente intelectual y objetivo como para resistirse a los sentimientos románticos, pero el libro es tan delicioso y esta tan bien escrito que pone a los lectores en un estado de animo romántico, de mode que causa el sentimiento opuesto al que debería causar y creo que eso es lo que le gusta a Madeleine y de lo que habla con Leonard. Desde que se publico “La trama nupcial” he sabido de jóvenes profesores de literatura inglesa que a menudo les envían en sus cartas partes del ensayo de Barthes a sus novios o novias.

-“La feria de las vanidades”, de William Thackeray, comienza con la escena en la que la protagonista termina sus estudios, al igual que Madeleine en “La trama nupcial”. ¿Las graduaciones significan la entrada a la vida real?
-Creo que si. Ocasionalmente se ha descrito a “La trama nupcial” como una novela del campus universitario, lo que es incorrecto. En realidad, es un libro acerca de la gente que deja la universidad y entra al llamado mundo real. Recuerdo ese tiempo como una época difícil y llena de ansiedad, pues en la universidad uno no tiene que preocuparse más que de los estudios. No hay que ocuparse de ganarse la vida, ni de hacer una carrera, y de repente uno se ve lanzado al mundo y tiene que empezar a preocuparse de uno mismo, pensar en qué se quiere ser, de quién me enamoraré. De pronto uno se ve enfrentado a las grandes decisiones de la vida y es un momento intrínsecamente dramático. Me interesaba investigar el tema de personajes jóvenes que dan sus primeros pasos en el mundo real.

-Parece sentir cierta predilección por elegir personajes adolescentes.
-Bueno, en realidad “Las vírgenes suicidas” es el único de mis libros que trata exclusivamente sobre adolescentes e incluso esa historia es contada por un narrador colectivo de hombres de mediana edad que recuerdan su pasado. Dependiendo de la historia que esté escribiendo, hay personaje de distintas edades, aunque ciertamente con recuerdos vividos de la adolescencia y juventud. No soy de esas personas que no tienen recuerdos. Me acuerdo bastante bien de todo y me es muy fácil volver en mi mente a esos tiempos. En este momento estoy escribiendo un cuento sobre un hombre de mediana edad, y he escrito unos cuantos mas narrados in extremis, de modo que para cuando termine con ellos, tendré un lienzo que no esté tan inclinado hacia la juventud.

-¿Qué salvara a las novelas y a los novelistas de ser reemplazados por guionistas y series de televisión?
-Creo que la capacidad de mostrar los pensamientos de las personas es la principal fortaleza de la novela. Las películas son muy poderosas a su modo, pero realmente solo pueden sugerir lo que sucede en las mentes de las personas, en tanto la novela puede describir con detalle la complejidad del momento con respecto a lo que la gente piensa y siente. Eso hace a la novela distinta de la película y los guiones, y pienso que cuando la gente esta realmente interesada en un tema y prefiere la complejidad a la mera emoción se sentirá atraída por la novela como la mejor crónica de la conciencia humana que tenemos.

Articulo: http://cultura.elpais.com 16/04/2013