dimanche 7 avril 2013

Pedro Pablo GUERRERO/ Libro revela faceta de Armando RUBIO como narrador


NUEVA PUBLICACION|Prosas póstumas
Libro revela faceta de Armando RUBIO como narrador
Por Pedro Pablo GUERRERO

En las próximas semanas, su hijo Rafael publicara “Los cuadernos de Armando”, volumen que reúne cuentos, textos autobiográficos y anotaciones del autor fallecido en 1980.

Tercera generación de poetas en su familia, Rafael Rubio (1975) es nieto de Alberto –el creador de La greda vasija y Trances- e hijo de Armando, autor de Ciudadano (1983), libro editado tres años después de su muerte, ocurrida cuando tenia 25 años, al caer desde el sexto piso de un edificio. “La idea de publicar las prosas de mi padre surgió muy espontáneamente, en cuanto me di cuenta cabal de la calidad de sus narraciones y el protagonismo que, a juzgar por la abundancia del material, ocupaban dentro de su trabajo literario”, dice Rafael.

Paralela a su producción lírica, Armando Rubio desarrollo una intensa pero desconocida actividad narrativa, de la que forman parte dos cuentos publicados en la revista literaria Andrés Bello, de “El Mercurio”. Se trata de “El partido de basquetbol” y “La cabeza”, ambos de 1978. Su madre, Raquel Huidobro, conservo dos grandes cajas de cartón que contenían inéditos tanto de él como de Alberto. Luego de su muerte, en 2010, Rafael los encontró en una bodega.
-Recuerdo que cuando entré a ese lugar, en el subterráneo del edificio donde vivió mi abuela, mi primer impulso fue abrazar las cajas, muy emocionado. Sentí que ese abrazo sellaba un proceso inconcluso dentro de la relación que tuve hasta entonces con mi padre y mi abuelo y, en ese sentido, este trabajo tiene para mi una dimensión profundamente vital y, por qué no decirlo, tanatica. Tras ese primer encuentro, y rencuentro, gozoso y doloroso, leí el material entero y lo fui organizando y clasificando en distintas carpetas. De mi padre, encontré abundante material poético y narrativo.

Símbolos de muerte

La primera persona a la que Rafael le leyó los textos fue a su mujer, la poeta Yeny Diaz Wentén, quien se mostró impresionada por su calidad. “Incluso me dijo que mi padre era aun mejor prosista que poeta”, recuerda. Su madre también lo estimulo a dar a conocer el material descubierto. Decidió entonces mostrarle una selección a su amigo Cristian Fuica, artista plástico y editor del sello Camino del Ciego, quien le había publicado en 2007 su poemario Luz rabiosa. Durante un año se dedicaron a corregir y editar los originales, a la par.

El material narrativo que se reúne en Los cuadernos de Armando corresponde a una selección hecha sobre la base de un cuerpo abundante de textos mecanografiados y manuscritos, que Rafael clasifica en tres conjuntos: textos autobiográficos, cuentos y anotaciones cotidianas. Resolvió publicar casi todos los relatos, incluyendo los dos que aparecieron en “El Mercurio”. La selección más rigurosa se ejerció sobre los textos de cuadernos y libretas de apuntes, la mayoría de los cuales tiene carácter autobiográfico.

Además, Rafael decidió incorporar una breve muestra del considerable material poético que Armando Rubio dejo sin publicar y que pretende dar a conocer próximamente, en una antología. “Los poemas que se incluyen en Los cuadernos de Armando dialogan explicita o implícitamente con las prosas. Se trata de poemas de diversa factura, que permiten establecer sincronías o puentes con sus textos narrativos. Son inseparables, en la medida en que constituyen distintas estrategias para resolver una misma inquietud artística”, asegura.

La recurrencia en el libro de ciertos temas o motivos, como las arañas, los duendes o el mar, se vuelve simbólica y recorre las dos vertientes de la obra de Armando Rubio. Rafael los interpreta como parte de una simbología de la muerte. “En su prologo a Ciudadano, mi abuelo sugiere que el verso y “esta pequeña intrusa entre mis sabana” del poema “La arana” era una sutil anuncio de la muerte.

En cuanto al mar, solo puedo citar los versos de Jorge Manrique: “Nuestras vidas son los ríos, /que van a dar a la mar, / que es el morir”, advierte.

Varias narraciones de Los cuadernos de Armando parecen basadas en pesadillas. En una entrevista aparecida en la revista Andrés Bello, Armando Rubio se refirió explícitamente a la relación entre sueno y cuento. Dijo que sus relatos nacían de experiencias oníricas, puestas por escrito, aunque su hijo no encontró testimonios concretos que permitan constatar ese procedimiento.

Angustiosos, opresivos, en algunos casos brutales, lo que a Rafael mas le sorprendió fue el nivel de violencia que contenían algunos relatos de su padre. “La violencia institucionalizada, por llamarla eufemísticamente, que puso en funcionamiento la dictadura militar, genero distintas repuestas de parte de los productores culturales de la época. Pensemos en el CADA, por ejemplo, y sus acciones colectivas de arte. O en las acciones individuales de Raúl Zurita o el experimentalismo neovanguardista de los años setenta o el silencio cómplice de otros. Todas esas respuestas, diversas en su forma, tienen un denominador común: la voluntad de llevar, por distintos caminos, la violencia al texto, para neutralizarla a través del trabajo artístico. O dicho de otro modo, la intención de darle a la violencia una productividad tanatica. Lo cual va más allá que el mero hecho de denunciar la violencia. La obra de mi padre no se sustrae a esa voluntad colectiva”, concluye.

-¿Qué te dicen estos originales de la forma de escribir que tenia Armando Rubio?
-Era bastante compulsivo y exigente consigo mismo en su trabajo literario. Solía elaborar varias versiones de un mismo poema. De hecho, esa fue una dificultad al momento de distinguir, entre todas, la versión definitiva. En el caso especifico de sus textos narrativos, me atrevería a decir que su rigor y exigencia era análoga, aunque menos compulsiva.

-¿Tuviste que hacer un trabajo de edición leve, mediano o fuerte?
-El trabajo de edición fue mediano en el caso de los textos mecanografiados, y bastante intenso en los manuscritos. Pero el trabajo mayor fue realizado sobre los textos poéticos. Debo confesar que el poema “La arana”, entre otros, esta muy intervenido. Se trato, sencillamente, de una “colaboración literaria”, un trabajo a dúo con mi padre, que me permití para compensar, tal vez, su ausencia física.

-Debió ser difícil editar los textos de tu propio padre. ¿Por qué no pedírselo a alguien menos involucrado?
-La dificultad mayor radico en su primera lectura. Me causo una impresión muy fuerte enfrentarme a ese material tan recóndito. Recuerdo que estuve bastante afectado anímicamente durante un buen tiempo. Trabajar en los textos, sobre todo los de temática autobiográfica, fue de alguna forma una labor purgativa y sanadora, que me permitió por primera vez participar activamente en la vida y obra de mi padre. Y también lo considero como un acto de colaboración literaria, un dialogo entre colegas que se quieren, aunque uno de ellos ya no esté en este mundo.
  
-¿Por qué tomaste la decisión de hacer un prologo con forma de carta al padre, en segunda persona?
-Diría que obedece a la necesidad de explicar a nivel formal ese carácter dialógico de mi trabajo de selección y corrección de los textos.

-Dejas abierta una pregunta: “¿Armando seria un poeta o un escritor en prosa? ¿Qué respondes tu mismo?
-Ambas cosas. Es bueno no tomar en serio el mito de que un buen poeta supone un mal prosista o vice-versa. Enrique Lihn demostró ser un gran prosista, aunque aun no se le haya tomado el verdadero peso a su obra narrativa, tal vez opacada por la brillantez de su trabajo poético. El otro caso, para mi ejemplar, es Cesare Pavese.

-De “Memorias de mi infancia” a “Solo” hay en el libro elementos que pueden resultar perturbadores para quien conoce las circunstancias de su muerte. Pienso en la caída del segundo piso cuando era niño y afirmaciones como “La muerte me ronda”. ¿Qué pensaste cuando leíste por primera vez estos textos?
-Mi abuela me había contado alguna vez el episodio de la caída del segundo piso, el cual ocurrió, efectivamente, hecho que ella interpretaba como una sincronía entre dos hechos biográficos. Lo que me impresiona mas son las sincronías que se dan entre algunos de sus poemas y las circunstancias de su muerte, de las que me siento incapaz de dar una interpretación. Sencillamente, el tema me abruma.

Articulo: http://impresa.elmercurio.com/ 31/03/2013

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